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LA RELIQUIA

LA RELIQUIA
LA CASA FOX, EN PODER DE LA RELIQUIA DESDE EL 191 AL 902 AÑO DEL TEMPLE

“AÑO 191 DEL TEMPLE, (1309), UNOS 40 CABALLEROS TEMPLARIOS PROCEDENTES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA DIRIGIDOS POR SU COMENDADOR FR.++BERENGUER DE BELVIS RESISTEN A DURAS PENAS EN EL CASTILLO DE MONZÓN EL ASEDIO DE LAS TROPAS DE JAIME II DIRIGIDAS POR EL PROCURADOR GENERAL ARTAL DE LUNA. RENDIDO EL CASTILLO, EL COMENDADOR TEMPLARIO HACE ENTREGA DE SU CRUZ PECTORAL AL CONQUISTADOR DE LA FORTALEZA ARTAL DE LUNA, CON LA ÚNICA CONDICIÓN DE QUE NO LA DEJARA CAER EN MALAS MANOS, MANOS SACRÍLEGAS, ES DECIR, EN LAS MANOS DE LA IGLESIA, PARA QUE NO DESAPARECIERA. ARTAL DE LUNA CUMPLE SU PALABRA Y ENTREGA LA CRUZ A LA MADRE DE UN TEMPLARIO, DEFENSOR DEL CASTILLO. LA RELIQUIA LLEGA POR ESTA VÍA A LA TEMPLARIA CASA FOX, QUE LA CUSTODIA HASTA NUESTROS DÍAS. DONDE ESTÉ LA CRUZ ESTÁ LA ORDEN. ASI HA SIDO Y ASI SERÁ, PESE A LOS INTENTOS DE APROPIACIÓN POR PARTE DE ELEMENTOS AJENOS A LA MISMA AUNQUE EN ALGUNOS CASOS VISTIERAN NUESTRO BLANCO MANTO. ROGUEMOS A LA CRUZ PARA QUE CON LOS DELINCUENTES QUE PROTAGONIZARON LOS DESHONROSOS Y DELICTIVOS HECHOS OCURRIDOS EN EL SIGLO XX EN BELVER DE CINCA CON LOS RESTOS DE LOS DEFENSORES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA Y VECINOS TAMBIÉN ALLÍ ABANDONADOS SE HAGA JUSTICIA Y LOS RESTOS DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS Y DE LOS VECINOS PROFANADOS Y EXPOLIADOS JUNTO A ELLOS ABANDONEN EL VERTEDERO Y EL OSARIO PARA QUE, UNA VEZ ENTREGADOS A QUIEN DESDE EL PRIMER MOMENTO DEL EXPOLIO Y LA PROFANACIÓN NO CESA EN ESTA LUCHA DE DAVID CONTRA GOLIATH, RETORNEN DE SU MANO A LA SEPULTURA DIGNA DE LA QUE NO DEBIERON SER PRIVADOS EN DONDE DISPONGA EL HEREDERO DE LA CASA FOX, TEMPLARIO INCANSABLE Y LUCHADOR INAGOTABLE AL QUE TODAS LAS RAMAS DE LA ORDEN Y DEMÁS GENTE DE BIEN DEBIERAMOS AYUDAR EN SU BÚSQUEDA DE JUSTICIA Y REPARACIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS. ES NUESTRA OBLIGACIÓN."

¿CONTINUAREMOS MIRANDO PARA OTRO LADO MIENTRAS LOS RESTOS DE LOS +HERMANOS SIGUEN EN EL VERTEDERO?

SI QUIERE CONOCER LOS HECHOS, EL LUGAR DONDE SE PROFANARON LAS TUMBAS DE ANTIGUOS CABALLEROS TEMPLARIOS. SABER QUIENES SON LOS PROTAGONISTAS Y CULPABLES DE LA SACRÍLEGA PROFANACIÓN Y POSTERIOR ABANDONO DE LOS RESTOS HUMANOS EN EL VERTEDERO DE BELVER, ENTRE EN EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto
Belver de los Horrores

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DESDE HOY, 1 DE MARZO DE 2012, EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES SE UNE AL BLOG DE FRATERTEMPLI, PASANDO A SER PARTE DEL GRUPO FRATERTEMPLI, ORDEN DEL TEMPLE.

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NO DESCANSAREMOS HASTA QUE SE HAYA HECHO JUSTICIA CON "LOS MUERTOS DEL VERTEDERO Y LA CASA FOX"


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POR SI HAY ALGÚN DESPISTADO.

Para que si alguien, despistado o intencionado, cree o dice que nos ha escrito no siendo verdad, y aunque desde la creación del blog está en la parte inferior del mismo nuestra dirección de correo electrónico, nuestro email es fratertempli@yahoo.es , siendo el máximo responsable de lo que aquí se dice, Fr.+++ Anselmo de Crespi.


SI TARDA UNOS MOMENTOS EN CARGAR LA SIDEBAR, (PARTE DERECHA), LES PEDIMOS DISCULPAS, PERO SERÁN SOLO UNOS BREVES MOMENTOS LO QUE TARDE.




NADA DE LO QUE APARECE EN FRATERTEMPLI ES MENTIRA

JURO QUE TODOS LOS COMUNICADOS QUE APARECEN EN EL BLOG DE FRATERTEMPLI SON CIERTOS, QUE EN ESTE BLOG NADA ES MENTIRA SALVO LAS BROMAS E INOCENTADAS DEL DÍA DE LOS INOCENTES.

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FTAT, NND. Fr. +++Anselmo de Crespi,

que por cierto, y para algún ignorante, es mi nombre iniciático, no es un alias, ni un nick tras el que esconderme, ni por supuesto mi nombre de pila. Y no soy conde, ni marqués, ni tengo ningún título de esos que como en Illescas, (Toledo), compran algunos y que son más falsos que ellos mismos.

martes, 28 de abril de 2020

DIOSAS BORRADAS Y DIOS PATRIARCAL EN LA BIBLIA JUDÍA (Parte I )


DIOSAS BORRADAS Y DIOS PATRIARCAL EN LA BIBLIA JUDÍA (primera parte)


INTRODUCCIÓN

La madre es la primera diferencia, el signo más antiguo que emerge del uróboros o espacio de sacralidad indiferenciada. Ella aparece de algún modo como clave de sentido de la humanidad, por lo menos en un plano religioso.

La historia que nosotros conocemos ha tenido y tiene una estructura patriarcal y en ella adquieren precedencia los varones. Pero antes parece adivinarse en muchos lugares una especie de prehistoria (permítase la palabra) o suprahistoria de tipo igualitario y no violento. Esta sería la fase matriarcal, un tiempo en que las madres (simbolizadas por la Gran Diosa) ofrecían sentido y marcaban un camino para el conjunto de la humanidad, como dice R. Eisler, El cáliz y la espada, Cuatro Vientos, Santiago 1989.

En esa fase matriarcal el ser humano se hallaría en contacto más profundo con la naturaleza (de natura, nascere = nacer), interpretada como materia o mater (=madre). La madre sería la gran diosa: el signo del poder originario expresado como donación de vida. ella estaría vinculada a los poderes pacíficos e igualitarios del cosmos, expresados por la agricultura.

Esta sería la gran aportación del neolítico cuando los humanos empezaron a labrar la tierra concebida en forma generante, femenina, materna; de ella viven, en ella se realizan. La tierra es la más antigua madre, vista como fuente de fecundidad y vida; ella sería el símbolo primero, el arquetipo de toda realidad. A su lado el varón vendría a mostrarse como un ser derivado. Evidentemente, la divinidad vendría a estar simbolizada por la madre.

Mujer: Madre de todos los vivientes

Pero nuestra humanidad actual (2019) tiene estructura patriarcal: está dirigida y dominada por varones. Ellos han sido los fundadores de eso que llamamos actualmente la historia: orden político expresado en formas de poder, despliegue estructurado de acontecimientos que se cuentan de una forma progresiva. Pero antes de esa historia parece adivinarse en muchas partes una especie de prehistoria (¿o suprahistoria?) dirigida y fecundada por mujeres (madres). 

Algunos movimientos feministas (de tipo religioso y social) muestran una especie de nostalgia por el matriarcado: superando el patriarcalismo actual, donde las mujeres se encuentran dominadas por varones; se dice que las mujeres querrían recuperar su importancia en el conjunto de lo humano. No quiero entrar en la polémica social, pero pienso que esos movimientos tienen por lo menos un valor religioso muy grande: nos ayudan a entender el surgimiento de los símbolos sacrales dentro del conjunto de lo humano.

El primer continente que los hombres han logrado descubrir, la primera experiencia que ha captado es la experiencia de la fuerza germinante de vida de la madre. Ella es la primera percepción, la primera realidad concretizada que los hombres descubren y formulan con gozo sobre el mundo.  La madre es el signo primero de lo humano, es la imagen privilegiada de lo divino en cuanto tiene poder sobre la vida. Pero debemos recordar que ella se encuentra todavía (muchas veces) cerca de la serpiente que muerde su cola: por un lado se encuentra cerca de la naturaleza englobante de forma que aún no tiene aspectos precisos de personalidad individual; pero, al mismo tiempo, empieza a diferenciarse pues da a luz a los hijos y les ofrece un tipo de distinción humana. Ella es principio y fin, crea y destruye lo creado, engendra y desengendra, en una especie de inmersión sagrada donde todos los seres nacen y perecen (sin individualidad o sentido propio).   

Ciertamente, en un sentido esta gran madre no debería llamarse aún mujer pues no es femenina, ni persona, en el sentido posterior (actual) de la palabra. Ella es por ahora el signo de la vida germinante y vivificadora (si se permite el término). En el gran caos sin distinciones ha surgido (o se ha encontrado) una primera distinción: los seres nacen y mueren y es sagrado el principio de engendramiento, la gran madre. Ella está cerca de la physis primigenia de los griegos (de la naturaleza, de natura/nascere, nacer); ella es la materia como mater, madre, de las cosas.

Debemos recordar que aquí tenemos una madre sin padre (sin pareja complementaria); esta es una materia donde la engendradora de la vida se presenta, al mismo tiempo, como potencial de muerte de los seres que ella misma ha suscitado. Lo divino es, según eso, fuerza germinante y pereciente de la vida: es principio y fin, lo que nos hace brotar y lo que, luego, nos recoge al terminar nuestro camino. Estrictamente hablando no vivimos (no somos realidad individual): la naturaleza nos vive y nos muere. Ella es madre más que mujer, fuerza natural más que persona. La primera religión (y filosofía) recoge esa experiencia.

Esto es lo que ha entrevisto y dicho de forma genial Gén 2-3 al sostener que en el principio, en la culminación original del ser humano se encuentra Javah, es decir Eva,  madre de todos los vivientes (Gen 3,20). Estrictamente hablando, Eva sólo puede realizar esa función y ser ´em kol jai (= madre de todo lo que vive) siendo signo antropológico de Dios y expresión humana de su maternidad sagrada. El Adán precedente (humanidad sin diferencias de varón y mujer) carecía de individualidad. El primer individuo (agente) de la historia es Eva, la mujer, la madre de todos los vivientes.

Mujer, diosa

 Quizá podamos añadir que en el principio el todo (Todo=Dios) aparece con rasgos de madre. En esa línea,   debemos recordar que el ser humano nace "prematuro": es un viviente que en sí mismo carece de futuro: es frágil, le hacen falta largos meses (años) de cuidado materno (alimento, calor, limpieza, aprendizaje en el plano del afecto y la palabra) para realizarse: le hace falta madre.

Según eso, la madre es más que una estructura biológica: ella es sentido fundante de la vida, es hierofanía o manifestación del poder sagrado, principio y sentido de toda realidad para los hombres. Vendrán después otras manifestaciones de lo divino; se podrá ver como sagrado el bosque o la montaña, el mar o la llanura, los astros o los muchos animales. Pero ellos sólo han podido recibir rasgos sagrados y tomarse como manifestación de lo divino porque antes ha estado allí la madre.

Así lo muestran muchos signos religiosos antiguos a través de la figura de la Diosa-Madre, engañosamente llamada a veces Venus (signo de atracción erótica), pero que debe tomarse más bien como gran madre no es eros sino fuente de vida, una mujer de fuertes pechos y de vientre extenso. Ella es el signo de la maternidad, el don de vida que se expande (vientre) y el cuidado por aquella que ha nacido (pechos). Ella es la vida especializada en clave de maternidad humana: es madre porque cuida, acompaña, alimenta, ofrece la palabra. El ser humano ha descubierto su existencia peculiar por medio de la madre: ella es la diosa originaria, el símbolo fundante de eso que en palabra posterior pudiéramos llamar la gracia de lo humano.

Tanto los restos arqueológicos (estatuas o amuletos...) como la experiencia antropológica nos hacen descubrir (y postular) el influjo de la madre: el ser humano no se hace por violencia, como muchos dijeron y otros dicen todavía, al afirmar que nuestra cuna es la batalla. No nacemos de la guerra de los dioses (teomaquia) ni tampoco de la guerra interhumana (antropogonía como antropomaquia) sino de la ternura engendradora de la madre que nos hace crecer y realizarnos desde la debilidad primera.

Ciertamente, el símbolo madre reasume elementos de la tierra, interpretada ya como "materia" (de mater, madre) y fuente de existencia. Por eso, la religiosidad matriarcalista está profundamente vinculada a los cultos telúricos (de tellus, tierra o suelo). Ella está unida al proceso de la vegetación y también a los ciclos de las estaciones, tan ligados en su entraña con la tierra. En esta línea puede hablarse también de madre/physis (de phyein, brotar o germinar) o de madre/naturaleza (de nascere, nacer): la misma realidad del cosmos (totalidad armónica) se entiende así como proceso vital de surgimiento.

En un nivel humano, la madre ya no es simplemente el poder preconsciente de la generación animal. Quizá pudiéramos decir que la generación toma en ella conciencia, se vuelve persona: la physis/naturaleza se hace madre. Esto es lo que hemos indicado ya diciendo que Eva, mujer y madre original, es el principio de todos los vivientes (cf Gen 3,20). En esta perspectiva, el Adán/varón (que Gen 2 presentaba al parecer como importante) viene a presentarse en realidad como subordinado.

Sobre ese fondo viene a explicitarse ya la primera dualidad o diferencia: la madre con el hijo. Esta es una relación polar de carácter jerárquico. La madre tiene ahora sentido prioritario: ella se despliega y existe para suscitar al hijo. El hijo, en cambio, existe por la madre, como expresión de su fecundidad y resultado de su acción educadora. Antes que la relación varón/mujer, en las raíces de lo humano, parece haberse desplegado la díada simbólica de la madre con el hijo. Este es uno de los signos fundantes de lo religioso.

La madre acoge, troquela y madura al indefenso niño en un proceso de creatividad que rompe el plano del instinto (equilibrio con los otros seres del medio) y le conduce al nivel de la autonomía personal, ofreciéndole símbolos, palabras, experiencias que le capacitan para realizarse como persona. De esa forma es lógico que ella aparezca como el primero de los grandes signos religiosos: educa al niño par que se vuelva independiente; así es matriz y contenido fundante de toda la cultura.

A este nivel, la religión puede entenderse como evocación materna: es recuerdo, memoria actualizada y permanente de esta intensa experiencia positiva en el origen de lo humano. Reconocer a la madre, eso es religión; proyectarla como símbolo primero en el origen y sentido de todo lo que existe, eso es experiencia de misterio para el ser humano.

Conforme a esto la primera demostración (o mostración) humana de Dios es la existencia de la madre. Ella es el punto de partida más significativo, el campo de inflexión y cambio más profundo en la experiencia de los hombres. Por medio de ella, la misma realidad originaria se explicita como fuerza creadora, ofrece rasgos maternales, como potencia cariñosa que nos hace realizarnos como humanos. En el principio de todo no se encuentra la lucha ni la angustia; en el principio está el cuidado fundante de la madre. Ella aparece así como signo original de lo divino: es clave que nos capacita para aceptar, comprender, asumir y recrear todo lo que existe.

En el principio no está el ser como han pensado algunos metafísicos. Tampoco está la nada o las ideas eternas, generales. Al principio, como signo fundador y garantía de toda realidad, viene a mostrarse ya la madre. Ella es el símbolo más alto, es la imagen (llave significadora) que nos capacita para situarnos ante el mundo como seres que pueden entender lo originario. Partiendo de ella (visto en su trasfondo) Dios se viene a desvelar como la hondura y verdad, la garantía y sentido de aquello que encontramos en la madre.

En esta visión de la "primera madre" falta todavía la dualidad personal: la visión del hijo ya crecido que se pone frente a ella como independiente y capaz de responderle; falta igualmente la figura del varón esposo que dialoga con la esposa en gesto de relación personal. Y falta, sobre todo, la individualidad de la misma mujer/madre, como viviente con autonomía que aparece, se realiza, libremente en un proceso en el que ofrece personalidad y vida al niño (al hijo).

Madre en compañía

La historia simbólica (mítica) de la madre (de la diosa) ha pasado por varias etapas que, en un sentido general, pueden condensarse así:

‒ Gran Madre, pura maternidad. Es un símbolo clave de la historia que ha representado a Dios desde el neolítico como mujer en gestación, “gran Venus”, amplio seno, caderas abundantes, vientre y pechos, casi sin rostro (identidad) y sin manos (no importa lo que hace). Es la Divinidad generadora, madre-materia, gestando y alimentado a los hijos. Esta imagen de la mujer-madre-diosa no representa todo lo divino (como seguiré indicando), pero está en el fondo de una exaltación del proceso de la vida, que nos vincula al cósmico del que procedemos y en el que nacemos y morimos, apareciendo como así como absoluto originario.

‒ Madre Asesinada. Esta imagen aparece después de la anterior, para indicar el rechazo que ha podido suscitar una figura dominante, a la que sus mismos hijos matan, como evoca la “historia” de Tiamat, Gran Madre de Mesopotamia, cuyos hijos estaban encerrados en su seno engendrador. Pues bien, en un momento dado, ellos se sintieron oprimidos y se alzaron, y el más audaz, Marduk, derrotó y descuartizó a su madre, y con su cadáver construyó este mundo. La nueva cultura humana habría nacido, según eso, cuando los hijos mataron a la madre, en asesinato/matricidio, que ellos interpretaron como un acto libertador, independizándose de ella, para organizarse como “fratría” en libertad, o para caer de nuevo bajo el poder de un padre aún más violento que la madre.

‒ Madre desposada, matrimonio y fraternidad. Diversas culturas vinculan al Padre con la Madre, como símbolos complementarios, Señor y Señora de la dualidad (cultura náhuatl de México). Pero, normalmente esa primera pareja suele aparecer en muchas religiones como divinidad “jubilada” y ociosa, que ha perdido su poder y permanece arriba, separada del conflicto y batallas de la historia. Éste símbolo es antiguo (y parece superado), pero ha seguido influyendo de varias maneras, a veces con predominio del esposo, pero a veces también con igualdad entre ambos. Es un símbolo muy positivo, pero debe precisarse con cuidado, pues puede faltarle hondura personal, ya que tomados en sentido radical (como pura pareja), dios y diosa son sólo engendradores, “en el principio de las aguas”, es decir, del proceso de la vida, como muestra el mito cananeo al hablar de Él y Ashera. En este contexto de dualidad (dios y diosa) pueden introducirse también otras variantes en una línea de comunión interpersonal, como la Trinidad, donde hay comunión originaria entre Padre e Hijo (no entre padre y madre).

‒ Madre con Hijo, mujer Reina (Isis). Este signo aparece también en muchos pueblos, tanto en el cercano oriente como en Egipto, donde emerge Isis (o una diosa equivalente) con el hijo divino. El padre (Osiris) ha desaparecido o está bajo tierra, de manera que ella ocupa el centro divino, con signos lunares (es diosa de la noche), con el niño en brazos o sobre sus rodillas, ofreciendo un testimonio persistente del valor de la mujer sagrada, que se hace importante por ser madre, Señora y Diosa (en hebreo Gebîra). La mujer no importa como esposa (las esposas pueden ser intercambiables), sino como Madre de un Hijo importante. En esta perspectiva, aún vigente en ciertas culturas patriarcales (en especial entre los árabes), la mujer carece en sí de identidad, pero se vuelve grande por su hijo... De todas formas, en el principio y centro de la comunión trinitaria cristiana no está una madre divina con hijo, sino el Padre con el Hijo Jesucristo, rompiendo así el modelo tradicional.

 Resultado de imagen de DEMÃTER

‒ Madre con Hija, Deméter sufriente. Este signo puede unirse al anterior, pero en una perspectiva exclusivamente femenina: La culminación o plenitud de la Gran Diosa no es aquí un Hijo rey, sino otra mujer, hija suya. Deméter, reina y diosa de la tierra, ha engendrado con Zeus, su esposo y hermano, una hija querida, Perséfone, a la que Hades, dios del subsuelo, ha raptado para hacerla suya. Deméter la busca, llora por ella y lucha incansable hasta encontrarla y llevarla consigo. Las dos mujeres forman una preciosa pareja divina, madre e hija, unidas y defendiéndose, en un mundo de duros varones, entre los que destaca el padre Zeus que desoye el gemido de Deméter, y el tío Hades que rapta a su sobrina. Pero ellas luchan y consiguen “liberarse” al menos por un tiempo del año: La madre podrá disfrutar con su hija seis meses, mientras que los otros seis meses tendrá que dejarla en manos del raptor-esposo. Frente al Padre y el Hijo de la Trinidad se eleva aquí la madre con su hija, marcando el itinerario de una historia de mujeres.

‒ ¿Simple mujer? Diosa sin niño ni esposo. En principio, la religión más antigua de Grecia habría tenido un carácter materno, como la de Egipto (su figura dominante sería Deméter, gran madre).Pero en un momento dado, superando ese nivel, los creadores de la religión olímpica, habrían venerado la belleza y vida femenina, simbolizada en una serie de diosas sin consorte estricto, en la línea de Anat (diosa cananea) y de Isthar de Babilonia. Así aparecen en Grecia Atenea, Artemisa y Afrodita, una trinidad femenina, en la que cada una simboliza y preside un campo de la realidad: Atenea es la sabiduría y el orden ciudadano; Artemisa es la naturaleza; Afrodita, el amor... Ellas son independientes, sin un marido que las domine, en un mundo dominado por varones. En esta línea, algunos teólogos modernos han querido presentar al Espíritu Santo como mujer en general, o con rasgos de María, la Virgen inmaculada.

(Continuará en próximas entregas)
@Xavier Pikaza/feadulta.com

lunes, 27 de abril de 2020

LOS MAYORES SE PLANTARON ANTE LAS DECISIONES DEL GOBIERNO EN DEFENSA DE SUS DERECHOS Y LIBERTADES, Y LO HAN CONSEGUIDO

Los mayores también podrán salir a pasear a partir del 2 de mayo

Illa lo ha confirmado en una rueda de prensa tras asistir a la videoconferencia entre el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y los presidentes autonómicos


EFE, MADRID

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha remarcado este domingo que las personas mayores también se podrán beneficiar “con toda seguridad” de la apertura a los paseos desde el 2 de mayo en caso de que los indicadores de la pandemia de coronavirus permitan tomar esta medida de alivio del confinamiento.

Illa ha confirmado este extremo en una rueda de prensa tras asistir a la videoconferencia entre el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, y los presidentes autonómicos.

En la comparecencia junto a la vicepresidenta cuarta del Gobierno, Teresa Ribera, Illa ha destacado que los datos de la pandemia muestran que se está “consolidando el descenso” y “doblegando la curva”, al pasar de un índice de contagios del 35 por ciento -cuando se decretó el estado de alarma- al 0,8 por ciento actual.


Este domingo se ha iniciado el primer paso de la desescalada del confinamiento al permitir a los menores de 14 años que puedan salir a la calle una hora diaria, a un kilómetro a la redonda de su casa y acompañados por un adulto.

Illa augura que habrá que volver a ampliar la alarma

El ministro ha dado por hecho que el Gobierno deberá pedir una nueva prórroga del estado de alarma para llevarlo más allá del 10 de mayo, y ha insistido en que “no hay que perderle el respeto al virus”.

Aun así, ha recordado que correspondería al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizar el anuncio de la solicitud de una eventual nueva ampliación del estado de alarma vigente en España desde el pasado 14 de marzo, y que, en su caso, sería el Congreso el que la tendría que aprobar, como ha venido sucedido hasta ahora en aplicación de la ley.

“No quiero anticipar nada, a nadie se le escapa que la evolución de la pandemia está yendo mejor, pero es un virus de mucho contagio, el Gobierno siempre actúa con muchísima prudencia y es un horizonte muy precipitado pensar que el estado de alarma se puede acabar en los próximos 15 días”, ha admitido el ministro, remarcando que, como siempre, cualquier decisión se tomará siguiendo el criterio que establezcan los expertos.

Cada vez menos apoyos en el Congreso

De hacerse realidad, la nueva prórroga sería la cuarta que el Gobierno solicitaría al Congreso y, de salir delante, supondría que España superaría los dos meses en estado de alarma.

El estado de alarma se decretó el pasado 14 de marzo para poder adoptar medidas extraordinarias ante la pandemia del coronavirus, y a propuesta del Gobierno el Congreso ya lo ha ampliado en tres ocasiones, cada vez con menos respaldo.

Si la primera vez, el 23 de marzo, no hubo votos en contra, a la siguiente, el pasado día 9, ya se opusieron Vox y la CUP. El pasado miércoles estos dos grupos se reafirmaron en el ‘no’ y se añadió Junts, mientras que ERC y EH Bildu se mantuvieron en la abstención, pero dedicaron críticas a la gestión del Gobierno. El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, llegó a avisar al presidente, Pedro Sánchez, de que su abstención estaba más cerca del no que nunca.

Votación la semana del 4 de mayo

Dado que la vigente prórroga dura hasta el 10 de mayo, de necesitar otra, el Congreso debería debatirla antes de esa fecha con lo que, todo indica que, de solicitar una nueva ampliación, la Cámara la votaría la semana del 4 de mayo, previsiblemente el miércoles, día 6.

En ese debate, los grupos parlamentarios podrán someter a votación sus propuestas a aplicar en ese nuevo periodo en el que, si continúa la favorable evolución de la pandemia, se podrán ir relajando algunas medidas, como ya se ha hecho con la salida de los menores de 14 años y se prevé seguir haciendo a partir del 2 de mayo.

@EFE MADRID/lavanguardia.com

Salen a la luz reliquias y relicarios «inéditos» del tesoro medieval de la Catedral de Valencia


Ferran Castelló presenta una tesis doctoral que nace con la finalidad de renovar la información sobre el tesoro de la Seo

EUROPA PRESS


Una tesis doctoral sobre el tesoro medieval de la Catedral de Valencia ha descubierto la existencia de «relicarios que hasta ahora no se conocían, a partir de inventarios también inéditos, e incluso reliquias que no se sabía que poseía la Seo, como una de San Cristóbal«, ha explicado su autor, Ferran Castelló Doménech, Licenciado en Historia del Arte por la Universitat de Valencia

Este trabajo de investigación, titulado 'El tesoro medieval de la Catedral de Valencia', constituye «la primera tesis doctoral centrada en esta temática, realizada con la finalidad de renovar la información sobre el tesoro de la Seo, en el que se centraron algunas publicaciones a principios y mediados del siglo XX pero que, desde entonces, no había sido actualizada«, ha añadido el autor en un comunicado distribuido por el Arzobispado.

Al respecto, el autor ha explicado que el denominado «tesoro medieval de la Catedral» hace referencia al conjunto de reliquias que llegaron a la Seo valentina desde finales del siglo XIII, cuando comenzó su construcción, hasta el siglo XVI. Concretamente, la tesis gira en torno a 39 relicarios, «pero existen muchos más», y han sido seleccionados «por su cronología medieval previo a catalogarse en su correspondiente ficha».

Para elaborar su tesis, Castelló Doménech, que ha invertido cinco años en este trabajo, investigó los fondos del Archivo de la Catedral, dirigido por su responsable, el canónigo Vicente Pons, y encontró «documentos inéditos sobre el relicario de la Seo y referencias documentales sobre reliquias, relicarios e inventarios inéditos y hasta ahora desconocidos«.

De esta forma, «han sido descubiertas referencias a un relicario del Príncipe Carlos de Viana, hijo de Juan II y Blanca de Navarra, a partir de un inventario también inédito, así como a una reliquia de San Cristóbal, que no se sabía que poseía la Catedral, cuya referencia aparece en el primer inventario de la Catedral, de 1418, y no consta en otros, ni siquiera en la obra 'La Catedral de Valencia' de José Sanchis Sivera«.

También es destacable la existencia de relicarios originales de la Edad Media, según el autor de la tesis, que ha añadido que este trabajo «marcará el inicio de otras investigaciones que pueden iniciarse ahora o en el futuro».

Época medieval

Igualmente, la tesis fue planteada «de forma diacrónica, desde su origen, en la época medieval, con la primera reliquia de la espina, regalada por San Luis en el siglo XIII, alcanzando hasta el siglo XV, con unas reliquias que se dice que eran de Alejandro VI«.

Además de las reliquias más conocidas, como son el Santo Cáliz de la Última Cena, el depósito de Alfonso el Magnánimo y las donaciones de Calixto III, «hay otros destacables, como un relicario muy bonito entregado por el caballero Jaume Castellà, que es un relicario múltiple, con una espina, un Lignum Crucis y fragmentos de otras reliquias, gracias al cual podemos ver diferentes épocas en un mismo relicario, desde el siglo XIII hasta el XIX«.

De hecho, la tesis «no ha buscado centrarse en este caso en un único relicario o personaje, o en alguna pieza especialmente importante como el Santo Cáliz, sino en la paulatina conformación del tesoro desde el siglo XIII«.

Aunque se conserva la mayoría del relicario de la Catedral «es cierto que faltan elementos porque tenemos las reliquias de San Bartolomé y San Sebastián pero no los relicarios que las guardaban, que eran unas esculturas, de otro relicario falta un pie que fue fundido en la Guerra de la Independencia y también hubo pérdidas en la Guerra Civil pero, aún así, está bastante completo«, ha concluido Castelló Doménech.

La tesis obtuvo una calificación de sobresaliente mención Cum Laude y fue dirigida por el profesor Juan Vicente García Marsilla y la profesora Àngels Martí Bonafé, ambos de la Universitat de València.


@las provincias.es
@Europa Press

Aragón recupera por orden judicial un “valiosísimo” manuscrito medieval de Sijena


El Códice de doña Blanca de Aragón, un documento del siglo XIV procedente del monasterio de Sijena, quedará en depósito del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de la localidad monegrina tras frustrarse su venta


El monasterio de Sijena, ejemplo del románico y también de la testarudez aragonesa en cuanto a pleitos, sigue dando noticias en el frente judicial. Esta vez se trata del auto por el que el Juzgado de Instrucción nº 4 de Huesca ordena que el Códice de doña Blanca de Aragón, un documento que se creía perdido desde la Guerra Civil y reapareció recientemente por el intento de venta de una editorial navarra, quede en depósito definitivo en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, institución que lo custodiaba desde que le fue entregado para su estudio.

El auto, al que ha tenido acceso eldiario.es Aragón, está dictado este 21 de abril y ordena “la devolución en concepto de depósito y en forma solidaria a las administraciones públicas que tutelan dicho monumento nacional -DGA y Ayuntamiento- del valiosísimo manuscrito, parte indivisible sin duda alguna del tesoro artístico del Real Monasterio de Sijena a donde como res extra commercium [cosa fuera del comercio, esto es, un objeto que no puede ser vendido] se deberá reintegrar, sin perjuicio de las acciones del anterior detentador”.

Así, la juez dispone que el documento quede en depósito en el Archivo Histórico Provincial “hasta que la jurisdicción civil determine en firme lo procedente sobre la propiedad del mismo, otorgando para ello a ambas administraciones -DGA y Ayuntamiento- un plazo de sesenta días para deducir la demanda correspondiente”.

El códice fue intervenido por la brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional de Zaragoza en febrero de 2019, después de que una editorial de Pamplona ofreciera su compra al Gobierno de Aragón por un valor de 40.000 euros. Ocurría esto a rebufo de la ola de la euforia política por el monasterio de Sijena, desatada tras la recuperación de los 44 bienes procedentes del cenobio que se conservaban en el Museo de Lleida, en diciembre de 2017, y su posterior puesta en exposición en su lugar de origen.

En un primer asalto legal, el juzgado archivó la investigación penal, impulsada por el abogado Jorge Español, pero este optó entonces por la vía civil, opción a la que se sumó el Gobierno de Aragón. Ahora el juzgado, que en todo caso no cierra la cuestión sobre la propiedad del códice, sí fija que este, como parte indivisible del tesoro de Sijena, debe quedar en depósito en Aragón. Español valora el auto como "muy positivo", ya que "este manuscrito es de una riqueza espectacular, encargado por la Casa Real de Aragón".

El manuscrito, escrito en letra gótica, contiene la regla por la que se regía el Monasterio de Sijena y un breviario que explica las normas litúrgicas del cenobio.

@m.eldiario.es
@Óscar Senar Canalís

domingo, 26 de abril de 2020

La Gripe Española: la pandemia de 1918 que no comenzó en España



La Gripe Española mató entre 1918 y 1920 a más de 40 millones de personas en todo el mundo. Se desconoce la cifra exacta de la pandemia que es considerada la más devastadora de la historia. Un siglo después aún no se sabe cuál fue el origen de esta epidemia que no entendía de fronteras ni de clases sociales.

Aunque algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, muchos estudios sitúan los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) el 4 de marzo de 1918.

Tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España. Un país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los otros países centrados en el conflicto bélico.

Ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la Gripe Española. Y a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.

La censura y la falta de recursos evitaron investigar el foco letal del virus. Ahora sabemos que fue causado por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1. A diferencia de otros virus que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables entre 20 y 40 años, una franja de edad que probablemente no estuvo expuesta al virus durante su niñez y no contaba con inmunidad natural.

Fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas y vómitos ocasionales eran los síntomas propios de esta enfermedad. La mayoría de las personas que fallecieron durante la pandemia sucumbieron a una neumonía bacteriana secundaria, ya que no había antibióticos disponibles.

Sin embargo, un grupo murió rápidamente después de la aparición de los primeros síntomas, a menudo con hemorragia pulmonar aguda masiva o con edema pulmonar, y con frecuencia en menos de cinco días.

En los cientos de autopsias realizadas en el año 1918 los hallazgos patológicos primarios se limitaban al árbol respiratorio por lo que los resultados se centraban en la insuficiencia respiratoria, sin evidenciar la circulación de un virus.

Al no haber protocolos sanitarios que seguir los pacientes se agolpaban en espacios reducidos y sin ventilación y los cuerpos en las morgues y los cementerios. Por aquel entonces se haría popular la máscara de tela y gasacon las que la población se sentía más tranquila, aunque fueran del todo inútiles.

En el verano de 1920 el virus desapareció tal y como había llegado.

@Sandra Pulido/gacetamedica.com

¿Y TODO ES POR EL COVID-19 ?

Por Sor. ++Nuria.

¿Y todo es por el Covid-19?

Es una situación tan extraña para nosotros esta. No tenemos referentes.

¿Qué está pasando Dios mío, por qué? Me pregunto. Es una conspiración creada? Un error de algún laboratorio? Sea lo que sea, ha surgido por qué lo has permitido, y si lo has permitido es por algo.
El porqué? Creo que hay muchos por qué, que nos podemos contestarnos nosotros mismos.
Todo ello nos afecta. No es solo el estar confinados, es también las medidas preventivas a seguir.
En general, es todo tan diferente, no tiene nada que ver con el antes, estamos en un presente que nos era impensable y con un futuro claramente desconocido, como nunca hasta ahora.
Al mismo tiempo nos deja patente, la superfluidad de muchísimas cosas más, de las que nos pensábamos. Es muy poco lo que necesitamos y nos hemos olvidado de lo que realemente nos es esencial, y esto es un trompazo sin precedentes e inimaginable, antes, para nosotros. Es como una gran desubicación del momento que vivíamos o creíamos que estábamos viviendo.
¿Qué será como antes y qué no? En qué choques repercutiran las diferencias.
A donde nos lleva o llevará esto? Depende de nosotros, de nuestra adaptación y aceptación (que no resignación) a todo lo que acontezca, y en nuestra capacidad de ser nosotros mismos pase lo que pase, de ser felices o no con lo que tengamos.
Quienes siguen trabajando todavía se mantienen en parte, en una realidad que toca a la de antes. La rutina (más o menos diferente) el horario, la responsabilidad, el cansancio ... aunque ahora esta realidad es cruel y dolorosa, pero todavía hay un punto de conexión con la anterior.
Los que estamos confinados, estamos más fuera de lugar. No salimos si no es para ir a comprar, a la farmacia o al médico si es el caso, y encima con un cierto miedo.
Cuando pienso en los que están solos, debe ser horroroso, tristísimo. Y ya no digo nada de los que están sin trabajo.
Es desalentador.
No me interesan las noticias, ni la política, ni nada de eso, hay más desinformación que información, ni el cine, ni ....
Es normal, creo yo, esta pérdida de interés para muchas cosas.
Está claro que vivimos solos, rodeados con más o menos gente, pero solos (tal cual nacemos y morimos) Todo esto nos está poniendo o debería en su sitio, en cuanto a que debemos respetar y dejar vivir a los demás, sean hijos , conocidos o habitantes de la otra punta del planeta. Que debemos amarnos a nosotros mismos, pues si no nos amamos, como resistir el estar solos, y amar a los demás, son como nosotros.
Y dar lo que se pueda, cuando pueda, si lo tenemos y nos es pedido, claro.
Pero primordial es sacar lo que somos y sentimos, el amor que tenemos dentro, hacia nosotros y hacia todo y todos, la fuerza, el ánimo, para soportar todo los que nos es duro y desagradable, ser creativos, desde un dibujo , un poema, una prosa, un baile, lo que sea, un punto de locura (saltar como una cabra por medio del pasillo, por decir algo)
Hacer lo que sentimos, que creo que de alguna manera nos acerca a lo que realmente somos y a Dios o como le diga cada uno, y seguir trabajando en los nuestros menos fuertes.
Y cuando ya se pueda, juntarnos con todos aquellos que disfrutamos y crecemos, por qué sacan lo mejor de nosotros y posiblemente también sacamos lo mejor de ellos.
No debemos perder nunca la alegría de la vida, ni la fe y la esperanza de que algún día sea este un mundo mejor.
Cuidaos mucho.

Sor. ++Nuria.

sábado, 25 de abril de 2020

DEJARON MORIR, ASFIXIADOS Y EN SOLEDAD A MILES DE ANCIANOS EN UN CRUEL GENOCIDIO

Es igual que intenten asustar a los blogueros con sus leyes antibulo, en las que no está nada claro que lo que para ustedes son bulos no sean en realidad noticias fehacientes que ustedes quieran censurar. Porque miedo deben tener ustedes, los políticos gobernantes que mientras recluían a la fuerza a millones de ciudadanos, por su mal hacer, por su desidia y por sus ideas de hacer de Dios y decidir quién moría y quién no, condenaron a muerte a miles de viejitos que confiaban en nosotros.

Ustedes, presuntos, por motivos legales, criminales no pueden esperar otra cosa que, lejos de dimitir y aunque lo hicieran, fueran a sus casas o despachos esas fuerzas de seguridad a las que hoy mandan, les detuvieran y les sentaran ante una corte penal, y para mayor seguridad, una corte penal internacional acusados de genocidio.

No se si eso lo veremos, pero desde luego, no me atemorizan con esas leyes mordaza suyas para callar mi voz pidiendo JUSTICIA para los miles de abuelos que han dejado ustedes morir.

Firmado, Fr. +Anselmo de Crespi, con plena conciencia de lo que he dicho y de lo que les acuso, siendo consciente también de que estas palabras llamarán la atención de sus represivas y censoras leyes actuales. Me da igual, la verdad es la verdad, y tarde o temprano, saldrá a la luz.

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PERIÓDICO EL MUNDO

SALUD - Durante las peores semanas de la epidemia2.200 camas UCI estuvieron libres en España mientras 12.000 ancianos morían sin asistencia en las residencias

El propio presidente Sánchez aludió ayer en su comparecencia a la "generosidad intergeneracional", pero los datos muestran que se pudieron hacer traslados para tratar de reducir el número de víctimas y no se hizo durante el pico de la epidemia.

QUICO ALSEDO | MADRID19/04/2020 11:01


Y mientras miles de ancianos han muerto sin siquiera recibir asistencia médica, postrados en las camas de sus residencias -el recuento continúa mientras usted lee estas líneas, la cifra podría llegar a 12.000 según diversas fuentes-, unas 2.200 camas UCI situadas en España, con «aproximadamente la misma cantidad de respiradores», han permanecido sin uso, vacías, aguardando, durante toda esta crisis del coronavirus -«y así continúan a día de hoy»-.

El Gobierno central y las comunidades autónomas se han afanado en aplanar el dichoso pico de demanda en la sanidad, las residencias han operado como han podido -pidiendo ayuda desde el primer día y sin poder derivar internos a los atestados hospitales-, el sistema en definitiva ha peleado para digerir el tsunami de pacientes de Covid-19, que ha terminado por arrollar durante semanas los recursos existentes... Y sin embargo unas 2.200 plazas listas para salvar esas vidas que se siguen perdiendo a miles han quedado sin uso.

Son las camas de la sanidad privada, obligadas por el Gobierno central a permanecer listas y disponibles, y sin embargo «utilizadas sólo en un 15% aproximadamente en el conjunto del país».

Lo cuenta a EL MUNDO Carlos Rus, presidente de la patronal del ramo, la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE): «La verdad, no entendemos nada», explica, desde sus 600 entidades agrupadas, con 260.000 trabajadores, 93.000 de ellos en ámbito hospitalario. Y hace las cuentas: «Nosotros tenemos 2.236 camas UCI, y se nos pidió que ampliáramos unas 400 más para asumir la demanda. Así hemos tenido unas 2.600 camas listas, de las que sólo se ha utilizado, calculamos, un 15%». Es decir, poco menos de las 400 que se pidió ampliar. El resultado final: «Hemos tenido unas 2.200 camas disponibles y sin uso».

¿Por qué no se han usado? Porque, y aquí entramos en la arquitectura administrativa y política española, se ubican en comunidades poco afectadas por el Covid-19, explica Rus. «El uso público de nuestros recursos, de los hospitales privados, ha sido muy dispar en toda España. Ha habido un primer nivel de comunidades que sí los han utilizado, y al 100%, incluso pidiéndonos doblar nuestra capacidad. Es el caso de Madrid, Cataluña, singularmente Barcelona, La Rioja y el País Vasco. En esas hemos apoyado con todo, y más de lo que podíamos, y el resultado ahí está».


DIFERENCIA ENTRE AUTONOMÍAS

El segundo nivel es el de Castilla y León y Castilla La Mancha, ambas con un alto nivel de afectación por el Covid-19: «En estas comunidades», cuenta, «los hospitales públicos se han dedicado a coronavirus, y los privados al resto de pacientes, con lo que finalmente tampoco ahí se han utilizado al 100% nuestra capacidad». El grueso no obstante de los recursos no aprovechados está, cuenta Rus, «en todas las demás comunidades: Aragón, Valencia, Andalucía, Extremadura, Galicia, Navarra, Cantabria, Canarias, Baleares... Ahí nuestros hospitales no se han utilizado prácticamente, y no entendemos que no se haya coordinado un plan para hacerlo. Por los ciudadanos que lo han necesitado y aún lo necesitan, y porque se nos ha obligado a seguir abiertos por decreto, para luego dejarnos sin uso».

En definitiva, los recursos privados, puestos al servicio de lo público en el propio real decreto en el que se estableció el estado de alarma, sí se han usado allí donde la avalancha ha sido mayor, pero no donde el virus se ha contenido más. «Claro, pero lo que nosotros no entendemos es que no se hayan trasvasado pacientes de unas comunidades a otras. Al fin y al cabo estamos todos en el mismo país», repite el presidente de la patronal de la sanidad privada.

Por ejemplo: Castilla La Mancha, la tercera región más afectada cuantitativamente por el Covid-19, llegó al tope de sus capacidades y centenares de ancianos, como ha publicado este diario, murieron en sus residencias, en una comunidad enormemente envejecida: tiene cuatro veces menos habitantes que la vecina Madrid, pero 40 asilos más. «Pues por ejemplo», incide Rus, «desde ahí se podía haber desviado pacientes a nuestros hospitales en Valencia, Andalucía, Murcia y Extremadura».

En Valencia, por ejemplo, hay «25 hospitales privados que nos han pedido mantener abiertos, con muchas UCI que no han sido utilizadas. Sólo nos han derivado el total de 241 pacientes, que es la capacidad de uno de esos hospitales, un solo día».

«Es que los poderes públicos tienen no sólo la capacidad, sino la obligación de velar por la salud de los ciudadanos, y aquí ha habido una dejación de funciones muy clara», interviene Carlos Sardinero, abogado -y doctor en Medicina- especializado en derecho sanitario y salud pública.

Sigue Sardinero: «Hay que decirlo muy claro: se han muerto miles de ancianos en residencias, y se siguen muriendo, y no se ha establecido un mecanismo para que al menos tengan la oportunidad de recibir asistencia médica. Esa responsabilidad era en primer lugar del Gobierno, porque para eso se arrogó el mando único en el decreto de alarma, y también de las comunidades autónomas, que para eso mantenían sus competencias, transferidas, en materia sanitaria».

En esa duplicidad advierte Sardinero una ambivalente trampa: «Es un poco lo de entre unos y otros la casa sin barrer. El Gobierno se arroga el mando, pero deja la responsabilidad a las comunidades autónomas. Y estas pueden señalar al Gobierno cuando las cosas fallen. Todos tienen la culpa y nadie la tiene. Todos tienen salida. Y, mientras, los ancianos siguen muriendo en las residencias y nada, o muy poco, se hace», señala el también abogado de la Asociación del Defensor del Paciente, que ha denunciado a Fiscalía la infrautilización de camas UCI durante esta crisis, y con ello la muerte de miles de ancianos en las residencias sin siquiera posibilidad de tratamiento.

RESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO

Exactamente eso es lo que sucede cuando este periódico cuestiona tanto al Gobierno central como a la Comunidad de Madrid sobre el particular. Fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad explican: «El Gobierno lo que hizo fue poner la sanidad privada al servicio de las CCAA, que han mantenido la gestión sanitaria. Sobre el trasvase, el Gobierno organizó la medicalización de un tren, pero son las CCAA las que tienen que solicitar ese trasvase. Insistimos en que podíamos preparar trenes, pero tiene que ser decisión de las comunidades. Se priorizó el traslado de material antes que de pacientes. Se llevaron respiradores de otros sitios a Madrid, y se hizo un simulacro de medicalización de un tren en la estación de Atocha, para validar la idoneidad de los trabajos hechos por Renfe. Pero eran las CCAA quienes tenían que solicitarlo», termina esta fuente.

En la Comunidad de Madrid, más que contestar a la pregunta de si se ha planteado en algún momento enviar pacientes a otra regiones, se resalta lo hecho: «Aquí hemos exprimido a tope nuestros recursos. Hemos medicalizado 13 hoteles, hemos construido el hospital de Ifema, el SUMMA [los servicios de urgencias sanitarias] ha realizado 4.000 traslados y hemos utilizado al 100% la sanidad privada. Eso es todo lo hecho». No ha habido respuesta, en todo caso, a si en algún momento se ha planteado la transferencias de pacientes a otros lugares, teniendo en cuenta también, por ejemplo, la red de trenes de alta velocidad española, con centro radial en Madrid: «Esa era otra vía», explican en Aspe: «Quizás entre la sanidad pública y la privada no había respiradores y tests para todos... Pero tenemos el AVE, por ejemplo. ¿Por qué no usarlo?».

«Pues quizás porque cuesta dinero», dice el abogado Carlos Sardinero, «y no estaba claro quién iba a pagar la factura, si el Gobierno central o las autonomías». Los abogados especializados en derecho sanitario llevan semanas estudiando el andamiaje legal sobre el que asentar las decenas de reclamaciones que van recibiendo acerca de las muertes de ancianos en residencias, muchos de ellos solos, por tres motivos: la devastadora letalidad del Covid-19, la endeblez del sector, muy justo de fuerza laboral; y la negativa de los hospitales públicos a acoger residentes en muchos casos.

Las residencias no son hospitales, no teníamos la posibilidad de atender tantas urgencias médicas. En muchos casos se llamó a los centros de referencia y esos pacientes fueron rechazados

Esta negativa queda certificada a este diario por Jesús Cubero, secretario general de Aeste, la patronal de las empresas gestoras de residencias: «Pedimos ayuda desde el primer momento. Las residencias no son hospitales, no teníamos la posibilidad de atender tantas urgencias médicas. En muchos casos se llamó a los centros de referencia y esos pacientes fueron rechazados». Uno de los casos más lacerantes de los investigados por este diario se produjo en la residencia Vitalia Leganés, donde el recuento de ancianos muertos asciende ya a casi un centenar(96 el pasado jueves), y que estuvo 17 días, en lo más crudo de la crisis, sin asistencia del Hospital Severo Ochoa: «Nos negaban la asistencia, simplemente ni contestaban nuestros mensajes durante 17 días, con varios internos falleciendo cada día», asegura a EL MUNDO Antonio Morales, director de operaciones de Vitalia.

Sin embargo, «todos esos ancianos tenían todo el derecho a que se les diera una oportunidad», explica Sardinero. «Y si no podía ser en la sanidad pública, en la privada». El especialista cree que la tormenta perfecta en torno a los asilos ha venido dada por varios factores. «Por un lado porque el protocolo del Gobierno sobre las residencias fue muy tardío: tardaron 10 días, hasta el 24 de marzo, en emitirlo, y además es equívoco: en pleno confinamiento, se obligó a que los ancianos no abandonaran las residencias y se impidió la entrada de visitantes, perono se estableció claramente la obligación de que las residencias tenían que recurrir a los servicios de urgencia para asistir a ancianos en riesgo vital, por lo que muchos centros entendieron que no podían sacarles de allí. Ahí quedó una ambigüedad a la que se van a agarrar muchos centros».

«Por otro lado», prosigue, «los centros públicos tienen la obligación de derivar a los privados a aquellos pacientes críticos que no puedan atender, y después la sanidad privada deberá reclamar los gastos a la pública. Ahí, habría que acordar unos justiprecios para esos servicios, pero es que ni siquiera se han sentado las administraciones a acordarlos. Además, el decreto del estado de alarma faculta al ministro de Sanidad a usar los recursos privados, y otro de 2006 establece cómo se pagan esos servicios de la privada a la pública».

«No tenían excusa para no dejar morir a estos miles de ancianos, esa es la realidad», señala Sardinero, que no obstante se malicia un posible motivo para lo que denomina «la omisión negligente» de los poderes públicos: «Si todos esos ancianos son efectivamente tratados en sede hospitalaria, se les tienen que hacer los respectivos tests. Y si se les hacen a todos los tests, la cifra de fallecidos se duplica o triplica», finaliza.

Juan Abarca, del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad, va más allá: "Realmente, no se trata aquí de la colaboración público/privada, que ha funcionado muy bien, porque allí donde se nos ha necesitado, se han usado nuestros recursos. Se trata de la coordinación entre comunidades, la clave está ahí y desde luego no nos compete a los operadores privados".

2.200 camas UCI estuvieron libres en España mientras 12.000 ancianos morían sin asistencia en las residencias

https://amp.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/04/19/5e9b579521efa084288b45de.html



Carta de una monja de clausura: «Esta temporada se ha vuelto cruda, sangrante, también para nosotras, porque la humanidad entera está en ascuas 


Pertenezco a un colectivo de más de 8.000 monjas que en esta temporada nos llaman las "confinadas" y hasta el 14 de marzo éramos las de "clausura". Esto viene ya del XVI, cuando verdaderamente la Iglesia patriarcal nos "confinó" entre rejas por aquello del peligro a ser contaminadas por el mundo. Pasados los siglos quedan residuos de rejas, pero no son tiempos de hacer hincapié en ello sino ser en verdad "contemplativas de ojos abiertos", con espacios humanos y sintiéndonos libres en nuestra opción.

Hecha esta presentación, quiero decir que en esta pandemia de coronavirus es mucha la gente que nos envidia por nuestros edificios,generalmente amplios, y nuestras huertas o jardines para distender músculos y pensamientos oscuros, y debido a que estamos acostumbradas al confinamiento. Claro que esto se pasará y no dará lugar a entradas voluntarias de por vida, que no está la sociedad para bollos.

Fuerte, muy fuerte y hasta traumático debe ser este confinamiento para familias o individuos que viven en el ir y venir de espacios, aunque sin tiempo. Pero esta temporada se ha vuelto cruda, sangrante, también para nosotras, porque la humanidad entera está en ascuas.


Aquí "la vida no sigue igual", aunque el horario litúrgico marque nuestra jornada. Si ahondamos en el silencio, en la búsqueda verdadera de nuestro interior, nos adentramos en una lectura creyente de la historia, la Historia de la Salvación con mayúsculas.

Con esto no quiero decir que el creyente tiene respuesta para todo ni que tenga palabras y discursos para los demás ni para sí misma. Lejos está de mí esa postura. Me siento pobre de palabra, desnuda ante mis hermanos sufrientescomo los amigos de Job con sus siete días y noches en silencio.
Vivo en un monasterio que por un lado me separa de una residencia de ancianos por medio de una alambrada muy simple y por el otro tiene cuatro metros de distancia, es decir lo que permite la ley. Las sirenas de las ambulancias han sido constantes y la única voz de la calle que nos anunciaba los 20 ancianos fallecidos.

No necesitamos más voces sino el grito de la humanidad entera, cada uno a su Dios consciente o iconscientemente.

Como el resto de nuestros hermanos cristianos, no tenemos Eucaristía. Es la hora de vivir sin templo, sin culto. Los verdaderos adoradores adorarán al Señor en Espíritu y Verdad. Por ellos he recibido un sacramento que para mí es Pascual: la Pasión según San Mateo, de J. S. Bach, acude a mi cita puntualmente.

Termino con una palabra que es Palabra, no mía: "En el silencio y en esperanza será vuestra fortaleza" (Is.30,15). Tenemos que recuperar el sentido de la espera sin escaparnos del vacío y tensión del deseo del que surge la espera, la esperanza creyente.

* Begoña Ruiz de Aguirre es religiosa del Monasterio de Carmelitas Descalzas de Vitoria.


@abc.es/Begoña Ruiz

viernes, 24 de abril de 2020

HISTORIA DE LA CANONIZACIÓN EN LA CRISTIANDAD



Desde hace casi dos mil años, la Iglesia suele atribuir a algunos cristianos difuntos la cualificación de santos. Es evidente que, desde sus orígenes, cuando la Iglesia toma la decisión de canonizar a un difunto, lo que en realidad hace, además de enaltecer obviamente la memoria del nuevo santo, es presentar al personaje canonizado como modelo del ideal humano y religioso que la misma Iglesia pretende proponer ante la sociedad, para que el proyecto original de Jesús y su Evangelio se realice en las condiciones actuales de vida que lleva consigo el mundo presente. Lo cual significa, como se ha dicho muy bien, que el grupo social que es la Iglesia se expresa de la manera más elocuente en el hecho de su santoral. Las preferencias de la Iglesia, al canonizar a una persona, cuya vida ya ha dado de sí todo lo que podía dar como ejemplaridad, expresan las opciones más profundas de la misma Iglesia (P. Delooz).

Ahora bien, tal como se ha realizado la canonización de los santos en la Iglesia hasta nuestros días, resulta patente que, en la historia de las canonizaciones, nos encontramos ante un fenómeno, que es mucho más elocuente de lo que seguramente imaginamos. Elocuente, para conocer cuáles son las verdaderas intenciones y proyectos de la institución eclesiástica y sus dirigentes, en el gobierno de la Iglesia. Donde mejor se conoce la Iglesia, que se quiere, es en el modelo de santos que se canonizan. Como es igualmente cierto que el tipo de Iglesia, que no se quiere, donde mejor se expresa es en el modelo de santos que no se canonizan. Porque, a fin de cuentas, tanto los que suben a la gloria de los altares, como los que se quedan en la podredumbre de las tumbas, unos y otros, están donde están, porque los unos han pasado y los otros no han podido pasar el tupido filtro de exámenes, juicios, controles, informes y documentos, analizados con lupa, interpretados y vueltos a interpretar, por expertos y jueces, teólogos, obispos y cardenales, que acaban con el dictamen final del Sumo Pontífice, "a quien únicamente compete el derecho de decretar" si el "siervo de Dios", en cuestión, merece o no merece ser propuesto como ejemplo y modelo para "la devoción y la imitación de los fieles", según reza la Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister, que Juan Pablo II publicó el 25 de Enero de 1983.

Canonizaciones y eclesiología

Con todo esto quiero decir que la historia de las canonizaciones no es un asunto que pueda interesar simplemente a la historia del cristianismo. Ni que pueda afectar solamente a la espiritualidad, a la piedad o a la religiosidad de los fieles. Todo eso es cierto, no cabe duda. Pero lo más fuerte, que se oculta en esta cuestión, es un hecho mucho más profundo. Porque en realidad lo que, en la historia de las canonizaciones se expresa, es una de las manifestaciones más claras y más fuertes de la eclesiología. Es decir, en los santos que la Iglesia canoniza o deja de canonizar, en ese hecho, es donde seguramente se pone en evidencia con más fuerza el modelo de Iglesia que tenemos y, sobre todo, el modelo de Iglesia que actualmente el papado quiere imponer. Porque, cuando hablamos de los santos que se han canonizado o se han dejado de canonizar, no estamos hablando de teorías o de especulaciones teológicas, sino que nos estamos refiriendo a formas de vivir y de situarse en la sociedad. Formas de vida, que, en unos casos, se magnifican hasta glorificarlas y ponerlas como modelo. Y formas de vida, que, en otros casos, se marginan o simplemente se dejan caer en el olvido. He ahí la Iglesia que se quiere. Y también la Iglesia que se rechaza. En esto radica la importancia teológica más elocuente de las canonizaciones.

Primer milenio: una Iglesia de todos y para todos

Como es lógico, la historia del fenómeno, que acabo de describir de forma muy resumida, ha evolucionado notablemente a lo largo de los siglos. Pero también esta evolución es significativa en cuanto manifestación de una determinada eclesiología. En efecto, como es sabido, durante los primeros tiempos de la Iglesia, la decisión de venerar a un difunto tributándole culto público no dependía de ningún poder central de la institución eclesiástica, sino que provenía de los fieles. Es decir, era la comunidad creyente la que tomaba la decisión de venerar a los mártires. Cosa que se hacía casi espontáneamente. Más tarde, a partir del s. IV, cuando los cristianos dejaron de ser perseguidos y, más bien, empezaron a erigirse en perseguidores, lógicamente disminuyó el culto a los mártires. Y empezaron a ser considerados como santos determinados personajes (monjes, ascetas, hombres de Dios y mujeres piadosas) que, en una determinada región, eran tenidos como tales por la población creyente. Este procedimiento popular duró casi todo el primer milenio. Así consta en el calendario romano del 354 y en el primer martirologio que se conoce, del año 431. Lo mismo que en la recopilación de santos que, antes del 735, hizo Beda el Venerable o el que, hacia el 875, recogió Usardo de San Germán.

La creciente concentración del poder

Fue en el año 993, cuando por primera vez un santo fue canonizado por un papa. Ocurrió con la canonización de san Ulrico, obispo de Ausburgo, que fue declarado santo por el papa Juan XV. Sin embargo, aun después de esta primera canonización papal, se siguieron designando santos por el tradicional procedimiento popular o, en algunos casos, por el reconocimiento de un obispo. Este estado de cosas se prolongó hasta el año 1171, cuando el papa Alejandro II prohibió a los obispos la designación de santos "sin la autoridad de la Iglesia Romana". Pero la regulación del procedimiento exclusivamente papal, para las canonizaciones, es mucho más reciente. La normativa sobre este asunto fue dictada por el papa Urbano VIII, en 1634 (Decretalium, lib. III, tit. 45, c. 1. Friedberg II, 650). Cosa que no parece casual. Eran tiempos de Contrarreforma, magnificados culturalmente por los esplendores del Barroco. Tiempos, por tanto, propicios para que Urbano VIII Barberini (el de la Cathedra, la Confessio, la Plaza de San Pedro, de Bernini) practicara una auto-representación de su dominación absoluta, elevada al ceremonial teatral, como bien ha observado H. Küng.

No hay, pues, que esforzarse demasiado para comprender que, con el paso de los tiempos, a medida que el poder se fue concentrando y enalteciendo en el papado, en esa misma medida la Iglesia Romana se fue alejando progresivamente de la sencillez del Evangelio y se fue auto-comprendiendo como un poder político y mundano. Como es lógico, en tales condiciones, se vio necesario delimitar y fijar cuidadosamente las condiciones y cualidades, que era necesario exigir, para proclamar a un cristiano difunto como ejemplo y modelo de lo que es y de lo que quiere ser la Iglesia. Sin duda alguna, este criterio estuvo presente y operativo, de forma más o menos consciente, en el control que, desde entonces, el papado viene ejerciendo en la canonización de los santos.

Poder religioso y poder político

Así las cosas, se comprende sin dificultad que, desde que el papado se erigió en poder político, además de su autoridad estrictamente evangélica, esta extraña y única forma de entender y ejercer el poder en este mundo se haya hecho sentir fuertemente en las canonizaciones de los cristianos que Roma ha propuesto como ejemplo. Bastan algunos ejemplos para ver hasta qué punto esto ha ocurrido así. Por ejemplo, cuando el papa Eugenio III canonizó, en 1146, al emperador Eugenio II de Baviera, en realidad, fueran las que fuesen las virtudes de aquel emperador, lo que parece bastante claro es que Roma quiso proponer un modelo de gobernante político, piadoso y sumiso a la Santa Sede, que respondía a lo que el papa esperaba del poder imperial. Por la misma razón, la canonización de Eduardo el Confesor por Alejandro III, en 1161, proponía un modelo de rey conforme a las pretensiones de la corte de un papa autoritario, que hizo todo lo posible para afirmar la preeminencia del poder pontificio sobre el poder imperial. Y cuando este mismo papa canonizó, en 1173, a Tomás Becket, sólo tres años después de su muerte, todo el mundo entendió en Inglaterra que el papado elevaba a la dignidad de los altares a un obispo rebelde a la autoridad del rey Enrique II.

Otro ejemplo elocuente: una de las consecuencias de las Cruzadas fue la creación de una variante decisiva del ideal de santidad. Los santos militares muy populares, de los primeros tiempos de la Iglesia, habían adquirido su condición de tales renunciando a la guerra terrenal. A partir de las guerras contra los "infieles sarracenos", el hecho mismo de ser militar equivalía a alcanzar la santidad. Este espíritu se advierte en un fresco que todavía se puede contemplar en la cripta de la catedral de Auxerre, donde el obispo, un protegido del papa Urbano II, que tomó parte en la Primera Cruzada, encargó una pintura del Fin del Mundo en la que el propio Cristo aparecía retratado como soldado a caballo. Una imagen imposible de imaginar en los primeros siglos de la Iglesia. Los intereses de la Iglesia habían modificado radicalmente la imagen de la santidad. Eran los tiempos en los que en España se ensalzaba la imagen de Santiago, vestido de militar y montado en un caballo, matando moros con un fervor inimaginable (Diarmaid MacCulloch). El "santo" era el "Caballero de Cristo", incluso el conquistador de todos los enemigos, como lo pinta san Ignacio de Loyola en su libro de los Ejercicios Espirituales.

Pero el caso más claro de la respuesta del papado, mediante la exaltación a la gloria de los altares, ante los peligros que Roma veía como amenazas a su poder, fue la canonización de Gregorio VII. Este papa murió en 1085, pero fue canonizado en 1728, o sea seis siglos y medio después de su fallecimiento. Como se sabe, con la mejor intención del mundo, Gregorio VII es el prototipo del papa más ambicioso de poder que se puede imaginar. Basta leer el Dictatus Papae (H. Küng, El Cristianismo. Esencia e Historia, Madrid, Trotta, 1997, 394) para quedarse asombrado ante semejante ambición. Este papa fue el que dio un giro completamente nuevo al ejercicio de la potestad papal en la Iglesia. De forma que, desde entonces, "obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia, y esto, a su vez, significa obedecer al papa y viceversa" (Y. Congar). Pues bien, ni siquiera el papado se atrevió a canonizar este posicionamiento durante más de seis siglos. Hasta que, en el s. XVIII, se produjo la recuperación de la Reforma, con la fuerza que consiguió el "pietismo" de hombres como August H. Franke (1663-1727) y más tarde Nikolaus L. G. Von Zizendorf (1700-1760). El deslizamiento de la "luz interior" a la "luz de la razón" fue inevitable. Y la consecuencia fue el terreno abonado para que surgieran las ideas de Lessing, Kant, Schiller, Fichte, Höldering. Las armas que tenía el papado para ofrecer resistencia ante la incipiente modernidad eran muy escasas. Y pronto se vio que una de tales armas era precisamente la exaltación del propio papado. En estas condiciones, uno de los remedios que se encontraron fue recuperar y exaltar la memoria de un papa al que ya pocos podían recordar, pero que urgía dar a conocer. Fue entonces cuando Benedicto XIII canonizó a Gregorio VII.

Intereses económicos

Pero las canonizaciones no ponen en evidencia solamente los intereses de poder del papado. Además de eso, el proceso de cómo y por qué se hace un santo pone igualmente de manifiesto importantes intereses económicos. Es muy difícil saber el dinero que cuesta hacer un santo. Lo que se sabe con seguridad es que cuesta mucho. Seguramente, bastante más de lo que se suele imaginar. En tiempos del papado de Pablo VI, una monja, que ocupaba un cargo importante en su congregación religiosa, me dijo en Roma que estaba escandalizada y hasta desconcertada en sus creencias. Pocos días antes, el papa había canonizado a la fundadora de su instituto. Y era tal la cantidad de dinero que aquello había costado, que la congregación había tenido que vender varias fincas y propiedades para poder pagar el proceso de canonización y las celebraciones consiguientes. La deprimida monja añadía: "Lo que más me indigna es la cantidad de cientos de miles de dólares, que ha sido necesario entregar para los regalos que, en estos casos, se hacen a los cardenales que apoyan la causa de canonización".

Los santos mueven mucho dinero. Las canonizaciones son un negocio. El fabuloso negocio que fue, en tiempos pasados, la compra-venta de indulgencias, del Purgatorio (W. R. Naphy, ed., Documents of the Continental Reformation, Basingstoke 1996, 11-12). Y el negocio que sigue siendo, en la actualidad, la compra de libros, reliquias, imágenes, peregrinaciones, viajes.... Por eso, entre otras razones, la santidad es un privilegio que no suele estar al alcance de los pobres. En uno de los estudios más fiables que se han hecho, hasta ahora, de 1938 casos examinados de santos canonizados, el 78 % han pertenecido a la clase alta; el 17 % a la clase media y solamente el 5 % a la clase baja (K. y Ch. George, Roman Catholic Sainthood and Social Status. En Bendis and Lipset: Class Status and Power, Social Stratification in Comparative Perspective, New York 1966, 394-402).

La conclusión es clara. Las canonizaciones reglamentadas y controladas por el papado, cosa que viene ocurriendo desde el s. XI, presentan, ante la sociedad mundial, la patente opción de la Iglesia. La Santa Sede ofrece al mundo una imagen de la Iglesia que poco o nada tiene que ver con lo que enseñó Jesús. La gente que asiste a una canonización solemne, en la Plaza de San Pedro, con la puesta en escena de la magnificencia pontificia, ante la presencia de autoridades y representantes políticos, se tiene la impresión de que estamos presenciando a la Iglesia triunfante, propuesta como modelo imposible. Y como justificante de una Jerarquía de poderes y dignidades que se ha integrado como elemento legitimador y componente del sistema que sustenta las desigualdades y sufrimientos que marginan y excluyen a los más débiles de esta tierra.

El pontificado de Juan Pablo II

El pontificado de Juan Pablo II ha marcado un giro nuevo y una etapa distinta en la historia de la canonización de los satos. Lo primero que llama la atención es la cantidad enorme de santas y santos que este papa ha canonizado. Más que todos sus predecesores juntos. En su pontificado se celebraron 65 canonizaciones. Y en algunas de ellas, se elevaron a la dignidad de los altares, de una sola vez, a más de 100 cristianos. Está, pues, fuera de duda que Juan Pablo II tuvo y mantuvo el proyecto de una Iglesia que se pone de manifiesto en un modelo de santo de mentalidad religiosa tradicional, la mentalidad previa al Vaticano II, que es la forma de pensamiento que impulsó el papa Wojtyla. Esto es lo que explica que este papa se diera prisa para canonizar a Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei. Como explica igualmente que se le haya negado la canonización a Mons. Oscar A. Romero, defensor de los pobres y de la Teología de la Liberación, asesinado por un pistolero, pagado por la derecha política de El Salvador, justamente mientras celebraba la eucaristía en un hospital de enfermos terminales.

El 25 de Enero de 1983, este papa publicó su Constitución Apostólica Divinus Perfectionis Magister. En ella, Juan Pablo II dejó atado, y bien atado, todo cuanto se tiene que hacer para que los difuntos que la Iglesia canoniza sean personas cuya vida y conducta se ajustan exactamente a lo que los obispos, la Curia y el papa desean que sea el cristiano que sube a los altares y se propone como ejemplo para los demás. Es claro que, en el amplio elenco de canonizaciones que ofrece el pontificado de Juan Pablo II, tienen lugar el modelo de cristiano que se ve enseguida en el obispo Escrivá de Balaguer. De la misma manera que no tiene lugar el modelo de creyente que se expresa en Monseñor Romero. Es evidente, por tanto, que la Iglesia pre-conciliar, que representa Escrivá y el Opus Dei, como la que representan los nuevos movimientos apostólicos de extrema derecha (Neocatecumenales, Comunión y Liberación, Legionarios de Cristo...) hacen patente el modelo de Iglesia que se quiere imponer desde Roma. Como resulta igualmente evidente que el tipo de cristiano, que quedó plasmado en la vida y en las enseñanzas de Mons. Romero o de Monseñor Angelelli (en Argentina), no representa el modelo de Iglesia que el papado actual quiere imponer a toda costa.

Conclusión

Nadie va a poner en duda que, en la proclamación de los santos, la Iglesia Jerárquica responde a una demanda que brotó entre los cristianos casi desde los orígenes mismos del cristianismo. Es la respuesta a un anhelo profundo de la fe religiosa. El anhelo de veneración hacia las mujeres y hombres que han vivido de forma ejemplar las exigencias del Evangelio y de la fe en Jesús el Señor. Y, sobre todo, el anhelo de encontrar testigos ejemplares que han sido modelo de vida en el discipulado y seguimiento de Jesús, incluso hasta la entrega completa de la propia vida. Es evidente que, desde este punto de vista concreto, la Iglesia nos ofrece una inmensidad de testigos del Evangelio, que son el ejemplo vivo, no basado en teorías sino en hechos vividos histórica y socialmente, que motiva nuestra fidelidad al mensaje de Jesús.

Pero, con esto, no está dicho todo lo que nos interesa cuando hablamos de cómo un cristiano llega a la santidad oficialmente reconocida. En las canonizaciones se pone en evidencia lo que la Iglesia Católica Romana quiere aportar al mundo, en un tiempo de cambios culturales muy profundos y de crisis que a todos nos alarman cada día más y más. La Curia Romana produce la fundada sospecha de que no ha tomado en serio el proyecto de remediar - o al menos aliviar - el sufrimiento del mundo. Ese proyecto no parece ser, no es, lo que más preocupa al Vaticano. Los silencios cómplices del papado y sus jerarquías ante la incesante agresión, que se hace a los derechos humanos de mujeres, niños, inmigrantes, pueblos enteros víctimas de la violencia armada y, sobre todo, ante el modelo de sociedad desigual que nos están imponiendo los poderes políticos y económicos, todo eso es la prueba más patente de que la cúpula de la jerarquía eclesiástica quiere una Iglesia bien integrada en el sistema imperante en nuestro mundo. Una Iglesia dotada de poder y de un sólido fundamento económico. Todo ello, bien maquillado y teatralizado en la imagen ingenuamente cautivadora de las virtudes celestiales que se magnifican y se ponen como modelo en cada canonización. Es claro que los santos, que se canonizan, representan (por su mentalidad y su forma de vivir) el modelo de Iglesia que se quiere mantener a toda costa.

Sólo quiero añadir, para terminar, que este artículo fue redactado antes de la elección del actual pontífice, el papa Francisco. De escribirlo hoy, matizaría alguna que otra frase del final de este trabajo. En todo caso, manifiesto con toda sinceridad que no puedo entender la decisión de canonizar a Juan Pablo II, un papa de cuya gestión de gobierno en la Iglesia existen fundadas sospechas de que mantuvo pautas de conducta, en los ámbitos de lo político, lo económico y lo eclesial, que han dañado seriamente a la Iglesia y la fe de no pocas personas de buena voluntad.


José M. Castillo

(Publicado en Concilium nº 351)

jueves, 23 de abril de 2020

LIMPIAR Y PONER FLORES, QUE LO HAGAN LOS SEÑORES

LIMPIAR Y PONER FLORES, QUE LO HAGAN LOS SEÑORES

En la calle, pero pegadas a la verja de la Catedral de la Almudena, esta mañana decenas de mujeres y también muchos hombres han descrito con cánticos de protesta la situación de “profunda discriminación” que viven dentro de la Iglesia: “Limpiar y poner flores, que lo hagan los señores”. Y es que no se puede negar que la imagen más común, la de una parroquia aleatoria, es aquella en la que ellos predican las homilías, consagran el pan y votan en los concilios, mientras ellas son las que friegan las baldosas del templo, las que preparan las flores, las que atienden a los niños y padres de la catequesis, sin voz para la toma de decisiones.

Reunidas bajo la convocatoria “Revuelta de mujeres en la Iglesia” (cuyo lema “Hasta que la igualdad se haga costumbre” se ha expandido estos últimos días por las redes sociales de las múltiples asociaciones, comunidades de base, parroquias y colectivos eclesiásticos en los que las mujeres participan activamente), a las 12 de la mañana han comenzado un evento de reivindicación exuberante pero pacífica y muy organizada, en el que han dado a conocer sus propuestas de cambios en la Iglesia.

“Estamos cansadas de las incoherencias y autoritarismos que vivimos a diario”, han expresado en su manifiesto, escrito a decenas de manos y leído por decenas de representantes. Con vitalidad y altavoces, han exigido el “acceso al diaconado y al presbiterado femenino”, y el fin de las “múltiples formas de invisibilización” que sufren las mujeres de Iglesia.

Homenaje a las olvidadas de la Historia

Además de palabras de protesta y reivindicación de derechos, la revuelta de mujeres ha establecido dos momentos del acto dedicados a hacer memoria y homenaje a las olvidadas de la Historia de la Iglesia. Levantando pancartas, han recordado en el micrófono la trascendencia de mujeres bíblicas como María de Nazaret o María Magdalena. Quien, cuando conoció a Jesús, “descubrió que la vida que llevaba no la hacía feliz, y empezó de cero”.

Mujeres de principio y de principios, que han existido desde la Antigüedad (Diaconisa Febe, Tecla) pero han sido infravaloradas. Mujeres medievales (Hildegarda de Bingen), encarceladas o acusadas de herejía por denunciar la corrupción de la jerarquía eclesiástica (la beguina Margarita Porete, que terminó en la hoguera). Mujeres racializadas como Josefina Bakhita, que fue vendida como esclava cinco veces. Que recuerda que “Dios también es mujer y negra” y que, como dice el manifiesto del movimiento, “este sistema expolia la tierra, fomenta la feminización de la pobreza y favorece la explotación laboral y sexual de las mujeres”.

 “Nos reunimos fuera porque fuera nos dejan por ser mujeres”

El siguiente momento de homenaje fue el llamado “Gesto de silencio”: un minuto de pausa en el que las mujeres en revuelta se pusieron el pañuelo en la boca y reflexionaron sobre todas aquellas a las que la desigualdad llenó de frío y de frustración. Sin embargo, algo bailaba en ese silencio, liberándolo de su carácter categórico: danza, expresión corporal, manos entrelazadas… acompañaron también este momento de recogimiento en medio de la alegría compulsiva de la revuelta.

“Nos reunimos fuera de la Iglesia porque fueran nos dejan por ser mujeres”, volvieron a clamar las protagonistas, muchas de ellas miembros de colectivos como María 2.0 o el movimiento internacional Voices of faith. “El cura, esta mañana, me ha dicho que no viniera”, le cuenta una asistente a su compañera. Esa es la realidad que afrontan la mayoría de ellas: una Iglesia que nos las comprende, pero que las exige compromiso; sacerdotes que no sienten la más ligera curiosidad por acercarse a la catedral de Madrid a conocer cómo se sienten las laicas de sus equipos pastorales. En cambio, ellas no pierden la esperanza en que se abran puertas al diálogo.

“Espero que se sienten a hablar con nosotras”

“La Iglesia gana mucho si nos escucha”, afirma María García, que con 22 años es catequista en una iglesia de Vallecas. Implicada hasta el fondo en la red de mujeres que ha organizado el acto, confiesa aprender a diario de las veteranas: “Muchas en el grupo son teólogas, juristas, psicólogas…”. Dato que recuerda a una de las denuncias del manifiesto de la revuelta: “la desproporción de teólogas preparadas y los puestos que ocupan como docentes en las facultades”.

Sobre el escenario, María ha leído el fragmento que rechaza una “moral sexual” sustentada en las prohibiciones y censuras, así como “el lenguaje patriarcal y sexista de las homilías, textos litúrgicos y documentos”. La joven diagnostica el desconocimiento acerca de figuras relevantes del feminismo en la Iglesia (“los propios creyentes no las conocemos”), pero confía precisamente en eso, en la educación, como principio para construir una cultura de igualdad y corresponsabilidad dentro y fuera de la Iglesia. “El mensaje de Jesús es un mensaje de igualdad. Yo no me estoy inventando nada en catequesis: Jesús ya era feminista, y se lo transmito a mis chavales”, cuenta. Apunta al futuro (“Seguiremos convocando la revuelta cada año, hasta que la igualdad se realice”) y pide que esos varones que toman las decisiones sepan responder a corto plazo: “Espero que se sienten a hablar con nosotras, para que haya cambios sustanciales en la estructura de la Iglesia”.

¿Qué costumbres debe perder la Institución?

Atendiendo a las canciones y al manifiesto de la revuelta, quedan explicitadas las respuestas a esta pregunta que están ofreciendo las mujeres del movimiento. La Iglesia, lo primero, debería dejar de culpar a la mujer por su cuerpo, de la censura de la indumentaria o el comportamiento social a las polémicas en torno al aborto. Debería dejar de defender el peligroso estereotipo de mujer virgen, madre, humilde, tranquila, entregada… “Soy lesbiana, ¿y qué?”, “soy divorciada, ¿y qué?”, han gritado en La Almudena. Porque no quieren seguir siendo le mujer vergonzosa, doliente y vulnerable que la tradición eclesiástica ha predicado.

La Iglesia debe, también, dejar de considerar “adoctrinamiento de género” a la educación afectivo-sexual, que previene las diferentes formas de violencia contra la mujer. De la misma manera, la Iglesia debe asumir la mutualidad en los cuidados (“¿Qué sería de la Iglesia si dejáramos de hacer todos estos trabajos?”, reza el manifiesto) y empezar a reconocer y normalizar “la diversidad de familias, identidades y orientación sexual” que existe en la sociedad y entre la feligresía de una parroquia.

Una hora y media después del comienzo del evento, la esquina de la catedral huele a perfume y sigue llena. Las mujeres entonan rimas firmes: “Con voz, con voz, así nos quiere Dios”, “Marta y María también se sumarían”. Tienen claro que una Iglesia clericalizada y masculinizada nunca las ha representado. Que no quieren más condescendencia, sino oportunidades reales. Nunca más sirvientas, apartadas, escrutadas, inferiores. Simplemente iguales. “Iglesia, despierta: cristianas en revuelta”.



@Lucía López Alonso

@Religión Digital

miércoles, 22 de abril de 2020

EL MENSAJE FEMINISTA DE JESÚS


Lc 10, 38-42

Si queremos entender el verdadero sentido del texto, no debemos olvidar el contexto en el evangelio de Lucas. Enmarcado dentro del viaje a Jerusalén, este relato intenta determinar el perfil de aquellos que quieren seguir a Jesús. Durante esa subida, va formando a sus discípulos.

Lucas es el único que nos relata este episodio y no es casualidad que una vez más se sienta interesado en destacar la importancia de la mujer en la vida pública de Jesús.

No debemos interpretar el texto como una condena de la actitud de Marta. Es solo el contrapunto para resaltar la necesidad que todo cristiano tiene de escuchar al único Maestro

Las dos mujeres representan dos clases de seguidores de Jesús.

Marta tiene como primer objetivo la acción, el cumplimiento de la Ley; y quiere arrastrar a los demás a su manera de entender la religión de acuerdo con el AT. Se trata de una religiosidad externa; de un toma y daca en las relaciones con Dios, que no exige el cambio interior, sino sólo la fidelidad externa a una Alianza.

María simboliza a los seguidores que no provienen del judaísmo. Éstos no están condicionados por la manera de entender a Dios de las instituciones judías y reciben el mensaje de Jesús sin prejuicios.

Marta recibe a Jesús en su casa. María lo recibe en su corazón y se abre totalmente a las enseñanzas de Jesús. María, que aparece en un segundo plano, es la que le dispensa la verdadera acogida; la que intenta captar las actitudes profundas de Jesús, que transforman su ser y es felicitada por ello.

No tiene ningún sentido haber sacado de este relato, una distinción entre la vida contemplativa y la vida activa. Mucho menos si, en vez de distinción, lo que se pretende es una oposición. Tampoco aparece por ninguna parte la pretendida superioridad de la vida contemplativa sobre la vida activa.

No es correcto el interpretar este evangelio como proclamación de dos clases de cristianos, unos que se dedican a la vida activa y otros a la contemplativa (élite privilegiada). Parece que el primero que levantó esta falsa liebre fue Orígenes, y durante 18 siglos hemos seguido corriendo detrás de un señuelo de trapo.

En los primeros siglos del cristianismo se desarrolló la idea de que no se podía vivir el evangelio en medio del mundo. Surge así la idea del monacato y de la huída del mundo en el desierto. Esto no tiene nada de cristiano, porque el evangelio no invita a una separación de la vida, sino a vivirla en plenitud dentro de las situaciones normales para la mayoría.

No debemos interpretar la falta de vocaciones a la vida religiosa como un desastre para la comunidad. Nuestra verdadera preocupación debía estar en que todos los que somos cristianos por el bautismo, desarrollemos de verdad esa vida cristiana, como decía hoy Pablo

El domingo pasado terminaba el evangelio con esta frase: "Anda, haz tú lo mismo". De ese pasaje se deduce que no puede darse un amor a Dios directo, que no pase por el amor a los demás. Aplicado al tema que nos ocupa, no puede haber auténtica contemplación que no se manifieste en la acción. Tampoco puede haber una acción verdaderamente espiritual que no surja de la contemplación.

Claro que puede haber acciones buenas sin contemplación, pero no son más que programaciones que no nos enriquecen espiritualmente. Y puede haber contemplación sin acción, pero será siempre una falsa ilusión

Una vez más surge la aparente contradicción del evangelio, cuando en otro lugar dice Jesús: "el que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre necio, que edificó su casa sobre arena". Edificar sobre roca es escuchar y obrar en consecuencia. Esto que parece tan sencillo es la clave para entrar en la dinámica del mensaje de Jesús. Todo lo que no sea entrar por este camino, será engañarnos.

Marta, al quejarse, no tiene en cuenta lo que María está haciendo. Sólo tiene en cuanta las consecuencias de esa actitud que le perjudica. Jesús no critica a Marta por estar ocupada, sino por estar preocupada e inquieta por realidades materiales. Tampoco dice que lo que hace sea malo. Fijaos, que dice: "María ha escogido la parte mejor; lo cual significa que lo que hacía Marta era también bueno. El mensaje es que toda acción verdaderamente cristiana debe nacer de la contemplación.

Todos tenemos que ser a la vez, Marta y María. No es nada fácil mantener el equilibrio. En un árbol frutal, ¿qué es lo más importante, las raíces o el fruto? La pregunta es absurda. Sin las raíces es impensable el árbol. Sin los frutos, el árbol sería completamente inútil.

Es muy fácil resbalar. En todas las épocas ha habido místicos que despreciaron el trabajo y hombres y mujeres de acción que despreciaron como inútil la contemplación.

A la luz de este relato, se abre una nueva perspectiva para la mujer. María, es aceptada por Jesús como interlocutora válida de su mensaje. A pesar de su apariencia inocua, tal vez sea el relato más subversivo de todo el evangelio. "Sentada a los pies de Jesús, escuchaba su palabra". Está haciendo referencia a la postura que adoptaban los discípulos a los pies del maestro. María está allí como discípula.

Esto trastoca todos los valores en que estaba fundada la sociedad de la época. Algunos dichos rabínicos nos dan una pista de lo que pensaban de la mujer:

· "El que enseña la Tora a una mujer, le enseña necedades".

· "Mejor fuera que desapareciera en las llamas la Tora, antes de ser entregada a la mujer".

· "Maldito el padre que enseña a su hija la Tora".

Para ellos la mujer era incapaz de comprender la Ley.

Para Jesús, también la mujer tiene que desarrollar su interior, tiene que buscar el enriquecimiento como ser humano. Tiene que descubrir que la realización como ser humano, es más importante que todas las tareas asignadas a la mujer; más importante que la sumisión, el autosacrificio y el servicio entendido como servilismo.

Jesús invita a las mujeres a emanciparse, a desarrollar sus valores espirituales. La actitud de María ayuda a Jesús a descubrir todo eso. Vio que había adquirido unos valores espirituales que a él mismo le servían de referencia. María era para él una valiosa interlocutora espiritual.

Después de esto, Jesús está en condiciones de responder a la mujer que le quiso hacer una alabanza diciendo: "Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron" (tarea femenina). "Dichosos más bien todos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen" (nueva tarea).

No es el parir a los hijos el valor fundamental de una mujer, aunque el varón sigue empeñado en mantener esta valoración. Según el relato, la mujer no es una criada a la que no hay que pagar, no sólo está para tener hijos y cuidar del hogar.

Esta actitud de Jesús para con la mujer, se manifiesta también en otros muchos lugares del evangelio. El comportamiento de Jesús con la mujer está completamente libre de misoginia o antifeminismo. Ni asomo de miedo al sexo o machismo, ni siquiera paternalismo.

Los evangelios nos dicen que en el grupo de seguidores había también mujeres. Los relatos de la mujer adúltera, la pecadora, la Magdalena, la Cananea, la Hemorroisa, nos indican esa preocupación constante por la mujer, que en su tiempo estaba completamente marginada. Lástima que esa actitud de Jesús haya quedado relegada al olvido en la Iglesia que sigue manteniendo después de dos mil años, su ideología machista.

El Concilio Vaticano II rechazó toda forma de discriminación por razón de sexo como contraria al plan de Dios; pero a renglón seguido nos demuestra, en la práctica, que eso no tiene vigencia en la institución.

Las mujeres que se sintieron comprendidas y liberadas por Jesús, son discriminadas por sus sucesores. La opresión de las mujeres en la Iglesia es sólo una manifestación externa de la represión de lo femenino en la jerarquía. Es hora de superar un patriarcado ciego, inconsciente y fanático. Si la mujer hubiera tenido algo que ver en las decisiones de la Iglesia, no habría cometido tantas barbaridades.

No es que el cristianismo haya incrementado la marginación de la mujer, pero sí ha mantenido actitudes ancestrales que habían sido superadas por Jesús. Lo que los cristianos hemos hecho con la mujer no es sólo mantener una mala costumbre; con el evangelio en la mano podemos afirmar que es una injusticia en toda regla.

Contra esa injusticia no sólo tienen que luchar las mujeres, tenemos que luchar todos; y no por hacer un favor a la mujer, sino porque es un despilfarro de energías, prescindir de un plumazo de más de la mitad de sus miembros a la hora de buscar soluciones a sus problemas.

Y no se trata sólo del problema de la ordenación sacerdotal. Desde luego no hay ninguna razón teológica ni exegética en contra, que tenga un mínimo de consistencia. Pero ese problema quedaría resuelto en el momento en que la mujer quedara equiparada al varón en todos los ámbitos de la estructura eclesial.

Hay que reconocer con toda sinceridad, que se trata de una lucha por el poder. ¿Por qué tiene que ser el varón el que toma decisiones, incluso en temas que afectan exclusivamente a la mujer?


Fray Marcos
@feadulta.com/Fr.Marcos

martes, 21 de abril de 2020

MIRIAM DE MAGDALA: TESTIGO Y DISCÍPULA.



¿Cómo se ha conservado la memoria de María Magdalena?

-Los cuatro evangelios canónicos son muy parcos en datos. Son textos que no narran todo lo sucedido, sino lo que se considera necesario para la fe de las comunidades. Recogen tradiciones recibidas y las aplican a los nuevos momentos en que se escriben. Los escritos están redactados desde el punto de vista de los varones y, así, las mujeres resultan invisibles o solo aparecen en situaciones muy significativas e importantes. Por eso, lo que los evangelios cuentan sobre María la de Magdala es poco, pero muy importante.

¿Dónde hablan los evangelios de Magdalena?

-Magdalena aparece en los capítulos finales de los cuatro evangelios, en los relatos de la pasión, que son muy antiguos, y los de la resurrección. Aparte de eso solo se le cita en el capítulo 8, 3 del evangelio de Lucas, donde aparece, con los doce y otras mujeres, acompañando a Jesús que va caminando de pueblo en pueblo y anunciando la buena noticia.

¿Qué se dice de ella?

-Varias cosas fundamentales: que fue discípula ya desde el comienzo de la misión de Jesús en Galilea. Que fue testigo de su muerte y sepultura. Que fue receptora de una aparición del Resucitado y enviada a anunciar su nueva forma de vivir. Y que fue preeminente entre las mujeres discípulas.

Todo eso, ¿qué significados encierra?

-Las cosas que se dicen de los discípulos le afectan a ella. Hay dos verbos que resumen la actitud del discípulo: seguir a Jesús, y servir. Compartió con Jesús y los demás discípulos su carisma y todos los estigmas, los sambenitos que se atribuían al grupo contracultural de Jesús, entre ellos, ser borrachines y comer mucho. Por ser discípula desde el comienzo, vuelve los ojos hacia el principio de la pretensión de Jesús, revisa todo lo que escuchó y aprendió de él. Las mujeres, en aquella sociedad y tiempo, no podían testificar ante los tribunales, pero Magdalena fue testigo ante la comunidad de la muerte de Jesús y de la suerte que corrió su cuerpo bajado de la cruz. Ser receptora de una aparición del Resucitado le otorgaba autoridad. Así, María Magdalena tiene relevancia comunitaria y preeminencia en el grupo de mujeres, y aparece encabezando casi todas las listas en que se menciona a mujeres. Magdalena fue apóstol, enviada a anunciar que Jesús había vencido a la muerte y que había que continuar con su causa. Rábano Mauro, obispo del siglo IX llamó a Magdalena “apóstol de los apóstoles” porque ella recibió la primera aparición del Resucitado y fue enviada a anunciar la noticia a Pedro y los discípulos.

¿Dónde fue enterrado Jesús? ¿Por qué aparecen tanto Magdalena y las otras mujeres cerca de su tumba?

-Hay discusión entre varios exégetas sobre lo que pasó con el cadáver de Jesús. Crossan asegura que no fue enterrado; su cuerpo, de persona ajusticiada fuera de la ciudad, fue comido por los perros y sus huesos arrojados a una fosa común. Hay quien afirma, basándose en las referencias a Nicodemo y José de Arimatea, que el Sanedrín disponía de un sepulcro donde depositar cadáveres de ajusticiados para evitar la contaminación legal. Pero hay en los cuatro evangelios una tradición unánime, la de la visita temprana de las mujeres al lugar donde pusieron a Jesús. Es un relato que quiere plasmar de forma plástica la fe de las comunidades. La forma de ese relato deriva de la costumbre, antigua y actual, de hacer duelos y de que, sobre todos las mujeres, hablen con sus seres queridos difuntos. El Evangelio apócrifo de Pedro, del siglo II, comenta que “iban a hacer lo que las mujeres hacen”, es decir, llorar, recordar, hacer duelo y consolarse. El tema del duelo llegó a ser peligroso en la antigüedad y había leyes que lo regulaban. En ese clima del relato los ángeles convencen a las mujeres de que no hay que hacer duelo por Jesús. Ellas, en su actividad de duelo, hacen la experiencia de que Jesús no está muerto. Y asumen un papel fundamental: van a contarlo. Así se expresa la fe de la comunidad, la experiencia de que Jesús no estaba preso de la muerte.

¿Qué sucedió con la memoria sobre Magdalena después del Siglo II?

-Los evangelios apócrifos y otros escritos posteriores no dicen mucho acerca de personajes históricos. Más bien reflejan las actitudes y búsquedas de los distintos grupos que formaron el cristianismo primitivo. Suceden procesos de simbolización. Y, conforme avanza la presencia pública y la institucionalización de las comunidades, dentro de ellas se alude, y hasta se enfrenta, a la autoridad de Pedro y Magdalena en rivalidad, para resolver conflictos, a favor de hombres y mujeres.

¿Hay algunos textos más expresivos de todo eso?

-Pronto se discute la autoridad de la mujer para predicar y decir su palabra en las asambleas, usando términos de la filosofía, estoica, neoplatónica o gnóstica. En el temprano Evangelio de Felipe aparece, de modo simbólico, Jesús dando un beso en la boca a Magdalena, no con motivación erótica, sino como forma de comunicarle su espíritu y, con ello, autoridad para hablar y enseñar. En el siglo II, el llamado Evangelio de María recoge diálogos de discípulos, entre ellos Magdalena, con el Resucitado; María les transmite las palabras del Señor, pero Pedro pregunta: “¿Cómo ha podido decir el Señor a las mujeres lo que no nos ha dicho a nosotros?” y Magdalena llora, mientras Leví defiende su autoridad. Y en el mismo siglo II, en los Hechos de Pablo y Tecla, Tecla, fundada en la autoridad que ha recibido de Pablo, se bautiza y se enseña a sí misma. En el libro Pistis Sofía del siglo III, se hacen a Jesús unas 70 preguntas, la mayor parte de las veces por mujeres; hasta que un hombre dice: “Señor, diles a las mujeres que se callen, para que podamos hablar nosotros”, y Jesús defiende el derecho de la mujer a interpelar y enseñar. En el fondo de todos estos textos se puede ver la definición de los papeles de género en aquellos momentos formativos del cristianismo.

¿Cuándo empieza la sustitución de la figura de Magdalena por otras?

-Fue algo progresivo, a partir del siglo IV. Primero se sustituyó la figura de Magdalena por la de María de Nazaret. Y pronto se mezcló a todas las figuras femeninas del Nuevo Testamento, en un plural indiscriminado: todas se llamaban María. La poca creatividad respecto a los nombres femeninos no sucedió solo en el ámbito judío, donde María o Miriam era el nombre más común, sino también entre los romanos, que no discurrían mucho para poner nombres distintos de mujer, sino más bien apodos para distinguirlas.

¿Con que otras mujeres se ha confundido a María la de Magdala?

-Se identificó a María Magdalena con María de Betania, y luego a ésta con la mujer que ungió a Jesús con un perfume y de la que Lucas dice que era una pecadora. En el siglo VII, Gregorio Magno identificó Magdalena con la pecadora arrepentida de Lucas. La Leyenda Aurea de Jacobo de Vorágine, en el siglo XIII presenta a Magdalena llegando a Francia y poniéndose a predicar, pero muy pronto la sitúa retirada en una cueva para hacer penitencia. Eso dio mucho de sí en la predicación, y en las artes plásticas, durante siglos. Luego, mucha de la literatura reciente, sin ninguna base, ha hecho que la Magdalena pase de prostituta a ser la “Señora de”. No creo que sea un gran problema el que Jesús hubiera estado casado; hay argumentos a favor y en contra. Pero a los evangelios no les importa esa faceta, ni dicen nada de ello. Solo de pasada sabemos que Pedro estuvo casado.

¿Qué efectos tuvo la confusión de personajes?

-Se pervirtió y domesticó su memoria y con ello la legitimación que suponía para la igualdad y autoridad de la mujer en la iglesia. Pero hay que decir que las Iglesias Orientales jamás cambiaron la imagen original de Miriam de Magdala. En Occidente hubo que esperar al Concilio Vaticano II. En la fiesta de la Magdalena, que se celebra el 22 de julio, los textos bíblicos, antífonas y oraciones de la liturgia nos han devuelto esa imagen de discípula y testigo de Jesús, una mujer con autoridad en la iglesia.

El evangelio de Lucas dice que “acompañaban a Jesús mujeres curadas de malos espíritus y enfermedades”, entre ellas “María la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios”. ¿Pudo el Maestro haber sanado o curado a Magdalena?

-Las que seguían a Jesús no fueron mujeres al uso. Lo que es seguro es que encontrarle a él transformó su vida, más si el origen de esa relación se debió a situaciones de dificultad. Pero la Antropología Cultural permite hoy explicar eso de “los demonios”. Estar poseída pudo ser una forma inconsciente de protestar contra situaciones de ahogo, injusticia o falta de libertad. Aquellas mujeres expresaban con gestos su sufrimiento, hasta tal punto que Celso, el historiador romano, les llama “histéricas”. Jesús y su movimiento les ofrecen otro horizonte de autocomprensión.

¿Dónde estaba y cómo era la ciudad de Magdala?

-Magdala era una ciudad a orillas del lago Genesaret, el mar de Galilea. Se han hecho en ella importantes hallazgos arqueológicos de época, asmonea y herodiana. Siempre se ha creído que Flavio Josefo exageró al decir que tenía 40.000 habitantes, pero hoy se piensa que no lo hacía. Fue una ciudad grande, un cruce de rutas comerciales y de cultura. Se han excavado calles y plazas, el puerto lacustre, baños y letrinas públicas y una sinagoga. En parte de ese lugar los Legionarios de Cristo ha construido una iglesia dedicada a la memoria de María Magdalena. Han levantado ocho columnas que llevan el nombre de mujeres del evangelio y una, sin nombre, está dedicada a todas las mujeres “que lo son de sus familias y que trasmiten la fe”. Pero estas columnas están en el atrio, fuera de la Iglesia. Dentro de ella, las columnas llevan el nombre de los doce apóstoles. La memoria de Magdalena que se recupera es la de la mujer cuidadora, sufridora, liberada de los demonios representados como la serpiente del Génesis, y se propone como modelo para la “joven mujer católica”, vista como sostén de su familia. Ha desaparecido la memoria de la discípula, testigo, receptora de una aparición del Resucitado y apóstol.

¿Hay que tener cuidado, pues, con la memoria histórica?

-Desde luego, recuperar la memoria no es algo inocente. ¿Qué memoria? ¿Con qué finalidad? La memoria de Magdalena se ha utilizado tanto para reivindicar la igualdad de la mujer en la Iglesia como para procurar su sometimiento. Yo conozco algo muy distinto en Cali, Colombia. El grupo María Magdalena de la Casa Cultural Tejiendo sororidades, un colectivo de mujeres que ayuda a otras mujeres a empoderarse y ganar autoridad. Hay que ver cómo manejan la Biblia.

¿Va a cambiar el papel de la mujer en la Iglesia?

-Si Francisco consigue cambiar algunas cosas, algo ayudará. Pero su antropología no me parece muy distinta de la de los papas anteriores. Me preocupa que siga hablando de “la complementariedad”. Lo que hace falta es que se nos permita ser adultas y participar en la toma de decisiones, porque ahora las mujeres no estamos representadas en la Iglesia. Karl Rahner, el reconocido teólogo, dijo: “No encuentro en las Escrituras ningún reparo para la ordenación de mujeres”. Eso es cultural y coyuntural. Pero, en la ordenación, el poder de consagrar conlleva el poder de gobernar y de decidir sobre la vida de las comunidades. Hay que ir más allá: la reforma de estructuras administrativas requiere también la reforma del ministerio presbiteral.



Carmen Bernabé Ubieta

(Entrevista de Javier Pagola / DEIA – BILBAO)