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LA RELIQUIA

LA RELIQUIA
LA CASA FOX, EN PODER DE LA RELIQUIA DESDE EL 191 AL 902 AÑO DEL TEMPLE

“AÑO 191 DEL TEMPLE, (1309), UNOS 40 CABALLEROS TEMPLARIOS PROCEDENTES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA DIRIGIDOS POR SU COMENDADOR FR.++BERENGUER DE BELVIS RESISTEN A DURAS PENAS EN EL CASTILLO DE MONZÓN EL ASEDIO DE LAS TROPAS DE JAIME II DIRIGIDAS POR EL PROCURADOR GENERAL ARTAL DE LUNA. RENDIDO EL CASTILLO, EL COMENDADOR TEMPLARIO HACE ENTREGA DE SU CRUZ PECTORAL AL CONQUISTADOR DE LA FORTALEZA ARTAL DE LUNA, CON LA ÚNICA CONDICIÓN DE QUE NO LA DEJARA CAER EN MALAS MANOS, MANOS SACRÍLEGAS, ES DECIR, EN LAS MANOS DE LA IGLESIA, PARA QUE NO DESAPARECIERA. ARTAL DE LUNA CUMPLE SU PALABRA Y ENTREGA LA CRUZ A LA MADRE DE UN TEMPLARIO, DEFENSOR DEL CASTILLO. LA RELIQUIA LLEGA POR ESTA VÍA A LA TEMPLARIA CASA FOX, QUE LA CUSTODIA HASTA NUESTROS DÍAS. DONDE ESTÉ LA CRUZ ESTÁ LA ORDEN. ASI HA SIDO Y ASI SERÁ, PESE A LOS INTENTOS DE APROPIACIÓN POR PARTE DE ELEMENTOS AJENOS A LA MISMA AUNQUE EN ALGUNOS CASOS VISTIERAN NUESTRO BLANCO MANTO. ROGUEMOS A LA CRUZ PARA QUE CON LOS DELINCUENTES QUE PROTAGONIZARON LOS DESHONROSOS Y DELICTIVOS HECHOS OCURRIDOS EN EL SIGLO XX EN BELVER DE CINCA CON LOS RESTOS DE LOS DEFENSORES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA Y VECINOS TAMBIÉN ALLÍ ABANDONADOS SE HAGA JUSTICIA Y LOS RESTOS DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS Y DE LOS VECINOS PROFANADOS Y EXPOLIADOS JUNTO A ELLOS ABANDONEN EL VERTEDERO Y EL OSARIO PARA QUE, UNA VEZ ENTREGADOS A QUIEN DESDE EL PRIMER MOMENTO DEL EXPOLIO Y LA PROFANACIÓN NO CESA EN ESTA LUCHA DE DAVID CONTRA GOLIATH, RETORNEN DE SU MANO A LA SEPULTURA DIGNA DE LA QUE NO DEBIERON SER PRIVADOS EN DONDE DISPONGA EL HEREDERO DE LA CASA FOX, TEMPLARIO INCANSABLE Y LUCHADOR INAGOTABLE AL QUE TODAS LAS RAMAS DE LA ORDEN Y DEMÁS GENTE DE BIEN DEBIERAMOS AYUDAR EN SU BÚSQUEDA DE JUSTICIA Y REPARACIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS. ES NUESTRA OBLIGACIÓN."

¿CONTINUAREMOS MIRANDO PARA OTRO LADO MIENTRAS LOS RESTOS DE LOS +HERMANOS SIGUEN EN EL VERTEDERO?

SI QUIERE CONOCER LOS HECHOS, EL LUGAR DONDE SE PROFANARON LAS TUMBAS DE ANTIGUOS CABALLEROS TEMPLARIOS. SABER QUIENES SON LOS PROTAGONISTAS Y CULPABLES DE LA SACRÍLEGA PROFANACIÓN Y POSTERIOR ABANDONO DE LOS RESTOS HUMANOS EN EL VERTEDERO DE BELVER, ENTRE EN EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto
Belver de los Horrores

UNIDAD DE ACCIÓN

DESDE HOY, 1 DE MARZO DE 2012, EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES SE UNE AL BLOG DE FRATERTEMPLI, PASANDO A SER PARTE DEL GRUPO FRATERTEMPLI, ORDEN DEL TEMPLE.

CUALQUIERA PUEDE ACCEDER AL MISMO PULSANDO TANTO EN LA RELIQUIA, COMO EN LOS MÚLTIPLES ENLACES QUE EN FRATERTEMPLI HAY PARA ACCEDER A BELVER DE LOS HORRORES.

NO DESCANSAREMOS HASTA QUE SE HAYA HECHO JUSTICIA CON "LOS MUERTOS DEL VERTEDERO Y LA CASA FOX"


NNDNNSNTDG

POR SI HAY ALGÚN DESPISTADO.

Para que si alguien, despistado o intencionado, cree o dice que nos ha escrito no siendo verdad, y aunque desde la creación del blog está en la parte inferior del mismo nuestra dirección de correo electrónico, nuestro email es fratertempli@yahoo.es , siendo el máximo responsable de lo que aquí se dice, Fr.+++ Anselmo de Crespi.


SI TARDA UNOS MOMENTOS EN CARGAR LA SIDEBAR, (PARTE DERECHA), LES PEDIMOS DISCULPAS, PERO SERÁN SOLO UNOS BREVES MOMENTOS LO QUE TARDE.


NADA DE LO QUE APARECE EN FRATERTEMPLI ES MENTIRA

JURO QUE TODOS LOS COMUNICADOS QUE APARECEN EN EL BLOG DE FRATERTEMPLI SON CIERTOS, QUE EN ESTE BLOG NADA ES MENTIRA SALVO LAS BROMAS E INOCENTADAS DEL DÍA DE LOS INOCENTES.

TODO AQUEL QUE POR LOS MOTIVOS QUE FUERAN, SOBRE TODO POR INTERESES ECONÓMICOS PERSONALES, DIGA O PUBLIQUE QUE ALGUNO ES MENTIRA, QUE LO DEMUESTRE Y VAYA A LOS TRIBUNALES DE JUSTICIA. MIENTRAS NO HAGAN ESO, EL RESTO DE DESMENTIDOS POR PARTE DE LOS QUE SE ALIMENTAN DE ESTAFAS Y DE SACAR DINERO A COSTA DE LA ORDEN DEL TEMPLE, NOS DAN IGUAL, PUES POR SUS HECHOS LOS CONOCEREIS, Y FRATERTEMPLI NUNCA HA MENTIDO SABIÉNDOLO QUIEN NOS SIGUE, Y ESTAMOS ACOSTUMBRADOS A AMENAZAS DE DENUNCIAS QUE NUNCA LLEGAN POR SER SIEMPRE CIERTO LO QUE PUBLICAMOS.

FTAT, NND. Fr. +++Anselmo de Crespi,

que por cierto, y para algún ignorante, es mi nombre iniciático, no es un alias, ni un nick tras el que esconderme, ni por supuesto mi nombre de pila. Y no soy conde, ni marqués, ni tengo ningún título de esos que como en Illescas, (Toledo), compran algunos y que son más falsos que ellos mismos.

domingo, 12 de julio de 2020

"Las monjas no tienen voluntad de devolver las piezas a Mula"



Cultura dio un ultimátum a las religiosas en enero: seis meses para devolver los bienes que se llevaron a Elche.

Algunas de las piezas sacadas del convento de Mula y trasladadas a Elche por las religiosas. - l. o.


Corría el mes de enero de este año cuando la Consejería de Cultura daba un ultimátum a las monjas que se habían mudado de Mula a Elche, llevándose consigo decenas de bienes del Convento de San Francisco: tenían seis meses para devolver las piezas a su emplazamiento. Luego estalló la crisis del coronavirus y se paralizaron los trámites administrativos. Ahora, con la nueva normalidad en marcha, las religiosas ya no tienen hasta el 10 de julio para reponer los bienes expoliados: tienen hasta el 15 de octubre, confirman desde la Consejería.

Sin embargo, el alcalde de Mula, Juan Jesús Moreno, no tiene claro que en otoño las piezas, entre las que destaca el Niño de la Salud del escultor Roque López, regresen al convento.

El regidor explicó que él cree «en la voluntad de las personas que han vivido en el montaserio», al tiempo que apostilla que «las que se han llevado las piezas no han vivido en el monasterio»,

Anunció Juan Jesús Moreno que las religiosas han recurrido el requerimiento de la Comunidad Autónoma para que devuelvan las obras. Así las cosas, el primer edil no descarta que «se pueda llegar a un contencioso». Y es que el hecho de recurrir el requerimiento, destacó, le hace pensar que las monjas «no tienen voluntad de devolver las piezas».

Desde el punto de vista del alcalde, las religiosas «han engañado al pueblo de Mula, llevándose las piezas primero y no devolviéndolas después».

Por su parte, el concejal de Patrimonio, Diego Boluda, apuntó que el director general de Bienes Cultutales les ha comunicado que quieren agotar «todas las vías amistosas posibles que hay».

Aseguró el edil que, si se cumple la fecha y no han vuelto las piezas a su emplazamiento, ha obtenido «un compromiso formal» por parte del Gobierno regional de establecer «todos los requerimientos administrativos que sean necesarios para que las piezas vengan a Mula».

Por otro lado, el Ayuntamiento ha incoado el expediente que tenía patrimonio con los bienes que formaban parte del BIC y ha pedido que se establezca de forma detallada todo el contenido de los bienes culturales del convento.

Esto es: tienen el catálogo de todas las piezas para que no falte ninguna, dado que las monjas «se lo han llevado todo», lamentan.

En concreto, son 82 las piezas que se consideran BIC. Se trataría de bienes muebles con cronologías que abarcan desde el siglo XVII a la actualidad, con un valor histórico y artístico de primer orden, y que legítimamente han de estar en el pueblo de Mula.

Cuando las Clarisas se fueron a Elche con las piezas, alegaron que no había sitio en Mula para dejarlas, algo que el Consistorio desmintió. «Enterado el Ayuntamiento del traslado de bienes desde Mula a Elche, las autoridades locales se trasladaron hasta el convento de Elche, donde tuvo una intensa reunión con la superiora en la que se les mostró gran preocupación y se les ofreció los medios del Ayuntamiento para la devolución de las piezas así como el Convento de San Francisco, edificio que tiene un lugar de seguridad habilitado a tal efecto, como lugar donde albergar de forma temporal las piezas y así librar a la Comunidad Religiosa de la posible sanción que puedan sufrir, encontrándonos con una respuesta negativa ante la propuesta del Ayuntamiento, negándose a la devolución de las piezas», explicaron entonces fuentes municipales. El caso sigue en marcha.


@MICAELA FERNÁNDEZ / A. L. H/ La Opinión de Murcia

Basílica de la Vera Cruz, Caravaca de la Cruz roza el cielo con los dedos


La Basílica-Santuario de la Vera Cruz, construida en el interior del castillo del municipio, es uno de los centros de peregrinación católica más venerados.

Basílica de la Vera Cruz, Caravaca de la Cruz roza el cielo con los dedos

Declarados en su conjunto Monumento Histórico-Artístico de carácter nacional en 1944, el Santuario de la Santísima y Vera Cruz y el Castillo de Caravaca suponen uno de los enclaves religiosos más visitados y de mayor consideración por los seguidores de la fe cristiana en todo el territorio murciano. El santuario, construido a principios del Siglo XVII dentro de la propia fortaleza cruceña, recibe a diario la visita de miles de peregrinos debido al patrimonio artístico y religioso de incalculable valor que posee en su interior, destacando sobre todo la Cruz de Caravaca.

Este lugar posee una relevancia tan grande a distintos niveles como son el cultural, el artístico y el histórico, que no hace falta profesar el cristianismo para disfrutar de su visita. Su fachada barroca realizada con mármoles de la zona o los 14 torreones que se alzan en la muralla que algún día perteneció a la Orden del Temple y más tarde a la de Santiago son alicientes más que suficientes por los que emular a los Caballos del Vino en las festividades del 2 de mayo y ascender hasta lo más alto de Caravaca de la Cruz para poder estar un poco más cerca del cielo.

Guardiana del Lignum Crucis

El interior del santuario guarda una de las reliquias más apreciadas y enaltecidas por la Iglesia católica: el Lignum Crucis. Según la tradición cristiana, hasta nuestros tiempos han llegado reliquias de la Cruz en la que Jesucristo fue crucificado, y Caravaca de la Cruz presume orgullosa de conservar uno de estos restos conservado en un relicario con forma de cruz patriarcal, que es considerado patrimonio religioso de la Real e ilustre Cofradía de la Santísima y Vera Cruz de Caravaca.


@La Opinión de Murcia

sábado, 11 de julio de 2020

ERES RESPONSABLE DE TU ROSA



Entonces apareció el zorro. - Buenos días -dijo el zorro.

- Buenos días - respondió cortésmente el principito, que se dio vuelta, pero no vio nada.

- Estoy aquí -dijo la voz- bajo el manzano...

- ¿Quién eres? -dijo el principito-. Eres muy bello...

- Soy un zorro -dijo el zorro.

- Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-. ¡Estoy tan triste!...

- No puedo jugar contigo -dijo el zorro-. No estoy domesticado.

- ¡Ah! Perdón -dijo el principito. Pero, después de reflexionar, agregó: -¿Qué significa «domesticar»?

- No eres de aquí -dijo el zorro-. ¿Qué buscas?

- Busco a los hombres -dijo el principito-. ¿Qué significa «domesticar»?

- Los hombres -dijo el zorro- tienen fusiles y cazan. Es muy molesto. También crían gallinas. Es su único interés. ¿Buscas gallinas?

- No -dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa «domesticar»?

- Es una cosa demasiado olvidada -dijo el zorro-. Significa «crear lazos».

- ¿Crear lazos?

- Sí -dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo...

- Empiezo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...

- Es posible -dijo el zorro-. ¡En la Tierra se ve toda clase de cosas...!

- ¡Oh! No es en la Tierra -dijo el principito.

El zorro pareció muy intrigado: - ¿En otro planeta?

- Sí.

- ¿Hay cazadores en ese planeta?

- No.

- ¡Es interesante eso! ¿Y gallinas?

- No.

- No hay nada perfecto -suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea:

- Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...

El zorro calló y miró largo tiempo al principito: - ¡Por favor... domestícame! -dijo.

- Bien lo quisiera -respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

- ¿Qué hay que hacer? -dijo el principito.

- Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca...

Al día siguiente volvió el principito.

- Hubiese sido mejor venir a la misma hora -dijo el zorro-. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto; ¡descubriré el precio de la felicidad! Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.

- ¿Qué es un rito? -dijo el principito.

- Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días: una hora, de las otras horas. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. El jueves bailan con las muchachas del pueblo. El jueves es, pues, un día maravilloso. Voy a pasearme hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

Así el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de la partida:

- ¡Ah!... -dijo el zorro-. Voy a llorar.

- Tuya es la culpa -dijo el principito-. No deseaba hacerte mal pero quisiste que te domesticara...

- Sí - dijo el zorro.

- ¡Pero vas a llorar! -dijo el principito.

- Sí - dijo el zorro.

- Entonces, no ganas nada.

- Gano -dijo el zorro-, por el color de trigo. Luego, agregó: - Ve y mira nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás para decirme adiós y te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver nuevamente a las rosas:

- No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún -les dijo-. Nadie os ha domesticado y no habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. Y las rosas se sintieron bien molestas. -Sois bellas, pero estáis vacías -les dijo todavía-. No se puede morir por vosotras. Sin duda que un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras, puesto que es ella la rosa a quien he regado. Puesto que es ella la rosa a quien puse bajo un globo. Puesto que es ella la rosa a quien abrigué con el biombo. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres que se hicieron mariposas). Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aun, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.

Y volvió hacia el zorro: - Adiós -dijo.

- Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

- Lo esencial es invisible a los ojos -repitió el principito, a fin de acordarse.

- El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

- El tiempo que perdí por mi rosa... -dijo el principito, a fin de acordarse.

- Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...

- Soy responsable de mi rosa... -repitió el principito, a fin de acordarse.


@El Principito. Antoine de Saint-Exupéry

El encierro que transformó al conde de Montecristo

Edmond Dantès aprende de la mano del abate Faria que el conocimiento le libera y se convierte en el auténtico tesoro que posee en la prisión del castillo de If


Edmond Dantès y el abate Faria en la prisión del castillo de If. Ilustración de Tony Johannot para El conde de Montecristo, entre 1845 y 1851.

Alejandro Dumas encierra a un inocente marinero en la prisión del Castillo de If, condenado por un delito que no había cometido, para transformarlo en otra persona, posiblemente en el primer superhombre moderno de la historia.

El novelista y dramaturgo francés escribe El Conde de Montecristo pocos años antes de que estalle la revolución de 1848 y una década después de las Tres Gloriosas, en 1830. Por tanto, durante el reinado de Luis Felipe I y fin de la dinastía de los Borbones.

La novela nace en una Francia sumida no sólo en una crisis política y financiera, sino espiritual y moral. No existían lo derechos humanos, los poderosos abusaban de los pobres y la gente era enjuiciada falsamente, de ahí que la obra gire en torno a la generosidad y la lealtad, pero sobre todo lance un eminente mensaje contra la maldad.

Edmond Dantès está a punto de ascender a capitán y va a casarse con la bella condesa de Morcef, ajeno a la envidia que despertaría en su entorno más próximo. El joven es arrestado el día de la boda. Es acusado, en falso y de forma anónima, de agente bonapartista. Su cautiverio durará 14 años.

No suele hacerse un análisis riguroso sobre el aspecto ético y moral de la obra más allá del icono de vengador justiciero que tanto nos seduce. Sin embargo, El Conde de Montecristo gira principalmente en torno al control de nuestras vidas y emociones, la capacidad de superación y de perdón que alumbra y guía al protagonista a través de sus páginas.

La obra de Dumas gira principalmente en torno al control de nuestras vidas y emociones, la capacidad de superación y de perdón que alumbra y guía al protagonista

En ese sentido, se trata del mejor libro de crecimiento y desarrollo personal que existe. Una obra que enseña a conocerse a sí mismo, a desarrollar todas las potencialidades humanas, a dominar la cólera y la venganza, a resistir, a aceptar el infortunio y afrontar el dolor como una parte imprescindible de la vida.

Al comienzo del encierro, en la oscuridad del calabozo, el protagonista desespera. Se encomienda a Dios, le reza, pero pasan los años y pierde la esperanza de ser liberado. Dantès ya se encontraba preso cuando Napoleón regresa de su exilio en la isla de Elba, dando lugar a los Cien Días en los que derroca al rey, restaura su imperio y es definitivamente vencido en la Batalla de Waterloo.

El conocimiento te libera

El sufrimiento de Dantès da un vuelco cuando traba amistad con un sacerdote y erudito italiano que ocupa la celda contigua, el abate Faria, que llevaba recluido desde el 1811 por un crimen político.

Faria, personaje inspirado en un polifacético monje, profesor de filosofía de la Academia de Marsella, José Custodio de Faria, lo instruye en la importancia de la integridad y el desarrollo personal. Le enseña conocimientos profundos de historia, matemáticas, lenguaje, filosofía, idiomas, física y química.

El cura es el que le descubre quiénes son sus enemigos y, sobre todo, que el estado moral de alguien no depende de su posición social o su riqueza. Dantès encuentra las claves filosóficas que le harán avanzar por la senda de su metamorfosis.

El protagonista aprende de la mano del sacerdote que el conocimiento le libera, le confiere un consuelo interno que no alcanzará de otro modo. En El Conde de Montecristo hallamos a Epicuro, Séneca, Maquiavelo, Pitágoras, Juliano, Fabre d’Olivet, esa filosofía práctica que sirve para enfrentar algunas dificultades de la vida y alcanzar la serenidad, el auténtico tesoro que posee Dantès y, como él mismo admite, no encuentra en las cavernas de la isla de Montecristo.

En sus últimos minutos de vida, el abate le revela el secreto del tesoro de Cesare Espada, oculto en la isla de Montecristo, y le conmina a encontrarlo, confiando en que su aplicado pupilo utilizará el tesoro para hacer el bien. Dantès no comete acto violento alguno a lo largo de la novela. Para aquellos que le ayudaron se convierte en un ángel protector; quienes le traicionaron deben enfrentarse a sus actos.

Sólo cuando un pobre inocente sale perjudicado en una de sus venganzas, toma plena conciencia de que sólo Dios es capaz de dispensar justicia. Dumas quiso enviar a los lectores una guía de supervivencia que pudieran aplicar a su vida diaria. Al final, el Conde de Montecristo consigue perdonar al más culpable de todos aquellos que lo traicionaron, aquel hombre que lo privó de su libertad y le condenó al olvido y la cárcel por un crimen que no había cometido. Se convierte en un ser humano que no solamente es capaz de amar la vida, sino que, incluso, logra superar el afán de venganza y alcanzar la felicidad, haciendo que los demás también sean felices.

Una obra masónica

“La cruz roja que aparece en el blasón del Conde de Montecristo es uno de los símbolos del grado décimo octavo de la masonería”, así como “la fuga del Castillo de If está basada en el ritual de acceso al tercer grado, el grado de Maestro”, señala el escritor Fabio García Saleh en El tesoro oculto del Conde de Montecristo (2014). La novela de Dumas desvela incluso “la contraseña que, en las organizaciones iniciáticas, permite pasar de un grado a otro”.

El ensayo cita diecisiete obras de Dumas que giran en torno a lo mismo, y coteja pasajes de El Conde de Montecristo con otros del escritor francés que arrojan luz sobre su ideología.  El encierro de Edmundo Dantès sería pues un llamamiento a la transformación del hombre, sintetizada en tres claves masónicas (la instrucción, la conciliación y la exaltación). “Un mensaje iniciático que tendría una gran influencia en el desarrollo del ocultismo del sacerdote y filósofo Eliphas Lévi”, quien relacionó la cábala con el tarot, y se separaría del ámbito religioso cuando descubrió los principios matemáticos de Wronski, como “también influiría en Albert Pike, un abogado militar y francmasón que jugó una gran importancia en el desarrollo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado”, señala el investigador.

Tras estudiar la inmensa obra de Dumas, García Saleh comprobó que Arturo Pérez-Reverte tenía razón al subrayar en El club Dumas que el novelista y dramaturgo francés era ocultista. Sin embargo, descubrió algo más importante, que la figura de Dantès está inspirada en Zanoni (1842), del escritor Edward Bulwer-Lytton (1803-1873), una obra que fue publicada dos años antes de empezar a aparecer El conde de Montecristo. “Ambas comparten el mismo mensaje colonialista y una teoría artística idéntica, e incluso la vindicta de Zanoni y la de Montecristo podrían estar basadas en la venganza templaria que supuestamente llevó a cabo el médico alquimista Conde Cagliostro”, un alto masón italiano que recorrió las cortes europeas del siglo XVIII.

Esta investigación aparece recogida en Zanoni: la inspiración oculta de Alexandre Dumas (2010), un ensayo que impugna certezas comúnmente aceptadas, y que prueban que Dumas se basó en Zanoni para crear El Conde de Montecristo. “En el plano de las ideas, la influencia del escritor británico se extiende a las cuatro obras que comprende Memorias de un médico (1846-1851), de Dumas, ya que la ideología política de Zanoni (sobre la Revolución Francesa y la aristocracia del siglo XIX y su regeneración, el dandismo) influyó, sin duda, en la del escritor francés”. También destaca similitud en los personajes de ambas novelas: Mejnour/Faria, Albert/Glyndon, Viola/Haydée, Filide/Haydée.

Dumas se dejó inspirar en la sabiduría caldea, los secretos cuatro elementos que iniciaron a los rosacruces en la búsqueda del elixir de la vida y un episodio de la mitología china que luego incluiría con ligeras variantes. Zanoni, El Conde de Montecristo, El asno de oro y las metamorfosis de Apuleyo, o la Divina Comedia con el viaje de Dante por el infierno, el purgatorio y el paraíso tomando de guía al poeta Virgilio, forman parte de ese conjunto de obras literarias universales que guardan mensajes ocultos, apreciable sólo para aquellos lectores que saben leer más allá de una trama.

Fuente: https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31491/conde-de-montecristo-alejandro-dumas-masoneria-ana-sharife.htm
@Ana Sharife

jueves, 9 de julio de 2020

El más oculto secreto templario en Andalucía


Una iglesia modesta andaluza nos depara el encuentro con una sepultura y lápida muy especial. Concretamente es la Iglesia de la Santísima Trinidad de Sanlúcar de Barrameda, conocida popularmente como Iglesia de la Trinidad.



Se describe esta como una iglesia pequeñita y blanca, característica principal de las iglesias de los pueblos marineros, construida fuera del recinto amurallado de Sanlúcar, y que servía de faro a los hombres de la mar, donde se cobijaban y rezaban sus oraciones cuando llegaban tarde y no podían entrar en la Villa. La Trinidad es el segundo templo más antiguo de Sanlúcar, tras la parroquia de Ntra. Sra. de la O y el primero que se construyó en el Barrio Bajo. Se trata de uno de los edificios religiosos más emblemáticos de la ciudad. Esta iglesia mudéjar fue edificada en el siglo XV (1440) en pleno centro histórico, siendo reformada en el siglo XVII.



Estamos muy de acuerdo con Hurtado García y Fernando Arroyo, cuando suponen que las lápidas son un recuerdo, para todos los que a ellas se acercan, de la persona que hay enterrada en esa tumba, por tanto entendemos que allí reposan los restos de un hombre que en su momento, y según el discernir de aquél que diseñó la lápida, encarnó el principio de la dualidad, al Hombre Verdadero, al Sigilum Templi en su más profunda acepción, puesto que además en lo alto están las dos cruces “patés”.

La lápida de Sanlúcar de Barrameda, es el documento mas claro en piedra de la posterior presencia del Temple, una vez abolido y perseguido a muerte.



El gnosticismo siempre ha sido y será tachado de herético por la autoridad eclesiástica. En la singular Iglesia de la Trinidad, estamos ante un iniciado en el esoterismo cristiano. Aunque la Iglesia católica no reconozca la existencia de enseñanzas esotéricas en la doctrina cristiana, y la realidad de una gnosis cristiana, simplemente aparenta que no le interesa.

La simbología de la lápida de D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante nos depara las claves de interpretación del mensaje en la misma, aunque es naturalmente un ejercicio de análisis arduo que toma tiempo.
A pesar de muchas y variadas opiniones contradictorias, parece  ser que la lápida y el sarcófago siempre han estado en el mismo lugar, manteniendo su curiosa orientación respecto a la entrada y el altar mayor. La lápida en si, no cuenta con ningún especial cuidado de conservación y sufre las inclemencias de un “relativo” mal trato más un aparente abandono y consideración respecto a su incalculable valor.

Nuestra primera actuación es cerciorarnos de quien está realmente enterrado bajo la lápida templaría, o a quién pertenece la misma. Aclaramos, entonces, una grave confusión malentendida hasta el sol de hoy, al creer erróneamente en Sanlúcar, que es la tumba y lápida de D. Alonso Fernández de Lugo y de las Casas, General, Justicia y Primer Adelantado de Canarias, conquistador de Gran Canaria, Palma y Tenerife; Capitán General de las Costas de África, persona fallecida en 1525, cuyos restos se encuentran tras el altar mayor de la catedral de La Laguna (Canarias). Parece ser que este señor hizo en vida mil perrerías a los guanches y por esto  para los canarios no es santo de mucha devoción. Los de La Laguna, cuando de pequeños iban a dicho templo o catedral de La Laguna, siempre recitaban aquellos famosos versos que decían: “Aquí yacen, según dice / Seño Juan el campanero, / los restos del bandolero / que conquistó Tenerife”.

El año 1441 D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante y su mujer Catalina Martínez de Luna, fundan la iglesia y hospital de la Santa Caridad y Obras de Misericordia, fuera del recinto amurallado de la villa de Sanlúcar, a poca distancia de los jardines del palacio de los duques de Medina Sidonia, dedicándolo especialmente a pobres transeúntes que pasaban a Canarias.

La documentación dice “Muere en Sanlúcar en 1450 D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante, fundador de la iglesia, hospital y cofradía de la Santísima Trinidad. Está enterrado al pie de las gradas del altar mayor de dicha iglesia, bajo una losa azulada con su busto en relieve”. El año de su muerte lo corrobora la propia lápida pudiéndose leer la inscripción “SENOR AVED MERCED DE ESTE TU SIERVO ALONSO DE LUGO QUE FIZO ESTE AL-BERGUE PARA LOS QUE DESECHAN EL MUNDO PASO ANO DE MCCCCL”.

Los templarios otorgaban especial importancia a la cruz de ocho puntas, denominada heraldicamente “Cruz de las Ocho Beatitudes” o “Bienaventuranzas”, que según diversos autores contenía en sí el alfabeto secreto de la Orden. La cruz de ocho puntas, incluida en un polígono, producirá un octógono.  Así pues, dicha cruz serviría como símbolo base para el trazado octogonal en la planta de las capillas mistéricas templarios. En este plano arquitectónico, al signo mediador del “8”, los caballeros constructores añadían la significación central de la cruz, la Unidad, invisible en la construcción material pero sin la cual ésta no existiría.

Los templarios o los cátaros representaron su saber a través de un simbolismo iconográfico destinado a la transmisión iniciática, a la comprensión de los iniciados, no precisamente a los analfabetos. Es la estructura cruciforme de ocho puntas – dos por cada brazo de una cruz griega de aspas iguales – sobre la que, supuestamente, está basado un alfabeto secreto que emplearon los templarios para dar cuenta cabal y críptica de sus transacciones comerciales y de determinados mensajes confidenciales. Las letras en este alfabeto, estarían representadas por ángulos y puntos determinados por la estructura misma de la cruz y podrían ser leídos mediante un módulo en forma de medalla que algunos caballeros portaban pendiente del cuello. Sin necesidad de que hayamos de conceder credibilidad absoluta a esta suposición, no cabe duda de que un alfabeto de esta clase o muy parecido fue utilizado por las logias de constructores medievales.

En 1314 el papa Clemente V suprimió la rica y poderosa orden del Temple. En 1319 el rey Don Dinis asignó las propiedades portuguesas y privilegios de los templarios a la recién fundada Orden de Cristo, que se convirtió así en la continuación del Temple en Portugal. No obstante, la Orden de Cristo mantenía una fuerte vinculación con la corona portuguesa, que se arrogó desde el principio el derecho a nombrar el Gran Maestre. Eso, junto al abandono de la Regla del Temple, en cuanto a nombramiento de cargos, normas de ingreso e independencia frente al poder secular, permite considerar a la Orden de Cristo como una sucesión del Temple en un aspecto meramente formal, a fin de dar cabida al enorme potencial humano y recursos económicos de los caballeros templarios, fundamentales para mantener Portugal a salvo de invasiones o incursiones enemigas.

Después de la soberana chamusquina que hicieron con el Temple, los caballeros que huyeron a otros países formaron nuevas órdenes como por ejemplo: en Portugal la de Cristo, en Finlandia la de San Andrés, en España la Montesa.

No es de extrañar que D. Alonso Fernández de Lugo y Gutiérrez de Escalante fuera Comendador de la Orden de los Caballeros de Cristo. La Orden de Cristo es una orden militar portuguesa, heredera del Temple en esta nación.

Otro detalle que refuerza esta teoría, que no es otra que el expresar el caballero en la lápida, su condición de iniciado, es que el personaje elegido para representarle emprende la obra alquímica trabajando con tres principios y cuatro elementos, simbolizados en las tres patas, en el que sólo uno de los rabos de los dos canes se alza entre las piernas del Mago o Alquimista. Los dos ángeles y el Alfa y Omega, el Principio y el Fin, recordando al Mago, lo que él ya sabe: que hoy es el primero y el último día de la Creación, un proceso al que se suma el alquimista, cooperando con el Creador.

El mago, es en resumen, un símbolo de inicio y representa a un individuo capaz de transformar la realidad mediante energías sutiles, a través de los ciclos naturales. Mago el nombre Hebreo equivalente a “Soy” y se le atribuye como sephirat a Kether, la corona. Su sombrero, al igual que la corona, es un objeto circular, cóncavo, colocado sobre la parte más alta del cuerpo humano, y en particular sobre los órganos del conocimiento (ojos, orejas y nariz) y del poder (la boca, con la que se expresa la voluntad), y que se presta tan bien para exprimir un simbolismo de tipo cósmico. La opinión más extendida es que la punta del sombrero funciona como la punta de una pirámide, de forma que el descenso de la energía que se condensa en un punto (el pico) va amplificando, evolucionando, fortificando, multiplicándose hasta que toma contacto con el chacra coronario y por ende a todo el sistema energético de nuestro cuerpo.

Como tal, el sombrero es signo de energías superiores, aquellas que se ubican simbólicamente sobre la cabeza, y en este sentido se relaciona con la corona. Como sirve para resguardar del sol, el aire y el agua, es símbolo de protección. Además, el sombrero funciona como protección del cuerpo etérico, si se consagra como tal. La punta hacia arriba, como por ejemplo los cipreses en los cementerios, tiene la finalidad de hacer que la energía acumulada en la tierra ascienda. Se supone, en todo caso, cada operante debe consagrar su sombrero para el fin que sienta y crea necesario, ya sea cónico, plano, un tocado con capucha u optar por un simple pañuelo puesto en la cabeza.

La Historia ha sido muy distorsionada. El encuentro de la lápida es la punta del iceberg, en ella hay muchos mensajes ocultos referidos a datos e informaciones concretas. Encontramos las claves de muchos de los misterios que son clasificados como secretos. Especialmente nos incita a descubrir la realidad o la fantasía de lo que sucedió con los templarios. No pretendemos demonizar ni beatificar. No hay que ensalzar a nadie.


@EDUARDO ARBOLEDA BALLÉN/lavozdelsur.es

miércoles, 8 de julio de 2020

La leyenda del Puente de Hierro


El monasterio de San Polo y el Puente de Hierro forman parte del paisaje del río Duero a su paso por Soria.

El antiguo convento de los Templarios recreado en la leyenda de Bécquer es el monasterio de San Polo en Soria. Del conjunto original ha sobrevivido la iglesia.

La ciudad de Soria parece una urbe inclinada, un entramado de calles en suave pendiente cuya vocación común es llegar hasta el Duero. El caminante que se deje llevar por esta tendencia terminará cruzando el río y admirando el claustro de San Juan de Duero y los fragmentos que han sobrevivido del monasterio de San Polo. Ese caminante hipotético evocará los versos de Antonio Machado y de Gerardo Diego, y quizá se deje llevar incluso hasta las leyendas sorianas de Bécquer. En estos días de invierno, el caminante escuchará cómo se rompe el hielo de la escarcha bajo sus pasos y se quedará observando el río, que acaricia lánguido el contorno oriental de la ciudad. Si, abstraído en la contemplación de ese lugar que rebosa literatura, tiene la tentación de leer la leyenda El rayo de luna, encontrará estas líneas escritas por Gustavo Adolfo Bécquer: “Sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río”.

El antiguo convento de los Templarios recreado en la leyenda de Bécquer es el monasterio de San Polo. Del conjunto original ha sobrevivido la iglesia. El caminante la atraviesa hoy por un pasadizo breve, un túnel que corta el edificio. A primera hora de una mañana del pasado mes de enero, el sol se quedaba instalado entre los muros interiores del pasadizo. La escena parecía marcada por unos contrastes acusados de luces y sombras y una vaga sensación de irrealidad.

El pasadizo actúa con frecuencia en la literatura como un lugar fronterizo, propicio para los encuentros improbables, fértil para el secreto. El pasadizo de San Polo tiene en la actualidad un aspecto más bien prosaico, aunque, en estas líneas, prefiero pensar que sobrevive en él la sensación de irrealidad de la leyenda becqueriana en la que un noble persigue la visión de su amada sin sospechar que persigue tan solo un rayo de luna. Al final del relato surge el desengaño: “Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos; pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante. Era un rayo de luna, un rayo de luna que penetraba a intervalos por entre la verde bóveda de los árboles cuando el viento movía las ramas”.

En El rayo de luna, el protagonista termina, a ojos de sus contemporáneos, enloquecido. Pero el narrador se desmarca de ese sentir y concluye: “A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho era recuperar el juicio”.

Estas líneas se desmarcan también y se deslizan ahora en un remedo de leyenda contemporánea.

Más allá del pasadizo de San Polo, sobre el Duero, que pasa lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente de hierro ya en desuso. Fue inaugurado en 1929 y su actividad cesó a finales del siglo pasado. Por él circuló el tren que unía la capital soriana con Navarra. Hoy, una malla de metal quiere disuadir a los visitantes de cruzarlo. Pero la malla ha sido retirada quién sabe por qué. Bajo los pies del hipotético caminante que ose cruzar el puente de hierro se desliza un río helado. Avanzan con las aguas los reflejos del sol. Se insinúan restos de hielo en las orillas. Imaginemos que el caminante se sitúa en mitad del puente. Siente, aunque sea absurdo sentirlo, que un tren puede aparecer en cualquier momento. Siente, aunque no sea absurdo sentirlo, el deseo de leer un poema. Así que extrae de su bolsillo un pequeño libro de Apollinaire y lee en voz muy alta: “Por debajo del puente Mirabeau fluye el Sena / Y nuestro amor / Acaso él debe recordármelo / La dicha sucedía siempre a la tristeza”. Los paseantes y corredores que, a esas horas de la mañana, circulan por la zona lo observan con curiosidad. Pasan los minutos, las horas. El hombre lee una y otra vez el mismo poema. “Y qué violenta siempre resulta la esperanza”.

Se forman corrillos alrededor del puente. Surge la tentación de activar algún mecanismo administrativo para casos de semejante índole. Pero como nadie sabe de qué índole se trata no se activa ningún mecanismo. Al caer la tarde, el hombre, extenuado, ya casi sin voz, lee por última vez el poema y se va. El nutrido grupo que lo observa está convencido de haber asistido al acto de un loco. A mí, por el contrario, se me figura que lo que había hecho era un acto de singular lucidez.


@JAVIER DE FRUTOS/ EL SALTO



martes, 7 de julio de 2020

LA PRECIOSA EXPLICACIÓN DE UN MÍSTICO SUFÍ SOBRE POR QUÉ SOÑAMOS



UNA JOYA DEL MÍSTICO MURCIANO IBN ARABI: EL SUEÑO REVELA LA POSIBILIDAD DE UNA GNOSIS DE LA NATURALEZA ONÍRICA DE LA VIGILIA Y DE LA FORMA DIVINA QUE SUBYACE

En la obra de Ibn Arabi, uno de los más grandes maestros sufíes de la historia, encontramos un tratamiento sumamente sutil y sofisticado de la popular noción de que el mundo es un sueño o es en esencia imaginación divina. La imaginación es la puerta o bisagra entre la realidad divina absoluta y el mundo de la transformación o el cosmos que es emanado como un sueño en la mente divina.

William C. Chittick, en su libro The Sufi Path of Knowledge: Ibn al-Arabi's Metaphysics of Imagination, escribe: "Los sueños son en realidad una llave divina para decodificar el misterio de la ambigüedad cósmica y la constante transformación de la existencia". Ibn Arabi escribe en el Futuhat:

La única razón por la cual Dios colocó el sueño en el mundo animado fue para que todos pudieran percatarse de la presencia de la imaginación y conocer que existe un mundo similar al mundo más allá de los sentidos... Él llama la atención de los soñadores inteligentes hacia el hecho de que en el mundo sensorial existen transmutaciones en cada instante, aunque los sentidos no las perciben.

Lo anterior requiere de cierta explicación, pero rápidamente podemos señalar algo simple y precioso. El sueño está allí para hacernos ver que existe un dominio imaginal, esto es, un reino mental que es tan real como el mundo sensorial que experimentamos en la vigilia. En otras palabras, en los sueños podemos notar que el mundo está hecho de imágenes. El sueño nos abre, entonces, a la posibilidad de que la vigilia también sea sueño -ya que está hecha de sutiles transmutaciones de imágenes, de un flujo mental-. Chittick señala: "Cuando la naturaleza del cosmos es realmente verificada (tahqiq), el sujeto que conoce ve que es una forma de imaginación, que necesita interpretación como un sueño". El cosmos que nos parece tan sólido e independiente se revela como un espacio imaginal cuando logramos interpretarlo, es decir, darnos cuenta de que tiene un significado, que las cosas están hechas de información que nos dice algo. Ibn Arabi continúa:

[En el sueño] el alma racional, a quien Dios le ha dado propiedad sobre esta ciudad [el cuerpo humano], contempla lo que ha sido colocado en su Tesorería, como hacen los reyes, que entran a sus bóvedas de tesoros cuando están solos para obtener conocimiento de lo que yace en ellas. 

Ibn Arabi señala luego que, en la medida en que los instrumentos de percepción han sido perfeccionados, podrán percibirse tesoros perfectos o, en su defecto, tesoros imperfectos. Es posible que en esas excursiones a la cámara onírica de los tesoros Dios mismo se revele con los atributos de la naturaleza, encarne en arquetipos, como el profeta dijo: "Vi a mi Señor en la forma de un joven". En otras palabras, Dios, lo Absoluto, toma forma, emplea la belleza y el ingenio de la forma para mostrarse en los sueños que manan de los órganos perceptuales purificados de personas que han alcanzado mérito en la visión y en la virtud. Y el órgano de percepción supremo es la imaginación, la puerta entre lo divino y lo mundano.

Ibn Arabi agrega que "a medida que un hombre asciende en grados de gnosis, logrará conocer a través de la fe y la revelación que él mismo es un soñador en el estado ordinario de la vigilia y que la situación en la que mora es un sueño". Por eso se citan las palabras del poeta: "Las personas duermen y cuando mueren despiertan". Pero quizás hay algunos que en la vida misma descubren que sueñan y entonces despiertan, aquí y ahora, a la luz divina.


@pijamasurf

lunes, 6 de julio de 2020

Una tarde en 'el convento de los temporeros' de Calatayud


Un empresario agrícola ha alquilado el monasterio de San José, ocupado hasta hace cinco años por monjas de clausura. 150 trabajadores del campo búlgaros se alojan en sus antiguas celdas.


El convento de los temporeros de Calatayud

Tibi Botos se asoma a lo que en su día fueron las celdas de las monjas de clausura del convento de San José, a las afueras de Calatayud. Él y su mujer, Ana, trabajaron muchos años en el monasterio. Eran las únicas personas que tenían contacto con las dominicas. “En el año 2000, cuando llegamos, había 22 religiosas que hacían una clausura total”, recuerda. A finales de agosto de 2015, las últimas cinco religiosas, octogenarias todas ellas, dejaron este edificio. Dos sacerdotes se mantuvieron como ‘guardianes’ del convento hasta el pasado mes de noviembre. Desde entonces, unos perros han sido sus únicos moradores.

Ahora, esas celdas son habitaciones con literas que acogen a 150 temporeros. Los pasillos del centro, donde antes dominaba el silencio, hoy son un hervidero. Los recorren decenas búlgaros que durante el día cogen cerezas en Olvés y que por la tarde descansan en lo que hasta hace poco fue un espacio de recogimiento y oración. Estos días, Tibi vuelve a trabajar en el convento arreglando desperfectos, solucionando las averías y controlando que todo está en orden.

Este peculiar alojamiento de temporeros fue la solución que encontró el empresario Alberto Pérez, propietario de Mountain Cherry, de cara a un verano que se preveía especialmente peligroso en el campo por la crisis sanitaria. Como se ha demostrado en otras zonas agrícolas de Aragón y del resto de España, las condiciones de vida que en ocasiones sufren los temporeros que recogen la fruta son un caldo de cultivo perfecto para el coronavirus. En Calatayud, de momento, no ha habido que lamentar ningún rebrote similar a los de Fraga o Caspe.

A las 6.00, cuando parece que quiere empezar a amanecer, varios autobuses llegan a las inmediaciones del convento para llevar a los temporeros hasta la parcela de Olvés en la que van a recoger cerezas. Después de una larga jornada bajo el sol, a las 16.00 regresan al convento. Se asean y se ponen manos a la obra en las cocinas. Los fogones que usaban las monjas con productos de su huerta ahora sirven para cocinar platos con aromas algo más exóticos.

Arriba, los trabajadores se distribuyen por las decenas de celdas y estancias diversas repartidas en las cuatro plantas que tiene el convento. Hay una zona con habitaciones para matrimonios y otra con cuartos algo más grandes en los que se meten cuatro personas. Todos los aposentos tienen su propio baño y un papel pegado en la puerta con el nombre de los inquilinos.

El coro y la capilla permanecen cerrados, pero sí se aprovechan los amplios jardines. Aunque algunos optan por acercarse a Calatayud por la tarde, la mayoría de los trabajadores hacen vida en la zona exterior del propio convento. Justo Sánchez, párroco de San Juan El Real, fue el último inquilino del edificio. Lamenta la corta vida que ha tenido, ya que ha perdido su función espiritual apenas 40 años después de que se levantara (se estrenó en 1978): “Se preveía que iba a haber una comunidad creciente de hermanas, pero no ha sido así”. Cree que esta nueva vida es una buena solución, pero como algo “temporal” y “para un tiempo limitado”.

Estos temporeros, alrededor de 150 -la mayoría son mujeres-, han venido por primera vez a Aragón desde una misma región del suroeste de Bulgaria, casi en la frontera con Macedonia. ‘Susi’ es la jefa de campo y también procede de este lugar, pero ya es veterana: lleva 17 años viniendo todos los veranos a trabajar en los frutales. “Para ellos es una oportunidad de salir de Bulgaria y de ganarse la vida”, explica en perfecto castellano. Según sus cálculos, los alrededor de 2.000 euros que van a ingresar en casi dos meses de trabajo en la cereza equivalen a todo un salario anual en su país de origen.


@JAVIER L. VELASCO/EL HERALDO


domingo, 5 de julio de 2020

El fundador de Schoenstatt, acusado de abuso sexual y de poder por sus propias monjas


A principios de 1950 ya fue cuestionado por la organización predecesora de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que investigó las prácticas del religioso, acusado por las religiosas de su comunidad de "muy manipulador" y de impedir "sistemáticamente a las hermanas su libertad de conciencia"

La teóloga e historiadora de la Iglesia Alexandra von Teuffenbach ha publicado desde Roma un artículo basado en la consulta de nuevos documentos en los que se señala que los abusos fueron también sexuales en un caso

P. Kentenich, en la página web de su fundación religiosa.

El padre José Kentenich, una conocida figura de la historia de la Iglesia del siglo XX, ha quedado bajo sospecha de abusos sexuales, al darse a conocer en el Vaticano nuevos documentos con estas acusaciones.

Fundador de las Hermanas de María, a principios de 1950 ya fue cuestionado por la organización predecesora de la Congregación para la Doctrina de la Fe, que investigó las prácticas del religioso, acusado por las religiosas de su comunidad de "muy manipulador" y de impedir "sistemáticamente a las hermanas su libertad de conciencia", como ha recogido Die Tagespost.

Eran tiempos de Pío XII y el Vaticano apartó al padre Kentenich de su trabajo, enviándolo al exilio en Estados Unidos. Contando, sin embargo, con la simpatía de muchos, el sacerdote se encuentra camino de la beatificación en la actualidad, cuando la teóloga e historiadora de la Iglesia Alexandra von Teuffenbach ha publicado desde Roma un artículo basado en la consulta de nuevos documentos en los que se señala que abusó de su poder constantemente con las hermanas, "y con abuso sexual en un caso".


Fallecido en 1968, Kentenich lleva en proceso de beatificación desde 1975. Un proceso que se atisba difícil a la luz de los nuevos documentos.


@LUCÍA LÓPEZ ALONSO/Religión Digital

viernes, 3 de julio de 2020

Escudo masónico en la antigua Maestranza de Ingenieros


Juanjo Gomez Mansilla

Uno de los edificios de lo que fue la Comandancia militar de Obras de Ingenieros, en la zona de Maestranza, guarda desde hace casi un siglo un tesoro histórico para el patrimonio de la ciudad, que se debe conservar, cuando algún día se determine la demolición del edificio de propiedad militar, y que lleva varias décadas en desuso.

El escudo masónico fue asentado en la parte posterior del edificio, construido entre 1925 y 1929, (según unas vistas aéreas y fotos de su construcción) su visibilidad por el viandante es muy complicada, seguramente por eso ha pasado desapercibida y no fue destruido tras el golpe militar en julio del 36, con la persecución a los masones ceutíes, donde 27 fueron fusilados y cerca de 200 represaliados.

Coincide la fecha de la colocación del Escudo en el edificio de la sección topográfica, con el inicio de una logia en Ceuta a finales de 1928. En esos años, los masones ceutíes que se reunían en Tetuán y Tánger, pero deciden que había llegado el momento de levantar columnas en la ciudad. Sus fundadores fueron Salomón Isaac Benlolo, agente de aduanas; los comerciantes, Jacobo Salomón Benoliel, Eduardo Pérez Alemany, -su padre, Pérez Ortiz, fue un prestigioso militar y será alcalde de Ceuta durante la Segunda República-; Moisés Benhamú Benzaquén; Enrique Ordoño Muñoz, y Antonio Muñoz Yborra, empleado civil en intendencia; Florencio Álvarez Miguel, subofic­ial de infantería y Juan Romero Romero, empleado municipal.

La primera de dichas reuniones tuvo lugar el 5 de enero de 1929 en uno de los salones del Café Ambos Mundos, en pleno paseo del Rebellin. Las siguientes, en el domicilio de Aron Tameshtit, en el almacén de Moisés Benhamú, en el comercio de Isaac Benlolo y en el estudio fotográfico de Diodoro, en pleno paseo del Rebellin; en esta, la última, suscribieron la carta constitutiva.

Con el paso de los meses, Hércules se consolidó llegando noticias de su implantación en la ciudad a las tertulias y círculos progresistas. Las numerosas peticiones de ingreso pueden comprobarse en sus libros de iniciación. Los que aspiraban a introducirse en la francmasonería normalmente eran presentados por alguien de su entorno familiar, profesional o amistad que ya pertenecía al taller. El formalismo requería la solicitud de iniciación usualmente avalada por quien se había comisionado en su captación y dos masones más. Aceptada la solicitud, se iniciaba el proceso de adquirir su información personal. En una ciudad tan pequeña -45.000 habitantes-, resultaba muy fácil conocer las características de los aspirantes a masones sin necesidad de gran esfuerzo.

En aquella época el profano interesado era normalmente presentado por un masón, que lo presentaba, lo apadrinaba. Una vez que aquél presenta una solicitud formal de ingreso en la logia, el Venerable Maestro designa a tres maestros “aplomadores” al objeto de que el profano sea entrevistado por separado. El resultado de estas entrevistas, las “aplomaciones” son leídas en tenidas por el Orador, el Secretario y el Venerable Maestro, y los hermanos presentes se manifiestan sobre ellas con la emisión de su voto. Estas entrevistas versan sobre cuestiones de carácter social, político, religioso, filosófico, profesional, etc. Si en este primer trámite es admitido, se continúa el procedimiento en una tenida posterior. Previamente citado para ese día, el profano es sometido al llamado Pase bajo venda. El Gran Experto, habiéndose desprendido de sus insignias masónicas, lo recoge en la sala de espera y le venda los ojos. De esta forma es introducido en el templo tomando asiento entre columnas en Occidente. Allí es sometido por los presentes a una serie de preguntas o eventuales aclaraciones sobre sus respuestas a los maestros aplomadores. Tras ello es acompañado fuera del templo donde se le despoja de la venda. Acto seguido se procede a votar sobre su admisión a las pruebas de iniciación.

Edificio de Topografía

Uno de los edificios de lo que fue la Comandancia militar de Obras de Ingenieros, en la zona de Maestranza, guarda desde hace casi un siglo un tesoro histórico para el patrimonio de la ciudad, que se debe conservar, cuando algún día se determine la demolición del edificio de propiedad militar, y que lleva varias décadas en desuso.

El escudo masónico fue asentado en la parte posterior del edificio, construido entre 1925 y 1929, (según unas vistas aéreas y fotos de su construcción) su visibilidad por el viandante es muy complicada, seguramente por eso ha pasado desapercibida y no fue destruido tras el golpe militar en julio del 36, con la persecución a los masones ceutíes, donde 27 fueron fusilados y cerca de 200 represaliados.



Coincide la fecha de la colocación del Escudo en el edificio de la sección topográfica, con el inicio de una logia en Ceuta a finales de 1928. En esos años, los masones ceutíes que se reunían en Tetuán y Tánger, pero deciden que había llegado el momento de levantar columnas en la ciudad. Sus fundadores fueron Salomón Isaac Benlolo, agente de aduanas; los comerciantes, Jacobo Salomón Benoliel, Eduardo Pérez Alemany, -su padre, Pérez Ortiz, fue un prestigioso militar y será alcalde de Ceuta durante la Segunda República-; Moisés Benhamú Benzaquén; Enrique Ordoño Muñoz, y Antonio Muñoz Yborra, empleado civil en intendencia; Florencio Álvarez Miguel, subofic­ial de infantería y Juan Romero Romero, empleado municipal.

La primera de dichas reuniones tuvo lugar el 5 de enero de 1929 en uno de los salones del Café Ambos Mundos, en pleno paseo del Rebellin. Las siguientes, en el domicilio de Aron Tameshtit, en el almacén de Moisés Benhamú, en el comercio de Isaac Benlolo y en el estudio fotográfico de Diodoro, en pleno paseo del Rebellin; en esta, la última, suscribieron la carta constitutiva.

Con el paso de los meses, Hércules se consolidó llegando noticias de su implantación en la ciudad a las tertulias y círculos progresistas. Las numerosas peticiones de ingreso pueden comprobarse en sus libros de iniciación. Los que aspiraban a introducirse en la francmasonería normalmente eran presentados por alguien de su entorno familiar, profesional o amistad que ya pertenecía al taller. El formalismo requería la solicitud de iniciación usualmente avalada por quien se había comisionado en su captación y dos masones más. Aceptada la solicitud, se iniciaba el proceso de adquirir su información personal. En una ciudad tan pequeña -45.000 habitantes-, resultaba muy fácil conocer las características de los aspirantes a masones sin necesidad de gran esfuerzo.





En aquella época el profano interesado era normalmente presentado por un masón, que lo presentaba, lo apadrinaba. Una vez que aquél presenta una solicitud formal de ingreso en la logia, el Venerable Maestro designa a tres maestros “aplomadores” al objeto de que el profano sea entrevistado por separado. El resultado de estas entrevistas, las “aplomaciones” son leídas en tenidas por el Orador, el Secretario y el Venerable Maestro, y los hermanos presentes se manifiestan sobre ellas con la emisión de su voto. Estas entrevistas versan sobre cuestiones de carácter social, político, religioso, filosófico, profesional, etc. Si en este primer trámite es admitido, se continúa el procedimiento en una tenida posterior. Previamente citado para ese día, el profano es sometido al llamado Pase bajo venda. El Gran Experto, habiéndose desprendido de sus insignias masónicas, lo recoge en la sala de espera y le venda los ojos. De esta forma es introducido en el templo tomando asiento entre columnas en Occidente. Allí es sometido por los presentes a una serie de preguntas o eventuales aclaraciones sobre sus respuestas a los maestros aplomadores. Tras ello es acompañado fuera del templo donde se le despoja de la venda. Acto seguido se procede a votar sobre su admisión a las pruebas de iniciación.

Edificio de Topografía

Debemos recordar que hasta 1762, las dependencias de Ingenieros estuvieron en el paseo de Colón. Posteriormente pasarían a las inmediaciones de la Ermita del Valle, dependencias que fueron reformadas en 1841 bajo el mando del Comandante Exento de Ingenieros Carlos Montenegro. Desde el 2005 el estamento militar cedió al Juzgado civil, el edificio que se encuentra a la derecha tras pasar el arco de entrada, es el edificio neo medieval del ingeniero militar Luis Melendreras.

El edificio que muestra el escudo masónico fue en su día las oficinas de la sección topográfica. La masonería en Ceuta tuvo su “edad de oro” durante el advenimiento del régimen republicano en abril de 1931 que contó con destacados políticos locales entre sus filas. La logia ceutí Hércules se consagrará como un taller sólido con el paso del tiempo, destacar su invitación a participar en la XI Asamblea Nacional el 30 de octubre de 1932.

El Venerable Maestro Florencio Álvarez fue nombrado representante del taller y expuso que los masones ceutíes recibían presiones de los talleres del protectorado intentando persuadirlos para que se integraran en la futura Gran Logia de Marruecos. Los ceutíes enviaron varias cartas al Soberano Consejo del GOE consultando qué debían hacer ante el continuo llamamiento de la GLRM: «Que siendo Ceuta plaza de Soberanía no conviene a los intereses del taller el depender de la Gran Logia Regional de Marruecos por estar fuera de los limites de España. Si se acuerda que no dependa del Gran Consejo Federal Simbólico más que las grandes logias Regionales, Hércules dependerá de la gran logia regional de Sevilla». Las líneas que se impusieron en la asamblea consiguieron apartar a los dirigentes del Gran Consejo Federal Simbólico acusándolos de inertes e ineficaces desde una óptica masónica.

Tras la asamblea, las logias de Ceuta (Hércules) y Melilla (14 de Abril) pasaron a ser incluidas en la Gran Logia Regional del Mediodía, ubicada en Sevilla. Un mes después, el 14 de noviembre de 1932, se decretó: «Los talleres de dependencia directa del Gran Consejo Federal Simbólico pasen a depender de una de las grandes Logias Regionales más próximas a los puntos de residencia de esos talleres por entender que cuanto mayor sea la proximidad entre la residencia de las Grandes Logias y de los Talleres de su dependencia, más fáciles y constantes serán las relaciones entre unas y otras y más fructífera la labor que realicen». Después de una reestructuración del GOE llevada a cabo en diciembre de 1932 que supuso la eliminación de algunas logias que ya no funcionaban, al taller ceutí le correspondió el número 55 abandonando el 446.

Templo en Pasaje Gironés

En los últimos años de la década de los años veinte la masonería ceutí consigue la implantación de una logia y así fue como desde finales de 1928 comenzó a dar sus primeros pasos. Uno de sus proyectos más importantes era encontrar un buen local para utilizarlo como lugar de reunión en el que desarrollar sus actividades. Este asunto fue uno de los problemas más serios a los que la masonería ceutí tuvo que enfrentarse. Al principio, la logia se instaló en unas habitaciones situadas en el sótano del hotel Gironés -en la entrada de la calle Teniente Pacheco, llamada Pasaje Gironés por aquellos años- con la intención de permanecer allí solo unos meses, pero ese lapso de tiempo se dilató.

En marzo, viendo la precaria situación de las instalaciones, el tesorero ofreció unas habitaciones de su amplia casa, y a ellas se trasladaron de forma provisional. Posteriormente, encontraron otra local propiedad de Fortunato Bendahán en la calle Alfau, pero fue desestimado en el último momento por algún motivo. Por fin, en agosto de 1930, el miembro del taller Alberto Parres ofreció un local que se encontraba en los bajos de su comercio de vehículos, en la barriada de Hadú, en la calle Travesía de la plaza de toros. Tuvieron que adaptarlo, y la obra supuso a la tesorería 2.500 pesetas más el alquiler de 150.

A los pocos meses, comprobaron que dicho local tenía mucha humedad y, sobre todo, que no estaba en el centro de la ciudad. Según consta en los libros de acta, la preocupación principal era encontrar un local definitivo. De ese modo, en la tenida del 23 septiembre de 1931, el secretario manifestó: «Solicito que en, vista de las condiciones de inhabitabilidad del taller, se nombre una comisión compuesta de siete miembros elegidos a votación secreta entre hermanos, con las instrucciones concretas para buscar dentro del casco de la población, un local, que reúna las condiciones de aislamiento, capacidad y ventilación propias para nuestra instalación y de acuerdo con la disponibilidad económica del taller».

En junio de 1932, localizaron uno que cumplía todas sus expectativas. Situado en una planta baja en la calle Teniente Pacheco, era amplio y propiedad del profano Hilario Bayzan, al que se lo alquilaron por 275 pesetas. Resuelta la cuestión de la localización, se procedió a su transformación. A tal fin, se nombró una comisión «instaladora» formada por Luis y Guillermo Aonso, Agustín Buades, Juan Martínez, Agustín Muñoz y Edi Mayer; a estos dos últimos les encomendaron los trabajos artísticos, tan propios de los talleres masónicos. Sobre su aspecto interior, hemos localizado un documento del masón Apola Sánchez que dice: «La cadena que nos rodea en el templo significa la fraternidad que debe existir entre todos los masones del Universo y ese lazo infinito que nos une a todos, como lo están los granos de las granadas colocadas en los capiteles de las columnas, y la losería de mosaicos blancos y negros con que está hecho el piso de nuestro templo».

El Maestro de la logia, Florencio Álvarez, dejó testimonio de ese gran templo construido: «Vuestros esfuerzos se han traducido en que dispongáis de un templo que pueda considerarse como de los mejores (por no decir el mejor) con que cuenta la masonería española. Nada de esto me extraña, pues conozco bien y estoy convencido de lo que sois capaces en pro de nuestros ideales, felicitaros efusivamente por vuestra obra, felicitación que os ruego la hagáis llegar muy especialmente a los hh pintores, los cuales han puesto todo su arte al servicio de la orden desinteresadamente».

Una vez que el local es transformado en templo, el siguiente paso es su inauguración y consagración deseando que sea un acto importante dentro del contexto masónico y recordando que les fue imposible realizarlo por motivos políticos cuando pusieron en marcha el taller en 1930. En esta ocasión, realizaron un detallado programa de actos con unas ilustrativas invitaciones, destacando un extenso recital musical por parte del miembro del taller y profesor de música Ramón Bellas. La tenida de consagración se acordó para el 13 de noviembre de 1932, a las 21 horas. Para atender a los visitadores de otras logias, acordaron establecer dos turnos: Agustín Muñoz y Manuel Pérez desde las once y media hasta las trece horas y Waldo Barcón de Furundarena y Luis Aonso desde las dieciséis hasta la inauguración. Como dato curioso, Carlos Galán Ruiz, de la logia 14 de Abril, de Melilla, se ofreció llevar en su avión a los que quisieran acompañarlo a Ceuta.

A las 21 horas, el acto comenzó con todos los obreros del taller en su interior incluidos los hermanos visitadores. Tras la apertura ritual de los trabajos, se dio lectura al acta anterior de la correspondencia y presentación de excusas por los ausentes. Como es habitual en estas ceremonias, la entrada a la misma de los participantes fue individual y personalizada mientras el Gran Experto, situado en la puerta del templo, los anunciaba. Si el visitante acudía en representación de una logia: pronunció nombre del taller y obediencia; si se trataba de un dignatario, solo el nombre de esta última. Dentro ya del taller, el Maestro de Ceremonias recibía al visitante, seguido este por el Gran Experto, y le acompañaba hasta el Oriente, donde ocuparía un lugar predeterminado. Posteriormente, se procedió a dar entrada en el templo a los venerables maestros visitadores, dignatarios de otros talleres y, por último, al dignatario de la obediencia: el Venerable Maestro Adolfo Chacón de la Mata.

A continuación, el Venerable Maestro ofreció un breve discurso acorde con el acto interviniendo a continuación los representantes de las logias González Roncero, de los Barrios (Cádiz); Villacampa, de La Línea (Cádiz); Trafalgar, de Algeciras; Morayta, de Tánger (Marruecos), y de la Gran Logia Regional de Marruecos. La última intervención corrió a cargo de Manuel Pérez Muñoz y Fernando Medina Lerma, miembros del taller ceutí. El Venerable Maestro de Hércules, Enrique Ordoño, puso fin al turno de palabra agradeciendo las muestras de afecto y destacando la brillantez del acto.

Para concluir, se circuló «el tronco de la viuda» (caja donde los masones depositan sus donativos para la beneficencia), que recaudó 84,45 pesetas, y el Saco de Proposiciones. A propuesta del Gran Maestre, se aprobó entregar el mencionado importe a una familia necesitada de la ciudad y, para concluir, el miembro del taller y profesor de música Ramón Bellas ofreció un concierto de violín. Posteriormente, y antes de proceder al cierre ritual de los trabajos, se acompañó hasta la salida a todos los dignatarios en el Oriente yendo a la cabeza el de mayor dignidad, en sentido inverso a la entrada y de manera colectiva.

Siete logias en la historia de Ceuta

La historia de la masonería en Ceuta comienza en 1821 y llega a su trágico fin con la sublevación militar de julio de 1936. La consiguiente represión tuvo como resultado 268 víctimas ceutíes, masones 27 de ellas, además de los numerosos encarcelados y exiliados. La primera logia la sitúan en el Callejón de la Zigarra, en la parte trasera del convento de San Francisco, actual zona de las calles Velarde y Beatriz de Silva, su nombre Antorcha de Ismael (1821-1823).

El masón teniente José Marín, estaba destinado en Ceuta en 1821, en una declaración tras la prohibición de la masonería por Fernando VII afirmaba: «En el mes de diciembre de 1822, cuando me encontraba destinado en Ceuta, el capitán de mi batallón, Antonio Cerrillo me animó a entrar a una reunión de compañeros, accedí inmediatamente acompañándole a una casa en el que vivía un oficial del regimiento de América. El local estaba en la parte trasera del convento de San Francisco, en ella se encontró el primer oficial de su regimiento, también Antonio González de la misma secretaría, Carreño médico, con el brigada González, también Ignacio Marcial teniente del regimiento de Valencia, y algunos más, entre todos unas ocho o diez personas. El capitán Antonio Cerrillo le presentó al capitán Salas que le llamaba Venerable. Le exigieron juramento de hacer buen acto de sus hermanos y de guardar sigilo de todo lo que se tocase, después me dieron un libro manuscrito que ponía ’Estatutos de aprendiz de Masonería’, explicando la composición de la logia, sus adornos, obligaciones de aprendiz, y otras más».

Todo lo relacionado con la logia Antorcha de Ismael se desprende de los documentos localizados en el Archivo Histórico de Santiago de Compostela, Archivo Histórico de Logroño y en el Archivo Eclesiástico de Ceuta. Su implantación se produjo después del advenimiento del régimen liberal -en 1820- y, sobre todo, con la llegada del jefe político-militar mariscal de campo Gómez de Butrón a la ciudad. El objeto de su fundación, tal y como se refleja en esos documentos, obedece a la necesidad de difundir las ideas liberales y el significado de la Constitución.

El predominio de militares entre los miembros de este taller es lógico al ser Ceuta una plaza militar y a que los destinados en la ciudad eran sensibles a las ideas liberales; por tanto, se vieron atraídos por la masonería. Aunque en menor número, también contó con algunos civiles; sobre todo, funcionarios municipales. Tres meses después del retorno del rey, una Real Cédula concedió la amnistía a quienes hubiesen pertenecido a la masonería, pero con la condición de presentarse espontáneamente ante las autoridades en solicitud de dicho indulto. Los documentos consultados son escasos, están depositados en distintos archivos eclesiásticos y no proceden de ninguna orden masónica. Como asegura el profesor Manuel de Paz, «ello acarrea multitud de consecuencias de todo tipo, una de las cuales sería la mayor o menor existencia de documentación que permita un estudio riguroso de la peripecia histórica de la sociedad masónica. Esta incidencia negativa, que la represión institucional conlleva ha dificultado, de modo notable, la investigación correspondiente a la historia de la masonería entre 1820 y 1823».

Tras unos años sin logias en la Ciudad, a finales del siglo XIX vieron la luz los talleres Africana, Hijos de la Africana y África. Y en 1930, con la caída de la dictadura, dio inicio un nuevo período de euforia masónica. En estos años, se constituyó la logia Hércules n.º 446 (1930-1936), que se configuró como heredera sentimental pero no continuadora de las logias que existieron a finales del siglo XIX en la ciudad, y, por supuesto, durante sus seis años de vida se convertiría en la más representativa de la misma. Durante la Segunda República la masonería en Ceuta experimenta un importante auge. Tanto por el número de logias existente Hércules (1930-1936), Hijos de Hércules (1933-1936), del GOE, y otras dos de la GLE, Constancia (1932-1935) y Themis (1934-1935) y también por el número de masones afiliados a ellas; sin duda, una etapa en que la masonería floreció de nuevo tras el largo paréntesis de finales del siglo XIX.

En esos años, las logias ceutíes no encontraron ningún obstáculo para la propagación de sus ideas. Antes bien, recibieron múltiples apoyos y también los prestaron. Durante el período republicano, las cuatro logias ceutíes tenían en común su preocupación por el perfecto ideario masónico en la ciudad, e incluso la instalación de un templo en 1933. En general, la República originó constantes desajustes y desequilibrios en los talleres debido a la fuerte participación de ciertos masones en la vida pública. Como muestra de ello, tres de los cinco alcaldes y dos de los tres representantes en el Congreso de los Diputados que Ceuta tuvo durante el régimen eran masones.

Toda la documentación que nos ha llegado está depositada en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca. Este archivo se creó por disposición de la Secretaría del jefe del Estado el 20 de abril de 1937, dentro del departamento de Investigación y Propaganda Anticomunista, con el fin de «recuperar, analizar y catalogar todo el material propagandístico que el comunismo y sus organizaciones colaterales han utilizado en sus campañas». Con una Delegación de Asuntos Especiales o «sección masónica», su principal cometido era incautarse de todo tipo de documentación a medida que las ciudades iban cayendo en poder de los sublevados. Ceuta fue tomada en la noche del 17 de julio de 1936, y los miembros de las logias apenas tuvieron tiempo para destruir la documentación comprometedora además de que, en los primeros momentos, confiaban en que no padecerían represión alguna. Con esa incautación de documentos, precisamente, comenzó una voraz represión contra los masones. Dicha documentación fue remitida por el cuerpo de investigación y vigilancia de Ceuta al archivo de Salamanca, dedicado a su clasificación y estudio contra los que habían pertenecido a la Orden.

Cuando el 24 de julio de 1936 el Venerable maestro de la logia Hércules, Aonso Estivil, clausuraba las puertas del templo ceutí, en la calle teniente Pacheco, camino del exilio, se abatieron las columnas de toda una tradición masónica en la ciudad, con más de un siglo de historia. Efectivamente, el 25 de julio, fue asaltado el templo, por parte de un numeroso grupo de civiles, los llamados balillas, primera denominación de la organización juvenil de Falange Española. Sacaron a la calle todos los utensilios masónicos, los pasearon por la calle Real, hasta los jardines de San Sebastián, donde los arrojaron desde la balaustrada al mar.


@El Faro de Ceuta/Francisco Sánchez Montoya

jueves, 2 de julio de 2020

Hispania Nostra rechaza "la declaración responsable" de bienes culturales de la Junta de Andalucía



Castillo de Niebla, en Huelva. - EUROPA PRESS -

Hispania Nostra ha rechazado la reciente aprobación por el Gobierno de Andalucía de la modificación de la ley de Patrimonio Histórico andaluz, que plantea "la sustitución del control previo" a cualquier actuación sobre bienes inmuebles incluidos en el 'Inventario del Patrimonio Histórico Andaluz' por una "declaración responsable", y ha asegurado que "ha generado gran inquietud en todos los sectores dedicados a la conservación del patrimonio histórico y ha dado lugar a la interposición de un recurso de inconstitucionalidad por parte del Ministerio de Cultura".


Por otro lado, Hispania Nostra ha explicado en un comunicado que "parece que la Comunidad de Madrid tendría la intención de legislar en el mismo sentido con objeto de agilizar las tramitaciones y facilitar el retorno a la actividad del sector de la construcción, que constituye una de las palancas de creación de empleo y riqueza en ambas comunidades".

"Una justificación que podría parecer razonable ante el panorama económico al que nos enfrentamos, pero sin olvidar que la mejor manera para agilizar la tramitación de cualquier expediente son las administraciones eficaces, dotadas de los recursos materiales y humanos necesarios", ha detallado la asociación.

A su juicio, las "declaraciones responsables" suponen "un riesgo inaceptable de pérdida irreparable de bienes de nuestro patrimonio cultural y natural, con el consiguiente perjuicio al conjunto de la sociedad".


@EuropaPress

martes, 30 de junio de 2020

AMOR TEMPLARIO. Leyenda romántica de Artal y Oras

 
JOSE MA RUIZ DE LlHORY nos dejó retazos de una hermosa leyenda romántica. Trata ésta sobre los desgraciados amores de un caballero templario y una bella musulmana.

Toda la acción se desarrolla entre los burgos medievales de Benasal y Culla, en los alrededores de la antigua ermita de Nuestra Señora de Gracia (levantada sobre las ruinas de la que fue. en tiempo de los moriscos. una pequeña mezquita). junto al manantial del macizo del Moncatí (Montcatil) y su tranquila alberca y en las recogidas oquedades de la cueva del Antebrusco.

El relato. poco conocido por nuestros compatriotas y menos aún por los medios literarios, es apenas recordado por alguna de las personas más longevas de estas poblaciones que, rebuscando entre las brumas de su memoria, me han contado breves e inconexos, pero sin duda inestimables matices de esta extraordinaria historia.

La tradición recoge los amorios de una hermosa agarena "de talle esbelto y figura gallarda. con un adorable rostro animado por dos ojos oscuros llenos de dulzura y gracia. unos labios rojos y hechiceros. y unos ondulados y hermosos cabellos castaños". Oras. que tal es el nombre de nuestra protagonista. mantiene un trágico romance con un caballero templario: Artal de Asens.

Oras es hija de un rico hacendado musulmán que habitaba en un pequeño poblado. en las cercanías de la mencionada ermita. Artal es un monje-guerrero destinado al castillo de la Mola. en la parte más elevada de la villa de Culla.

Un fugaz y casual encuentro al cruzarse en un sendero. un ruboroso y estudiado recato. una mirada hechicera llena de promesas y de misterio hacen que nuestro caballero olvide sus votos y busque cualquier pretexto para acercarse a los alrededores de la capilla y de la fuente con la secreta esperanza de volver a ver. una vez más. el alma de sus sueños. El destino les muestra su rostro más amable y lisonjero y así. después de cruzarse a menudo en los caminos y de intercambiar otras miradas y otros velados suspiros. y contando con la complicidad de una sirviente de la familia de Oras. los protagonistas de nuestra historia pueden confesarse su mutuo amor junto al fontanar del Moncatí, bajo las tupidas frondas de los gigantescos laureles y olmos que crecían , desde tiempo inmemorial. en las riberas del pequeño lago.

Protegidos por la penumbra de la gruta del Antebrusco, se olvidan del mundo y de todos sus convencionalismos y apuran la agridulce copa de sus imposibles amores. Ni la raza, ni la oposición paterna, ni los votos de castidad, hechos por el caballero al ingresar en el Temple, son obstáculo alguno para los enamorados. Todo fue hechizo y felicidad hasta que el Prior de la Orden entrega al templario Artal unos importantes legajos para que los lleve en custodia hasta el castillo de Peñiscola. Un último y apasionado encuentro junto a las tersas y cristalinas aguas de la charca, un medallón conteniendo rizados cabellos, un ramito de silvestre reseda gualda (simbolo de los amores secretos), junto con mutuas promesas de amor eterno, serán los vínculos que unírán a los amantes durante su cruel separación. Oras, observando el reflejo de su rostro en las tranquílas aguas de un remanso, promete que permanecerá tan fiel, como fiel es el espejo del agua que recoge sus lágrimas y su tristeza, y que, cómplice de su romance, parece guardar en sus apartadas y umbrosas soledades los sentimientos de nuestros enamorados.

Las semanas del principio se convierten en meses y los meses en años al ser enviado Artal, desde el castillo de Peñiscola a tierras de la Provenza francesa, para desempeñar diversos e importantes cometidos. Los rumores sobre los negros nubarrones que se ciernen sobre la Orden, y que presagian el trágico destíno de los caballeros templarios, llenan de angustia y de zozobra el corazón de la desdichada Oras. Pero un buen día, Artal es enviado de regreso al castillo de la Mola. Las etapas del viaje que le acercan a su amada se le hacen interminables y la impaciencia le consume por momentos.

Al llegar a las proximidades del roquedal del Moncatí le sorprende una horrorosa tormenta. Un cielo gris plomizo, unos relámpagos cegadores, unos truenos ensordecedores, que llenarían de espanto al de ánimo más templado, no impiden que Artal prosiga, incansable, su camino. Pero un fuerte vendaval acompañado de una tromba de agua le obliga a detener su marcha y buscar refugio en la "balma" de un alcor. La caprichosa mano del ciego destino hizo que el lugar se situara en el conocido macizo del Moncatí, junto a la fuente de su mismo nombre, testigos mudos y cómplices de sus añorados y siempre presentes amores.

Pasada la tormenta, con la misma rapidez con que se había presentado, Artal se acerca al revuelto espejo del agua que, poco a poco, va calmando el alborotado oleaje formado por las fuertes rachas de viento. Al mismo tiempo, las ondas formadas por las últimas gotas de agua al escurrir desde los altos árboles se van estirando y desapareciendo. Un extraño desasosiego y una inexplicable sensación de temor van embargando el ánimo del guerrero a medida que se aproxima a la laguna. Varias veces duda en acercarse a su orilla como si un sexto sentido le advirtiera de la tragedia que se avecinaba, como si un dios de caridad quisiera apartar de él, ese cáliz de amargura que estaba a punto de apurar. Pero un impulso irrefrenable, la añoranza de su amada, el destino que fatalmente ya estaba escrito pueden más que sus negros presentimientos y
mirando las ya tranquilas aguas siente que su corazón se desboca. henchido de gozo. al descubrir la imagen viva de su amada Oras: hermosísima. más adorable que nunca. con su esbelto talle. con sus ojos llenos de gracia y misterio. con sus labios rojos que tantas veces había besado. con sus cabellos castaños y ondulados cayendo sobre sus hombros de blanco alabastro...• pero ¡Ah! ¡Horrible visión! Junto a ella no se vio reflejado como los dias felices y dorados que habían llenado sus recuerdos y que le habian acompañado en su soledad. Junto a ella descubrió -¡Nunca lo creyera!. La figura de un agraciado musulmán que la recibía tiernamente en sus brazos...

Las aguas del estanque le habían sido más fieles que Oras y. con su más que elocuente y silencioso mensaje. le dieron testimonio fidedigno de la terrible verdad.

Artal quedó mudo. sin aliento. como petrificado. con el corazón destrozado y rebosante de dolor. Luego. loco de despecho y de rabia buscó amparo en la vecina ermita de Nuestra Señora de Gracia. Pero su pena era más grande de lo que su ánimo era capaz de soportar. la congoja nubló su mente y enervó sus sentidos. y su espíritu se sumió en una profunda desesperación. Poco a poco una irrefrenable ansia de muerte se apoderó de su voluntad.

A la llegada del ermitaño para dar el toque de ánimas. encontró al caballero tendido en las gradas del altar. tenía el pecho abierto con su propia daga y en la mano un medallón: -Nunca podré olvidarte... escuchó el hombre santo en un casi imperceptible susurro. a la vez que el templario. besando con apasionamiento la preciosa joya. esparció los ondulados cabellos y rindió su último suspiro.

El Gran Maestre de la Sagrada Orden de los Pobres Conmilitones de Cristo y del Templo de Salomón de la Santa Ciudad de Jerusalén. al tener noticia de la tragedia dio orden que se derribara la ermita de Nuestra Señora de Gracia y se desacralizara el lugar; que no le fuera concedida cristiana sepultura a aquel caballero que. faltando a sus votos de castidad y habiendo cometido suicidio. se había condenado para siempre y había deshonrado a la comunidad de monjes-guerreros. Su nombre quedó borrado del Gran Libro de Memorias de la Orden y mandó que sus restos mortales fueran enterrados durante la noche. en campo raso. sin señal alguna de reconocimiento. como se entierra a las alimañas. Quíso que sus espuelas de hierro de caballero fueran rotas. que fuera amortajado con un infamante camisón de estopa . que nadie cerrara sus ojos. que el cuerpo no se orientara al Este en espera de la resurrección. sino al frío. brumoso e irredento Norte y que su rostro no quedara vuelto hacia abajo. mirando a la Madre Tierra (Terra eris et in terra reverteris) tal como era la costumbre entre los templarios. Dispuso luego que la tumba fuera sembrada de sal. para que nunca creciera ni la mala hierba sobre la sepultura del proscrito y que el lugar fuera maldito por los siglos de los siglos. y malditos todos los que se acercaran a rezar o tan siquiera a recordar su memoria.

 Pero lágrimas de arrepentimiento y de dolor dulcificaron la tierra condenada, y manos piadosas, sin duda femeninas, que nunca nadie pudo sorprender, plantaron y cuidaron unas amargas retamas de flores amarillas (símbolo de la desesperanza) y junto a ellas, una espesa zarza lobera (símbolo de los amores desgraciados).

Con el paso de los años unos pastores vieron removida la tierra aborrecida y que sobre la fosa, ya no estaban ni las matas de retama ni la zarza lobera, sino que en su lugar había crecido un hermoso mirto (símbolo del amor universal).

Informado el Gran Maestre de la Sagrada Orden de Santa María de Montesa, heredera de la Orden Temple, interpretó este hecho como una señal del perdón divino y ordenó que en el solar de la antigua mezquita, luego capilla de Nuestra Señora de Gracía, se edíficara una hermosa ermita que puso bajo la advocación de San Cristóbal. Después, en un acto sin precedentes, dispuso que los restos del desgraciado caballero fueran trasladados junto al templo, donde debían encontrar la tíerra sacralizada que antaño le fue negada por sus pecados, y para el eterno descanso de su alma atormentada.

Nadie nos ha dado razón fidedigna del destino de Oras. Algunos rumores, sin confirmación, apuntan que los sepultureros, al exhumar los huesos del caballero, encontraron junto a él, apoyado en su costado izquierdo, la presencia de otro cuerpo más pequeño, piadosamente orientada su cara hacía el Este: ¿Jerusalén? ¿La Meca? Ante la duda , los restos de los desdichados fueron enterrados en un mísmo sepulcro, justo del lado del Evangelio de la nueva ermita dedicada a San Cristóbal. Y el Gran Maestre de la Sagrada Orden de Santa María de Montesa rezó por el eterno descanso de aquellas atribuladas criaturas y mandó que la lápida con que se cubrió la tumba no tuviera ningún sígno que indicara la raza, ni la religión y ni, tan siquiera, el menor rastro de sus nombres. y nunca levantó la maldición sobre su primera tierra, ni sobre los que allí pudieron ir a orar por el alma del templario.

Y todo ocurrió después que las retamas y la zarza lobera se secaran y que en su lugar creciera un hermoso arrayán como símbolo del amor que no muere jamás, que es capaz de vivir por encima de sinsabores y de traiciones, capaz de resistir nuestras más oscuras miserias, capaz de vivir después de la muerte. y en el sepulcro vacio del descampado, la tierra maldecida quedó yerma para siempre, y nunca más volvieron a crecer en ella ni las matas de retama, ni el arbusto espinoso de la zarza lobera. Tampoco volvió a arraigar el mirto de flores perfumadas, de juvenil corteza roja; ni volvieron a verse sus oscuras bayas; ni el envés de sus hojas se cubrió con el plateado color de la pureza.

Abolida la Orden del Temple por el Papa de Roma, nadie volvió a ver las blancas clámides de sus monjes, símbolo de sus votos de castidad y pureza, con la cruz roja al costado representando la sangre entregada por Cristo. Ni tampoco volvió a ondear al viento el orgulloso pendón del beaussant con sus colores blanco y negro (por la fuerza y el valor de sus guerreros), y llevando en el centro la cruz patada roja en recuerdo de la sangre derramada por los caballeros en sus duros combates. y todas las primaveras volvieron a florecer las humildes gualdas. Y todos los años, el santo ermitaño, llegado el lunes de la Pascua de Pentecostés-, y antes de entrar en la capilla para el toque de ánimas, rezaba una oración y depositaba un ramillete de flores amarillas sobre la tumba sin nombre, situada en un apartado rincón, justo del lado del Evangelio, en la nueva ermita levantada bajo la advocación de San Cristóbal, en la cumbre del Moncatí.

Esta hermosa leyenda, casi ignorada por nuestra literatura, al igual que su cede con muchos aspectos de la historia de nuestro pueblo, no hace sino reafirmarnos en la idea que el tiempo se detuvo en este hermoso enclave de Cuila, que la historia oficial olvidó su recuerdo y que sus antiguos mitos y leyendas no encontraron el eco de otro "Monte de las Ánimas" u otro "Rayo de Luna" , y donde el fatal desenlace de los desgraciados amores de sus protagonistas no tuvieron la resonancia de otras tragedias como las de Orfeo y Euridice, Calixto y Melibea o Romeo y [ulieta.



@ARTURO ESTEVE COMES

lunes, 29 de junio de 2020

El castillo de Villalba, en la localidad toledana de Cebolla, entra en la Lista Roja del Patrimonio




Es el séptimo monumento de la provincia que la Asociación Hispania Nostra incluye en este catálogo en lo que va de año. Es de propiedad privada y "se encuentra en estado de ruina progresiva"

El castillo de Villalba, en Cebolla (Toledo) ha sido incluido en la Lista Roja del Patrimonio que elabora la asociación Hispania Nostra y que recoge cerca de 800 monumentos españoles que corren el riesgo de desaparecer si no se actúa de inmediato.

Pese a estar catalogado como Bien de Interés Cultural (BIC), "el castillo se encuentra en estado de ruina progresiva", según denuncia la asociación y se ha venido usando – como tantos otros monumentos a lo largo de toda la geografía española- como cantera.

"Prácticamente todas las torres conservadas han sufrido el expolio de los ladrillos situados en las esquinas inferiores de las mismas, lo que ha ocasionado una importante erosión en sus bases", añaden.

Esta situación se ve agravada en la torre aparentemente mejor conservada, la suroeste, pues presenta una grieta en su unión con el muro del castillo. El interior del castillo está completamente destruido.



La historia del castillo

También conocido como el castillo de Bolobras, fue entregado por Alfonso VII a la Iglesia de Toledo en el siglo XII, se encuentra situado en un cerro en el término municipal de Cebolla, aunque alejado del núcleo urbano de la localidad.

El nombre de Villalba proviene de 'Villa Blanca' y existen indicios de que los romanos levantaron una fortificación que serviría para vigilar la vía Emérita Augusta, que unía Toledo con Mérida. Se cree que los musulmanes aprovecharon esta estructura para levantar el castillo en el siglo XII, con la finalidad de tener un punto de vigilancia desde el que proteger el Califato de Córdoba de los cristianos.

Tras la reconquista, el castillo pasó a la Orden del Temple, quien lo custodiaría hasta su disolución en el siglo XIV. A finales de este siglo, pasaría a manos de la nobleza castellana, siendo ocupado sucesivamente por una de las ramas familiares de los Ayala, por los condes de Oropesa, por los duques de Frías y por los duques de Arión. En 1420 el castillo fue testigo y escenario de la huida del rey Juan II y D. Álvaro de Luna, desde Talavera al castillo de Montalbán, al escapar del infante de Aragón, quien los tenía presos. Actualmente, el castillo de Villalba es propiedad de los condes de Deleytosa.

Es una construcción realizada principalmente a base de cantos rodados unidos con cal y arena, reservándose los ladrillos para reforzar las esquinas de las torres y crear los típicos cajones del llamado aparejo toledano. El castillo es de planta rectangular y debió contar con una torre en cada una de sus esquinas, aunque la de la esquina norte es la única que se conserva.

En la mitad de cada uno de los paños se sitúan torres cuadradas de menor tamaño; en el muro noroeste, debido a que se encuentra la puerta de acceso al recinto -que es de arco de medio punto- se construyeron dos torres, una a cada lado de la entrada. La estructura carece de matacanes, voladizos o fosos y el antemuro se encuentra, en la actualidad, prácticamente perdido.

Séptimo monumento de la provincia en la lista en este 2020

Desde que comenzó 2020, siete monumentos toledanos han sido incluidos en la Lista Roja del Patrimonio. En concreto el castillo de Carabanchel o Monreal (Dosbarrios), el puente romano La Canasta (San Martín de Montalbán), el castillo de Peñas Negras (Mora), la torre y castillo de Malamoneda (Hontanar), el castillo de Santisteban (San Martín de Pusa) y el antiguo colegio de gramáticos (Cuerva)  además de este castillo de Villalba (Cebolla).


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