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FRATERTEMPLI - ORDEN DEL TEMPLE, el blog: agosto 2020
FRATERTEMPLI, EL BLOG DECANO DE LA ORDEN DEL TEMPLE EN INFORMACIÓN TEMPLARIA, RELIGIOSA Y MEDIEVAL

LA RELIQUIA

LA RELIQUIA
LA CASA FOX, EN PODER DE LA RELIQUIA DESDE EL 191 AL 902 AÑO DEL TEMPLE

“AÑO 191 DEL TEMPLE, (1309), UNOS 40 CABALLEROS TEMPLARIOS PROCEDENTES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA DIRIGIDOS POR SU COMENDADOR FR.++BERENGUER DE BELVIS RESISTEN A DURAS PENAS EN EL CASTILLO DE MONZÓN EL ASEDIO DE LAS TROPAS DE JAIME II DIRIGIDAS POR EL PROCURADOR GENERAL ARTAL DE LUNA. RENDIDO EL CASTILLO, EL COMENDADOR TEMPLARIO HACE ENTREGA DE SU CRUZ PECTORAL AL CONQUISTADOR DE LA FORTALEZA ARTAL DE LUNA, CON LA ÚNICA CONDICIÓN DE QUE NO LA DEJARA CAER EN MALAS MANOS, MANOS SACRÍLEGAS, ES DECIR, EN LAS MANOS DE LA IGLESIA, PARA QUE NO DESAPARECIERA. ARTAL DE LUNA CUMPLE SU PALABRA Y ENTREGA LA CRUZ A LA MADRE DE UN TEMPLARIO, DEFENSOR DEL CASTILLO. LA RELIQUIA LLEGA POR ESTA VÍA A LA TEMPLARIA CASA FOX, QUE LA CUSTODIA HASTA NUESTROS DÍAS. DONDE ESTÉ LA CRUZ ESTÁ LA ORDEN. ASI HA SIDO Y ASI SERÁ, PESE A LOS INTENTOS DE APROPIACIÓN POR PARTE DE ELEMENTOS AJENOS A LA MISMA AUNQUE EN ALGUNOS CASOS VISTIERAN NUESTRO BLANCO MANTO. ROGUEMOS A LA CRUZ PARA QUE CON LOS DELINCUENTES QUE PROTAGONIZARON LOS DESHONROSOS Y DELICTIVOS HECHOS OCURRIDOS EN EL SIGLO XX EN BELVER DE CINCA CON LOS RESTOS DE LOS DEFENSORES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA Y VECINOS TAMBIÉN ALLÍ ABANDONADOS SE HAGA JUSTICIA Y LOS RESTOS DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS Y DE LOS VECINOS PROFANADOS Y EXPOLIADOS JUNTO A ELLOS ABANDONEN EL VERTEDERO Y EL OSARIO PARA QUE, UNA VEZ ENTREGADOS A QUIEN DESDE EL PRIMER MOMENTO DEL EXPOLIO Y LA PROFANACIÓN NO CESA EN ESTA LUCHA DE DAVID CONTRA GOLIATH, RETORNEN DE SU MANO A LA SEPULTURA DIGNA DE LA QUE NO DEBIERON SER PRIVADOS EN DONDE DISPONGA EL HEREDERO DE LA CASA FOX, TEMPLARIO INCANSABLE Y LUCHADOR INAGOTABLE AL QUE TODAS LAS RAMAS DE LA ORDEN Y DEMÁS GENTE DE BIEN DEBIERAMOS AYUDAR EN SU BÚSQUEDA DE JUSTICIA Y REPARACIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS. ES NUESTRA OBLIGACIÓN."

¿CONTINUAREMOS MIRANDO PARA OTRO LADO MIENTRAS LOS RESTOS DE LOS +HERMANOS SIGUEN EN EL VERTEDERO?

SI QUIERE CONOCER LOS HECHOS, EL LUGAR DONDE SE PROFANARON LAS TUMBAS DE ANTIGUOS CABALLEROS TEMPLARIOS. SABER QUIENES SON LOS PROTAGONISTAS Y CULPABLES DE LA SACRÍLEGA PROFANACIÓN Y POSTERIOR ABANDONO DE LOS RESTOS HUMANOS EN EL VERTEDERO DE BELVER, ENTRE EN EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto
Belver de los Horrores

UNIDAD DE ACCIÓN

DESDE HOY, 1 DE MARZO DE 2012, EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES SE UNE AL BLOG DE FRATERTEMPLI, PASANDO A SER PARTE DEL GRUPO FRATERTEMPLI, ORDEN DEL TEMPLE.

CUALQUIERA PUEDE ACCEDER AL MISMO PULSANDO TANTO EN LA RELIQUIA, COMO EN LOS MÚLTIPLES ENLACES QUE EN FRATERTEMPLI HAY PARA ACCEDER A BELVER DE LOS HORRORES.

NO DESCANSAREMOS HASTA QUE SE HAYA HECHO JUSTICIA CON "LOS MUERTOS DEL VERTEDERO Y LA CASA FOX"


NNDNNSNTDG

POR SI HAY ALGÚN DESPISTADO.

Para que si alguien, despistado o intencionado, cree o dice que nos ha escrito no siendo verdad, y aunque desde la creación del blog está en la parte inferior del mismo nuestra dirección de correo electrónico, nuestro email es fratertempli@yahoo.es , siendo el máximo responsable de lo que aquí se dice, Fr.+++ Anselmo de Crespi.


SI TARDA UNOS MOMENTOS EN CARGAR LA SIDEBAR, (PARTE DERECHA), LES PEDIMOS DISCULPAS, PERO SERÁN SOLO UNOS BREVES MOMENTOS LO QUE TARDE.


NADA DE LO QUE APARECE EN FRATERTEMPLI ES MENTIRA

JURO QUE TODOS LOS COMUNICADOS QUE APARECEN EN EL BLOG DE FRATERTEMPLI SON CIERTOS, QUE EN ESTE BLOG NADA ES MENTIRA SALVO LAS BROMAS E INOCENTADAS DEL DÍA DE LOS INOCENTES.

TODO AQUEL QUE POR LOS MOTIVOS QUE FUERAN, SOBRE TODO POR INTERESES ECONÓMICOS PERSONALES, DIGA O PUBLIQUE QUE ALGUNO ES MENTIRA, QUE LO DEMUESTRE Y VAYA A LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA. MIENTRAS NO HAGAN ESO, EL RESTO DE DESMENTIDOS POR PARTE DE LOS QUE SE ALIMENTAN DE ESTAFAS Y DE SACAR DINERO A COSTA DE LA ORDEN DEL TEMPLE, NOS DAN IGUAL, PUES POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS, Y FRATERTEMPLI NUNCA HA MENTIDO SABIÉNDOLO QUIEN NOS SIGUE, Y ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A AMENAZAS DE DENUNCIAS QUE NUNCA LLEGAN POR SER SIEMPRE CIERTO LO QUE PUBLICAMOS.

FTAT, NND. Fr. +++Anselmo de Crespi,

que por cierto, y para algún ignorante, es mi nombre iniciático, no es un alias, ni un nick tras el que esconderme, ni por supuesto mi nombre de pila. Y no soy conde, ni marqués, ni tengo ningún título de esos que como en Illescas, (Toledo), compran algunos y que son más falsos que ellos mismos.

domingo, 30 de agosto de 2020

JUDAS ISCARIOTE: ¿MITO O REALIDAD?


Entre los caracteres más conocidos del Nuevo Testamento está aquel a veces llamado “el anticristo”. Siempre es presentado en tonos oscuros, como agazapado en las esquinas, ocultando su rostro. Se dijo de él que “haría cualquier cosa por dinero”. En el cine, obras como “El Rey de Reyes”, y en el teatro - “Jesucristo super estrella”, entre otras, este carácter es siempre el segundo protagonista, la contraparte del héroe. Su nombre es Judas, pero en el Nuevo Testamento, típicamente se le da un título identificador, de modo que su nombre casi nunca es mencionado sin ese título. Se le llama Iscariote. Judas Iscariote.

¿Qué significa esta palabra? Antes, los eruditos pensaban que guardaba relación con su lugar de origen y señalaban que debería ser el poblado de Kerioth, en Judea. De ser cierto, esto haría de Judas el único discípulo no galileo. A partir de ahí, surgió la especulación de que su acto de traición se explicaba por el hecho de ser “forastero”. La especulación bíblica suele lanzarse a toda carrera con escasos datos reales.

Luego, alguien notó que en el primer siglo la gente no inventaba títulos para designar el lugar de origen. En esos tiempos decían “Jesús de Nazaret”, Pablo de Terso” o incluso “Pedro de Betsaida”. Hay sólo dos personas en el Nuevo Testamento que llevan este título descriptivo acompañando sus nombres: Judas Iscariote y María Magdalena. Hoy, el pensamiento común de los estudiosos es que esos títulos no se refieren al origen geográfico sino al carácter. “Magdalena” parece derivar de la palabra “migdal” (escrito “mgdl”, en hebreo), que parece hacer referencia al estatus de María. Migdal, que originalmente significaba “torre”, devino en “grande”, “alto”, “enorme”. De ser así, María Magdalena significaría “María la Grande” o “Gran María”, una idea que abre la puerta a todo tipo de nuevas posibilidades a desarrollar. De “Iscariote”, por su parte, hoy se piensa que procede de la palabra “sicarius”, que literalmente significa “asesino”. “Judas el asesino” sería probablemente la mejor traducción del término. Para el tiempo en que este personaje aparece por primera vez en el Nuevo Testamento, su nombre ya ha sido conectado con la definición de “asesino”. Desde su primera mención, el recuerdo de este hombre no ha sido favorable.

Extrañamente, sin embargo, con todo lo central que fue el rol de este hombre en la historia de Jesús, no hay mención de él en ninguna fuente cristiana escrita hasta el s. VIII de nuestra era. Este hecho con frecuencia causa sorpresa en muchos, pero es verdad. Judas Iscariote hace su primera aparición en el tercer capítulo de Marcos, escrito en el año 72 e.c., unos 42 años después de la crucifixión. Esta referencia inicial está en Marcos 3:19. Marcos está describiendo los inicios del movimiento cristiano. Empieza con Juan Bautista preparando el camino, recibiendo y bautizando a Jesús y dando testimonio de su futura grandeza. Luego Marcos relata la historia del arresto de Juan y señala que, a partir de ese hecho, Jesús asume el liderazgo del movimiento. Luego describe el comienzo del movimiento de Jesús con el llamado a los discípulos y la ejecución de “actos de poder” o milagros que muestran su poderío. Finalmente, de entre un grupo de seguidores, dice que Jesús eligió a doce “para estar con él y ser enviados a predicar y contar con autoridad para expulsar demonios” (Mc. 3:14-15). Luego, Marcos hace una lista de los doce apóstoles, iniciándola con Pedro y dejando para el final a Judas Iscariote, “quien también lo traicionó”. El rol de Judas se expandirá con otros detalles que serán agregados a su vida cuando los demás evangelios fueron escritos – Mateo, en el año 85; Lucas, a comienzos de los 90; Juan, al final del primer siglo. No hay, sin embargo, mención alguna de Judas antes de Marcos. Hay referencias de Pedro y los 12 anteriores a Marcos, las que se encuentran en los escritos de Pablo, quien redactó sus epístolas entre los años 51 y 64, sin que se encuentre en ellas referencia alguna a Judas. ¿Acaso este hecho levanta sospechas acerca de la historicidad de Judas? Puede ser, pero no debemos apresurar conclusiones hasta que tengamos a la vista toda la evidencia disponible.

Hay quienes afirman que el hecho que Pablo no mencione a Judas es un argumento desde la omisión, lo cual nunca es un argumento poderoso. Pablo, sin embargo, no es tan silencioso como parece. Veamos qué dice Pablo que puede ser apropiado para este análisis.

Pablo es el primer escritor cristiano en usar la palabra “traición” en relación con Jesús. Lo hace en la primera carta a los Corintios (11:23-26), que fue escrita alrededor del año 54 e.c., un poco menos de una década antes de la aparición de Marcos. Este texto es uno de los dos, ambos en la misma epístola, en los que Pablo usa palabras similares para introducir lo que dice y reclamar autoridad especial para ello. He aquí, dice, “Yo recibí del Señor lo que también os he entregado” palabras que aseguran la atención de su audiencia. El contenido de ese material era: “que el Señor Jesús, la noche que fue traicionado (la palabra griega es “isparedideto”, que literalmente significa “entregado”), tomó pan y, habiendo dado gracias, lo partió”. Luego, Pablo sigue con la institución de la eucaristía cristiana. Es interesante notar que Pablo no dice quién lo “traicionó” o “entregó”. Por cierto, no hay nada en esta epístola que sugiera que la traición de Jesús fuera obra de uno de “los doce”.
Para fortalecer la idea de que éste no es un argumento basado en el silencio, nos movemos cuatro capítulos más adelante en esta misma carta, 1 Corintios, a la segunda y última vez que Pablo declara estar entregando material autoritativo de importancia original. Esta vez, en 1Corintios 15:3, Pablo escribe: “Os he enseñado como de gran importancia lo que previamente recibí”, y a continuación relata la primera versión de los eventos finales en la vida de Jesús. Describe la crucifixión en una frase: “Murió por nuestros pecados, de acuerdo a las escrituras”. Luego, describe el funeral de Jesús en sólo dos palabras: “fue sepultado”. Y de ahí salta a la experiencia pascual.

Acerca de la resurrección, Pablo dice: “Que fue levantado al tercer día, de acuerdo a las escrituras, y que se apareció a Cefas y luego a los doce” (1Cor. 15:4-5). Noten la palabra en cursiva. Los “doce” incluye a Judas. Pablo está diciendo que tres días después de la crucifixión, los discípulos – los doce – estaban aún intactos. Cuando Mateo escribía a mediados de la novena década, luego de que la historia de Judas Iscariote había ingresado en la tradición, los discípulos eran mencionados como “los once” (Mt. 28:16). Obviamente, parece lógico concluir que Pablo nunca había oído la idea de que uno de los doce había traicionado a Jesús. ¿Significa ésto que la historia de Judas Iscariote fue una adición posterior, quizás mitológica, en la tradición de los evangelios? Ciertamente tal posibilidad queda abierta, pero aún se necesitan más datos antes que esa conclusión empiece a parecer probable. Así que profundicemos la investigación. ¿Es significativo que el nombre del traidor sea Judas? Judas es simplemente la versión griega de Judá, que es el nombre de toda la nación judía. A través de los evangelios hay un intento evidente de trasladar la culpa por la muerte de Jesús de los romanos a los judíos. Esto se ve más claramente en Mateo, cuando Pilatos, el rostro oficial de Roma en Judea, aparece lavándose las manos públicamente y proclamándose “inocente de la sangre de este hombre justo”, sólo para recibir en respuesta el clamor de la multitud judía gritándole “su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. Hacer el nombre del traidor idéntico al nombre de la nación también serviría al propósito de transferir la culpa ¿Verdad? Así es como la sospecha sobre la historicidad de Judas Iscariote entra en nuestras mentes y empieza a crecer.

Ahora veamos detalles de la historia de Judas. Marcos, Mateo y Lucas identifican unánimemente a Judas como “uno de los doce”. Marcos dice que las autoridades judías le prometieron un pago pero no especifica su monto. Sólo Mateo lo hace, con las famosas “treinta piezas de plata”. En la Última Cena, Jesús anuncia que “uno de los doce me traicionará”. Todos preguntaron “¿Seré yo?” Marcos no identifica a Judas. Mateo, sin embargo, nos muestra a Jesús respondiendo la pregunta de Judas con las palabras “tú lo has dicho”. Juan hace decir a Jesús: “a quien yo le de el pan mojado, ese es”. Luego mete el pan en la fuente y se lo ofrece a Judas. En Juan, Judas se hunde inmediatamente en la noche. Todos los evangelios coinciden en que el acto de la traición es un beso. Sólo Mateo, sin embargo, cuenta la historia del arrepentimiento de Judas y su intento por devolver el dinero. Ante el rechazo recibido, Judas arroja las monedas al interior del templo. También sólo Mateo cuenta la historia de Judas saliendo y colgándose. Lucas, en el Libro de los Hechos, insinúa una muerte bien diferente para Judas. En su relato, un Judas nada arrepentido va a inspeccionar el campo comprado con el dinero recibido, dice Lucas: “cayó de cabeza y se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hch. 1:18). Eso no es el resultado de un colgamiento. Cada evangelio predice un terrible fin para el traidor e incluso es llamado ladrón en el cuarto evangelio. A medida que pasan los años, Judas se torna más y más malo.

De modo que los detalles bíblicos concernientes a Judas revelan que la historia de uno de los doce traicionando a Jesús es una tradición desarrollada posteriormente. Y le dieron al traidor el nombre de la nación sobre la que quieren poner la culpa por la muerte de Jesús. Y lo pintan con colores oscuros mientras buscan blanquear o exonerar a Pilatos. ¿Hay aquí algo que va más allá de la historia recordada?

¿Será posible que la historia de Judas Iscariote sea parte de una mitología en desarrollo? ¿Es Judas una persona real o es un carácter literario desarrollado posteriormente? Conservemos estas preguntas en la mente. Seguiremos en este tema con más evidencia bíblica en la próxima columna.



@John Shelby Spong/www.progressivechristianity.com/feadulta

sábado, 29 de agosto de 2020

SIN PREOCUPARSE POR NADA


Mt 10, 16-23
Cuando os entreguen, no os preocupéis por lo vais a decir

“Donde hay poca justicia es un peligro tener razón”, decía Francisco de Quevedo recordando su injusto encarcelamiento en el convento Real de San Marcos de León por el Conde Duque de Olivares sin motivo alguno.

La verdad está reñida con un entorno injusto, y entonces sí que hay que preocuparse porque, en este caso, si la justicia nos persigue y amenaza con la cárcel, lo mejor es sacudirse las sandalias y evadirse a otra parte, como aconseja Jesús a sus discípulos.

El rey Herodes temía mucho a Juan Bautista, y preocupado, le temía, pero Herodías le sujetó más firmemente en sus redes y se vengó de Juan, induciendo a Herodes a encarcelarle.


Después, durante una macabra escena en la que Salomé danza ante Herodes, le ruega que le ejecute. Herodías le quiso demostrar que la orden había sido cumplida, enarbolando una bandeja de plata, en la que estaba sangrando la cabeza del Bautista.

Tres años más tarde, también otro murió Crucificado, así como en el siglo XIX fueron también asesinados, Thomas Moro, Jonh Fitzgerald Kennedy, Luther King, Arnulfo Romero, Ignacio Ellacura y tantos otros.

A ninguno de ellos les permitieron sacudirse el polvo de las sandalias y marcharse a otra ciudad cualquiera.

En el cielo, Dios rechinó los dientes, y en la Capilla Sixtina, el Cristo de Miguel Ángel hubiera condenado a tan inicuos jueces al infierno de Dante.

Virginia Woolf, dijo que “Los ojos de los demás son nuestras cárceles, sus pensamientos nuestras jaulas, que a lo largo de su vida se vio igualmente acosada por los periódicos, de cambios de humor y enfermedades asociadas.

Y para Solón, uno de los Siete Sabios de Grecia:

“Las leyes son semejantes a las telas de araña; detienen a lo débil y ligero y son deshechas por lo fuerte y poderoso”, lo que por otra parte confirma el aforismo latino del Summum ius summa iniuria.

Y lo mejor de todo, no estar preocupados por nada: Como el cínico Diógenes, que habitaba en un tonel, y que no tenía más bienes que una capa, un bastón y una bolsa de pan. Una vez en que estaba sentado tomando el sol delante de su tonel, le visitó Alejandro Magno, el cual se colocó delante del sabio y le dijo que, si deseaba alguna cosa, él se la daría. Diógenes contestó: “Sí, que te apartes un poco y no me tapes el sol”.

Francisco de Quevedo calificó de esta manera todos los hechos mencionados:

Las leyes con que juzgas, ¡oh Batino!,
menos bien las estudias que las vendes;
lo que te compran solamente entiendes;
más que Jasón te agrada el Vellocino.

El humano derecho y el divino,
cuando los interpretas, los ofendes,
y al compás que la encoges o la extiendes,
tu mano para el fallo se previno.

No sabes escuchar ruegos baratos,
y sólo quien te da te quita dudas;
no te gobiernan textos, sino tratos.

Pues que de intento y de interés no mudas,
o lávate las manos con Pilatos,
o, con la bolsa, ahórcate con Judas.



@Vicente Martínez/Feadulta

lunes, 24 de agosto de 2020

La iglesia de Santa María de Eunate


La iglesia de Nuestra Señora de Eunate constituye una parada obligatoria del Camino de Santiago por la singularidad de su construcción


Vista de la iglesia de Santa María de Eunate situada en la localidad de Muruzábal.

A 5 kilómetros del final de la cuarta etapa del Camino Francés, se alza una iglesia solitaria del siglo XII declarada monumento nacional, la iglesia de Nuestra Señora de Eunate. Esta constituye una de las más sugerentes del Camino de Santiago por la singularidad en su construcción que la diferencia de cualquier otro templo románico.

Fue construida en 1170, aunque su origen todavía no se ha aclarado. Algunos historiadores atribuyen su construcción a los templarios, mientras que la tradición popular afirma que fue una señora o dama, cuya sepultura yace bajo las piedras, quien la mandó levantar para que fuese capilla funeraria.

Lo que sí se puede afirmar es que fue iglesia cementerial de peregrinos, ya que entre los enterramientos descubiertos junto a las columnas del claustro y los restos de una sepultura al pie de la puerta de entrada apareció una concha de peregrino.

Más allá de la historia y las leyendas, aquello que hace diferente a esta iglesia es su planta octogonal que la distingue de otras de estilo románico. El conjunto de esta planta está circundado por una galería porticada de 33 arcos, con capiteles decorados. Su armonía queda rota por el ábside pentagonal y una torrecilla de planta cuadrada adosada en el lado de la epístola.

VISITAS

Las visitas a este templo se pueden realizar de forma libre o mediante una visita guiada. Las visitas que se realizan con guía se reservan a través de la página web www.guiartenavarra.com y tienen una duración de unos 40 minutos. Su entrada general es de 3 euros, aunque los peregrinos la pueden adquirir por 2 euros.

POR DENTRO

Localidad. Muruzábal.

Dirección. Desde Pamplona, por la A-12, a 23 kilómetros.

Teléfono. 948 74 12 73 o en el email info@guiartenavarra.com.

Siglo de construcción. XII.

Estilo. Románico.


@Diario de Navarra/EDURNE GARDE ERANSUS

domingo, 23 de agosto de 2020

SE CUMPLEN 500 AÑOS DEL NACIMIENTO DE LA REVOLUCIÓN COMUNERA. ¡¡¡¡¡¡VIVA CASTILLA!!!!!!


SIEMPRE PRESENTE EL MOVIMIENTO COMUNERO

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La revuelta comunera de Castilla: una revolución adelantada a su tiempo

Pocos mitos españoles están a la altura de la revuelta Comunera de Castilla. Pero, ¿cuánto hay de realidad en ella? ¿Qué significó? Sin más preámbulos, comprobémoslo.

En el siglo XV, Castilla era un estado en pujanza y expansión, tanto territorial como económica. A mediados de siglo, se unió a una Corona en Aragón, en decadencia por una peste negra que se cebó con su territorio y por la pérdida de importancia de puertos como Barcelona y Valencia.

Castilla tenía cuatro millones y medio de habitantes, mientras que Aragón solo uno. El peso de la unión recayó, pues, sobre el territorio castellano.

La herencia peninsular de Carlos I: coronas de Castilla y Aragón y Reino de Navarra, con sus divisiones internas

Los grandes centros económicos de la época

En esa época había tres grandes centros económicos en el reino. Por un lado, el camino entre Burgos y Bilbao, la ruta terrestre de la exportación de la lana hacia Flandes. Por otro, Valladolid y el centro de Castilla, una zona de una amplia presencia de funcionariado estatal.

Por último, Sevilla, a mitad de camino entre Italia y sus rutas comerciales con el norte de Europa. Posteriormente, con la Casa de Contratación y el monopolio del comercio con América.

El centro peninsular queda relegado

Burgos y Sevilla están en un momento de expansión. No así el centro de la península, que se ve desfavorecido por el movimiento hacia el sur del poder económico.

Los castellanos tenían miedo, cuando Carlos I fue nombrado emperador, de que se tratara a Castilla como una mera provincia más del Imperio.

Además, se creó un gran clima de desconfianza hacia los flamencos que vinieron con el monarca, que llevaron a cabo un auténtico saqueo del tesoro castellano. La verdad es que el rey, al principio, no se tomaba muy en serio su cargo.

El centro de la península exigía una industrialización para que la lana no se fuera a Flandes, de donde volvía ya convertida en ropa con precios elevadísimos. Quería producir y transformar la lana en España, para que los beneficios de la fabricación se quedaran en la tierra.

Burgos y Sevilla, la periferia, centros de grandes comerciantes, se negaban. Así, las ausencias del rey, el poder en manos de los flamencos y, sobre todo, el asunto de la lana, hacen que comience la revuelta.

Prende la revuelta

La primera ciudad en levantarse, después de algunas revueltas en diversos puntos del mapa, fue Segovia, el 29 de mayo de 1520. Le siguieron Zamora, Burgos, Guadalajara… la revuelta era imparable, pero todos aguardaban la reacción de la más importante en Castilla la Vieja, donde se encontraba la Cancillería Real: Valladolid, que acabó adhiriéndose al levantamiento.

Tras una primera reunión en Ávila, la Junta se concentró en Tordesillas, donde estaba encerrada Juana la loca, con el objetivo de recibir su apoyo. No lo consiguieron. Cuando el ejército real los echó de Tordesillas, la junta pasó a Valladolid.

Es importante notar que esta revuelta fue un fenómeno de Castilla, el Reino de Toledo y el Reino de León, es decir, del centro peninsular, excepto Murcia, aunque esta se unió de una manera un tanto especial.

La Junta decidió algo que hasta ese momento era impensable en Europa, y he aquí la verdadera importancia de la Revolución de las Comunidades de Castilla: en adelante, la Junta sería un representante democrático del Reino, que ostentaría el poder por apoyo popular por encima del rey.

Clausuraron las Cortes y se proclamaron gobierno legítimo del país. Al poco tiempo, la protesta llega al campo, donde se impregna de elementos antiseñoriales. Así, los bandos quedan al final constituidos en ciudades y campo, pueblo llano, pequeños señores y pequeños burgueses contra alta nobleza, grandes burgueses y monarquía.

Después de toda la guerra, explicada mejor en este artículo, solo resisten Madrid y, sobre todo, Toledo, donde María Pacheco organiza una férrea resistencia por la que es recordada como “la última comunera”. Cuando ella murió, murió también el movimiento.

Una revolución muy moderna

Como indiqué anteriormente, la revuelta fue de clase media y baja, la aristocracia y la alta burguesía estaban en contra de los comuneros, salvo contadas excepciones. A nuestros ojos parece una revolución muy moderna. Y eso a pesar de que el término revolución no fuera empleado hasta el siglo XIX.

No obstante, algunos historiadores la han visto como los últimos latigazos de un sistema feudal en decadencia, la única forma de luchar contra el creciente poder del rey.

No obstante, no es justo quitarle el valor revolucionario. Durante los años 1520/1521, en las ciudades comuneras el gobierno era democrático.

Un gobierno de base democrática

Así, tenían asambleas de barrio que trataban los asuntos municipales y también los estatales. Las ciudades hacían consultas a sus ciudadanos y estos tenían la sensación de estar, de verdad, participando en el gobierno.

En la junta de cada ciudad había representantes de todos los estamentos, pero solo los diputados, dos por cada barrio elegidos de forma democrática, tenían derecho a votar las decisiones. Es realmente asombroso que estemos hablando del siglo XVI.

Respecto a la junta nacional, limitaría el poder del monarca con el fin de que este no usara los bienes del estado en motivos personales, como de hecho ocurrió. Cada ciudad enviaba tres delegados, uno de cada estamento, elegidos democráticamente.

Ella era la responsable del gobierno, y no el rey. Estamos hablando de que la intención de estos revolucionarios era crear una monarquía parlamentaria democrática en el siglo XVI. Es, verdaderamente, increíble.

Fueron conscientes de usar la palabra comunidad como representación del pueblo, del oprimido. Comunero era, en cierto sentido, lo opuesto a caballero. Por primera vez se puso al pueblo por delante del rey, el bien de la generalidad del país estaba por encima de los caprichos del monarca.

Por esto, la comunera podría ser considerada como la primera revolución moderna de Europa.

@Bernardo Ríos/Geografía  Infinita

viernes, 21 de agosto de 2020

Turismo religioso en el Camino de Santiago: su dimensión espiritual



Muchos son los peregrinos que comienzan el Camino de Santiago con motivos religiosos, ya sea por devoción personal, por cumplir alguna promesa o voto, o como penitencia por sus pecados

Actualmente existe una gran cantidad de santuarios, templos e iglesias de ámbito religioso que reciben cada año a centenares de personas. Santiago de Compostela es junto con Roma y Jerusalén, uno de los grandes centros de peregrinación cristiana desde la época medieval.

Muchos y muy diversos son los motivos que llevan a miles de peregrinos a realizar la peregrinación a Santiago cada año. El componente espiritual es una de las razones que lleva a los caminantes a comenzar esta gran aventura. Cierto es que la mayoría de peregrinos han experimentado cómo esta experiencia ha cambiado su modo de vida. A los peregrinos que realizan el Camino por turismo religioso se les aconseja prepararse físicamente y espiritualmente.

Dentro de este tipo de peregrinación, los viajeros que realizaban el Camino podían hacerlo por diversos objetivos, por devoción personal, para cumplir alguna promesa o voto, o como penitencia por sus pecados. A día de hoy no se han perdido los argumentos de conversión, cambio de vida y replanteamiento de la propia existencia que ha tenido la peregrinación a Santiago desde la Edad Media.

Los lugares de culto más aclamados por los peregrinos

El turismo religioso representa un tipo de mercado turístico en crecimiento. Los principales destinos son lugares importantes de devoción y peregrinaje. El turismo religioso incluye actividades turísticas vinculadas a prácticas religiosas en lugares con significado religioso. Aquí os detallamos una serie de lugares de culto y monumentos imprescindibles para los peregrinos:

Puerto de Somport

El Códice Calixtino ubica el Puerto de Somport como uno de los tres hospitales para peregrinos más importantes de la ruta jacobea. Según cita el Códice: “Las tres columnas que el Señor estableció en este mundo para sostenimiento de los peregrinos”. Estos tres hospitales son el de Jerusalén en Tierra Santa, el de Mont Joux, en los Alpes (camino de Roma), y por último el puerto de Somport del Alto Aragón, de camino a la ciudad de Santiago de Compostela.

Crucero de Lameiros

Los cruceros se encargaban de guiar a los peregrinos antes de la aparición de las flechas amarillas. El Crucero de Lameiros datado del siglo XVII y situado en Ligonde, está decorado con esculturas y mensajes canteriles.  En su base posee serpientes enroscadas, calaveras y esculturas  relacionadas con símbolos de la crucifixión de Cristo. Además, en 820 tuvo lugar en las colinas cercanas la batalla entre las tropas cristianas y el ejército de Almanzor.

Santa María de Eunate

Templo románico de planta octogonal que fue creado en el siglo XII. Está rodeado de una galería de arcos de medio punto sobre columnas dobles. Una peculiaridad es que tiene el mismo número de escalones que la escalinata de la Catedral de Santiago. Esta iglesia es una réplica del recinto octogonal del Templo de Salomón (Jerusalén). En el Templo de Salomón nació en 1128 la Orden del Temple, debido a un edicto papal que asignaba a monjes guerreros la protección de los caminos que conducían a Tierra Santa.

Alto del Perdón

En este lugar tan famoso del Camino de Santiago se encontraban el hospital de peregrinos y la ermita de la Virgen del Perdón. Antiguamente los peregrinos confirmaban aquí su creencia de llegar a Santiago. Sin embargo, estas construcciones desaparecieron a lo largo del tiempo. Los Amigos del Camino de Santiago levantaron un increíble monumento con diferentes peregrinos que a día de hoy es muy visitado.

Puente la Reina

Fue construido en el siglo XI por Sancho el Mayor en conmemoración a su esposa. El motivo de su construcción fue para salvar el cauce de los ríos. Los peregrinos solían rendir culto en este lugar al Cristo del Crucifijo.

Fuente de Monjardín

También conocida como Fuente de los Moros, fue un antiguo aljibe del siglo XIII edificado para aliviar la fatiga de los peregrinos en épocas de calor. No obstante, como suponía un peligro para los animales estuvo cerrada hasta 1991, y desde ahí se restauró y se abrió al público.

San Juan de Ortega

Es un santuario románico que se encuentra en el Camino Francés. En la Edad Media esta ruta atravesaba la nave de la iglesia. En la nave hay uncapitel que representa dos veces al año el Milagro de la Luz, un mensaje a paganos y creyentes que todavía esconde misterios sin resolver.

Cruz de Ferro

La Cruz de Ferro es un altar de piedras que se encuentra en el Monte Irago. Está coronada con un poste de madera y una pequeña cruz metálica. Se piensa que era un monumento funerario donde daban sepultura a los romeros fallecidos en el paso de la montaña.

Puerta del Perdón

La Puerta del Perdón se halla en la Iglesia de Santiago, en Villafranca del Bierzo. Tiene la peculiaridad de otorgar el perdón o consecución de la peregrinación en sustitución a la Catedral de Santiago, en caso de no poder continuar el viaje a Galicia. La Puerta del Perdón solo abre en Año Xacobeo, como ocurre con la Puerta Santa de la Catedral de Santiago.

Monasterio de Samos

 Pertenece a los monasterios benedictinos más antiguos de España. Aquí apareció el abad Virila, un monje que estuvo tres siglos en éxtasis en un viaje astral.


@Vive el Camino

San Bernardo(1090-1153), caballero de Dios: El Císter y los templarios



Hoy 20 de agosto se celebra su memoria. Fue monje, teólogo, místico y promotor de la reforma del Císter, inspirador de la Segunda Cruzada, uno de los hombres más importantes del medioevo, uno de los creadores de la Europa moderna.

   No todo en su memoria es hoy positivo, pero todo es significativo, en una Europa que él quería unida en torno a Cristo, en fraternidad y justicia, animada por monjes austeros y alegres, trabajadores de la tierra, sin más riqueza que su oración y su trabajo con la manos, al servicio de la fraternidad (con ideales riesgos de guerra escatológica, simbolizada por Caballeros del Temple).


Era francés (borgoñón), de noble familia e ingresó a los 23 años en la rama benedictina del Císter (Citeux), con varios de sus familiares. Fundó, al poco tiempo, el monasterio de Claraval, del que fue abad hasta su muerte. La reforma cisterciense que él fomentó (tanto en una línea de varones como de mujeres) ofreció un impulso básico al pensamiento occidental del siglo XII y XIII. [1]

 Es un santo polifacético, amigo de Cristo y caballero de la cristiandad. Tuvo el sueño de una cristiandad unida, de monjes-caballeros pobres, al servicio de la paz. Sus monasterios se extendieron en pocos años desde Polonia a Galicia, desde Escandinavia a Italia, marcando el nacimiento de una iglesia más humilde (con menos poder que la de Cluny), con monjes que trabajan con sus manos y organizan su vida en silencio de amor ante el Misterio del Cristo que ama, y de la Señora que anima a sus devotos.

    Sus obras son un prodigio de pasión por Dios y de amor humilde y cordial entre los hermanos. Fue contemplativo, hombre de silencio atronador. Europa le debe siglos de arquitectura (iglesias sobrias, de puro misterio brillante en la oscuridad) y coherencia vital... Apostó por el triunfo de Cristo, y en parte perdió porque vino después la escolástica racional de las universidades, del comercio burgués de las ciudades ricas, de la Iglesia cada vez más poderosa en el plano externo...

    Perdió al fin Bernardo,pero sus monasterios siguen siendo focos de su luz en medio mundo. Con el amor que me produce su figura, quiero contar aquí algunos de sus rasgos quizá más paradójicos y tristes, su forma de entender la Cruzada en un mundo de batallas apocalípticas.  A mis amigos del Císter, con amor.

Vida cristiana, un camino de Dios.

Fue un apasionado por la extensión del Reino de Dios, entendido en forma de búsqueda espiritual y transformación social. A lo largo de su vida, fundó y organizó más de setenta monasterios que marcaron con su presencia la espiritualidad y la teología, la política y la vida cristiana de occidentge. Fue predicador popular e intervino en casi todas las controversias sociales y religiosas de su tiempo.

Contribuyó a la fundación de la Orden de los Templarios y predicó la Segunda Cruzada (año 1146), que resultó un fracaso. Pero fue sobre todo un caballero de Dios, en la culminación de las grandes tradiciones feudales (sacrales) de Europa. Resulta significativa su controversia con Pedro Abelardo, que representaba una nueva forma de entender la teología y la vida cristiana, que se mostraba abierta a la discusión especulativa y a la libertad de opinión. Más que la racionalidad naciente (propia de la primera escolástica), le interesó el despliegue de la experiencia interior, vinculada a la tradición benedictina, releído desde el Cantar de los Cantares. Por eso se oponía a un tipo de dialéctica racional que, a su juicio, impedía el desarrollo claro de la gracia y de la experiencia interior del misterio.

Interpretó la vida espiritual como despliegue de amor por el que Dios y el monje (el contemplativo) se vinculan en lo más íntimo del alma, en un camino en el que todos los planos de la vida se encuentran vinculados, partiendo de la jerarquía sagrada, que él entendió como revelación gratuita y amorosa del misterio de Dios. En ese contexto quiso que sus monjes fueran “liberados” para la vida interior, en sobriedad y pobreza, en honda espiritualidad, marcada de manera regular por el “orden divino” de la vida que se irradia y expande desde los monasterios al entorno social y cultural.

En esa línea, él ha sido uno de los grandes creadores de la Europa mística, monacal y caballeresca de la nueva Edad Media. Fue un hombre exigente y duro, un caballero radical de Dios, que habría convertido la cristiandad en un “monasterio de Dios”, en una liturgia sagrada al servicio del misterio. Sus monasterios transformaron en pocos decenios la visión de Europa, iniciando un arte que desembocará rápidamente en el gótico.

Fue un hombre de amor y puso de relieve la importancia de la devoción a María, la madre de Jesús, entendida de un modo cordial (a él se le atribuye la antífona Salve Regina), de manera que muchos le consideran el “doctor mariano” por excelencia. A pesar de los problemas y preguntas que suscita su radicalidad, Bernardo ha sido el último gran Caballero de Dios, al servicio de una cristiandad sagrada. De manera significativa, su memoria y su teología espiritual (su devoción) ha sido y sigue siendo reconocida y aceptada por gran parte de la teología posterior.

 Un tema complejo. La milicia de Jesús.

El influjo de San Bernardo en el desarrollo del pensamiento y la vida de Europa ha sido y sigue siendo considerable, tanto en el campo de la mística del amor de Dios, como en la forma de entender el monacato y la organización de la sociedad, como reconocen tanto los católicos como los protestantes, que le admiran de un modo especial. Pero debemos recordar también un punto que hoy nos parece “más oscuro” en su memoria, una faceta vinculada a la Santa Cruzada y a la fundación de la Orden del Temple,que él interpreta como signo de una nueva revelación de Dios. Esa faceta ha de entenderse desde su propia situación social y religiosa, en un tiempo marcado por la esperanza apocalíptica, dentro de una Iglesia que estaba buscando su identidad social, apelando para ello, si hiciera falta, a unos medios de tipo militar:

 Ha nacido una nueva Milicia, precisamente en la misma tierra que un día visitó el sol que nace de lo alto (Jesús), haciéndose visible en la carne. En los mismos lugares donde él dispersó con brazo robusto a los Jefes que dominan en las Tinieblas, aspira esta milicia a exterminar ahora a los hijos de la infidelidad en sus satélites actuales, para dispersarlos con la violencia de su arrojo y liberar también a su pueblo, suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo (Ad milites Templi 1, Obras completas I, Madrid 1983, 496-543).

 Bernardo ofrece así una relectura bélica del Benedictus (Lc 1, 67-79) partiendo del Antiguo Testamento, y dando otro sentido a un texto que Lucas (o el autor cristiano de su canto) habían desmilitarizado. Por medio de Jesús, que nace pobre y muere sin luchar de un modo militar, Dios ha vencido según Lucas los poderes opresores (cf. Ef 6, 12), abriendo a los humanos un espacio de paz universal y comunión gratuita. Pues bien, cambiado el contexto del evangelio, Bernardo ha remilitarizado las palabras antiguas, situándolas en una matriz bélica de Antiguo Testamento. En la misma tierra de Jesús, como ministros de su guerra santa, los nuevos caballeros del Temple están determinados a exterminar a los hijos de la ira o infieles (cf. Ef 2, 2; 5, 6), para liberar a los creyentes oprimidos, suscitando así el gran reino o cuerno de salvación de Dios sobre la tierra (cf. Lc 1, 69).

Bernardo nos sitúa por tanto en el contexto de la guerra escatológica.Los religiosos militares luchan, a la vez, contra los soldados enemigos de este mundo (musulmanes) y contra poderes diabólicos del mal. Estos nuevos cruzados, defensores del Templo que Jesús había criticado (y destruido simbólicamente) se mantienen en el centro de un combate que, expresándose en formas mundanas, enfrenta a los príncipes del bien (Cristo) y los del malo (Diablo). Por eso, esta guerra es sacramento de su vida:

Marchad, pues, soldados, seguros al combate y cargad valientes contra los enemigos de la cruz de Cristo (cf. Flp 3, 18), ciertos de que ni la vida ni la muerte podrán privaros del amor de Dios que está en Cristo Jesús (cf. Rom 8, 38), quien os acompaña en todo momento de peligro, diciéndonos: Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor (De laude 2: cf. Rom 14, 8).

 Las palabras que Pablo empleaba en sentido figurado (lucha interna), para expresar así la entrega de la vida como proceso de unidad con el Señor pascual, se entienden ya en forma guerrera. Bernardo no ha sacralizado la guerra como tal. Él sabe que la lucha entre cristianos constituye un homicidio y por ninguna causa puede proclamarse y realizarse (Ibid. 3). Sin embargo, él entiende la cruzada como guerra santa, expresión de la victoria de Jesús sobre las fuerzas enemigas de lo malo:

 Pero los soldados de Cristo (cf. Gál 5, 26) combaten confiados en las batallas del Señor, sin temor alguno a pecar por ponerse en peligro de muerte y por matar al enemigo. Para ellos, morir o matar por Cristo no implica criminalidad alguna y reporta una gran gloria... Cristo acepta gustosamente como una venganza la muerte del enemigo y más gustosamente aún se da (se entrega él mismo) como consuelo al soldado que muere por su causa.

Es decir, el soldado de Cristo mata con seguridad de conciencia y muere con mayor seguridad aún...

No peca como homicida, sino que actúa, se podría decir, como malicida el que mata al pecador para defender a los buenos: se considera como defensor de los cristianos y vengador de Cristo en los malhechores... La muerte del pagano es una gloria para el cristiano, pues por ella es glorificado Cristo... No es que necesariamente debamos matar a los paganos, si hay otros medios para detener sus ofensivas y reprimir su violenta opresión contra los fieles. Pero en las actuales circunstancias es preferible su muerte, para que no pese el cetro de los malvados sobre el lote de los justos (cf. Sal 124, 3), no sea que los justos extiendan su mano a la maldad (Ibid. 4).

 Bernardo se sitúa, de esa forma, en un contexto apocalíptico, interpretando la cruzada (y la función de los religiosos militares del Temple) como un episodio de la guerra del fin de los tiempos, un enfrentamiento en el que elloslos monjes del Cister, colaboraban con su oración y su retiro del mundo. En ese mismo contexto se sitúa la experiencia mística del encuentro con Dios, que aparece así como plenitud y cumplimiento de la gran lucha de las fuerzas del bien (del amor) contra las fuerzas enemigas. El problema está en que esas “fuerzas enemigas” estaban formadas por personas humanas, a las que también había redimido Jesucristo (conforme a la visión cristiana de la vida y de la historia).

[1] Obras: PL 182-183. Traducción castellana, como introducciones y comentarios en: Obras completas de San Bernardo, BAC, Madrid 1947). Cf. también Elogio de la nueva milicia: los Templarios, Siruela, Madrid 2005; En la escuela del amor, BAC, Madrid 1999; Tratado sobre el amor a Dios, San Pablo, Madrid 1997. Sobre san Bernardo: M. D. Yáñez, San Bernardo de Claraval, Monte Carmelo, Burgos 2001; A. Luddy, San Bernardo. El Siglo XII de la Europa cristiana,Rialp, Madrid 1963; Th. Merton, San Bernardo, el último de los Padres, Rialp, Madrid 1956;   G. Duby, San Bernardo y el arte cisterciense, Taurus, Madrid 1992; J. Leclercq, San Bernardo: monje y profeta, BAC, Madrid 1990

@X Pikaza/Religión Digital

jueves, 20 de agosto de 2020

Rivas Cabezuelo cierra su trilogía templaria


El escritor nacido en Torre de Juan Abad finaliza con 'El secreto de la ermita templaria' la serie de novelas sobre El Temple

La orden del Temple estuvo presente en La Mancha y dejó un legado poco conocido. Una pieza señera de este legado, la ermita de Nuestra Señora de la Vega, es crucial en la novela El secreto de la ermita templaria, con la que Manuel Rivas Cabezuelo cierra su trilogía dedicada a la presencia de la orden de los Pobres Caballeros de Cristo en La Mancha, que además ha impulsado las visitas de su lectores al Campo de Montiel.

En una conversación con La Tribuna, Rivas explica que a diferencia de lo ocurrido en sus dos novelas anteriores, El legado de Svante Einarson y El manuscrito templario de Toledo, donde la narración fluctuaba en una doble trama que pasaba del siglo XIV al XXI; en su tercera entrega toda la acción se sitúa en la Edad Media, justo después de la prohibición del Temple por el Papa Clemente V. En este sentido, Rivas Cabezuelo, no tiene dudas de que «el incendio que sufrió la ermita a comienzos del siglo XIV estuvo relacionado con la disolución de la orden que tuvo lugar casi al mismo tiempo (1312)». De hecho, Torre de Juan Abad era la sede una encomienda templaria en tierras de Castilla.

El protagonista de la novela, Álvaro, es a su vez el hijo de Ramiro Velasco, hijo del caballero toledano que protagoniza la anterior novela y se enamora de una descendiente de Svante Einarson, quien centra las aventuras que forman la primera entrega. Álvaro, con la encomienda de hacerse cargo de las posesiones de su padre, recorre una Castilla acosada por la peste.

El conjunto de la trilogía es «una serie de novelas de aventuras», que ha captado la atención de quienes se han acercado a sus páginas, «sobre todo mujeres», reconoce Rivas Cabezuelo. Esta obra fue, además, seleccionada por la Biblioteca Pública del Estado en Ciudad Real para formar parte de los actos programados con motivo del Día del Libro, el pasado 23 de abril, actos que quedaron cancelados por el estado de alarma decretado a causa de la pandemia de COVID-19.


@D.A.F./latribunadeciudadreal.es

miércoles, 19 de agosto de 2020

La Virgen de los Reyes, ¿un autómata medieval?



Entre la historia y la leyenda hay un trecho y, al mismo tiempo, una fina línea que a veces no se distingue. Cuentan los guías de la Catedral que la Virgen de los Reyes es algo así como un autómata medieval que se levantaba de su silla y movía los brazos y la cabeza para bendecir a las huestes del Rey San Fernandoantes de las batallas. Lo realmente sorprendente y desconocido para muchos es que la primera parte de esta afirmación es correcta. Es decir, la patrona de Sevilla tiene en su interior un mecanismo de poleas y engranajes que le confería movimiento. La segunda parte, la relativa a su acción en el Campamento durante la Reconquista, es más legendario.

En un estudio de Teresa Laguna, quien fuera conservadora de Bienes Muebles de la Catedral, se cuenta que el primer documento gráfico que existe sobre las características materiales del mecanismo es un dibujo de José Gestoso, del siglo XIX, que se conserva en la Biblioteca Colombina. Posteriormente ha quedado constancia gráfica de cómo funcionaba el artilugio por las fotografías de Rafael Salasque complementaron el informe de José Hernández Díaz.

Según la descripción de Gestoso, la Virgen movía la cabeza gracias al sistema de poleas que se conserva en su interior. También movía las articulaciones -brazos y rodillas-, hasta el punto de que era posible que la imagen pasara de una posición sedente a estar de pie y a hacer gestos expresivos con los brazos. «Estos cambios causarían gran impacto entre los fielesy acrecentaron la devoción medieval a esta imagen, potenciando su comunicación con los fieles y la comprensión de lo sagrado», indica Teresa Laguna.

El dibujo de José Gestoso en una cuartilla de papel revela cómo funcionaba el artilugio para mover la cabeza hacia adelante: «Dispone de un vástago circular en posición horizonal con una cinta enrollada –una correa de cuero fijada a la cabeza-, desplegada desde el límite superior de la hoja, y una sencilla rueda dentada con su lengüeta de freno en la parte derecha». No explicaba mucho más y omitía otros aspectos que llevó a pensar que ese mismo mecanismo hacía mover también las articulaciones. «Estas interpretaciones no tienen en cuenta la absoluta necesidad de otro mecanismo para conseguir cierto desplazamiento autónomo porque siempre es necesaria la intervención directa de, al menos, dos personas para realizar cualquier cambio en la disposición de esta imagen», afirma Teresa Laguna.

Entonces, ¿cómo se ponía de pie la Virgen y movía los brazos? Todo era más sencillo: mediante unos pasadores de madera que permitían un engranaje del brazo con el hombro, del codo y la muñeca, así como la flexión de las rodillas y en la cadera para poder estar en posición sedente o erguida. «Mecánicamente, sus antecedentes más remotos pueden encontrarse en esculturas egipcias y romanas de pequeño formato», explica este estudio, que añade que el mecanismo para la cabeza está alojado en el interior de la espalda y protegido por una tapa que necesariamentedebe permanecer abierta para cualquier manipulación, después de levantar o apartar la vestimenta de la imagen. Por la descripción de Gestoso, se sabe que ya en el siglo XIX el artilugio se encontraba inutilizado.

En la descripción que hace Laguna de esta talla y la del Niño -que también tiene el mecanismo-, se indica que su devoción «está estrechamente vinculada a la personalidad del Rey Fernando III y sus primeras referencias literarias la relacionan con un suceso extraordinario narrado en la “Cántiga CCICCII”». Se trata de una descripción de 1345 que dice lo siguiente: «Semeja que está viva en carne, con su Fijo en el brazo» y «es fecha en torno, y la levantan y la asientan quando quieren para vestir á ella y al su Fijo: sus paños de carmesí, mantos, pelotes é sayas». Esto permitió a Gestoso explicar cómo podía cambiar la posición: «Todo está perfectamente articulado con el mismo mecanismo de que se sirven los pintores en sus maniquíes y (…) no se equivocaron al decir que es susceptible de todos los movimientos del cuerpo humano».

«La imagen viva mejor conservada»

Este mecanismo que servía para que la Virgen bendijera al pueblo está en perfecto estado. Ana Isabel Gamero, la conservadora de la Catedral, dice que esta imagen gótica del siglo XIII es «la imagen viva mejor conservada del mundo». Todo se encuentra en el estado original y, gracias a las restauraciones que se le han practicado en los últimos años, goza de una extraordinaria salud. «La Virgen estaba en un estado lamentable en 2015 —explica Gamero—, y Arquillo hizo una intervención «magnífica». Desde entonces, el cuidado es exquisito para moverla y hasta para cuando la visten las Hermanas de la Cruz.

@Javier Macias/Pasión en Sevilla

miércoles, 12 de agosto de 2020

Obispa, sacerdotisa o nuncia: siete teólogas presentan sus candidaturas a puestos que la Iglesia veta a las mujeres


 "La ausencia de mujeres en cargos de responsabilidad es un escándalo", declararon las siete mujeres en un comunicado en el que explicaron su iniciativa como un "acto de desobediencia al dogma eclesial y a la Iglesia patriarcal"


Fue un gesto inédito, y una muestra más de que, en la Iglesia católica, las mujeres siguen sin encontrar las puertas abiertas. A las doce del mediodía de este miércoles, siete teólogas entregaban en la sede de la Nunciatura en Francia sus candidaturas a diversos ministerios en la Iglesia gala, pero se encontraron con la callada por respuesta. No fueron recibidas por el nuncio, Celestino Migliore, y tuvieron que agacharse para depositar, en un buzón a ras de suelo, sus documentos.

El día elegido para hacerlo tenía todo de simbólico. 22 de julio, festividad de Santa María Magdalena, la 'apóstola' por antonomasia. La que, según los relatos evangélicos, fue la primera en ver a Jesús Resucitado. Dos mil años después, las mujeres siguen sin ocupar cargo alguno de responsabilidad en la Iglesia católica, uno de los estamentos más patriarcales creados por el ser humano.

Siete mujeres se rebelaron contra ello. Laurence de Bourbon-Parme, Claire Conan-Vrinat, Sylvaine Landrivon, Hélène Pichon, Loan Rocher, Marie-Automne Thépot y la española Christina Moreira, que han solicitado convertirse en obispas, sacerdotisas, diaconisas y hasta nuncias. Haciendo valer sus currículos y su capacidad, y denunciando "la ausencia de mujeres en cargos de responsabilidad", según apuntaron tras trasladar sus reivindicaciones al buzón de la Nunciatura francesa.

La invisibilidad de las mujeres, "un escándalo"

"La ausencia de mujeres en cargos de responsabilidad es un escándalo", declararon las siete mujeres en un comunicado en el que explicaron su iniciativa como un "acto de desobediencia al dogma eclesial y a la Iglesia patriarcal". Todas ellas siguieron el ejemplo de la teóloga y biblista Anne Soupa, quien en mayo pasado se postuló oficialmente para sustituir al discutido cardenal Barbarin, quien tuvo que dejar la diócesis de Lyon tras un escándalo de abusos sexuales.

"Las mujeres son invisibles en la iglesia católica (...). Esto no es posible en una época de paridad, no puede seguir así", destacó Soupa, quien agradeció el paso adelante dado por estas siete mujeres. Cada una de las candidatas entregó a la Nunciatura un documento en el que expusieron su profesión de fe, la función a la que postulan y el tipo de servicio que son capaces de asumir.

En el manifiesto que adjuntaron a la solicitud, las siete denunciaron cómo “la ausencia de mujeres en puestos de responsabilidad no es tanto un escándalo como un contra-testimonio de la Iglesia. Esta inmensa injusticia no es un problema menor, sino que afecta a todo el cuerpo eclesial".

"La discriminación contra las mujeres en la Iglesia es una de las más visibles y violentas. Para que la Iglesia pueda cumplir su misión, debe permitir a las mujeres el acceso a los diversos ministerios ordenados, así como a las altas responsabilidades de la institución", constata el comunicado, que insiste en que no se trata sólo de acceder al sacerdocio, sino de “cuestionar la actual estructura de Gobierno de la Iglesia". En su opinión, los obstáculos a que las mujeres puedan ser cardenala, obispa, nuncia o sacerdotisa “no son teológicos ni espirituales, sino políticos y culturales".

Una de ellas, Hélene Pichon, se postula para representante del Papa. "Nuestra reivindicación está de lleno en el Evangelio de Jesús. Él envió a la primera mujer, María Magdalena, ella es 'el apóstol de los apóstoles'", declaró ante los medios. Esta mujer, coronel en la Reserva, tiene una dilatada carrera diplomática con Francia y Suiza, que le ha llevado a Líbano, Ginebra, Core, Bahrein, la Unesco, la OCDE, el Banco Mundial o la Comisión Europea. “Como creyente, me pregunto por qué no puedo ejercer también mi labor para la Iglesia", proclama.Una española que ejerce como cura

La única española del grupo es Christina Moreira, que reivindica poder ejercer el ministerio sacerdotal en libertad. Porque Christina ejerce como sacerdote en Galicia, pues fue ordenada como tal. “Formo parte de la Asociación Internacional de Presbíteras Católicas ARCWP cuyo fin es ordenar diaconisas, presbíteras y obispas católicas dentro del rito y la tradición romana. Esto conlleva un quehacer práctico y teológico por renovar los ministerios y la eclesiología; adelantamos evoluciones que nuestra querida pero anciana y lenta Iglesia irá haciendo tal vez, pero que a nosotras se nos antojan urgentes…", declara.

Por su parte, Laurence de Bourbon-Parme quiere que se le permita poder predicar. Esta mujer, divorciada, madre de tres hijos y nieta de cuatro pequeños, ejerce como terapeuta de almas desde hace más de dos décadas, y querría “ofrecer mis dones de predicación a aquellos que quieran recibirlo".

Como Anne Soupa, Sylvaine Landrivon también se postula como candidata a obispa. Nacida en 1956, “estoy casada, soy madre y abuela", y experta en Teología en Lyon. Autora de varios libros, en los que profundiza por el papel de la mujer en las Escrituras y en la Iglesia, “hoy doy un paso adelanto, y me postula como candidata a un cargo episcopal en la Iglesia católica". Una posibilidad que, hoy por hoy, prohíbe tajantemente la jerarquía eclesiástica. Masculina por los cuatro costados. Aunque Jesús llamara a María Magdalena y otras mujeres discípulas. Igual que a Pedro, Juan o Santiago.


@Jesús Bastante/Religión Digital/El Diario

martes, 11 de agosto de 2020

María Minz, la monja medieval que cumplió su voto de peregrinar a Tierra Santa sin salir del monasterio




En las páginas de la Crónica del Císter de fray Bernardo de Brito, publicada en Lisboa en 1602, se recoge una hermosa historia

Se trasmitía de una generación a otra y había tenido lugar en el monasterio de Lorvao, a cuyas puertas llamó, en una fecha no precisada, una mujer que quería profesar en él, María Minz, que llevaba como seglar una vida ya muy mortificada en oración y penitencia.

El monasterio de Lorvao, en el noroeste de Coimbra, es hoy un hospital psiquiátrico, instalado en un edificio del siglo XVIII construido sobre anteriores ruinas románicas. A raíz de la revolución liberal de 1820 (paralela a la de España) se acentuó su decadencia, hasta cerrar cuando murió la última monja y fueron saqueados sus bienes. No se sabe cuándo fue fundado, aunque hay referencias históricas a él desde el siglo X. Primero fue ocupado por monjes benedictinos y luego por cistercienses, sustituidos a principios del siglo XIII por monjas de la misma orden. Allí se retiró la futura Beata Teresa de Portugal, hija del rey Sancho I, tras declararse nulo en 1196 su matrimonio de cinco años antes con Alfonso IX de León, con quien tuvo tres hijos.

Cuando María Minz cruzó ese umbral, llevaba una angustia en su corazón. Había hecho voto de peregrinar a Tierra Santa, pero no encontraba forma de cumplirlo, y esto atormentaba su alma. Pero coincidió que el Papa decretó en aquel año un jubileo que facultaba a los sacerdotes para levantar votos privados. Su confesor encontró así la forma de librarla de ese fardo: quedaría dispensada del voto si peregrinaba dentro del convento.

En realidad, explica el padre Herbert Thurston al referir la historia en su libro sobre Las Estaciones de la Cruz, lo que hizo el sacerdote fue calmar los escrúpulos de la santa mujer, pues la entrada en religión anulaba de por sí cualquier voto privado. Pero, más allá de la cuestión canónica, ella quería cumplir de alguna forma con la palabra dada, y pidió una solución que su director espiritual encontró con un poco de imaginación: durante un año, tiempo estimado que podría haber durado una peregrinación real, María llevaría a cabo tras los muros de Lorvao las mismas acciones que si estuviera realmente visitando la patria de Nuestro Señor.

Como cuenta Thomas L. McDonald en Weird Catholic, María se despidió de todas sus hermanas del monasterio como si partiese para Jerusalén. Durante doce meses convivieron como si ella no estuviera: no se dirigían la palabra ni hacía las comidas de comunidad. Cuando sus compañeras terminaban el almuerzo, se acercaba sola al refectorio y se alimentaba muy frugalmente, dejando el resto de su ración para los pobres.

¿Cómo era su jornada? “Durante todo el día”, explica McDonald siguiendo a fray Bernardo de Brito, “caminaba alrededor del claustro y pasaba junto a las tumbas y los altares del monasterio, cada uno de los cuales había hecho corresponder con alguno de los lugares sagrados de Jerusalén. Cuando sonaba la campana para dormir, allí donde estuviera se tumbaba para descansar, y cuando sonaba de nuevo se levantaba y continuaba su recorrido”.

El último día del último mes consagrado a la peregrinación, se arrodilló en la iglesia ante el Santísimo para rezar hasta el amanecer. Cuando el sacristán llegó a la mañana siguiente para abrir el templo, se la encontró tumbada con los brazos en cruz, rígida, muerta. “Su rostro”, testificó el hombre que la halló, “irradiaba una luz sobrenatural“.

La historia se difundió y los hábitos de Sor María Minz fueron troceados como reliquias, a las que se les atribuyeron algunos milagros.

Un tiempo después de su muerte, llamó a la puerta del monasterio de Lorvao un peregrino que volvía de Tierra Santa y preguntaba por ella. Cuando le interrogaron cómo la conocía, su respuesta les dejó atónitos.

Durante la peregrinación de aquel hombre a Tierra Santa, una monja de nombre María radicada en el monasterio de Lorvao le había acompañado en su visita a numerosos lugares santos. Un día, cuando el peregrino ya estaba de regreso a Portugal, la religiosa se separó de él diciéndole que la reclamaban en su convento y que acudiera a verla allí cuando volviese a casa. El hombre anotó el día en que se despidieron, y al llegar a su destino comprobó con la comunidad cisterciense que aquel fue el día de la muerte de la hermana Minz.

Fray Bernardo Brito lamenta no haber podido averiguar la fecha exacta del suceso (en todo caso posterior al año 1300, que fue cuando se convocó el primer Año Santo y jubileo por parte del Papa Bonifacio VIII), pero sí deja constancia de que el relato sobre Sor María y la devoción a ella seguían vivos en la época en la que él investigó esta historia en el monasterio de Lorvao.


@Carmelo López-Arias / Fundación Tierra Santa

domingo, 9 de agosto de 2020

LAS SORGINAS, SACERDOTISAS DE LA DIOSA MARI





A partir de las tumbas excavadas en Europa que datan entre el 30.000 y el 8.000 a.C, se ha podido hablar de la existencia de una mitología matriarcal ya en el Paleolítico Superior. El hecho de que, en muchas sepulturas, el cadáver se encuentre enterrado en posición fetal, parece apuntar hacia la concepción de la Tierra como madre, así como a la creencia en un renacimiento futuro tras el retorno a la posición originaria en su seno. Las numerosas figurillas de pequeño tamaño conocidas como "Venus Paleolíticas" (entre las que destacan las Venus de Willendorf y la de Lespugue) que representan a mujeres desnudas o semidesnudas, con los rasgos sexuales muy acentuados, podrían tener un sentido mágico y religioso relacionado con la potencia de la generación y la fertilidad, tanto de la humanidad como del resto de la naturaleza, encarnada en figuras femeninas. Las Venus Paleolíticas son las antecesoras de las diosas-madres del Neolítico y precedentes  de todas las diosas de la fecundidad, ya se llamen Ishtar, Astarté, Tanit, Isis o Hathor de épocas históricas. En estas figuras se condensa una interpretación que concede a la naturaleza las características del ser humano, de tal modo que queda personificada como madre. Los misterios de la vida y de la muerte, que van asociados a esta naturaleza divinizada, tienen un carácter femenino, por lo que se puede comprender que en este contexto sea la mujer la que ejerce de intermediaria con el cosmos, así como la responsable de garantizar la comunicación dentro del grupo y de socializar a los niños.

La antigua religión vasca es una de las pocas religiones matriarcales que consiguió sobrevivir a la invasión Indo-Europea, teniendo así un gran valor desde el punto de vista histórico y cultural.

A mediados del siglo XX, el antropólogo y sacerdote José Miguel de Barandiarán recopiló los mitos, relatos y leyendas de esta milenaria religión, que fueron conservados a lo largo de los siglos por la tradición oral. Cuando Barandiarán comenzó a estudiar este paganismo, que seguía vigente de modo más o menos difuso en la mentalidad popular vasca, se vio sorprendido por el hecho de que gran parte de las informaciones que recibía estaban relacionadas de un modo u otro con la figura de Mari, diosa principal del panteón vasco.

Barandiarán llegó así a la conclusión de que la antigua religión vasca tenía un carácter matriarcal, centrándose principalmente en la figura de la diosa Mari, la cual se encontraba íntimamente vinculada con la Madre Tierra. Otra deidad fundamental del panteón vasco es Sugar, el consorte de la diosa Mari, capaz de cambiar de forma, tomando generalmente la forma humana o la reptil ya sea como serpiente o como dragón.

Como ya hemos dicho, la mitología vasca tiene sus raíces en la Prehistoria. Tiene un carácter ctónico, es decir, las deidades habitan en el interior de la Tierra y no en el cielo. Desde el Paleolítico, el interior de la Tierra, las cuevas, han sido lugares de rituales y de culto, además de ser el espacio donde se enterraba a los difuntos. Por ello, en las antiguas creencias vascas, el interior de la Tierra es morada de espíritus de los antepasados y hogar de la mayoría de las deidades. De hecho, se creía que la diosa Mari vivía en el interior las cavernas.

Se piensa que la antigua sociedad vascona era matriarcal y, aunque las relaciones sociales hombre-mujer eran de igualdad, la sociedad era matrifocal: la mujer era capaz de crear vida y por eso, las madres actuaban como eje vertebrador de cada grupo humano. No es de extrañar que, por eso, en la antigua religión de los vascones abundasen las deidades femeninas como Mari, Ama Lurra (Madre Tierra), Ilargi (la diosa Luna) o Amandrea (la abuela Sol) y que las mujeres desempeñaran un rol fundamental en el ámbito religioso. Los rituales más importantes eran llevados a cabo por sacerdotisas, conocidas como "sorginak".

Para los antiguos vascones "sorgin" significaba "hacedora de creaciones/nacimientos". Esta palabra está compuesta por "sortu" (crear/nacer) y el sufijo -gin (hacedor-a). Las sorginas eran las encargadas de los santuarios de la diosa. Uno de los más conocidos es Sorginetxe, que se encuentra en Arritzala, Álava. Además, estas mujeres eran las encargadas de sanar a través del conocimiento de las hierbas y de traer a los niños al mundo, siendo así las principales curanderas y matronas.

Las sorginas irradiaban el "Adur", la energía que mueve el cosmos, a los niños que traían al mundo dándoles la vida. Uniéndolos a través de la irradiación del "Adur" a la diosa Mari, a la madre tierra, de la que provienen todos los seres o, como se decía en la antigua religión: "izena daukan guztia"("todo lo que tiene nombre,vive").

¿Qué ocurrió con las Sorginas tras la entrada del cristianismo en el País Vasco?

La palabra "sorgin" tomó el significado de "bruja" cuando las autoridades eclesiásticas quisieron acabar con la religión vasca, asociándola con la brujería y el satanismo.

Hacia el año 1500 se abrieron diferentes procesos contra los brujos y brujas de la sierra de Amboto, en el Señorío de Vizcaya, donde se encontraba la cueva en la que vivía Mari, llamada también "la dama de Amboto".

Según los cristianos, en este lugar las sorginas adoraban al diablo, en forma de macho cabrío. Sin embargo, las sacerdotisas no rendían culto a Satanás, sino a Akerbeltz ("Aker" macho cabrío y "beltz" negro), divinidad que representaba la sexualidad y la falicidad masculina. Akerbeltz estaba al servicio de Mari y las sorginas. Mantenía una relación complementaria con la diosa, ya que era la divinidad encargada de fecundarla, fertilizando así nuestro mundo. La Santa Inquisición consideró la Sierra de Amboto como uno de los principales focos de brujería en España y, por tanto, había que acabar con él.

En 1517 se publicó un tratado sobre las supersticiones (Tractatus de Superstitionibus) de Martín de Arles, canónigo de Pamplona. Parece que este tratado se había escrito en el siglo anterior y se refería a las brujas del Reino de Navarra. Este libro recoge la idea tradicional de la iglesia católica de que los actos que realizan las "brujas" son producto de la ilusión provocada por el diablo. Así, poco a poco algunas divinidades de la antigua religión como Akerbeltz fueron convirtiéndose en seres demoníacos y las sacerdotisas se transformaron en horribles brujas, siervas del diablo.

Fueron constantes los procesos por brujería durante más de un siglo. Uno de los más importantes fue el de Zugarramurdi (Navarra), a pocos kilómetros de la frontera con Francia, en el año 1610, en el que más de 300 sorginas y creyentes de la religión vasca fueron torturados, procesados y ajusticiados.

Es probable que los tan mentados encuentros de brujas no fueran más que bailes nocturnos al son de txistus y atabales o, a lo sumo, prácticas de drogadicción con alucinógenos como la belladona y el beleño. El lugar pasó a la historia, sin embargo, como la "catedral del diablo" y capital de la brujería española. "Aquelarre" (de "Aker" macho cabrío y "larre" prado o campo) se convirtió en la palabra éuskara mejor conocida mundialmente.

En realidad, al igual que en otras partes de Europa, en el País Vasco perduraron distintas ceremonias y reuniones, unas más sagradas que otras, a las que acudía un número reducido de participantes (sorginak), mientras que en otras tomaba parte toda la comarca. Estos encuentros, relacionados con las cosmovisiones animistas, propias de todo pueblo indígena, eran la antítesis de los cultos tristes, grises y culpabilizantes que quería imponer la Iglesia. La alegría y el goce, características intrínsecas de la vida con mayúsculas, formaban parte de muchas de estas celebraciones y esto fue algo que las mentes inquisidoras del catolicismo pusieron mucho empeño en destruir.

La religión vasca como tal se perdió el siglo XVII, con la persecución de las sorginas. Sin embargo, influyó de manera notable en el cristianismo ya que los antiguos mitos y leyendas de los vascones se fusionaron con la religión católica. La evangelización del País Vasco fue mucho más efectiva cuando los cristianos empezaron a utilizar la figura de la Virgen María para sustituir a la diosa Mari. Los cristianos llamaron a la virgen "Andra Mari" (Señora Mari) y, gracias al gran parecido de este nombre con el de la antigua diosa, sus cultos se unieron. Todas las iglesias de las vírgenes que existen en el País Vasco eran antiguas zonas de culto a Mari. Lo mismo ocurrió con los santos cristianos. Por ejemplo, el culto de Argia (divinidad de la luz) pasó a ser el de Santa Clara, llamada en euskera Deun Argia.

Las sorginas tampoco cayeron en el olvido. Muchas mujeres, tras su conversión al cristianismo, siguieron ejerciendo el papel de curanderas y matronas en las áreas rurales. Además, las sorginas son personajes esenciales del folklore vasco y su cultura popular. Existen numerosos cuentos, leyendas y canciones sobre las sorginak. Incluso, en la actualidad, encontramos varios topónimos en el País Vasco y Navarra que les hacen referencia,como por ejemplo "Sorginaren Txabola" (Chabola de la Hechicería) en Elvillar, Álava o Sorginzubi (Puente de la Bruja) en Abaurrea Alta, Navarra, entre otros.


BIBLIOGRAFIA:
Libros:
"Mitología vasca: todo lo que tiene nombre, es"(Andrés Ortiz-Osés, Luís Garagalza)

@De Marina Ivorra/Tinieblas en el corazón. Pensar la Antropología

sábado, 8 de agosto de 2020

Mitología en el Judaísmo: el mito de Lilith y el castigo a la mujer rebelde




En España, la cultura judía no está muy extendida y es apenas conocida. Esto es debido a muchos factores, entre otros, al tratamiento histórico de España hacia el pueblo judío, el cual ha sido despreciado en varias ocasiones a lo largo de nuestra historia, como es el caso de su expulsión por los Reyes Católicos en el año 1492 o incluso las campañas antisemitas realizadas por el propio Enrique I de Castilla durante la llamada Revolución Trastámara.
Si apenas conocemos una cultura tan cercana a la nuestra, puesto que por el hecho de ser católicos, necesariamente, compartimos una gran parte de elementos culturales y religiosos, qué decir de sus mitos. En este artículo se hará una descripción breve sobre el mito judío, de donde viene y donde podemos encontrarlo, y se centrará sobre todo en un mito en especial: el mito de Lilith.

Se intentará también comprender como a partir de la construcción cultural que supone dicho mito, se ha pretendido criminalizar la libertad de la mujer frente al varón y hacerle causante de muchas de las desgracias ocurridas a los varones.

Introducción

La mitología está presente en todas las religiones a lo largo de la historia. La propia mitología griega con seres mitológicos y leyendas de toda clase está repleta de este tipo de relatos: minotauros, ninfas, sátiros, incluso la mitología escandinava, la cual ha servido de inspiración para la creación de novelas de fantasía de todo tipo (las famosas novelas de J. R. R. Tolkien de El Señor de los Anillos y el Hobbit, contienen muchos de estos seres mitológicos escandinavos).

Sin embargo, la mitología judía no es popularmente conocida entre las personas. Cuando se estudia la religión judía, la parte mitológica y mística de esta religión queda siempre relegada a los realmente interesados en estudiarla. En la biblia, apenas aparecen algunas referencias de seres mitológicos. En el Génesis, gigantes que se unieron a las hijas de los hombres llamados Nefilim (Gen, 6:4) o incluso la mención a la propia Lilith en Isaías 34:14, pero por lo general, esta mitología ha quedado relevada a un segundo plano.

En primer lugar, debemos establecer y poder definir exactamente qué es un mito. Los mitos, según los define Robert Graves, son relatos dramáticos que forman una parte constitucional sagrada por lo que se autoriza la continuidad de instituciones, costumbres, creencias y ritos antiguos, allí donde son comunes, o se aprueban sus modificaciones(Graves, 2004 p. 3).

Atendiendo a la definición de Graves, podemos entonces entender que los mitos son útiles para legitimar o deslegitimar diferentes actos o colectivos dentro de la conciencia colectiva de una sociedad. Los mitos en el judaísmo, al tratar temas recurrentes como seres fantásticos o dioses con pasiones humanas que intervienen en los asuntos de los hombres, han dejado estos mitos totalmente fuera de sus libros sagrados, ya que, al responder a un solo Dios, del todo omnipotente y perfecto, no resulta adecuado añadir estas pasiones y seres propios de los mitos (Graves, 2004 pp. 3-4).

Debemos también entender que muchos mitos de diferentes culturas son compartidos o similares a la cultura hebrea. Esto se debe básicamente a que el judaísmo nació en Mesopotamia, donde convivía con una gran variedad de culturas y pueblos de diferente índole, todos politeístas, haciendo calar algunos de estos mitos y costumbres ya que incluso dentro del propio judaísmo el politeísmo no estaba mal visto, o al menos no era ajeno a la veneración por ejemplo de diferentes ídolos familiares (Velasco, 2002 pp. 184-185).
Para estudiar de una forma más profunda de donde viene el misticismo y la mitología hebrea debemos irnos precisamente al libro hebreo escrito para tratar este tema, la cábala.

La Cábala: el libro místico judío

Todos hemos escuchado e incluso leído, ya que parte de ello pertenece a nuestra propia cultura religiosa, los diferentes libros que sustentan la base de la religión judía, tales como la Torá, el cual recoge los seiscientos trece preceptos de la ley de Dios y que forman el Pentateuco, para nosotros, los cinco primeros libros del Antiguo Testamento.
También habremos oído hablar del Talmud, libro que recoge la tradición oral y la interpretación de esos seiscientos trece preceptos de la ley. Ambos libros, (junto con el Tanaj, que es la suma de la Torá, y el resto de libros que forman el Antiguo Testamento), forman la base de religión judía. Sin embargo, hay un libro del cual no hemos tenido la oportunidad de ser formados más a fondo y que tiene poco conocimiento en nuestra cultura cristiana, ese libro se trata de la Cábala.

La Cábala, o Kabbalah, se trata del libro místico judío. Surgió durante la Edad Media, en pleno auge cultural de la religión judía. Durante esta etapa de esplendor, los sabios judíos se dedicaron a la recopilación de las tradiciones y mitos orales judíos en este libro, así como a la interpretación desde un punto místico de la Torá.
Se trata de un acercamiento a Dios por parte de lo espiritual y de lo material, que además contiene un carácter esotérico ya que intenta acercarse a Dios y a su creación desde los lugares más oscuros de la sabiduría judía. Al tratarse de una doctrina mística, no busca encontrar a Dios a través de la razón, sino a través de la meditación y de la contemplación de su obra. Al igual que los ascetas cristianos medievales, la Cábala influye en estos sabios a través de la iluminación de Dios, es decir, como se creía con sus análogos cristianos, estaban estrechamente ligados a Él (Cecilia, 2006, p. 2).

La Cábala surge alrededor de los siglos XII y XIII en la zona de Provenza, lo que sería en aquella época el Reino de Francia, al parecer de una forma repentina, y se irá extendiendo desde el territorio catalán poco a poco por la Península Ibérica hasta su conclusión en el siglo XIII donde se termina de redactar la parte más importante de la Cábala, la cual se trata del libro del Zohar (Cecilia, 2006, p. 3).

Lo que se pretendía con este libro no era otra cosa más que devolver al judaísmo a sus raíces más profundas, y reivindicar de nuevo los mitos y tradiciones más arraigados a su cultura. Se pretendía pues, alejar al judaísmo del racionalismo griego en el que había caído y devolverlo de nuevo a la etapa de la Halajá y la Aggadá (Y.Baer, 1981, pp. 120-122).
Como ya se ha dicho anteriormente, el libro más relevante e importante de la Cábala, y de la tradición cabalística, es el Zohar. Se trata de varios tomos donde se recogen gran variedad de referencias a antiguos mitos hebreos e historias de carácter esotérico. Lilith, ser sobre el que trata este artículo y su mito, de los cuales hablaremos más adelante, aparecen también contenidos en este libro.

La importancia del Zohar, lo es también para nuestra historia cultural, ya que fue escrito por un cabalista castellano llamado Moisés de León. Aunque no se tienen muchos datos de su biografía, se sabe que al menos vivió en tres ciudades: León, Guadalajara y Ávila y que estuvo estrechamente relacionado con el Círculo de Gerona, el cual es el responsable de dar forma básica y conceptual al movimiento cabalístico.
En un principio se especuló con la posibilidad de que hubiera sido redactado por varios autores, pero actualmente se ha concluido que fue escrito en exclusividad por Moisés de León. Hay algunas partes que están escritas es hebreo, pero la mayoría se encuentra escrito en arameo. Dentro del Zohar, se contiene la nueva visión de Dios y la interpretación de la religión judía.

El misticismo hebreo trata también de mostrar desde el punto de vista teológico los diferentes seres intermediarios que hay entre Dios y el hombre, así como sus diferentes cualidades. No solo eso, sino que también lo trata desde un punto de vista psicológico para tratar de que el hombre tenga intuición sobre el conocimiento de Dios y, por último, posee también un carácter ético para enseñar al hombre como debe comportarse en su vida diaria (Iojai, 1992, p. 3).

Con estos libros, el acercamiento a Dios intenta realizarse desde lo oculto, es decir, desde lo que la propia personalidad de Dios no deja ver y es ininteligible para el resto de personas, de ahí que se utilice ese ocultismo para intentar explicar esa personalidad oculta de Dios, siendo, a partir de esa intuición del hombre, a través de la meditación que se permiten conocer los atributos del Creador, es por eso que el libro del Zohar es traducido como libro del «Esplendor’’.


El mito de Lilith: Lilith en la cultura popular contemporánea.


Uno de los mitos que sin duda a resultado de mayor interés dentro de la cultura popular es el mito de Lilith, la primera mujer de Adán. El mito a suscitado el interés de ocultistas y también ha aparecido en diferentes fenómenos televisivos tanto en series como películas.

La figura de Lilith dentro de la cultura cinematográfica ha sido siempre vista como un representante del mal. En la serie televisiva El mundo oculto de Sabrina (28 de octubre de 2018), la encontramos como un personaje enviado por el demonio, con el fin de hacer que el protagonista cometa actos en beneficio de este.Tampoco acaba aquí el tratamiento de Lilith como un ser destinado a realizar el mal. En el comic Lucifer realizado por Mickey Carey (junio de 2017), Lilith es la esposa de Lucifer y la encargada de gobernar el infierno cuando este se encuentra ausente de él.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que cualquier persona que haya podido tener acceso a estos diferentes espacios, sin conocer nada de la figura de Lilith dentro de la tradición cabalística o del folclore judío, sabe ya de antemano y le pone en la situación de considerar a Lilith un ser perverso, como la esposa de Lucifer, encargada de cumplir sus designios y llevar a los hombres a cometer actos malvados. En las siguientes páginas, desarrollaremos los motivos.

El mito de Lilith y el castigo a la mujer rebelde

El nombre de Lilith proviene originalmente del acadio ‘’lil’’, que tiene como significado ‘’viento’’ o ‘’espíritu’’. También, es posible que sus raíces provengan de un antiguo mito sumerio, y que de ahí fuera heredado posteriormente por la tradición judía, ya que todos estos pueblos organizados en ciudades estado convivían en Mesopotamia siendo fácil que se entremezclaran mitos, creencias y dioses de diferentes culturas (Párraga, 2009, p. 230-231).

Como se ha citado anteriormente, la única mención explícita que se hace sobre la figura de Lilith en la Biblia es en un versículo del profeta Isaías donde dice lo siguiente: ‘’Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilith y en él encontrará descanso’’ Isaías 34:14. También algunos investigadores creen que, en el versículo del Génesis, donde se trata la creación del hombre hay una mención explícita a Lilith:‘’Creo, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creo; mujer y hombre los creó’’ Génesis 1:27 (Párraga, 2009, p. 231).

Dentro del Zohar, principal libro de la tradición cabalística escrito por Moisés de León, de lo cual ya hemos hablado antes, se trata la figura de Lilith en los siguientes términos: ‘’La falta de castidad es Lilith, la madre de la multitud mezclada…’’. En esta mención podemos encontrar como Lilith representa para la cultura hebrea la falta de castidad. Es mencionada a lo largo de todo el Zohar, como el espíritu que por ejemplo causa la epilepsia de los niños: ‘’Ella fue la madre de los demonios, siendo del lado de Caín, y es ella quien, junto a Lilith, trajo la epilepsia a los niños’’ (Iojai, 1992, p. 135).

Como podemos encontrar en estas dos citas del Zohar, Lilith es un ser ligado a la perversión, un espíritu maligno que además también trae maldades a los niños nacidos de las uniones entre los hombres. Lilith aparece también como la contraposición a Eva y es el ser que se arrastra para hacer caer a ésta en la tentación, cuando se menciona en el Génesis la creación de toda bestia viviente que se arrastra: ‘’Este es el alma de la criatura que se arrastra a los cuatro rincones del globo, es decir, Lilith’’ (Iojai, 1992, p. 106). En el Zohar se explica que Eva fue dada a Adán como hembra, ya que Lilith, la primera, no resultó ser una compañía adecuada para este (Iojai, 1992, p. 107).

Tras estas primeras aproximaciones, entramos entonces a contar y analizar el mito de Lilith y de cómo su castigo supone un castigo a todas las mujeres por su rebeldía frente al varón, así como cumplir todos los cánones de violencia contra la mujer en nuestros días.

El mito de Lilith es contado de diversas maneras, pero la historia es tratada básicamente de la siguiente manera: durante la creación, como nos relata el Génesis (1:20, 21, 22) Dios creo a todas las plantas y semillas y a todas las bestias del campo según su especie, para que se reprodujeran y multiplicaran. Asimismo, Dios creo al hombre del polvo de la tierra y le insufló su vida a través de su nariz, pero Adán, al contrario del resto de bestias y de plantas, no se encontraba emparejado y pidió a Dios una compañía adecuada para él. Dios, atendiendo los deseos de Adán, del mismo polvo de la tierra del que él había sido creado, creo a Liltih, la primera mujer de Adán.

Cuando Adán trato de unirse a Lilith, la postura elegida por Adán fue sobre su mujer, ella, furiosa le respondió que por que debían adoptar esa postura para unirse, de él sobre ella, y parecer que estaba siendo dominada cuando Dios los había creado a ambos por igual, es decir, del polvo de la tierra.

Adán montó en cólera y trató de violarla. Lilith, ante esta situación, pidió ayuda a Dios pronunciando su nombre, lo cual es un pecado en la religión judía, ya que el nombre de Dios guarda un carácter mistérico, y no debe ser pronunciado.
Ante esto, Lilith salió del paraíso y fue a caer al Mar Rojo, lugar se cuenta estaba lleno de demonios, y se unió con Lucifer, dando así a luz a toda una estirpe de demonios, pasando a ser conocida como la madre de todos ellos. Dios, preocupado por el paradero de Lilith, mandó en su búsqueda a tres de sus ángeles para que la trajeran de vuelta al paraíso: Senoi, Sansenoi y Semangelof.

Los ángeles de Dios se encontraron con lo que Lilith había hecho y le transmitieron el mensaje de Dios, diciendo que habían ido en su búsqueda para devolverla al paraíso junto a Dios y su esposo. Lilith, se negó a regresar con los tres ángeles y su marido, desobedeciendo la orden de Dios, así que Dios, como castigo por lo que había hecho, la condenó a que cien de sus hijos morirían cada día hasta el fin de los tiempos.
Como venganza al castigo que Dios le impuso, Lilith hará toda clase de mal a los niños recién nacidos, como ya hemos dicho antes, provocándolos toda clase de males (epilepsia). Según cuenta la tradición hebrea (Capel, 2015, p. 189) la forma de protegerse contra ella es mediante un amuleto que contiene el nombre de los tres ángeles que Dios mandó que la buscaran.

También hay otra versión en la que cuenta que fueron creados del mismo bloque de arcilla, espalda con espalda y posteriormente separados por Dios (Párraga, 2009, pp. 231-232), esta versión es contada por Primo Levi, en ‘’Lilith y otros relatos’’ (Párraga, 2009, pp. 232-232).
Es aquí donde nos encontramos el castigo a la mujer rebelde, aquella que reclama igualdad y es expulsada del paraíso, que disfruta de su sexualidad con libertad y es castigada por ello, y como no, el peor de los castigos para una mujer, castigarla a través del daño a sus hijos.

Esto no es casual ya que, en contraposición de Lilith, se encuentra la figura de Eva, la mujer de Adán, que, engañada por el demonio y pecadora, se arrepiente y asume su culpa, es sometida al marido, el cual le da hasta su propio nombre y que es la madre de toda la humanidad (Capel, 2015, p. 190).
Intenta poner dos modelos de mujer, una sometida y dedicada al hogar, a su marido y a la voluntad de Dios, y otra malvada, una mujer promiscua que no acepta la autoridad de su marido y que se rebela contra los designios divinos (Capel, 2015, pp. 189-190). Además, no solo contrapone estos dos modelos de mujer, sino que hacer ver el castigo que puede llegar a encontrarse la mujer de no someterse a estos cánones y de no obedecer la voluntad de su marido y de Dios, es decir, intenta perpetuar un sistema de dominación, de lo que es ser una buena y una mala mujer a la vista de Dios y de los hombres (Capel, 2015, pp. 189-190).

Conclusiones.

Lo que se pretende mostrar con este artículo es de como la construcción del mito, que viene de la tradición oral y que dice legitimar instituciones y la visión de la sociedad hacia esas instituciones sociales (Graves, 2004, p. 3), construye arquetipos y modelos que son asumidos como corrientes en la sociedad, es decir, los mitos construyen realidades sociales sobre aspectos concretos de nuestra vida cotidiana y que asumimos como propios y reales.

El mito de Lilith es solo uno de los muchos ejemplos de cómo a través de la tradición, y del mito en la cultura hebrea, se legitima todo un modelo de dominación sobre la mujer construido desde la visión del hombre en tanto en cuanto una mujer debe ser y comportarse, y, así mismo, estableciendo el correspondiente castigo a su rebeldía.

Si lo extrapolamos a nuestro espacio religioso, la virgen María ocuparía este espacio de mujer ideal, casta y siempre cumpliendo los designios de Dios, la cual también podría contraponerse con Lilith al representar esta última la perversión sexual, la insumisión y la desobediencia (Capel, 2015, p. 190).

A partir de este mito se ha criminalizado a la mujer por su condición de ser humano libre y autónomo, y es por eso, que los mitos deben ser estudiados y cuestionados, porque aunque parezcan inocentes historias donde el bien se contrapone al mal, pueden llegar a ser profundas raíces en las que se hunden nuestros prejuicios.

Bibliografía

Capel, M. B., 2015. Non Serviam: La subordinación Femenina del mito de Lilith. En Locas, escritoras y personajes femeninos cuestionando las normas: XII Congreso Internacional del Grupo de Investigación Escritoras y Escrituras, pp. 188-198.
Cecilia, A. A., 2006. «Los Cabalistas Castellanos». Revista de Cultura Judía, pp. 1-29.

Graves, R. & Patai, R., 2004. Introducción. En: Los Mitos Hebreos. Madrid: Alianza Editorial, p. 3-4.

Iojai, S. B., 1992. En: D. Litvak, ed. Historias del Zohar . Jerusalem: s.n., pp. 2-3.

León, M. d., s.f. Universidad Complutense de Madrid. [En línea] Available at: https://www.ucm.es › data › cont › docs [Último acceso: 8 Noviembre 2019].
Párraga, G. E., 2009. Llith en el Arte Decimonónico. Estudio del Mito de la Femme Fatale. Revista Signa, Issue 18, pp. 229-249.

Velasco, F. D. d., 2002. Introducción a la Historia de las Religiones. Tercera ed. Madrid: Alianza Editorial, pp. 184-185.
Y.Baer, V., 1981. En: Altalena, ed. Historia de los Judíos en la España Cristiana. Madrid: Altalena, pp. 283-284.


@Manuel Mejía/Archivos de Historia

viernes, 7 de agosto de 2020

Media luna y estrella, los símbolos islámicos que en realidad se remontan a la Antigüedad mesopotámica


Hace poco, en el artículo sobre las correrías de la flota otomana por el Atlántico, señalamos en un párrafo que la característica bandera roja con la media luna (en realidad cuarto creciente) no se adoptó hasta 1453. A nadie se le escapará que esa fecha fue la de la caída de Constantinopla en sus manos, lo que plantea una curiosa cuestión: ¿qué tenía que ver la media luna con la capital del Imperio Bizantino? ¿Y con el Islam? Las respuestas son sorprendentes, como veremos a continuación.

Aunque hoy en día identificamos el símbolo lunar con el mundo musulmán, lo cierto es que se trata de un icono de algo natural y, por tanto, muy susceptible de ser utilizado por el Hombre. Y, en efecto, su uso se puede rastrear hasta la Antigüedad. En Sumeriase asociaba al dios Nannar (Sin en acadio), aunque en señal de respeto se le llamaba En-zu, que significa Señor de la Sabiduría. El conocimiento entonces se basaba, entre otras cosas, en la observación de los astros, que permitía establecer un calendario, los ciclos agrícolas e incluso la menstruación.

Eso, sumado a que su representación era un anciano con cuernos (también era la divinidad de la ganadería), hizo que un cuarto creciente formara parte de su iconografía. Nannar solía aparecer formando una tríada astral junto a sus hijos, Utu (Shamash, en acadio), que era dios del sol, e Inanna (Ishtar), diosa del amor y la guerra que estaba identificada con el planeta Venus y representada por una estrella de ocho puntas.

Estos conceptos se extendieron luego por las civilizaciones del Próximo Oriente, tal cual pasó con otros muchos elementos de la cultura sumeria, y saltaron al mundo griego. Algunas monedas pónticas acuñadas por Mitrídates III muestran el cuarto creciente y la estrella, y uno de sus descendientes, el famoso Mitrídates el Grande, tomó esas imágenes como símbolos de su dinastía; algunos historiadores opinan que se buscaba representar el sincretismo religioso del reino entre mitraísmo (luna) y zoroastrismo (sol).

Herederos del mundo clásico, los romanos también utilizaron esos motivos artísticos, como se puede apreciar en la numismática de emperadores como Adriano, Cómodo, Geta, Caracalla o Septimio Severo entre otros, si bien con la peculiaridad de que la estrella (o estrellas, porque a veces se ven hasta siete simultáneas) aparece dentro de la luna. Y claro, de una herencia a otra: si lo hizo Roma también la extensión de ésta desde su división en el siglo III d.C. por Diocleciano y asentada definitivamente por Teodosio en el año 395.

En el Imperio Romano de Oriente, del que ha pervivido la denominación muy posterior de Imperio Bizantino, existía un importante culto a Hécate, una divinidad ctónica anatolia identificada como la antigua diosa madre (igual que Inanna) que los griegos habían incorporado a su panteón asimilándola a Artemisa. Los bizantinos lo hicieron con su versión, Diana, antes de que se impusiera el cristianismo, considerando a Hécate patrona por considerar que su intervención con una potente luz en el cielo había salvado Bizancio del asedio de Filipo de Macedonia(al permitir ver a los atacantes que trataban de aprovechar la oscuridad), hecho que conmemoraron erigiéndole una estatua en forma lampadephoros (portadora de luz). Por eso las representaciones posteriores de Artemisa en monedas, sobre todo en las helenísticas del siglo I a.C, la muestran llevando arco, flechas y carcaj en el anverso pero con el reverso ilustrado por un cuarto creciente y una estrella de seis puntas.

En ese mismo período de la Antigüedad, los partos también utilizaban tales signos numismáticos, encontrándose desde el siglo I a.C (en el reinado de Orodes, al que se retrata con la luna a un lado y la estrella al otro) hasta el II d.C. En esa etapa tardía es frecuente que la representación de la estrella aparezca simplificada, sin puntas ni rayos, como un simple disco, amparada por los cuernos de la Luna. Más adelante, en el período sasánida (siglo V) siguen apareciendo y además no sólo en monedas, pues hay referencias a que decoraban asimismo las coronas de los reyes. En cambio, no aparecen en las aqueménidas (pero sí en sus sellos cilíndricos).

Así entramos en la Edad Media. La media luna y la estrella adornan estandartes y escudos desde el siglo XII al menos. También la numismática cruzada tiene ejemplos en diferentes variantes, casi siempre asociando esos signos a una cruz. Más tarde continuó la tradición generalizándose en la heráldica de casi toda Europa, especialmente en la parte central y septentrional del continente, aunque normalmente mostrando sólo el cuarto creciente, sin estrella. Eso puede llevar a confusión cuando se observan ilustraciones o escudos de armas medievales, ya que los musulmanes también empezaron a usar el símbolo lunar hacia el siglo XIII (pero no de manera generalizada hasta una o dos centurias después; antes solían emplear suras del Corán).

Decíamos antes que, tras la toma de Constantinopla, los otomanos añadieron el cuarto creciente a su característica bandera roja. Pero no fue hasta el sultanato de Mustafá III, en la segunda mitad del siglo XVIII, que lo hizo también con la estrella, algo que consolidó su hijo Selim III ya a caballo entre esa centuria y la siguiente. Durante el Tanzimat, un período reformista desarrollado entre 1839 y 1876 con el fin de modernizar el país en todos los niveles, se regularizó la variopinta vexilología nacional, dejando la bandera roja con luna y estrella para las instituciones civiles y militares mientras la tradicional verde (con los mismos motivos) quedaba para el ámbito religioso.

Ese proceso implicaba la proscripción de estandartes locales de las diversas divisiones administrativas en favor de un pabellón nacional, al estilo occidental, designándose para ello el rojo con la luna y la estrella de ocho puntas en blanco. Fue una elección afortunada porque desde entonces todos se identificaron con él y desde una perspectiva extranjera, igual. En 1923, cuando se puso punto final al Imperio Otomano y el estado pasó a renombrarse República de Turquía, se conservó la bandera y hoy sigue siendo la oficial.

Por supuesto, actualmente relacionamos el cuarto creciente con el mundo musulmán, pues figura en pabellones de muchos países de esa religión. Algunos porque formaron parte del Imperio Otomano, como Túnez, Libia o Argelia, pero la mayoría porque a mediados del siglo XX el nacionalismo árabe vinculó el icono con la fe islámica, hasta el punto de que aquel intento de crear una República Árabe Islámica (la fusión de Libia y Túnez en los años setenta), la fantasmagórica Nación Americana del Islam (el movimiento estadounidense en que empezó Malcolm X) lo adoptaron, al igual que otras muchas naciones: Pakistán, Malasia, Mauritania, Singapur, etc.

Las diferencias en la representación lunar que presentan (unas con los cuernos hacia la derecha, otras hacia arriba) dependen de cómo se ve la luna desde cada hemisferio de la Tierra). Algo parecido cabe decir de la ubicación de la estrella, que es de cinco puntas no de ocho como la bizantina en referencia a las cinco oraciones del día, y que a veces está dentro de la luna formando un único emblema y a veces fuera, al lado, como si se tratara de una conjunción entre el satélite y Venus.

En cualquier caso resulta curiosa esa aceptación tan grande, ya que los eruditos musulmanes consideran, con razón como hemos visto, que el cuarto creciente y la estrella no tienen nada que ver con su fe ni con los orígenes de ésta. Aún así, está ya tan vinculada al Islam como la cruz con el cristianismo y, de hecho, la versión mahometana de la Cruz Roja es la Media Luna Roja, nacida en 1877 durante la guerra Ruso-Turca y adoptada oficialmente en 1929.

Fuentes: The untold story of crecent moon and star as symbols, logos or tattoos (Fiaz Fazili en Crescent)/Breve historia del Imperio Otomano (Eladio Romero García e Iván Romero Catalán)/A Flag Worth Dying For: The Power and Politics of National Symbols(Tim Marshall)/Diccionario Akal de mitología universal (Giuseppina Sechi Mestica)/El mito de la diosa: evolución de una imagen (Anne Baring y Jules Cashford)/Breve historia del Imperio Bizantino(David Barreras Martínez y Cristina Durán Gómez)/Historia del Estado bizantino (Georg Ostrogorsky)/Islam (Ina Taylor)/Wikipedia

@La Brújula Verde