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LA RELIQUIA

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LA CASA FOX, EN PODER DE LA RELIQUIA DESDE EL 191 AL 902 AÑO DEL TEMPLE

“AÑO 191 DEL TEMPLE, (1309), UNOS 40 CABALLEROS TEMPLARIOS PROCEDENTES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA DIRIGIDOS POR SU COMENDADOR FR.++BERENGUER DE BELVIS RESISTEN A DURAS PENAS EN EL CASTILLO DE MONZÓN EL ASEDIO DE LAS TROPAS DE JAIME II DIRIGIDAS POR EL PROCURADOR GENERAL ARTAL DE LUNA. RENDIDO EL CASTILLO, EL COMENDADOR TEMPLARIO HACE ENTREGA DE SU CRUZ PECTORAL AL CONQUISTADOR DE LA FORTALEZA ARTAL DE LUNA, CON LA ÚNICA CONDICIÓN DE QUE NO LA DEJARA CAER EN MALAS MANOS, MANOS SACRÍLEGAS, ES DECIR, EN LAS MANOS DE LA IGLESIA, PARA QUE NO DESAPARECIERA. ARTAL DE LUNA CUMPLE SU PALABRA Y ENTREGA LA CRUZ A LA MADRE DE UN TEMPLARIO, DEFENSOR DEL CASTILLO. LA RELIQUIA LLEGA POR ESTA VÍA A LA TEMPLARIA CASA FOX, QUE LA CUSTODIA HASTA NUESTROS DÍAS. DONDE ESTÉ LA CRUZ ESTÁ LA ORDEN. ASI HA SIDO Y ASI SERÁ, PESE A LOS INTENTOS DE APROPIACIÓN POR PARTE DE ELEMENTOS AJENOS A LA MISMA AUNQUE EN ALGUNOS CASOS VISTIERAN NUESTRO BLANCO MANTO. ROGUEMOS A LA CRUZ PARA QUE CON LOS DELINCUENTES QUE PROTAGONIZARON LOS DESHONROSOS Y DELICTIVOS HECHOS OCURRIDOS EN EL SIGLO XX EN BELVER DE CINCA CON LOS RESTOS DE LOS DEFENSORES DE LOS CASTILLOS DE MONZÓN Y CHALAMERA Y VECINOS TAMBIÉN ALLÍ ABANDONADOS SE HAGA JUSTICIA Y LOS RESTOS DE LOS CABALLEROS TEMPLARIOS Y DE LOS VECINOS PROFANADOS Y EXPOLIADOS JUNTO A ELLOS ABANDONEN EL VERTEDERO Y EL OSARIO PARA QUE, UNA VEZ ENTREGADOS A QUIEN DESDE EL PRIMER MOMENTO DEL EXPOLIO Y LA PROFANACIÓN NO CESA EN ESTA LUCHA DE DAVID CONTRA GOLIATH, RETORNEN DE SU MANO A LA SEPULTURA DIGNA DE LA QUE NO DEBIERON SER PRIVADOS EN DONDE DISPONGA EL HEREDERO DE LA CASA FOX, TEMPLARIO INCANSABLE Y LUCHADOR INAGOTABLE AL QUE TODAS LAS RAMAS DE LA ORDEN Y DEMÁS GENTE DE BIEN DEBIERAMOS AYUDAR EN SU BÚSQUEDA DE JUSTICIA Y REPARACIÓN DE LOS DAÑOS CAUSADOS. ES NUESTRA OBLIGACIÓN."

¿CONTINUAREMOS MIRANDO PARA OTRO LADO MIENTRAS LOS RESTOS DE LOS +HERMANOS SIGUEN EN EL VERTEDERO?

SI QUIERE CONOCER LOS HECHOS, EL LUGAR DONDE SE PROFANARON LAS TUMBAS DE ANTIGUOS CABALLEROS TEMPLARIOS. SABER QUIENES SON LOS PROTAGONISTAS Y CULPABLES DE LA SACRÍLEGA PROFANACIÓN Y POSTERIOR ABANDONO DE LOS RESTOS HUMANOS EN EL VERTEDERO DE BELVER, ENTRE EN EL BLOG DE BELVER DE LOS HORRORES

Burofax enviado por D. Miguel Fox a Fernando Elboj Broto

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NO DESCANSAREMOS HASTA QUE SE HAYA HECHO JUSTICIA CON "LOS MUERTOS DEL VERTEDERO Y LA CASA FOX"


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FTAT, NND. Fr. +++Anselmo de Crespi,

que por cierto, y para algún ignorante, es mi nombre iniciático, no es un alias, ni un nick tras el que esconderme, ni por supuesto mi nombre de pila. Y no soy conde, ni marqués, ni tengo ningún título de esos que como en Illescas, (Toledo), compran algunos y que son más falsos que ellos mismos.

miércoles, 6 de mayo de 2020

LA ORACIÓN DEL ANGELUS


El Ángel del Señor anunció a María,
y Ella concibió por obra del Espíritu Santo.

Dios te salve, María ....

He aquí la esclava del Señor,
hágase en mí según tu palabra.

Dios te salve, María ....

El Verbo se hizo carne,
y habitó entre nosotros.

Dios te salve, María ....

V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

OREMOS. Te suplicamos, Señor, que derrames
tu gracia en nuestras almas, para que quienes hemos
conocido por el anuncio del ángel la encarnación de
tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz seamos
llevados a la gloria de su resurrección.
Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

El Ángelus es una oración tradicional que junto con el rosario podemos enumerar entre los ejercicios piadosos más difundidos en occidente con que los cristianos veneran a la Virgen María, Madre de Dios.

Al rezar esta oración tres veces: a la mañana, al mediodía y a la tarde; conmemoramos el misterio del anuncio del ángel Gabriel a María y la encarnación del Verbo. Su difusión muy progresiva y muy amplia la debemos atribuir probablemente a la estructura sencilla que posee, lo que facilita su rezo y su memorización; en efecto, en un primer tiempo su estructura estaba constituida por tres avemarías; más tarde se compuso, como se hace hoy, de tres avemarías alternando con tres antífonas, seguidas de un versículo y de una oración.

I. PARA UNA HISTORIA DEL ÁNGELUS

1. INSTANCIAS PATRÍSTICAS Y LITÚRGICAS

La costumbre de contemplar la página evangélica del anuncio del ángel Gabriel a María de Nazaret (Lc. I, 26-38) influyó indudablemente en las comunidades cristianas de los primeros siglos en la comprensión y celebración del misterio de la encarnación. Dan fe de ello las aportaciones amplias y reflexivas de los padres, tanto orientales como occidentales. Entre estas reflexiones tenemos que destacar una homilía de Navidad del Papa san León Magno (440-461): "Cada día y cada momento, queridos hermanos se ofrece a la mente de los fieles que meditan en los sagrados misterios el recuerdo del nacimiento de nuestro Señor y salvador del seno de la Virgen madre, de forma que el ánimo, levantándose a alabar a su Autor, tanto en el gemido de la súplica como en la exultación de la alabanza o en la ofrenda del sacrificio, no contempla interiormente nada con mayor fe que el misterio por el que Dios, Hijo de Dios, nacido del Padre y coeterno con el Padre, nació al mismo tiempo del parto de una mujer... Y no sólo vuelve a la mente, sino también en cierto modo a la vista, aquel coloquio del ángel Gabriel con María, llena de asombro, y la concepción por obra del Espíritu Santo, prometida de forma admirable y admirablemente acogida en la fe"'. En esta constante prolongación meditativa del acontecimiento y en la celebración del misterio de la encarnación hemos de buscar las últimas motivaciones del Ángelus y su primer origen.

En cuanta a su presencia en la liturgia, en oriente está atestiguado desde finales del siglo IV el uso de repetir el saludo del ángel a María con tina intención cultual. El testimonio más original es la obra maestra litúrgica del himno Akáthistos, que desde finales del siglo V o comienzos del VI hasta hoy hace resonar en la iglesia bizantinoeslava el Ave de Gabriel, repetido continuamente, celebrando a María en el misterio del Verbo encarnado.z En oriente, a partir del siglo VI parece difundirse grandemente la costumbre de saludar a la Virgen con la palabras del ángel.

En occidente, por el siglo VI se introdujo el saludo del Ave en la liturgia para e1 ofertorio del cuarto domingo de adviento. El texto, que será utilizado en esta formulación durante toda la edad media, está recogido en el Liber Antiphonarius Gregoriano: "Ave María, gratia plena, Dominus tecum, benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tu¡", en este texto podemos observar la armonización de las palabras del ángel Gabriel con la de Isabel (Lc. 1,42).' Igualmente, los antifonarios más antiguos, tanto de la liturgia romana como de la liturgia monástica, atestiguan el uso litúrgico que se hizo del Ave María. Al hablar de uso litúrgico, no hay que entender necesariamente un uso generalizado o popular. Las primeras noticias del mismo nos han llegado del mundo monástico, por el siglo XI; posteriormente, por el siglo XII el uso se difunde por la iglesias locales.

La popularización del saludo del ángel no tiene que considerarse como un hecho aislado. El clima cultural y consiguientemente religioso en que se divulgó el Ave y en el que, sucesivamente, podemos señalar el nacimiento "puntual" del Ángelus, está impregnado en primer lugar de la extraordinaria importancia que vuelven a adquirir los misterios de Cristo en la piedad y en la mística tanto en el mundo monástico-religioso como en el laical.' La devoción a la humanidad de Cristo, y especialmente a los misterios de su vida terrena -nacimiento, pasión y muerte en cruz-, favorece en los siglos XII y XIII una acentuada devoción a María

2. LOS MOMENTOS DE LA ORACIÓN DEL ÁNGELUS.

El Ángelus se reza a la mañana, al mediodía y a la tarde. La costumbre de rezar en estos tres momentos de la jornada es muy antigua. En el judaísmo, desde tiempos muy remotos se recitaba dos veces al día la famosa profesión de fe conocida como Shemá Ysrael (escucha Israel), posiblemente a causa del texto del Deuteronomio 6,7 y 11,19: "Repetirás estas palabras (de la Ley) a tus hijos, las dirás lo mismo en casa que cuando vayas de camino, cuando te acuestes y cuando te levantes". La Shemá es la recitación de Dt. 6,4-9. No es una mera plegaria, sino un acto de fe y de reconocimiento al Dios salvador que se ha manifestado en los acontecimientos de la historia. Es como el credo israelita y por su gran importancia formaba parte lo mismo de la liturgia oficial del Templo que de la sinagoga, y de la vida doméstica y privada. Si la oración de levantarse y de acostarse, oración matutina y vespertina, era la Shemá, la Thephillah será la plegaria del mediodía. Esta oración que consta de dieciocho bendiciones y peticiones, pertenecía al culto de la sinagoga, donde se recitaba primero en voz baja por todos y después era semitonada por el salmista respondiendo la comunidad con el amén a cada invocación.

Jesús participa de la vida y de la oración de su pueblo; acudía al Templo y conocía las oraciones de la liturgia judía. Pero también enseñó a orar a sus discípulos ofreciéndoles una plegaria concreta y ejemplar: el padrenuestro. El interés de las primeras generaciones cristianas por esta oración aparece reflejado en la indicación de la Didaché que, después de recoger el texto completo del padrenuestro, dice: "oraréis así tres veces al día"5. Lo cual quiere decir que a finales del siglo 1, época de este escrito apostólico, la recitación del padrenuestro ha sustituido al Shemá.b Si esto es así, la sustitución de la vieja profesión de fe monoteísta en el Señor, el Shemá, por el padrenuestro en los tres momentos de la plegaria al día, es todo un símbolo de que a una nueva situación o relación del hombre con Dios, introducida por Cristo, debe corresponder una nueva plegaria que la recoja.

Constatamos que hay una antigua tradición en el pueblo judío de orar en estos tres momentos de la jornada con la recitación de la Shemá y que el pueblo cristiano la hereda y la asume desde su mismo nacimiento, sustituyendo la Shemá por el padrenuestro. Por lógica, concluiríamos que con el desarrollo posterior de la devoción a la Virgen, surgió la costumbre de saludar a María con el avemaría a la mañana, al mediodía y a la tarde. Pero no es tan simple porque, fuere lo que fuere, no hay ningún documento ni indicio que avale semejante afirmación. Lo que podemos afrinar con seguridad es que la historia de la formación del Angelus resulta asombrosa por su complejidad. La estructura simple y armónica que conocemos actualmente es el fruto de un proceso que ha durado largos siglos. En realidad, cada uno de los elementos que la componen ha tenido un origen particular y un desarrollo peculiar. Lo mismo podemos decir en lo que se refiere a los tiempos relacionados con su rezo. El Ángelus nace y se difunde como oración de la puesta del sol; luego se desarrolla el uso de rezarlo al amanecer; finalmente se propagó también al mediodía. Trataremos de hacer su historia.

El Ángelus de la tarde. El primer testimonio que tenemos de la difusión del Ángelus de la tarde data del siglo XIII. En el capítulo general de los Franciscanos celebrado en Pisa en 1263 y presidido por S. Buenaventura, se estableció que los hermanos exhortasen al pueblo a saludar a la Virgen María al toque de la campana de Completas, hora en que se creía que había tenido lugar el anuncio del ángel.' Este decreto se renovó en el capítulo general de Asís de 1269. Es muy probable que estas decisiones capitulares estuvieran a su vez influidas por la obra de fray Benedicto Sinigarde de Arezzo (+ 1282), que en 1250 difundió en su convento de Arezzo y por todo el condado la costumbre de cantar o recitar después de Completas al sonido de la campana la antífona: "Ángelus locutus est Mariae". Por otra parte, ya desde 1251 el capítulo general de los Cartujos establecía que después del canto de la Salve Regina, al terminar Completas, se rezara de rodillas el Ave María.

Es probable que la costumbre monástica de tocar las campanas al ponerse el sol y el saludo a la Virgen en Completas, al extenderse de los monasterios a las iglesias catedrales, canonicales y parroquiales, ligase de alguna forma el rezo de la salutación angélica al toque de campanas vespertino. A comienzos de siglo XIV el toque del Ángelus está documentado en numerosas regiones europeas. Dos intervenciones de Juan XXII (+ 1334) confirmaron la práctica incipiente: en 1318 el Papa alababa el uso vigente en la diócesis de Saintes y de otras diócesis francesas de tocar las campanas por la tarde, concediendo indulgencias a los fieles que al oírlas rezasen de rodillas tres veces el Ave María; en 1327 introducía en Roma este piadoso ejercicio, favoreciendo de este modo su ulterior difusión. El ejemplo del Papa que concedía indulgencias a este rezo fue seguido por muchos obispos; no cabe duda de que esto sirvió para incrementar y difundir tan piadosa práctica.

El Ángelus de la maíiana. En los monasterios se rezaban tres Ave Marías no sólo después de Completas, sino también después de Prima, y a la hora de Prima, como para Completas, se tocaba la campana de la mañana. No es dificil pensar que de esta manera el Ángelus matutino tuviera un origen similar al de la tarde. El documento más antiguo que poseemos es una disposición del Abad Tomás 1 (12851288) de Montecassino que ordena tocar las campanas "al Ave María de la mañana y de la tarde". Esta disposición regía tanto para la Abadía de Montecassino como a las iglesias sujetas a su jurisdicción.'.

Otro documento que atestigua la práctica de tocar las campanas para el Ave María matutino, es de 1317 y se refiere a la obligación que había impuesto el Obispo de Parma a , la ciudad de rezar, a los tres toques, tres Padrenuestros y tres Ave María, mientras que el magistrado civil había establecido que el trabajo comenzase después del toque. Progresivamente van apareciendo otros documentos por toda el área europea, que llevan normalmente el rescripto con las relativas indulgencias para quienes cumplieran ese devoto ejercicio.

Saludar por la mañana a santa María, como escribía en un breve Bonifacio IX en 1390, es contemplarla como "Estrella de la mañana" y considerarla "Madre de misericordia e intercesora del género humano ante Aquél a quien Ella engendró". A mediados del siglo XV el Ángelus de la mañana estaba generalizado en la iglesias de Europa.

El Ángelus del mediodía. El rezo del Ángelus al mediodía es posterior y su generalización fue más lenta. Su origen lo tenemos que colocar probablemente en una fusión, realizada a finales del siglo XV, entre la costumbre de tocar las campanas el viernes a mediodía en memoria de la Pasión del Señor y una prescripción del Papa Calixto III que, en 1456, en la bula "Cum his superioribus annis", ordenaba tocar todos los días las campanas entre la hora de Nona y Vísperas y rezar tres veces el Padrenuestro y el Ave María para implorar la ayuda del cielo en defensa de la cristiandad amenazada por los turcos.

En 1472, el rey de Francia Luis XI ordenó rezar tres veces el Ave María al mediodía por la paz y la unidad del reino. En Italia, por su parte, el primer testimonio del Angelus del mediodía se remonta al duque de Imola, Juan III, que en 1506 ordenó saludar a la Virgen al toque de las campanas al mediodía. En 1518, León X ordenó que se tocase a mediodía para el Ave María, contribuyendo de este modo a su difusión y consolidación.

3. LA FORMULA ACTUAL

Como hemos podido comprobar, en el siglo XVI aún en medio de una pluralidad de intenciones, los fieles saludan a María tres veces al día, recordando la encarnación. En este mismo siglo se introdujo también la costumbre de separar las tres Ave María con tres versículos, tal como se hace ahora en el rezo del Ángelus. Esta fórmula está documentada por primera vez en un catecismo impreso en Venecia en 1560.

El Papa Pío V hizo insertar en 1571 esta misma fórmula en el Oficio de la Virgen, aprobado por él, introduciéndola bajo el título "Ejercicio cotidiano". La fórmula adquiría así en cierto modo un carácter oficial. La oficialidad del Ángelus, si es lícito hablar así, recibe una confirmación definitiva en el Ceremonial editado en 1600 por orden de Clemente VIII. A ,finales del siglo XVII lo que Bocquillot afirmaba para Francia era ya realidad en todas las iglesias europeas: "no hay familia cristiana que no rece el Ángelus cuando oye tocar las campanas. Creo que no hay necesidad de exhortar a los cristianos para que lo recen, ya que esta práctica me parece bien establecida y observada en todas partes".9 Casi para sellar esta realidad, en 1724 Benedicto XIII con el breve "Inunctae nobis" concedió indulgencia plenaria a los fieles que, al tocar la campana y de rodillas, rezasen el Ángelus, explicitando la fórmula que todavía hoy se usa y exhortando a pedir al Señor por la paz y la concordia entre los príncipes cristianos, la liberación de las herejías y la exaltación de la iglesia. En los ss. XIX Y XX los obispos de Roma intervinieron regularmente para promover este piadoso ejercicio.

Para la historia de la piedad mariana, podemos probablemente hablar de una nueva era de oración del Ángelus después de la segunda guerra mundial, atribuyéndola en un primer tiempo a las iniciativas del Papa Pío XII, y luego a las del Papa Juan XXIV, que continuaron más tarde sus sucesores.

Siguiendo con una práctica de Pío XI, Pío XII favoreció la práctica del Ángelus al mediodía, rezándolo él mismo con sus visitantes peregrinos. Además, en la carta apostólica del 29 de junio de 1956, "Dum moerenti animo", recordando el documento de su predecesor Calixto III dei 29 de junio de 1456, "Cum his superioribus annis", donde se establecía la norma de tocar todos los días las campanas entre la hora de Nona y las Vísperas, para rezar en aquel momento por la defensa de la cristiandad amenazada por los turcos, el Papa renovaba la invitación a los fieles de rezar al toque de las campanas por la libertad de la Iglesia. El mismo Pío XII, al inaugurar la Radio Vaticana el 11 de febrero de 1958, día del primer centenario de las apariciones de Lourdes, con el rezo del Ángelus a mediodía, volvía a proponer esta oración a los fieles.'°

Finalmente, el Papa Juan XXIII, cuando empezó a impartir la bendición apostólica los días de fiesta, decidió colocar antes de la bendición la oración del Ángelus, uso que adoptaron luego sus sucesores, hasta el punto de haberse convertido en pocos años en una de las citas de oración tradicionales del obispo de Roma con los fieles romanos y peregrinos.

No ha faltado, en estos últimos años después del Vaticano II, una intervención de carácter magisterial: la exhortación apostólica "Marianis cultus", de Pablo VI (1974). En la tercera parte de este documento el Papa considera expresamente, junto con el piadoso ejercicio del Rosario, el rezo del Ángelus, exhortando vivamente a "mantener la costumbre de este rezo, donde y cuando sea posible" (n. 41) Subraya además que por sus características esta oración no tiene necesidad de ninguna restauración, ya que conserva "inalterado su valor e intacta su frescura". Entre sus características se señalan sintéticamente: "Su estructura sencilla, su carácter bíblico, su ritmo casi litúrgico que santifica momentos diversos de la jornada, su apertura al misterio pascual, por lo que, mientras conmemoramos la encarnación del Hijo de Dios, pedimos ser conducidos por 'su pasión y su cruz a la gloria de la Resurrección" (n. 41); todos estos elementos hacen que con su profundización se facilite la comprensión de sus valores, su significación doctrinal y pastoral, su puesto adecuado en las prácticas de veneración a la Virgen María.

II. CONTENIDOS TEOLOGICOS Y ESPIRITUALES

1. "Ángelus Domini Nuntiavit Mariae et concepit de Spíritu Sancto"

El primer versículo o antífona que da nombre este piadoso ejercicio se refiere directa y concisamente al anuncio del nacimiento de Jesús:
"En el sexto mes, el Angel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo ". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar esta saludo. Pero el Angel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin ".
María dijo al Angela "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Angel respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti v el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios ". (Lc. I, 26-35)

En este relato aparecen dos temas o ideas que es necesario resaltar: la Hija de Sión y el don del Espíritu Santo."

A) LA HIJA DE SION: La primera palabra que e( Angel le dirige a María es una exortación a la alegría, utilizando la fórmula que usan los profetas para invitar a la Sión escatológica a que se alegre por la salvación que Dios va a otorgarle . Así leemos en el profeta Sofonías:
"¡Alégrate mucho, hija de Sión, proclama hUa de Jesusalén! ¡Regocoate y llénate de júbilo con todo el corazón, h1a de Jerusalén! Que Yahweh ha revocado los decretos dados contra ti y ha rechazado a tu enemigo.
El rey de Israel, Yahweh, está en medio de ti. No verás y más el infortunio" (Sof 3, 14-15).
Y el profeta Zacarías:
"¡Alégrate mucho, hUa de Sión!. ¡Grita de júbilo, hija de Jerusalén! Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno, sobre la cría de un asna ". (Zac. 9, 9).

En los textos proféticos la Hija de Sión es una figura simbólica de Israel, el pueblo elegido. Con esta figura femenina los profetas descubren el símbolo de la Sión mesiánica. Esta imagen nos ubica en el plano de la Alianza, tema central de la revelación. La idea fundamental que recorre la Biblia entera es que Dios quiere establecer una Alianza con los hombres. De principio a fin, desde los primeros profetas hasta el Apocalipsis, esta Alianza se describe sirviéndose frecuentemente de la imagen del matrimonio. En cuanto unión entre el hombre y la mujer, el matrimonio aparece como el símbolo fundamental de la Alianza: Dios es el esposo e Israel la esposa (muchas veces infiel).

Bajo el simbolismo de la "Hija de Sión" se representan los tres aspectos fundamentáles del misterio del pueblo de Israel, que vendrá a ser el misterio de María. La Hija de Sión es, en primer lugar, la Esposa de Yahweh, y por ello se convierte también en la "Madre" del pueblo de Dios; pero es igualmente la "Virgen Israel", aspecto menos acentuado, pero que tiene también su importancia en relación a la Alianza.

El saludo del Argel dirigido a María, Hija de Sión, es una invitación a aquel gozo mesiánico que en otros tiempos dirigieron los profetas a Jerusalén, corazón religioso de todo Israel. La virgen de Nazaret, en nombre de Israel, es invitada a alegrarse; no tiene por qué temer, y el motivo es el siguiente: al tomar carne en su seno, el Hijo de Dios viene a la Hija de Sión, pone su morada en medio de ella como rey de la nueva casa de Jacob y como salvador. A los ojos de la primera generación cristiana, la madre de Jesús se presentaba como la encarnación ideal de la Hija de Sión. En ella, persona individual, maduraba ejemplarmente la vocación de Sión-Jerusalén y de todo Israel, pueblo de la Alianza. Hay que subrayar que la Virgen supera y perfecciona como esposa a Israel, porque en primer lugar es la esposa fiel de Yahweh, frente a Israel que es una esposa muchas veces infiel; en segundo lugar porque es la primera en recibir la Buena Noticia de la encarnación del Verbo. La novedad de esta presencia del Viviente en su seno con respecto a la economía antigua se caracteriza en el hecho de que, además de recibir el anuncio gozoso, María es llamada a cooperar en la acción que Dios mismo le anuncia, a diferencia del mero anuncio de la actuación del Señor que los textos del Antiguo Testamento le reservan a la Hija de Sión. A partir de este momento se ha establecido un nuevo estilo de relaciones vitales entre Dios y los hombres, que continúan la experiencia de la nueva Jerusalén.

B) EL DON DEL ESPÍRITU SANTO: A1 anuncio del Argel corresponde el silencio meditativo de María, silencio que se abre al deseo de una comprensión más amplia (Lc. 1,34): ella acoge la Palabra, pero desea comprenderla. El Argel entonces le revela que concebirá por obra del Espíritu Santo (Lc. 1,35); la virtud del Altísimo la "cubrirá con su sombra". Se hace alusión a la nube (símbolo de la presencia de Dios) que cubría la Tienda de la Alianza:
"Entonces la nube cubrió la Carpa del Encuentro y la gloria del Señor llenó la Morada. Moisés no podía entrar en la Carpa del Encuentro, porque la nube se habla instalado sobre ella y la gloria del Señor llenaba la Morada "(Ex. 40:34-35)
De este modo se señalaba que el Arca de la Alianza era el lugar mismo de la presencia de Dios. San Lucas nos muestra la nube cubriendo a María con su sombra en el momento de la Encarnación para significar que, en adelante, la Morada de Dios no es el Templo de Jerusalén, sino la humanidad de Jesús. María será como una nueva Arca de la Alianza, porque llevará en su seno al Hijo de Dios.

Además el Espíritu que desciende sobre la Virgen es un Espíritu creador. Él, que actuó en la creación del mundo y en el renacimiento del pueblo de Israel, ahora crea en el seno de María el semblante humano de Jesucristo, Mesías divino; y Cristo, en virtud del mismo espíritu, concebirá la segunda creación, que consiste en la renovación escatológica del nuevo pueblo de Dios, del que Él es el principio, el Rey y Señor.

2. "Ecce arcilla Domini, fíat mihi secundum verbum tuum"

La respuesta de María: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra", se menciona con frecuencia, de acuerdo con la versión latina, como el fiar de María. Además del fiar de la Anunciación, conocemos también el "fiat voluntas tua" del Padrenuestro: "Que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mt. 6,10); y el frac de Jesús en el huerto de Getsemaní: "Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad" (Mt. 26.42).

La resonancia del frac de María en la Anunciación no es la misma que la del "fíat voluntas tua" de Jesús en Getsemaní, ni tampoco la de la fórmula correspondiente del Padrenuestro. El fíat de María no es una simple aceptación y menos todavía un resignado acatamiento. Manifiesta por el contrario, un gozoso deseo de colaborar con lo que Dios quiere de ella. Es la alegría del abandono total al querer de Dios; por otra parte, la alegría de este final corresponde a la invitación a la alegría del principio. Un texto clásico nos ayudará a adentrarnos en la contemplación y comprensión de la actitud de María frente a este inefable misterio. Se trata de la conclusión que hace S. Bernardo en uno de sus sermones sobre el Missus est. Al finalizar su comentario de la escena de la Anunciación, el santo abad dice:

"Ya has oído, Virgen, el hecho; ya has oído también el modo. Las dos cosas son maravillosas, las dos son jubilosas. Alégrate, hija de Sión; grita exultarte, h ja de Jerusalén (Zae. 9,9).
Ya que a tus oídos se les anunció el gozo y la alegría, escuchemos también nosotros de tu boca la gozosa respuesta que anhelamos, para que se alegren los huesos quebrantados (Is. 51,10)
(.....) El ángel está aguardando la respuesta. Señora, también nosotros esperamos esa palabra tuya de conmiseración (......) Responde ya, oh Virgen; que nos urge (......) Abre, Virgen dichosa, el corazón a la fe, los labios al consentimiento y las entrañas al Creador. Mira que está a la puerta llamando el deseado de todos los pueblos (Ap. 3,20). ¡Ah, si por retrasarte pasa de largo!. Después tendrás que volver angustiada a buscar de nuevo al amor de tu alma (Cant. 5, 6). ¡Levántate, corre, abre! Levántate por la fe, corre con la devoción, abre con el consentimiento ".
San Bernardo de Claraval, De laudibus Virginis Matris, IV 8 (PL. 183, 83-84)

3. "Et Verbum caro factum est, et habitavit in nobis".

La encarnación del Verbo: "El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Este versículo es literalmente la primera parte del versículo 14 de Prólogo de San Juan:

"Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como HYo único lleno de gracia y de verdad" (Jn. 1, 14)

Este versículo está haciendo alusión a la Tienda del Encuentro, tal como lo relata el libro de Exodo:

"Cuando Moisés entraba, la columna de nube bajaba y se detenía a la entrada de la Carpa del Encuentro, mientras el Señor conversaba con Moisés .... El Señor conversaba con Moisés cara a cara, como lo hace un hombre con su amigo. Después Moisés regresaba al campamento, pero Josué -hijo de Nun, su joven ayudante no se apartaba del interior de la Carpa. " (Ex. 33: 9.11)

Esta tienda o carpa es el santuario del desierto porque es el lugar del encuentro con Dios, el lugar de los oráculos de Dios y es también su morada. Dios manifiesta su presentía en esta morada haciendo pesar el peso de su gloria, la cual se manifiesta visiblemente en la nube. La nube está siempre ligada a la manifestación de Dios y significa su presencia y trascendencia. Supone que Dios baja a la tierra, pero que su morada es el cielo.

Por medio de la figura de la Tienda, Carpa o Tabernáculo el Evangelista nos presenta la humanidad entera del Señor como el Santuario del Verbo divino. El Templo es su cuerpo. Por eso, tal como nos lo transmiten los Sinópticos, al morir Cristo, se rasga el velo del antiguo Templo para indicar que, en lo sucesivo, cambiará el destino de ese Templo, pues la Presencia se transfiere al cuerpo glorificado de Jesús. A partir del momento de la Resurrección, la humanidad de Jesús es el santuario donde Dios mora de manera infinitamente más próxima que en el santuario del Antiguo Testamento. No son ya los serafines de oro en torno al Arca de la Alianza, sino la liturgia celestial en torno al cuerpo de Cristo, donde mora la divinidad. Y así como el antiguo tabernáculo era el lugar donde se encontraba Dios y el hombre; así, en adelante, la humanidad de Cristo será el lugar de ese encuentro entre Dios y el hombre, la senda por la cual la plegaria, el culto y la alabanza del hombre se remontan al Padre: "Todo lo que pidáis al Padre en mi nombre, lo conseguiréis".

Bajo esta perspectiva el corazón del prólogo se convierte en el corazón del Ángelus. Es la plenitud del tiempo lo que recordarnos, cuando "Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para que recibiésemos la adopción del hijos". (Gal. 4, 4-5).

4. Oración conclusiva: El Misterio Pascual

"Quien dice encarnación dice cruz. El hacerse hombre es para el Verbo, en un sentido muy misterioso pero igualmente real, un anonadamiento, más aún, como dicen otros, un anonadamiento más profundo todavía que el camino que lo llevará a la cruz".'`'

La encarnación va ordenada a la cruz: la salvación se hace redención de la humanidad en la cruz de Cristo. Las instancias de este misterio ya presentes en los versículos del Ángelus se hacen memoria explícita en la oración conclusiva: en ella la encarnación del Verbo abre a la realidad pascual: pasión-cruz-resurrección de una manera ejemplarmente armónica. En el acontecimiento de la encarnación comenzó la comunión del cielo con la tierra, en el acontecimiento de la muerte-resurrección, somos reconciliados con Dios.

Lo mismo que en la encarnación Dios pidió su colaboración a María, en su designio de amor quiso que esta colaboración se continuase también al pie de la cruz (Jn. 19, 25-27). María, hija de Sión, en la hora de Cristo Jesús se reveló como la mujer, la nueva Jerusalén, madre de todos los que creen en Cristo, presentes todos ellos en el discípulo amado, al pie de la cruz.

III. CONCLUSIÓN

Al rezar tres veces al día esta sencilla oración centrada en la encarnación del Verbo en el seno de María, nos sumergimos en la contemplación del misterio de Cristo en su totalidad. Porque el enviado de Dios, el Verbo, comienza en la carne una experiencia de salvación decisiva para todos los hombres. El Hijo de Dios se hace hijo del hombre para llevamos a todos los hombres a la filiación divina; desciende para ascender de nuevo y conducirnos al mundo divino de donde bajó.

Su consideración asidua nos ayudará a preparamos para el misterio de su Navidad el cual ya se acerca. El Señor vino en la plenitud de los tiempos en la forma de un débil infante para traernos la salvación, pero también sabemos que vendrá el fin de los tiempos como juez. Mientras tanto al presente viene ocultamente, calladamente a nuestras almas por medio de su gracia, y que a medida que esta se desarrolla y va llegando a sazón, se hace más abundante y arrolladora, hasta el punto de transformar al alma en un "alter Christus" (otro Cristo).

La contemplación de la encarnación del Verbo nos ayudará además de descubrir la dignidad del hombre. "Al recordar que "el Verbo se hizo carne", es decir, que el Hijo de Dios se hizo hombre, debemos tomar conciencia de lo grande que se hace todo hombre a través de este misterio; es decir, ¡a través de la Encarnación del hijo de Dios! Cristo, efectivamente, fue concebido en el seno de María y se hizo hombre para revelar el amor eterno del Creador y Padre así como para manifestar la dignidad de cada uno de nosotros. Si rezamos con regularidad el Ángelus Domini, esa plegaria debe influir sobre toda nuestra conducta. No podemos rezarla solamente con los labios, no podemos repetir la plegaria del Ángelus Domini y al mismo tiempo actuar en contraste con nuestra dignidad humana y cristiana."' 3

La Virgen María es el modelo que tenemos que imitar para acoger este don de manera eficaz. Fijemos nuestra mirada por unos instantes en Ella. Ante el anuncio del Angel descubrimos en Ella una actitud de fe profunda que se abre al anuncio del Angel, y esta actitud de fe está unida a una profunda humildad que se traduce en una aceptación generosa de la voluntad de Dios. María abraza la voluntad divina con la más sincera decisión y el más intenso y puro amor. La aceptación completa está acompañada de una entrega absoluta.

A nadie como a María se entregó Dios tan abundantemente, pero tampoco criatura alguna comprendió como María la grandeza del don divino, ni fue como Ella tan fiel depositaria y adoradora. Por eso María como Madre de Dios y Madre nuestra es la mejor maestra, la mejor pedagoga que nos enseñará a abrirnos al misterio de Cristo, su Hijo y hacerle un lugar cada vez más relevante en nuestras vidas.

Notas

(1) In Nativitate Domini. Sermo VI (XXVI)

(2) Cf. TONIOLO LINNO ACTISTO E., Monumento di teologicz e di culto mariano nellu chiesa Biaanlinu, en De Cultu Mariano Saeculis VIXI IV, 1-39.

(3) Cf. HESBERT R.J., Antiphonale Misarum Sextuplex II, Uromant, Bruselas 1935.

(4) Cf en cuanto a la historia de la devoción a la humanidad de Cristo: LECLERCQ J. - VANDERBROUCKE F. - BOUYER L., La spiritualité du moyen Age, Aubier, París 1961. 161-447. GRILLMEIER A., Panorámica histórica de los misterios de Jesús en general, en Mysterium Salutis III/2 Cristiandad, Madrid 1971, 21-39

(5) Didajé VIII; 3

(6) Cf Sobre la oración en el pueblo de Israel y en las primeras generaciones cristianas: LOPEZ MARTÍN J., La Oración de las Horas, Secretariado Trinitario - Salamanca, 21-51.

(7) Chronicorum 24 Generalium, en Analecta Franciscana III, 329.

(8) Cf. INGUANEZ M., Un documento Cassinense del secolo XIII. (1932)

(9) Recogido por BREMOND H., Histoire Lilleraire du sentiment religieux en Franee, París 1932.

(10) L'Observatore Romano, 12-2-1958

(11) Para el trasfondo bíblico de la figura neo testamentaria de María: DE POTTERIE DE LA, María en el Misterio de la Alianza. BAC 533, 965.

(12) BALTHASAR H. U.Von, El Misterio Pascual, en Misterium Salutis (nota 24) 153 s.

(13) Alocución del Papa Juan Pablo II en el Santuario de Jasta Góra, Polonia, el 5 de junio de 1979.

@Hno. Alfredo Monasterio
Fuente: Monasterio San Benito de Luján, Argentinasbenito.org.ar


DIOS TE SALVE, MARÍA


Ave, Maria
Ave, o Maria, piena di grazia,
il Signore è con te.
Tu sei benedetta fra le donne
e benedetto è il frutto del tuoseno,
Gesù.
Santa Maria, Madre di Dio,
prega per noi peccatori,
adesso e nell'ora della nostramorte.
Amen.


¿Quién sería el primero que tradujo con la peregrina fórmula “Dios te salve” las palabras iniciales latinas “Ave” y “Salve”, en las oraciones marianas Avemaría y Salve? Estoy seguro de que pretendía saludar a la Virgen, recordando el saludo del arcángel. Sin duda quiso decir “Dios te saluda, María”; pero le salió algo tan absurdo como “Dios te salve, María”. ¿Habráse oído mayor disparate que decirle “Dios te salve” a Santa María, Virgen y Madre? El texto evangélico (Luc1, 28) dice: “Alégrate, llena de gracia...  María  pensaba cuál sería esa salutación”; pero, es claro que “Dios te salve” no es literalmente ningún  saludo, sino un deseo. Si al menos dijera “Dios te salva”, sería una afirmación certera. Con todo, lo que  pasma de verdad es que en cinco siglos nadie haya parado mientes en lo descabellado de tal versión.

Si hay alguna persona a quien menos le cuadre la frase optativa “Dios te salve” es precisamente a María, la Madre de Dios, la primera salvada y plenamente llena de gracia divina. ¡Qué digo, cuadre! Deviene casi en  herejía, pues niega o pone en duda nada menos que el dogma de la Inmaculada Concepción, según el cual María fue concebida sin pecado original en el primer instante de su ser natural, es decir, preservada o liberada de todo indicio de mancha, mediante la redención preventiva de Cristo. Esa perífrasis “Dios te salve”, con intención salutatoria, viene paradójicamente a decir algo muy distinto, rayano casi en ofensa. Y, sin embargo, ahí  tenemos incrustada hasta los tuétanos del español católico esa frase “Dios te salve”, que queriendo ser un piropo,  resulta casi un insulto o  magno despropósito.

 Fórmulas de saludo antiguas y modernas.- Los griegos usaban  dos verbos para el saludo: jaire (alégrate) y hygiaine (ten salud) que, desgastado su prístino significado directo (la salud es fuente de alegría), habían quedado reducidos a meras fórmulas repetitivas de saludo. Los romanos, a su vez, empleaban indistintamente dos verbos ave y salve, con valor de “salud, te saludo, sé salvo o sano, buenos días”. El ave se usaba ordinariamente  por la mañana, y elsalve por la tarde. Cicerón usa la expresión: “jubeo te salvere” (me alegraré de que estés bien). Además, se utilizaba también el verbo vale (sé fuerte) como fórmula de despedida. Catulo (epitafio): “in perpetuum, frater, ave atque vale” (hermano, te saludo y despido para siempre).

Al ser el jaire griego o el ave latino del texto evangélico  meras fórmulas de saludo, como tales han sido traducidas en las principales lenguas. La más explícita de todas es el francés: “Je vous salue, Marie, pleine de grace”. Pero, en inglés y alemán, no necesitan expresar el saludo con un verbo, sino que recurren a una interjección espontánea, como son hail y heil, respectivamente, equivalentes a hola. Estos dos vocablos hail y heilestán relacionados con la salud, pues comparten la misma raíz  (heal ‘curar’, healthy ‘sano’). Tanto hola, como sus cognados hello, hallo, hail, heil o el francés holà, son afines a la interjección latina heus. Se trata de una  exclamación poligenética, ya que, según Corominas, es “de creación expresiva, común a varios idiomas europeos”.

 No creo que fuera S. Juan de Ávila, el Apóstol de Andalucía, el inventor de la traducción “Dios te salve”; pero, por ahora, es el más antiguo autor que la trae, en su: “Doctrina christiana que se canta” (Valencia 1554). Allí siempre aparece “Dios te salve, María”, y “Dios te salve, Reina y Madre”. Este texto de la Doctrinasería adoptado por los jesuitas, amigos de S. Juan de Ávila, que lo propagaron en sus dos oficiosos catecismos (Astete y Ripalda). Según esto, la desafortunada  expresión “Dios te salve”, debió de gestarse en las postrimerías del siglo XV o en las primerías del XVI.

El P. Gaspar Astete, SJ. (1537-1601) publica su  Catecismo en 1599. Se popularizó en la mitad norte de España. A su vez, el P. Jerónimo Martínez de RipaldaSJ.  (1535-1618) edita su Catecismo en 1618, difundido por la mitad sur. Estos catecismos pasaron asimismo a Hispanoamérica, donde también arraigó el sintagma “Dios te salve”.

Por su parte, en las lenguas hispánicas, el gallego y portugués conservan la forma más arrimada al latín. Gallego: “Ave Maria, chea de gracia”, y  “Salve, Raiña” .Portugués: “Ave Maria, cheia de graça”, y “Salve, Rainha”. En cambio, la frase “Deuvos salve, Maria”, en catalán y valenciano, patentiza la dependencia del castellano “Dios te salve”.

Repárese que las versiones modernas de la Biblia, todas suelen traducir “Alégrate, María”. Que el jaire griego era  simple expresión salutatoria, lo evidencia el saludo de Judas, antes del beso al Maestro (“jaire, Rabí”, de Mat 26, 49, traducido “ave” en lat. y “salve” en español), dado que sonaría a cruel sarcasmo decirle que se alegre, cuando lo va a entregar. Era  una fórmula estereotipada de saludo, al igual que nosotros cuando decimos “Buenos días”, aunque haga un tiempo de perros. Huelga, por lo mismo, la nota de la Bibliade Jerusalén, que supone una connotación especial de alegría en María por el mensaje de la Encarnación.  ¿Por qué la incoherencia de traducir el “jaire” por “alégrate” en  Lucas, y “salve” en  Mateo, siendo así que en los dos lugares se trata de una fórmula de saludo? Tan sólo la Iglesia evangélica traduce: “Hola, María”.

 Ya antes de que se introdujera la fórmula  “Dios te salve, María” o “Dios te salve, Reina y Madre”, el nombre de ambas oraciones era  el respectivo vocablo inicial latino Ave y Salve, y sigue siéndolo (así el confesor dice al penitente: “Rece tres Avemarías y una Salve”). Téngase en cuenta que el clero y los monjes rezaban en latín en la Edad Media y el pueblo lo imitaba. A finales del siglo XV es cuando comienzan a usarse esas oraciones en romance. La invocación “Ave María” parece ser anterior a la expresión “Dios te salve, María”. Berceo, clérigo, escribe: “Cuando Gabriel sabrosamente/ dixo: Ave María” (Milagros de Nuestra Señora).

La primera traducción completa del Ave María y de la Salve se halla en la  obra:

- Breve e muy provechosa doctrina y enseñanza que ha de saber y de poner en obra todo cristiano e cristiana. En la qualdeven ser enseñados los moçuelosprimero que en otra cosa. Ordenóla FrayHernando de Talavera, primero arzobispo de Granada. Granada 1496: “Ave María, llena de gracia. El señor contigo. Bendictatú en las mugeres. Y bendicta tu madre. Y bendito el fruto de tu vientre Iesu”, y “Salve, Reyna de misericordia. Dulçor de vida. Esperanza nuestra, Salve...”.

 ¿Tendrá la Conferencia Episcopal agallas para jubilar esa antigualla venerabilísima, adaptándola al lenguaje del siglo XXI? O bien podría reemplazarse por una expresión más corriente, al estilo de hola, o bien incluso podría sustituirse por las originales voces latinas, tan sonoras, Avey Salve, como en italiano (“Ave, Maria, piena di grazia”) o en el sobredicho texto castellano de 1496. ¡Qué ocasión se perdió, a raíz del Concilio Vaticano II, para modernizar el lenguaje aquí, al igual que se hizo en el Padrenuestro!




Francisco Javier Gómez Ortín
(Universidad de Murcia)


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¿Por Qué En El Ave María Decimos, Dios Te Salve María, Si Se Supone Que Ella Ya Está En El Cielo?


La primera parte de la oración católica del Ave María es eminentemente bíblica: “Dios te salve María llena eres de gracia el Señor es contigo; (Lc 1,28) bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús”. (Lc 1, 42) La primera parte la ha pronunciado el Arcángel Gabriel cuando visita a la Virgen María para darle a conocer el plan de Dios sobre su persona. Y la segunda la pronuncia Isabel, la prima de la Virgen cuando se llena del Espíritu Santo al escuchar el saludo de María al llegar a su casa.

Pero ¿por qué decimos Dios te salve María si, se supone que ella ya está en el Cielo? Esa es la pregunta que me han hecho ya sea porque se pusieron a analizar la oración o porque encontraron un protestante que les cuestionó sobre dicha mención.

Para poder dar una respuesta concisa, lo mejor es ir directamente al idioma en que se escribió la Biblia y ver esta parte de la oración pronunciada por el Arcángel Gabriel que dice: χαῖρε κεχαριτωµένη (Lc. 1, 28) La traducción literal en español de esta parte del versículo es: Alégrate, llena de gracia.

¿Y entonces por qué se dice Dios te salve María? Muy sencillo, hay que entender que la Biblia se tradujo por primera vez al latín, y después al español. Los saludos a personas importantes en esos tiempos que se hizo la traducción era de salve, por ejemplo: salve oh emperador, salve al rey.

Este saludo se debe a san Jerónimo quien hizo la traducción del griego al latín y aplico el saludo “Ave”, que es imperativo de “Aveo”(es decir, recibir el saludo, alegrarse, gozar de buena salud).  Este también se empleaba para saludar al César u otras autoridades. Por ejemplo: Ave emperador. Que era el saludo que hacían los peleadores en el circo romano. Algún biblista ha calificado de “vulgar” esta traducción; pero sin duda que el Santo Filólogo tendría sus razones para poner Salve, en vez de alégrate, como es su original.

Exégetas cualificados explican que el saludo del arcángel Gabriel encierra un significado extraordinario: En este sentido es todavía más que el simple “Jaire” griego, es decir alegrete, pues en la Anunciación, se cumplen sobre la Virgen María los textos bíblicos de Is 12,6: Den gritos de alegría, habitantes de Sión, porque el Dios Santo de Israel está en medio de ustedes con toda su grandeza. Sof. 3,14: ¡Canta, ciudad de Sión! ¡Da voces de alegría, pueblo de Israel! ¡Alégrate, Jerusalén, alégrate de todo corazón! Za 2,14: « ¡Canten de alegría, habitantes de Jerusalén, porque yo vengo a vivir entre ustedes!» Za.9, 9: ¡Alégrate mucho, ciudad de Sión! ¡Canta de alegría, ciudad de Jerusalén! Tu rey viene a ti, justo y victorioso, pero humilde…

Para aclarar y puntualizar decimos que Dios te salve, parte de la traducción del griego al latín que hizo san Jerónimo donde puso: AVE. De ahí los traductores lo pasaron al español como salve, no en el sentido del verbo salvar, sino en la interjección poética para saludar. A mi parecer, y creo que sería bueno proponerlo a la congregación de la doctrina de la fe y al Sumo Pontífice, es que se haga el cambio como es literalmente. La Biblia de Jerusalén lo dice así: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» De esta manera se haría más acertada la oración y pronunciaríamos realmente lo que Dios quiso decir por medio del Arcángel.


@periodismocatólico.com

lunes, 4 de mayo de 2020

¿TIENE SENTIDO SEGUIR REZANDO EL “PADRE NUESTRO” HOY?


El Padre Nuestro es sin duda la oración cristiana más conocida y utilizada. La encontramos en Mateo 6, 9-14 y Lucas 11, 2-4.

Encuentra sus raíces en el mismo Jesús, aunque, es muy probable, con adaptaciones de los evangelistas.

De toda forma el “Padre Nuestro” entró en la tradición cristiana y es la oración vocal por excelencia del cristianismo.

Sin duda refleja la experiencia de Jesús y por eso tuvo tanto éxito y sigue siendo importante.

Pero, como todo el evangelio, necesita una revisión y una reinterpretación a la luz de la evolución de la conciencia humana y, con ella, de la espiritualidad. Un paradigma nuevo está emergiendo y querer resistirnos – con todas las escusas que somos hábiles en encontrar – simplemente nos generará sufrimiento y nos situará al margen de la historia y de la vida concreta de la gente.

Esta reinterpretación en realidad va al centro de la cuestión:

¿Cuál es el mensaje eterno contenido en esta oración?

¿Cuáles son las cosas que podemos dejar de lado?

Reinterpretar no significa anular o borrar, sino profunda y simplemente, convertirlo en algo actual, vivo, presente. Significa también re-significar y captar el mensaje perenne.

Analizamos frase por frase.

“Padre Nuestro”

Jesús se refiere a Dios como “Padre”. Jesús es un judío y se inserta en la fe y la tradición de su pueblo. Hay que tomarse en serio la humanidad de Jesús y la encarnación.

Jesús utiliza la palabra “Padre” porque tal vez era la única palabra más o menos comprensible y aceptable en su cultura con la cual transmitir su experiencia. Aunque, por el otro lado, la misma palabra “Padre” es bastante revolucionaria y novedosa porque sugiere toda una cercanía con la divinidad que no era característica de la fe judía. En Mc 14, 36 encontramos el único testimonio del uso de la palabra Abbá(papá) que, según los expertos, podemos atribuir al mismo Jesús. En el Nuevo Testamento tenemos otros dos lugares que trasmiten la palabra Abbá: Rom 8, 15 y Gal 4, 6.

Hoy en día sabemos que todo lenguaje sobre lo divino tiene que ser necesariamente simbólico. El Misterio que llamamos “Dios” está siempre más allá de nuestras palabras y definiciones. Por eso también la palabra “Padre” hay que tomarla en sentido simbólico.

“Padre” nos dice algo sobre el Misterio, pero es mucho más lo que no dice. Por eso podemos utilizar otras metáforas o símbolos: Madre, Espíritu, Vida, Amor, Conciencia, Fuente, Origen, Ser, Luz, Vacío.

Cuando utilizamos la palabra “Padre” hay que estar atentos a no caer en un absolutismo o antropomorfismo. Es simplemente una posible manera – relativa y parcial – de dirigirnos al Misterio.

Con  “nuestro” se subraya el carácter de comunión del Misterio. Indica el Misterio de la Unidad y de lo Uno. La Fuente es Una y todo participa de la misma Fuente.

En este sentido “nuestro” hay que ampliarlo a toda la creación y no solo a los seres humanos. Es un “nuestro” con el cual resuena el fuerte llamado ecológico de nuestro tiempo. “Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios” (1 Cor 3, 22-23); “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti” (Jn 17, 21).

Es un “nuestro” universal y totalmente inclusivo.

Lo esencial es salir del dualismo: del lenguaje y existencial. Cuando decimos “Padre” (o cualquier otra palabra con la cual nos referimos al Misterio último) no nos estamos dirigiendo a un Ser Todopoderoso “afuera”, existente en un mundo aparte. ¡No hay nadie “ahí afuera”!

Nos estamos refiriendo al Espíritu que es uno con todo, que todo sostiene en el ser y que está más allá de todo; el Espíritu de interconexión que nos constituye y en el cual y desde el cual somos. Ni uno, ni dos: como el bailarín y el baile.

El viejo paradigma se está lentamente extinguiendo. El teísmo ha caducado. Nos dimos cuenta de que no existe un “Dios Todopoderoso” como Algo independiente, separado y externo. Este supuesto “Dios” era una creación mental.

El fin del teísmo supone el fin del dualismo y la toma de conciencia del Misterio divino desde otro nivel de conciencia y otro paradigma.

Esta lectura mística o no-dual de “Padre” hay que tenerla siempre muy presente porque es la piedra angular de todo lo que sigue. Cuando el lector se encuentra confundido con lo que sigue, tendrá que volver a este primer párrafo. La visión no-dual o mística es la que sostiene todo y si no estamos anclados en este punto no podremos comprender lo que sigue.

Desde esta comprensión se deriva naturalmente que cada pedido del “Padre Nuestro” no está dirigido “afuera” (¡no hay nadie afuera!): está dirigido adentro, al Misterio que nos hace ser, aquí y ahora. Hay que mantener viva la paradoja: nos dirigimos al Misterio que nos constituye y nos trasciende y con el cual no somos ni uno, ni dos. Por eso que, de cierta manera, los pedidos del Padre Nuestro son dirigidos a nosotros mismos.

“que estás en el cielo”

A partir de lo que dijimos antes queda claro que “cielo” es una metáfora. Es una metáfora de la trascendencia: Dios es totalmente otro, es el Misterio inalcanzable. “Cielo” no indica un lugar, sino un no-lugar. Tampoco indica lejanía. Expresa simple y profundamente que el Misterio último de lo real (lo que en términos cristianos llamamos “Dios”) no es accesible a nuestras mentes, no es manipulable, es indefinible e innombrable.

“santificado sea tu nombre”

El nombre en la tradición judía expresa a la persona, a su identidad y su misión. Tiene mucha importancia. Santificar el nombre es llevar a plenitud lo que el nombre expresa y significa. Podemos expresarlo así: que el Misterio de Vida y de Amor – lo que somos y del cual participamos – se manifieste y resplandezca en el Universo entero.

“venga a nosotros tu reino”

Pedimos que la Presencia de Dios – Misterio de Amor y Vida – impregne nuestras existencias. Pedimos apertura de mente y corazón para recibirlo. Nos disponemos a estar abiertos y receptivo. El Reino es un regalo y en el fondo expresa lo que somos. Cuando conectamos con el Reino que vive en nosotros podemos co-crear para que este Reino tome forma socialmente y tomará las formas del Amor que es: justicia, fraternidad, solidaridad, igualdad. Es el mundo nuevo que surge de la gratuidad y de la conexión con nuestra verdadera identidad. El mundo nuevo no se construye desde la lucha y la voluntad, sino desde el reconocimiento agradecido del Amor que somos y como expansión espontanea de ese mismo Amor. Ser receptivos: no podemos dar lo que no tenemos.

“hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”

Desde la comprensión mística y silenciosa del Misterio podemos captar fácilmente que la “Voluntad de Dios” no es algo externo e impuesto. En el anterior paradigma mítico-racional hemos aplicado a Dios – sin más – nuestras experiencias humanas y duales. En este caso, a partir de nuestra experiencia de tener una “voluntad”, hemos aplicado a Dios una “voluntad divina”. Detrás de la creencia de “la voluntad de Dios” está siempre una concepción teísta de lo divino (volver al primer punto); Dios sería un Ser superior separado con tanto de cualidades humanas elevadas a lo infinito: voluntad, pensamientos, sentimientos, etcétera.

La visión mística nos hace ver las cosas de otra manera. Si el Misterio que llamamos “Dios” es la raíz vital de todo lo que existe, la Vida de toda vida, el Espíritu de interconexión y la esencia de todo lo que es y existe, podemos comprender la “voluntad de Dios” como lo que es, aquí y ahora. Si Dios es, lo que ocurre (lo que está siendo) es expresión de lo que es. Entonces no hay una “voluntad de Dios” afuera o independiente de la realidad concreta del momento presente. Por cuanto nuestra mente se rebele y juzgue, lo que es es lo que es. Y si algo está siendo, Dios está ahí, siendo también. No podría ser de otra manera. Dicho esto podemos dar un paso más. Hay situaciones en la existencia de mucha personas que son muy dolorosas y hay situaciones de violencia, odio, opresión. ¿Está también Dios ahí? ¿Es también esto “voluntad de Dios”?

Sin duda Dios está ahí, porque “también en el infierno floreces las violetas”, como dijo el poeta (Domenico Ciardi). O, como dice Maestro Echkart, “Dios se manifiesta tanto en el bien, como en el mal”. También puede ayudarnos a comprender lo que dice Simone Weil: “No ejercer todo el poder de que se dispone significa soportar el vacío. Esto va en contra de todas las leyes de la naturaleza: sólo la gracia puede conseguirlo. La gracia colma, pero sólo puede entrar allí donde hay un vacío para recibirla, y ella es quien hace ese vacío.”

¿No será la experiencia del dolor y del mal este vacío necesario para que la gracia lo llene?

Dios está ahí porque la situación de dolor es, está siendo. Solo en Dios y desde Dios algo puede ser. Podemos decir que, paradójicamente, Dios está Presente comoAusencia y como grito de que solo el Amor es real. El dolor entonces se convierte en el gran maestro. Como afirma el místico sufí Hafiz: “El dolor es maestro, que va buscando a los que huyen del Amor”. El sufrimiento que experimentamos – tanto a nivel individual, como colectivo – es perfecto y necesario para nuestro aprendizaje y despertar al Amor que somos.

Cielo y tierra expresan la dualidad de la existencia. En el paradigma teísta indicaban dos mundos separados: “cielo” el lugar de lo divino y “tierra” el lugar de los humanos (y, debajo de la tierra, el lugar de los muertos).

Desde el paradigma no-dual hemos comprendido que solo hay un mundo, solo un Universo: divinidad y humanidad (con toda la creación incluida) son dos caras de lo mismo. El dogma cristológico lo expresa acertadamente: en Jesús hay dos naturalezas “no confundidas, no cambiadas, no divididas, no separadas”. Todavía no hemos comprendido su alcance universal y su profundidad.

“Cielo” y “tierra” son expresión de lo mismo desde dos perspectivas.

“hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” vendría a expresar algo parecido: que podamos aceptar radical y totalmente el aquí y el ahora, darnos cuenta que la Presencia lo llena todo y que nosotros somos esa misma Presencia en forma humana y estamos llamados a vivir desde esta Presencia.

“Hágase tu voluntad” en el nuevo paradigma místico sería: acepto lo que viene y dejo ir lo que se va, desde la profunda paz de la presencia consciente. Es el principio fundamental de la aceptación. Cuando aceptamos radicalmente la realidad se nos abren los ojos y nos encontramos en Dios.

“Danos hoy nuestro pan de cada día”

El pan simboliza distintas dimensiones: las necesidades concretas, lo cotidiano, la realidad universal. Pedimos la capacidad de vivir el presente – “danos hoy” – desde la conciencia que en el presente tenemos todo lo que necesitamos para nuestro crecimiento y desarrollo. Todo es un don y si algo no lo tenemos es porque no lo necesitamos. Como decía San Francisco: “necesito poco y lo poco que necesito lo necesito poco”. Pedimos la conciencia de la plenitud del presente.

“perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”

No podía faltar en esta hermosa oración el tema del perdón. Perdón que también es uno de los mensajes claves de Jesús y del evangelio.

Desde la comprensión/visión no-dual nos damos cuenta que no hay nada que perdonar en realidad. Entrar en la dinámica del perdón es comprender que no hay nada que perdonar: hay errores que reconocer y responsabilidades para asumir.

No hay nada que perdonar porque no existe la culpa y no existe el “pecado” entendido moralmente. El sentido evangélico de “pecado” es “errarle al centro”, es decir, equivocarse, no lograr ver bien.

Cada cual actúa siempre desde el nivel de conciencia en el cual se encuentra. Por eso no hay culpa, hay ignorancia e irresponsabilidad. Hay ceguera y esta ceguera no es culpable, porque es fruto de la inconsciencia. Jesús se dio cuenta de todo eso cuando dijo antes de morir: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34).

Si “no saben lo que hacen” en realidad son inconscientes y, por eso mismo, sin culpa.

El tema de la consciencia e inconsciencia es esencial.

¿Un asesino es consciente que está matando? En un nivel muy superficial – diríamos racional – obviamente es consciente, a menos que sufra graves trastornos psíquicos. Pero en un nivel más profundo es inconsciente, es decir, no es consciente de lo que significa matar a un ser humano, no percibe el valor de la vida y la gravedad del acto de matar.

Un ser humano plenamente consciente de sí mismo y de la cualidad de lo real puede hacer solo una cosa: amar. Por eso que Jesús, Buda y tantos otros vivieron siempre en un amor total y radical. Su consciencia era plena y diáfana.

La plena conciencia es la visión diáfana que lo único real es el Amor. Por eso que cada vez que no estamos amando, de cierta manera, hemos entrado en cierto nivel de inconsciencia.

Perdonarse y perdonar es darse cuenta que en el fondo nunca hubo culpa, solo Amor no reconocido, no visto, no asumido.

Con el perdón también nos damos cuenta de la esencial reciprocidad y unidad entre el Misterio divino y las relaciones humanas. Desde la visión mística de lo real se nos regala la experiencia de la Unidad: percibimos que realmente “somos uno”, procedemos de la misma Fuente y somos expresión de la misma Vida. Vemos claramente que en el fondo “el otro soy yo”. Por eso que perdonar es perdonarse y perdonarse es perdonar.

“Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”:

Con esta frase pedimos la conciencia de la inocencia de todos y de todo y el don de la visión correcta y de la comprensión.

El verdadero y definitivo “perdón” es darse cuenta de la inocencia y, cuando nos damos cuenta de la inocencia, ya no hay nada que perdonar.

En el fondo toda la enseñanza y la practica de Jesús sobre el perdón van en este sentido. “Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mt 18, 21-22).

“Setenta veces siete” equivaldría a  “siempre”, pero lo podemos interpretar así: hasta que te puedas dar cuenta de la inocencia.

Todo esto no significa que en un nivel más superficial sigamos “perdonándonos” y “pidiéndonos perdón”: en lo concreto de las relaciones humanas puede ser de gran ayuda. Pero lo hacemos desde la inocencia radical que hemos descubierto: nada que perdonar, solo la necesidad de ser más responsables y de crecer en consciencia.

“no nos dejes caer en la tentación”

Desde la visión teísta de la divinidad podemos ver claramente el absurdo de este pedido: ¿Cómo Dios – Misterio de Amor Infinito – puede tentarnos o dejarnos caer en la tentación? Desde esta visión se derivó también el absurdo concepto de la vida como una prueba: Dios nos probaría en esta vida y si nos portamos bien nos salva. ¿Qué sentido tiene un Dios que crea un mundo maravilloso, lleno de vida, simplemente como una prueba para la “otra vida”? Una imagen así de lo divino no es muy alentadora que se diga y menos cristiana.

“Dios” no tienta a nadie y la vida no es una prueba. “Dios” mismo está involucrado en la vida, es la Vida misma, la mismidad(esencia) de cada cosa. Si somos coherentes con la visión no-dual podemos decir que Dios mismo está confundido en nuestra confusión, Dios mismo se deja “tentar” en nuestras “tentaciones”. Repito: no hay separación. Ni uno, ni dos: el océano y las olas. Lo que, a nivel psicológico, experimentamos como tentaciones no es otra cosa que el necesario proceso psico-espiritual de purificación y crecimiento.

Desde la experiencia mística y no-dual podemos comprender la frase de esta manera: no dejes – no dejemos – que la ilusión de la separación nos atrape, no dejes – no dejemos – que la ceguera nos impida ver la realidad y darnos cuenta del Amor que todo lo llena.

“y líbranos del mal”

Hemos visto que desde la experiencia mística lo que muchas veces – apurándonos – llamamos “mal” también puede ser el lugar de una experiencia del Misterio. Más aún. Dijimos que también en lo que llamamos “mal” Dios está presente y se manifiesta.

Desde la visión no-dual comprendemos entonces que el único “mal” real es la ignorancia y la ceguera. Dicho de otra manera: la inconsciencia. Vivir esclavo del pensamiento, en la superficie, sin interioridad ni profundidad.

Con esta petición pedimos la liberación – liberarnos – de la ignorancia y la ceguera para saber descubrir la Presencia del Misterio que nos constituye y que todo lo llena.

Conclusión

¿Tiene sentido seguir rezando el “Padre Nuestro” hoy?

La pregunta que puse como titulo para la reflexión era un poco provocativa, soy consciente. A veces es necesario “provocar” y “dejarse provocar” para desinstalarnos de nuestras creencias y comodidades, para salir de cierta zona de confort espiritual que bloquea el desarrollo.

Se puede seguir rezando el “Padre Nuestro”, si claro. Con unas aclaraciones.

El “Padre Nuestro” nos mantiene conectados a la experiencia histórica de Jesús, a su sentir y su caminar por las tierras de Palestina. También nos mantiene unidos a la tradición y a la historia del cristianismo. Es un vinculo de unión y nos hace sentir familia.

Por el otro sería importante rezarlo desde el nivel de conciencia que hemos tratado de explicar en esta reflexión. Conscientes que las palabras no pueden aferrar ni poseer a Dios, sino que son símbolos que nos invitan a mirar más allá.

En mi experiencia personal rezo el Padre Nuestro en ámbito litúrgico o en la catequesis. En la liturgia nos hace sentir familia y nos une y en la catequesis tiene una importancia pedagógica para los niños. La oración vocal es una etapa del desarrollo espiritual y los niños necesitan algo concreto y común al cual agarrarse.

En mi oración personal ya no rezo el Padre Nuestro. Ya no necesito rezarlo. Mi oración personal está hecha total y radicalmente de silencio. Ahí, paradójicamente, encuentro todo y las palabras, simplemente sobran.



@Stefano Cartabia/feadulta.com

DIGNIFICADOS POR LA ABUELA DE BARBATE


Le Preguntaron al gran matemático árabe Al-Khawarizmi del siglo IX, considerado el padre del álgebra e instructor de nuestro sistema de numeración denominado arábigo, sobre el valor del ser humano, y éste respondió: “Si tiene ética, entonces su valor es 1. Si además es inteligente, agréguele un cero y su valor será 10. Si también es rico, súmele otro 0 y será 100. Si por sobre todo eso es además, una bella persona, agréguele otro 0 y su valor será 1000. Pero, si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor pues, solamente le quedarán los ceros. Así de sencillo”. Podríamos resumir tal enseñanza con las palabras del andalusí Ibn Arabi que dos siglos más tarde escribió: “mi religión es el amor”.

Cuando vi en la televisión pública andaluza la conmovedora historia de Rosario recordé a estos dos magníficos sabios de la Edad Media. Una mujer viuda que acude cada mañana a limpiar el nicho de un niño congoleño ahogado en el Estrecho. Vecina de Barbate, un pueblo que sufre el empobrecimiento social y cuyas costas recibe los cuerpos de las personas ahogadas por intentar cruzar hacia la orilla norte del Mediterráneo. Rosario, con 600 euros de pensión, se topó con la dura realidad del pequeño Samuel, ahogado en su travesía del Estrecho, y no dudó en costearle el nicho lo que le supuso no tener ni para comer. Desde entonces, todas las mañanas visita y limpia la lápida del niño que ha adoptado como nieto después de muerto. Esta historia, de profunda y entrañable solidaridad, me recuerda al texto evangélico de Lc 21,1-4: “Jesús estaba en el templo, y vio cómo algunos ricos ponían dinero en las cajas de las ofrendas. También vio a una viuda que echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: -Les aseguro que esta viuda pobre dio más que todos los ricos. Porque todos ellos dieron de lo que les sobraba; pero ella, que es tan pobre, dio todo lo que tenía para vivir”.

La otra cara de esta moneda de la vida fue protagonizada por la diputada Aina Vidal, de En Comú Podem, que en la primera votación para la investidura de la presidencia del Gobierno no pudo acudir al Congreso por la enfermedad que padece, un cáncer agresivo que le provoca fuertes dolores. Tras las palabras de agradecimiento y ánimo que le brindó el líder de Unidas Podemos, todo el hemiciclo le dio un emotivo aplauso en el Congreso de los Diputados ante su presencia en la sesión en la que fue elegido presidente Pedro Sánchez, a excepción de los diputados de Vox, que se quedaron inmóviles, sin emitir aplausos y realizar ninguna muestra de humanidad hacia Aina. ¿Ante este hecho de inhumanidad los jerarcas católicos no piden que se rece para ablandar los corazones y crear un mundo mejor, más justo e igualitario?

Me sumo a las palabras de mi amigo y gran teólogo José María Castillo cuando pregunta: “¿cómo se explica que quienes más defienden la enseñanza de la religión en la escuela y en los planes de estudio, ésos precisamente son los que más insultan a quienes se oponen a lo que ellos dicen, los que más ofenden a sus adversarios, los que siembran más odio y resentimiento? De lo que resulta que quienes más propugnan el cristianismo, ésos son lo que demuestran comportamientos tan anticristianos, que, en problemas que interesan o preocupan mucho a la gente, defienden y difunden lo que más daña a esa pobre gente”. Nada que ver con la viuda pobre del templo del evangelio ni con la viuda pobre de Barbate. Lo primero se llama fariseísmo, lo segundo cristianismo.

Hay obispos que nos piden que recemos porque ven amenazados sus privilegios, beneficios económicos e inmatriculaciones. Por el contrario, estos obispos no han pedido oraciones ante los abusos que se han cometido en el trato dado a los niños, a las mujeres, a los inmigrantes, a las persona por su orientación sexual, y a tanta gente que sufre indefensa las violaciones a los derechos humanos. Son los mismos obispos que hablan públicamente contra el papa Francisco y callan ante los corruptos.

Abramos nuestros corazones a las actitudes de las viudas que hacen realidad el mensaje de Jesús de Nazaret y cerrémoslo con los que desprecian lo más sensible y genuino del ser humano.


@Miguel Santiago Losada/Diario Córdoba


domingo, 3 de mayo de 2020

REFLEXIONES EN UN DÍA DE LA MADRE

Seguramente este nuevo post les parecerá extraño a las nuevas generaciones, que quiero creer piensan diferente a como, utilizaré el personal aunque creo que es común a toda mi generación y anteriores, pensaba yo.

Quiero hablar hoy sobre el hecho de la existencia de un Día de la Madre. Ya quisieran muchas que el día de la madre fuera una vez al año y no 365, pero no voy a adelantar.

Tengo sesenta años y me ha costado todo ese tiempo, más un divorcio, más una cajita donde guardo mis amores, pocos, y un saco donde encierro mis relaciones sin compromiso con el sexo femenino, para ir cambiando y llegar hasta donde hoy llego. No es fácil si desde pequeñajo te enseñan a diferenciar entre niños y niñas, entre hombres y mujeres, pero así era nuestra educación, nuestra formación para llegar a ser los hombres del mañana.

A la mujer se la formaba para que, llegado el momento, abandonara todo por amor. Sus anhelos profesionales, educativos, sus amistades y relaciones, incluso sus más íntimos pensamientos, para dedicarse de pleno a su amor.
La casa limpia, las camas hechas, la ropa lavada y planchada, la compra, etc. y por supuesto, nada de relacionarse con antiguos amigos del sexo contrario, nada de salir a divertirse con antiguas amigas. Ella se desprendía de todo eso, de su vida anterior, por amor. Tenía que crear su propia familia y esa ardua labor era su presente y su futuro, no había lugar para lo pasado.

Si eso ya era mucho, Dios mío, ha tenido un hijo, y otro, y otro. Ya su Amor no era en exclusiva para su hombre, ya eran un clan, la dedicación mayor, el trabajo multiplicado, el descanso mínimo, la dedicación exclusiva.
Si había una pequeña posibilidad de aire fresco y realización fuera del hogar, se esfumó totalmente.

Esto, que es una entrega dura, un sacrificio cruel, una muerte de la persona para revivir en madre, encima con una sonrisa, con una aceptación del destino, al fin y al cabo nació mujer.

Si venían las cosas malas económicamente y el macho no traía lo suficiente a casa, tenía que salir ella a trabajar. Habiendo perdido estudios, sin reciclar conocimientos, en muchos casos, sin tenerlos de tipo laboral, a limpiar pisos, oficinas, con un poco de suerte atender el teléfono de alguna centralita y siempre, siempre, la amenazante frase de "a saber que haces tu fuera" al llegar a casa, y por supuesto, una vez en casa, la limpieza, la ropa, la comida, etc.

Y era normal.

Hoy quiero creer que eso ha cambiado, o está cambiando, pero no gracias al hombre, sino al tesón de muchas mujeres, de muchas madres, que día a día demuestran que su capacidad, su responsabilidad, su inteligencia, son iguales a las de su compañero.

Que ya no tienen que abandonar todo su pasado por amor, que pueden entregarse al amor sin abandonar lo suyo, sus amigos, sus estudios, sus trabajos, pero eso, en muchos casos, al hombre le da miedo. No vives con una callada mujercita que olvida quien es ante ti, no eres el que más trae a casa porque ella se ha ganado un puesto de mayores responsabilidades en la empresa y gana más que tu, y no decides por ti mismo lo que hacer, lo habláis, lo discutís y estás condenado a llegar a un acuerdo, porque sois iguales en derechos y en obligaciones, iguales en principio de oportunidad para estudiar, progresar en el trabajo y desarrollarse como persona y si ella no está en casa, limpias tu, cocinas tu, haces la cama tu, y viceversa.
Los dos entregan a ese núcleo familiar.

Se que no me gustaría una pareja a la antigua, no quiero ni una asistenta ni una nodriza. Quiero a una persona que se comporte como yo, con sus obligaciones fuera de casa, con sus ratos de espacio personal con sus amigos, con sus salidas y viajes porque la apetece, quiero alguien que un día llegue tarde porque ha estado tomándose una copa con sus amigos y se le fue la hora, quiero a alguien que si, que sea madre, pero que me deje comportarme como padre, atendiendo a los hijos como lo haría ella, porque solo así, este tres de mayo podré decir FELIZ DÍA DE LA MADRE, sin que se me caiga la cara de vergüenza.

Por mi parte, perdón a todas las mujeres que traté como me habían enseñado y agradecido por no haberme pegado un sartenazo que me hubiera puesto las pilas.

Alcobendas, madrugada de tres de mayo del 2020, Día de la Madre.

Mujeres en la Prehistoria: mitos, estereotipos y roles de género


La serie de dibujos animados "La familia Picapiedra", está basada en la idea de que la desigualdad de nuestra sociedad es universal y eterna, es decir, que las jerarquías y las divisiones existen desde el principio de los tiempos. Por eso pensamos y representamos a nuestros antepasados aplicando los esquemas de nuestra cultura: las mujeres limpiaban la cueva y cocinaban en ella, muy felices, y los hombres salían a buscar alimentos, arrastraban a sus mujeres de los pelos y las defendían de otros ataques, siendo los responsables de la seguridad del poblado.

Esta visión estereotipada de la Prehistoria es el resultado de nuestra mirada patriarcal sobre el pasado, porque suponemos que la dependencia emocional femenina es "natural", que nuestra forma de organizarnos ha sido siempre la misma, y que la pareja es la base fundamental de todas las comunidades humanas. Sin embargo, los estudios antropológicos con enfoque de género han dado al traste con esta visión estereotipada de los inicios de la Humanidad.

Leyendo los estudios en torno a la materia, es imposible imaginar que una mujer prehistórica pudiese estar encerrada en la cueva por voluntad propia esperando a su compañero, y suspirando por tenerle cerca. Cabe suponer que las relaciones amorosas de entonces eran más libres e igualitarias porque no estaban marcadas por la necesidad de las mujeres de tener a un hombre proveedor de recursos.

En primer lugar porque la estructura socioeconómica no estaba basada en la pareja, sino en el clan. Pertenecer a un clan suponía la única forma de supervivencia para los humanos, que lograron salir adelante gracias a la cooperación y la ayuda mutua. Las mujeres no necesitaban tener una pareja estable para tener hijos, primero porque no sé sabía de la participación masculina en la concepción, segundo porque las mujeres también cazaban y participaban de las mismas actividades que los hombres gracias a que en el poblado todos los adultos y adultas vigilaban y cuidaban a los niños, los propios y los ajenos.
La división patriarcal de los roles vino años después, cuando las diosas femeninas de la fertilidad fueron sustituidas por los dioses de la guerra.

Las teorías feministas denunciaron desde los años 60 y 70 el sesgo androcéntrico de los estudios antropológicos tradicionales. La mayoría de estos se basaban en la caza como actividad básica para la supervivencia humana y para el desarrollo de la inteligencia, la comunicación, el bipedismo y el arte humano. Además, se consideraba una actividad propia de los varones, gracias a la cual "nos desarrollamos como especie".

En la actualidad, sin embargo, la mayoría de los antropólogos y antropólogas considera que la caza no fue el único ni el principal motor de la evolución humana. En principio, no existen razones para pensar que las mujeres no colaboraron en la caza en las primeras sociedades prehistóricas.

De hecho, existen diferentes manifestaciones plásticas de muchos lugares distintos que confirman que las mujeres cazaban en la Prehistoria; algunos ejemplos puestos por Martín Casares son las pinturas de "escenas de caza" prehistóricas: cazadoras capsienses de África del sur de Damaraland y de Bramberg / Brandbers pintadas hace más de 6.000 años, o las de la costa levantina española, datadas alrededor del año 5000 a.d.C.

También la participación de las mujeres en la caza menor está documentada etnográficamente en diversas sociedades de cazadores-recolectores, como los agta-negrito de Filipinas (Estioko-Griffin, 1986).

En 1977, Linton expresó su desacuerdo con el modelo del hombre cazador-proveedor insistiendo en que existen pocos datos y muchas especulaciones en el estudio de la evolución humana respecto a las teorías del papel de la caza como actividad exclusivamente masculina y creadora de la cultura: “Es sesgado, y totalmente irracional, creer en un primer o rápido desarrollo de un modelo en el cual un macho es responsable de “sus” hembras e hijos”.

Para Linton, la relación entre la madre y sus hijos e hijas era la célula social más importante. Pensaba que, siendo la recolección la base de la alimentación de los primates, la alimentación vegetariana tuvo que preceder a la caza. 

Lichardus, por su parte, afirma que los más arcaicos grupos humanos se alimentaban de manera muy variada y no eran tan dependientes de la carne: "... la alimentación cárnica no pudo desempeñar un papel tan importante como a veces se pretende." (Lichardus, 1987). Los hombres cazan y a veces vuelven con carne de animales grandes; éste es un alimento muy apreciado, pero “no constituye más que una tercera parte del total del consumo de calorías." (Nathan, 1987).

Además se ha demostrado que la dentición de los homínidos ancestrales -como la nuestra- es más apropiada para moler y no para punzar, desgarrar o mascar carne (Harris, 1979). Citados en  Martín-Cano Abreu, F. B. (2001).

También Martin y Voorhies (1975) creen que el porcentaje mayor de la dieta en las sociedades prehistóricas procedía de la recolección, como ocurre en las sociedades contemporáneas de cazadores-recolectores. Los datos etnográficos han revelado que los trabajos de recolección de las sociedades prehistóricas actuales los realizan fundamentalmente las mujeres, por lo que su trabajo resulta básico para la supervivencia del grupo. Además, muchos autores defienden que la recolección es una actividad cotidiana, mucho más regular y segura que la caza, “que es impredecible y esporádica” (Comas, 1995).

Para los científicos y científicas que exploran en el área de los estudios evolutivos sobre el desarrollo del género Homo y la especie sapiens, es indudable que la característica que nos hace humanos es nuestro cerebro: una poderosa estructura de gran complejidad y de un tamaño desmesurado en proporción al cuerpo que lo sustenta. Los más recientes avances de la Ciencia sugieren que todos los grandes hitos evolutivos, los cambios cruciales que permitieron ese salto gigantesco desde un cerebro de 400 centímetros cúbicos hasta otro de 1.300 centímetros cúbicos, con todo lo positivo y lo negativo que esto conlleva, tuvieron lugar sobre el organismo de la hembra de la especie, y sobre todo, en relación con la evolución de su cadera, pues el aumento del volumen cerebral se acompañó del aumento del cráneo que lo alberga, y del ensanchamiento del canal del parto:

Según José Luis Campillo Álvarez (2005), “de nada hubieran servido las prodigiosas contribuciones morfológicas, neuroendocrinas y metabólicas que lograron construir a lo largo de millones de años de evolución nuestro gran cerebro si, paralelamente, no hubiera evolucionado una cadera capaz de parir el enorme cráneo que lo contiene”.

Un ser con un cerebro a medio desarrollar tarda tiempo en ser autónomo y valerse por
sí mismo, por lo tanto necesita unos cuidados especiales y una atención constante durante varios años. Esto provocó que todas nuestras fases vitales, incluidas la infancia y la juventud, fueran más largas en nuestra especie que en el resto de primates.

Nuestros niños y niñas permanecen infantiles durante más tiempo que sus “primos peludos”, por eso las madres y padres humanos deben emplear mucho tiempo y gastar gran cantidad de energía en sacar adelante a sus crías.

La evolución humana supuso periodos más largos de embarazo, mayores dificultades en el parto y la dilatación del periodo de dependencia de los niños y las niñas. Estos cambios requirieron mayor capacidad de organización social y comunicación, lo que influyó en la evolución del tamaño del cerebro y en el surgimiento del lenguaje. Se cree que su origen pudo deberse a la necesidad de comunicar la localización e identificación de zonas productoras de plantas, bayas y frutos comestibles, así como las variedades de cada temporada.

Además, los estudios antropológicos con perspectiva de género han entendido que los primeros instrumentos utilizados por los humanos no tendrían por qué haber sido armas para la caza sino recipientes para la recolección y almacenamiento de alimento, y útiles para cuidar y transportar a las crías, lo cual habría facilitado la eficacia de la recolección y acumulación de víveres.

En el plano sexual, también se ha desmitificado la supuesta dominación brutal de los varones; tanto Linton como Slocum (1975), observaron que la hembra inicia las relaciones sexuales en la mayoría de los grupos de primates. Ambas antropólogas defienden que se ha exagerado la competencia por las hembras y que en realidad, ellas son las que deciden con quién se emparejan.

Por su parte, Francisca Martin-Cano Abreu (2001), defiende la idea de que tanto en las familias paleolíticas como en las neolíticas la mujer gozaba de un gran poder social y económico, dado que era la que aportaba los dos tercios de las calorías necesarias para la supervivencia del grupo. Tenía autonomía para moverse e ir a cazar o recolectar, y su doble aportación económica y reproductiva le permitía tener poder político y religioso.

Los descubrimientos realizados por Goodall, Galdikas, Fossey, Strum, Thompson-Handler en diferentes especies, señalan, en contra de las creencias estereotipadas, que las hembras tienen un importante papel en las sociedades y que participan de la caza en grupo (técnica tradicional compartida por los primeros humanos). Además, son las hembras madres las que enseñan a sus descendientes con su ejemplo: el conocimiento necesario para la supervivencia y qué comida comer, cómo recoger los alimentos adecuados y el arte de la caza.

Gracias a estos nuevos aportes con  enfoque de género de la antropología y otras ciencias sociales, hoy es fácil suponer que las mujeres prehistóricas no dependían de su pareja, dado que la estructura social en la que vivían era el clan, en el que niños y niñas eran criados por la comunidad en conjunto. Eran muchos los ojos que custodiaban y ayudaban a la supervivencia de los seres más vulnerables del clan, y es fácil suponer que las mujeres gozaban de libertad de movimientos y que su reclusión en  el espacio doméstico, según Engels, aparecería con la propiedad privada y la transmisión del patrimonio (recursos, animales, mujeres) entre hombres,


@Coral Herrera Gómez
Este artículo ha sido publicado en el libro:
"Construir conocimiento desde el género. Saldando una deuda histórica con la Academia".
Universidad de Carabobo, Valencia,
Venezuela, 2012.
"EL DESPRESTIGIO SOCIAL, SIMBÓLICO E HISTÓRICO DEL TRABAJO FEMENINO", Coral Herrera Gómez




sábado, 2 de mayo de 2020

A LO LARGO DE LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD, LAS MUJERES SIEMPRE SE HAN LLEVADO LA PEOR PARTE


A lo largo de toda la historia de la Humanidad, las mujeres siempre se han llevado la peor parte. Decía una canción de los Beatles, en un lenguaje políticamente incorrecto, The woman is the nigger of this world, la mujer es el negro en este mundo, lo que significaba que a la mujer se le reservaban los peores trabajos, los que nadie quería hacer.

Desde tiempo inmemorial se convirtió a la mujer en el chivo expiatorio, en la culpable de todos los males del mundo. Se dio a la idea el respaldo de los filósofos, empezando por Platón, que hablaban de nuestra incapacidad intelectual, moral e incompetencia para controlar nuestras sensaciones y emociones.

Los mitos aportaban imágenes y personas hablando de las figuras de Pandora en el mundo griego y de Eva en la cultura judeocristiana; una fue la culpable de abrir la caja de los truenos mientras que la otra de comer una manzana prohibida. Fueron ellas las que por una curiosidad desenfrenada, inherente al género femenino, desobedecieron unas órdenes que supusieron la entrada del sufrimiento y la muerte en el género humano. De aquí que las mujeres tuvieran que estar sujetas para que no pudieran seguir cometiendo estas faltas que afectaban a todos. También en el mundo ajeno al judeo cristianismo el mal fue introducido por mujeres, en el hinduismo por las hijas del dios Mara: Avaricia, Ira y Lujuria.

Las mujeres, 'sujetas a los varones'

Este sentimiento de inferioridad femenina se defendió hasta casi nuestros días. En el cristianismo un decreto de Graciano del año 1140 sostiene que “las mujeres deben quedar sujetas a los varones pues el orden natural para la humanidad es que las mujeres sirvan a los varones y los niños a sus padres pues es justo que lo inferior sirva a lo superior”. Un pensamiento que corrobora el Papa Pío XI en la encíclica Casti Connubii de 1930 en la que afirma “que el grado de sumisión de la mujer al marido puede ser diverso” pero negarlo no es lícito.

La caja de Pandora

El discurso de nuestra incapacidad dio pie a varios tipos de violencia. Como dice Fátima Mernissi, una musulmana marroquí, “los conceptos de honor y virginidad colocan el honor de un varón entre las piernas de una mujer” y para evitar esa pérdida de honorabilidad las mujeres fueron sometidas a un tipo de vestimenta que en algunos casos se asemejaba a una cárcel de tela. No tenemos más que ver las imágenes de las mujeres musulmanas en muchos países del mundo e incluso en Europa. También las religiosas católicas iban, y algunas van todavía, cubiertas de la cabeza a los pies con unos hábitos que han quedado obsoletos.

Dinámica de invisibilidad

Dentro de esta dinámica de invisibilidad, las mujeres tienen que ocultar su cabello pues cuando está suelto conlleva una connotación de poder. Las temidas Amazonas de la antigüedad llevaban la melena suelta y seguir su camino suponía para las mujeres entrar en una actuación disoluta. La frase española “se soltó el pelo“, significa cometer un atentado contra la modestia. Hoy, en algunos países musulmanes y en el judaísmo ortodoxo se exige que las mujeres antes de casarse se rapen la cabeza -esta secta judía las obliga a llevar peluca en la calle-, una costumbre que está muy extendida, y se llevó a cabo por muchas religiosas católicas, ignoro si perdura, antes de celebrar sus votos

No había tentaciones para los varones si las mujeres se mantenían recluidas en su casa, en harenes o conventos. Ya decía Sófocles que la mayor virtud de las mujeres era el silencio y no se debía escuchar sus voces pues, como las sirenas de Ulises, embaucaban a los hombres con su inmensa dulzura y musicalidad. Pablo se apunta a esta idea y dice en la epístola a los Corintios: “Las mujeres cállense en las asambleas que no les está permitido tomar la palabra”. Lo más curioso es que el ejemplo femenino por antonomasia en el catolicismo es María de Nazaret y se nos presenta como una mujer silenciosa a pesar de que en el Evangelio pronuncia más palabras que muchos apóstoles, palabras que se pueden incluso calificar de revolucionarias.

A las personas subordinadas, en este caso las mujeres, siempre se les niega el estudio para que no se revuelvan. Tan es así que en la mayoría de las religiones, que debían ser ejemplo de igualdad, se les ha dificultado la lectura de los textos sagrados y siempre queda la duda de si el motivo era su control pues resulta más fácil dominar al ignorante. En el cristianismo donde la Biblia está escrita en latín se limitó el acceso a las mujeres que no dominaban esa lengua, aunque la jerarquía nunca tuvo interés en que los laicos, varones o mujeres, hicieran una lectura por su cuenta pues perdía autoridad.

También se nos negó el acceso al templo

También se nos negó el acceso al templo, presuntamente, porque quedábamos impuras durante la menstruación o la cuarentena después del parto. María de Nazaret, después de alumbrar a Jesús tuvo que acudir al de Jerusalén para ser purificada y yo recuerdo a mi abuela contar una costumbre semejante que se llevaba cabo en su pueblo.

Todas estas trabas y connotaciones negativas hicieron que se aplicara la fuerza física para conseguir que las mujeres no se salieran de sus roles establecidos. Se encontraron unos chivos expiatorios entre las mujeres situadas fuera de las estructuras de la sociedad y por lo tanto no sujetas al poder masculino. Entre ellas las que vivían en el bosque y tenían un gran conocimiento de la medicina natural que combinaban con objetos religiosos y amuletos; de aquí, a la consideración de brujas sólo había un paso. Un auténtico best seller, publicado en 1484 y titulado Malleus Malificarum, Martillo contra las brujas y del que se hicieron sucesivas ediciones hasta el siglo XVII hablaba de la maldad de muchas mujeres que tenían connivencia con el diablo, lo que las detenidas confesaban después de ser torturadas. En España el juicio más famoso contra 18 brujas fue el de Zugarramundi, un pueblo del norte de Navarra, que en 1610 quemó a seis mujeres que se negaron a confesar sus culpas. De fama internacional fue el juicio de las brujas de Salem en 1693, aunque existieron muchos más en la América puritana que ahorcó a las que se declararon culpables.

Místicas del demonio

Las místicas siempre tuvieron que tener cuidado de que no se las achacara connivencia con el demonio tan es así que recurrieron a visiones de Dios, Jesucristo o María de Nazaret para que nadie pudiera refutarlas o declararlas heréticas pues de ellas no era la autoría. A pesar de todo muchas murieron en la hoguera como Margarita Porete por escribir un libro herético, El espejo de las almas simples, que hoy se considera un tratado espiritual profundo o como Juana de Arco que se atrevió a unirse al ejército vestida de varón.

Varias frases del relato de la creación del Génesis: no conviene que el varón esté sólo por lo que le daré un ayudante, creced y multiplicaos, hicieron pensar que las mujeres habían sido creadas exclusivamente para procrear y dar hijos a los varones ¿Pues qué otra ayuda podían prestar unas personas ignorantes, poco inteligentes e inmorales? No importaba el número de hijos que tuvieran, ni la salud de la madre pues tenía que cumplir su destino

Con esta historia heredada, vigente todavía en algunos países en el siglo XXI, no nos puede chocar que con la llegada del feminismo y las demandas de libertad femenina se haya exacerbado la violencia física que es el tema que trata este libro: las mujeres se están saltando los roles para los que han sido creadas. Hoy se conocen las vejaciones que sufren y han tenido que sufrir a lo largo de la historia pero me temo que durante los siglos pasados existían las mismas con la diferencia de que antes quedaban impunes. La maté porque era mía es una frase que estaba sustentada por una realidad, la mujer como un objeto de disfrute y esclavitud para el hombre.



@Isabel Gómez Acebo/Religión Digital

LA MANO DE FÁTIMA


Resumen: Imbuida de poder para los musulmanes, la khamsa –también conocida como mano de Fátima– es una protección infalible contra el aojamiento y uno de los símbolos más extendidos en el mundo islámico. Tema recurrente desde la Edad Media, es frecuente encontrarla en los muros o
en las puertas de entrada a las viviendas para alejar a los malos espíritus, así como formando parte de joyas u otros objetos personales en virtud de su carácter particularmente favorable y profiláctico.

ESTUDIO ICONOGRÁFICO

Atributos y forma de representación
La mano de Fátima o khamsa consiste en la representación plana de una mano
abierta, con los dedos extendidos. Suele estar constituida por un diseño estilizado, en el
que el dedo corazón actúa como eje de simetría, resultando casi siempre imposible
determinar si se trata de la extremidad derecha o izquierda.

Este destacado icono fue entre los musulmanes medievales, particularmente los
shiíes, un símbolo de providencia divina, generosidad, hospitalidad y fuerza/poder, así
como un eficiente amuleto que expulsaba los malos espíritus causantes de las
enfermedades y las desgracias además de repelente del mal de ojo.

Portar talismanes como protección o contra el aojamiento, fue una de las muchas prácticas pre-islámicas sbsorbidas por la cultura islámica primitiva, y tolerada por su teología.

El mal de ojo, también llamado fascinación, es una creencia de carácter casi universal que se documenta ya en el Antiguo Egipto y en las culturas antiguas del Creciente Fértil. Los romanos también conocían esta superstición, a la que denominaron "fascinatio” o “fascinum”, la cual se transmitió al mundo medieval, tanto cristiano como musulmán, siendo objeto de la atención de eruditos como al-Kindi (801-873) o Avicena (980-1037). Se basa en la creencia, transmitida por Platón en el Timeo, de que la visión se produce por la proyección a través de los ojos de unos rayos o fuego visual que, al ser
emitidos por almas contaminadas, dan lugar al mal.

En el mundo islámico, se considera
que este mal de ojo procede de la envidia, según explica Ibn Jaldún:
“Los efectos producidos por el mal de ojo se incluyen en el número de las impresiones que
resultan de la influencia del alma. Proceden del alma del individuo dotado de la facultad
del mal de ojo y tienen lugar cuando él ve una calidad o un objeto cuyo aspecto le causa
placer. Su admiración se vuelve tan intensa que hace nacer en su entraña un sentimiento de envidia juntamente al deseo de arrebatar esa calidad o ese objeto a quien los posee”

En el Corán, Mahoma señala y admite la creencia en el mal de ojo (‘ayn), y las
tradiciones islámicas reconocen que el propio Profeta aceptaba el uso de talismanes y
tatuajes para preservarse de él. En la Arabia preislámica, según testimonio de Tertuliano,
las mujeres se protegían del mal de ojo cubriéndose el rostro con un velo, e incluso por un fenómeno de magia simpática, los ojos de determinados animales con presunto poder
fascinador, como el lobo, eran utilizados como amuleto, al igual que determinados minerales o piedras, entre ellas el azabache.

Uno de los talismanes más empleados en
todo el mundo islámico es la khamsa o “mano de Fátima”. La mano extendida y sintética
tiene el mismo valor que el gesto de recitación de la fórmula “hamsa fi‘ayni-k” (cinco en
tu ojo) contra el sujeto que se cree que nos está aojando.

La eficacia apotropaica de este amuleto está relacionada con el poder mágico del
número cinco, que es el significado del término khamsa (literalmente “cinco”, en alusión
al número de dedos). Como ya señaló René Guénon, y ha recogido Chebel en su
Dictionnarie des symboles musulmans, se ha intentado tradicionalmente explicar el valor
de este guarismo, por su equivalencia con las cinco letras del nombre de Allah en árabe: el
índice corresponde a la alif, el anular a la primera lam, el medio y el índice al segundo
lam, que es doble, y el pulgar al he, lo que explica el carácter divino de la mano y de la
cifra cinco, que constituye un símbolo habitual dentro del mundo islámico. Además, en la
tradición suní, la mano es la síntesis de la ley del profeta, identificándose los dedos
proverbialmente con los cinco pilares o preceptos del Islam (el testimonio de fe, la oración ritual, la limosna, el ayuno y la peregrinación), mientras que la tradición shií los ha relacionado con las cinco personas sagradas pertenecientes a la familia del Profeta (Mahoma,’Ali, Fátima, Hassán y Hussein). Parece que en ambos casos se ha tratado de islamizar una creencia de origen bereber.

La khamsa es denominada también habitualmente “mano de Fátima”. Aunque con
frecuencia el origen de esta expresión se ha querido poner en relación con los europeos
establecidos en el Norte de África durante el Protectorado, y especialmente con los militares franceses que tenían la costumbre de llamar “Fátima” de forma despectiva a todas las mujeres argelinas o tunecinas, los estudios más recientes ‒muchos de ellos sin rechazar tampoco abiertamente la hipótesis anterior‒, abogan por su conexión con Fátima al-Zahra (606-632), hija predilecta de Mahoma, a la que acabamos de referirnos como pariente destacada del Profeta. Ningún pasaje documentado de la vida de Fátima sugiere
relación alguna con este símbolo, aunque las cuantiosas leyendas posteriores asociadas a
ella, hacen referencia a su carácter maternal y protector, lo que tal vez podría vincularla
con el amuleto de la mano, dado que este siempre se ha conectado con fines apotropaicos.

Fátima adquiere en el Islam un destacado papel como mujer santa y modelo de hija, madre y esposa, lo que ha llevado a su frecuente comparación con la figura de la Virgen María en el ámbito cristiano.

Este popular amuleto protector adopta en la Edad Media diseños variados. Lo normal es que se represente exclusivamente como una mano exenta, aunque en la tipología áulica de los jarrones nazaríes de la Alhambra, su superficie se amplía hasta abarcar el antebrazo, adornándose este con amplias mangas.
Asimismo la mano puede albergar a veces en su interior ojos, que acentúan su significación talismánica, al invocar su lucha contra el aojamiento. Ocasionalmente también puede incorporar inscripciones epigráficas de carácter coránico.

Fuentes escritas y orales

 No existen evidencias textuales o fuentes escritas para el origen de la mano de Fátima. No obstante, la mención a la sacralidad de la mano o de las manos aparece reflejada en varios pasajes del Corán.

La sura 67:1 dice: “¡Bendito sea Aquel en cuya mano está el señorío! Él, sobre toda cosa, es poderoso”.

En las suras 69:25 y 84:7 se identifica la
mano izquierda con el mal y la derecha con el bien, respectivamente.

Igualmente en 23:88, 36:83 y 57:29 las manos se ponen en conexión con la imagen de la soberanía divina.

 Algunos relatos populares carentes de legitimidad religiosa ponen en relación la
mano-amuleto con un gesto del propio Mahoma. Un día, los discípulos del Profeta, se
quejaron a su maestro de la supresión de las imágenes y entonces este, por toda respuesta,
habría metido en tinta los cinco dedos de su mano y los habría impreso sobre una hoja de
papel, mostrándolos a sus seguidores.

 Autores como A. Maitrot o Probst-Biraben recogen el relato, sin ninguna validez
histórica, de que durante la batalla de El Bedr Hanin (624 H.), que consagró la pujanza de
Mahoma, los partidarios del fundador de la nueva religión no tenían estandarte o bandera,
por lo que confiaron su pena a la hija predilecta de su jefe, Fátima, quién mojó su mano en la sangre de un herido y la imprimió sobre su velo.

Otra leyenda cuenta que una noche la hija del Profeta estaba preparando la cena
cuando su esposo Alí regresó a casa acompañado por una concubina. Al verla, Fátima, celosa, regresó a la cocina irritada y metió la mano en la pasta hirviendo que estaba cocinando, continuando su elaboración con la mano desnuda. Su pena era tan grande que no sentía la quemazón.

Desde entonces en el Islam, la mano de Fátima llegó a ser símbolo de paciencia y lealtad, confiriendo suerte, abundancia y paciencia a quienes portaban o se encontraban bajo la protección de este símbolo.

Extensión geográfica y cronológica

 Aunque se desconoce con precisión en qué momento concreto comenzó a utilizarse
de forma sistemática, la espectacular expansión territorial protagonizada por el recién nacido Estado islámico fue determinante en la propagación de este amuleto, siendo introducido paulatinamente en todos aquellos territorios que, desde la Península Arábiga, fueron progresivamente incorporados al Dar al-Islam, incluida al-Andalus, donde se documenta a partir de la época de las dinastías africanas. Asimismo, gracias a la permeabilidad cultural bajomedieval, su uso trascendió las fronteras políticas para ser asimilado también dentro del ámbito cristiano y judío en contacto con el Islam.

 Como amuleto protector y apotropaico se ha seguido empleando desde entonces
hasta la actualidad dentro del ámbito musulmán o de pasado musulmán, donde suele aparecer en puertas, viviendas y también decorando la joyería o metalistería popular.
Existen infinitos ejemplos desde la Península Ibérica y el Norte de África (zona del
Magreb) a Palestina, así como en el sur de Italia, en la zona de Nápoles. También se ha
infiltrado en tradiciones religiosas y culturales no musulmanas, como la de los judíos
sefardíes, que con frecuencia han usado el símbolo de la mano extendida como amuleto
para salvaguardar personas y hogares.

 En la actualidad, este icono está ampliamente difundido como consecuencia del
fenómeno de la globalización, y resulta habitual encontrar personas de cultura occidental que portan collares o pulseras con el símbolo de la khamsa.

Soportes y técnicas

La mano protectora se presenta en la Edad Media en todo tipo de soportes y técnicas artísticas, ya sea en forma de amuletos exentos de plata o azabache, ya como elemento decorativo pintado, tallado, esculpido o grabado formando parte de la ornamentación arquitectónica, de manuscritos iluminados o de objetos suntuarios diversos, especialmente de carácter personal (joyas o adornos).

Aparece muy frecuentemente también en cerámicas, ya que se considera que el momento de la comida o la bebida es especialmente propicio para la penetración de malos espíritus, que pueden acechar escondidos en las vasijas.

Precedentes, transformaciones y proyección

La khamsa corresponde a una tradición iconográfica musulmana, aunque el motivo
genérico de la mano tiene un carácter universal y su uso puede retrotraerse a tiempos ancestrales. Ya en la pintura rupestre parietal del Paleolítico Superior se identifican
paneles con manos pintadas en positivo o negativo, como en la cueva de El Castillo
(Puente Viesgo, Cantabria, España), lo que apunta a que el simbolismo de las manos
extendidas como repelentes de males podría conectarse con ritos o cultos mágicos preislámicos.

Este amuleto protector se identifica asimismo en las civilizaciones del Próximo Oriente Antiguo. La Qāt Istar, también conocida como la Qāt Inana, o Mano de Ishtar /Inana, fue usada por los sucesivos pueblos que se asentaron en el territorio mesopotámico,
principalmente sumerios y acadios, como talismán contra las enfermedades. También
parece existir una estrecha conexión entre la Mano de Fátima y la Mano Pantea o Mano de
Todos los Dioses, que fue originalmente un amuleto egipcio conocido como los “Dos
dedos”, en alusión a Isis y Osiris. Este amuleto invocaba a los espíritus protectores de los
padres. El pulgar se interpretaba como Horus (“el hijo”), mientras que el índice y el
corazón se relacionaban con Isis y Osiris, sus progenitores.

Otra teoría remonta los orígenes de la khamsa a Cartago, donde se utilizó la mano de la deidad suprema, Tanit, para alejar el mal de ojo22. Asimismo, en la cultura cananeo-púnica, la mano de Ba’al se empleaba con un sentido análogo.

Existieron además otros destacados símbolos antropomorfos de divina protección anteriores al advenimiento del Islam, como la Mano de Venus (o Afrodita) en el mundo romano.

Incluso las manos de Buda (gesto de mudrā) o de Shiva han tenido un sentido protector y benéfico en las tradiciones budista e hinduista, o, dentro del Cristianismo, la propia Dextera Dei fue empleada como símbolo del poder divino.

La asimilación cultural del emblema de la mano de Fátima y su proyección más
allá de los territorios islámicos comenzó ya en época medieval. Por ejemplo, durante el
siglo XV en los reinos hispanos, pequeños colgantes quiromorfos llamados gumças eran
colocados sobre los trajes de los niños para protegerlos o formaban parte de collares,
como el descubierto cerca de Mondújar, en la región de Almería. Parece que el término
gumça procede de la castellanización del vocablo árabe khamsa23. Igualmente, la mano
protectora se encuentra representada sobre numerosas piezas cerámicas procedentes de los talleres de Paterna y Manises24, destacando su empleo como parte de la decoración de un grupo de pilas bautismales toledanas realizadas en barro vidriado, encabezadas por los ejemplares procedentes de la iglesia de Camarenilla (Toledo) y de la Hispanic Society of America (Nueva York), ambas de mediados del siglo XV, donde las cruces flordelisadas y el monograma “JHS” alternan con el talismán islámico.

Un ejemplo excepcional de la enorme difusión de este amuleto islámico dentro del  territorio cristiano se pone de manifiesto con la noticia de que en 1526 una comisión episcopal convocada por el emperador Carlos V, reunida para decidir sobre las costumbres de los musulmanes recientemente convertidos al cristianismo (moriscos) decretó la prohibición de su uso y su sustitución por cruces o medallas con efigies de personajes sagrados.

Poco después, en 1586, Pedro Guerra de Lorca describió a los musulmanes como hijos del demonio, portadores de medallones donde estaba grabada una llave y una mano, esta última significando, según él, la pujanza de Dios. Para Don Diego López de Mendoza en 1607, estas manos portadas por los moriscos de Granada serían una alusión a los cinco mandamientos de Mahoma.

Los cristianos sirios y los europeos utilizaron un símbolo equivalente a la khamsa conocido como Mano de María. Su objetivo es igualmente proteger a las mujeres del mal
de ojo, aumentando su fertilidad, promoviendo embarazos sanos y buenas lactancias, y
fortaleciendo a los más débiles (mujeres encintas, recién nacidos o niños de corta edad).

A través del contacto con el Islam, su uso se popularizó también entre las comunidades judías, especialmente sefardíes, instaladas tanto en el Norte de África como en Oriente Medio. Los judíos se refieren a ella como la mano de Miriam (Kef Myriam) en recuerdo de la Miriam bíblica, la hermana de Moisés y Aarón.

Temas afines

 Un tema relacionado con la mano de Fátima es el divulgado motivo iconográfico de la higa, que consiste en la figuración de una mano cerrada sobre sí misma en forma de puño, con el dedo pulgar alojado entre el índice y el corazón, al que se ha otorgado un similar valor protector y profiláctico30, pues se utilizaba igualmente para evitar la influencia maléfica de la fascinación y para atraer la buena suerte.


@Noelia SILVA SANTA-CRUZ
Universidad Complutense de Madrid
Dpto. de Historia del Arte I (Medieval)
nsilva@ucm.es

viernes, 1 de mayo de 2020

MURMULLOS CON MIEDO AL TELÉFONO


Las pequeñas historias que te llegan penetran en el alma más que las cifras y notas que tu entorno empieza a crujir. El sonido pasa de pared a pared, de barrio a barrio, estamos todos ligados unos a otros.

Es difícil empezar el lunes incluso cuando ni recuerdas que es lunes, porque todos los días parecen lunes. En los segundos que tardas en despertar preservas la inocencia previrus, pero luego recuerdas que tampoco hoy es un día normal. Ya no sabes cómo enfrentarte a las noticias, si saber solo un poquito, no saber nada, saberlo todo. Pero hablando con los demás te enteras, y las pequeñas historias que se confiesan al teléfono, como un murmullo, con miedo, penetran en el alma más hondo que las cifras. Esto es tan gigantesco que los números dicen poco, no los traduces en imágenes. O no quieres. Pero no me quito de la cabeza lo que le pasó a una amiga. Se murió su tío, en su propia casa, y no fue lo peor: tuvo que seguir allí cuatro días. La funeraria no daba abasto. Les aconsejaron abrir la ventana, quitar la calefacción y no entrar allí. Lejos de los ojos de todos suceden escenas espantosas.

En la empresa de un amigo, bien grande, el consejero delegado casi se les puso a llorar en videoconferencia. Tengo compañeros que ya cobran la mitad. Conocidos con tiendas me dijeron hace casi un mes que como mucho aguantarían un mes. Otro tiene un restaurante y tras pagar 20 años el alquiler ahora el dueño no se lo baja porque, hombre, tenía que haber pensado en ir ahorrando por si venían mal dadas. La mujer que viene a limpiar, a la que casi ya no puedes pagar, aunque no viene, no sabe cómo pagará a su casera. Tiene una docena de pisos y le dice que se lo apunta para que lo abone después.

Estos días todos intuimos mejor el misterio de la vida, pero hay gente que ni por esas. Cuenta Envío Flaiano que un amigo se interesó por un cuadro de su casa, que era raro. Le preguntó el significado, no supo explicarle, pero por bromear le dijo que costó una fortuna. Se le abrieron los ojos: “El misterio artístico se convirtió para él en un misterio económico, y eso sí llegaba a apreciarlo”.

En cambio, la tía de un amigo tiene un montón de viviendas y llamó el primer día a todos sus inquilinos para que dejaran de pagar. Hay gente tan pobre que solo tiene dinero, decía mi abuelo, pero esta mujer es rica de verdad. Tengo otro amigo que vive en el campo y no tiene nada, pero sí una huerta. Se ha puesto a plantar como un loco y le salen patatas y lechugas para 40 familias, si hace falta. Su vecino le dejó el otro día un pollo en la puerta. Otro amigo cura se pasa el día llamando a la gente mayor de su parroquia para ver qué necesitan. Aquí nos retrataremos todos, unos saldrán feos, otros más guapos. Yo estoy aquí pontificando pero salí fatal el otro día. Vi pasar bajo la lluvia a un anciano que se ayudaba de un carrito para caminar, con la compra. No reaccioné, tenía atrofiadillo el impulso de ayudar. Luego pensé si me estaba volviendo gilipollas, a veces intuyo señales. Ahora lo busco cada vez que salgo, debe de vivir por aquí, pero no lo encuentro.

En la puerta del supermercado hay pobres nuevos, vienen de otras zonas. Ayer un señor le compró a una anciana búlgara un costillar de cerdo. La mujer le miraba, y él metió otro en la bolsa. Hasta que metió tres y ella por fin sonrió. Le dijo que en su familia son doce. Los desconocidos nos darán lecciones. No hay que esperar órdenes, depende de nosotros, no saldrá decreto para eso, para que seamos buena gente.

El dinero de mucha gente se acaba. Necesitamos corazón e inteligencia. Quien pueda renunciar a algo debe hacerlo por otro, que lo hará por un tercero. Tu sacrificio es la salvación de otro. Si la cadena se rompe caeremos unos encima de otros, hasta aplastar al último de la fila, para variar. Ante el sálvese quien pueda, hay un poema de Benedetti que se titula No te salves: “No te salves, no te llenes de calma, no reserves en el mundo solo un rincón tranquilo”. Habla de una historia de amor, de cómo hay que arrojarse a ella, sin ropa, y esto es igual. Bueno, no sé si quería decir eso, pero la poesía se puede romper en caso de emergencia.

Con estas historias notas que tu entorno empieza a crujir. El sonido pasa de pared a pared, de barrio a barrio, estamos todos ligados unos a otros. Recuerdas a alguien, por un detalle, y escribes: ¿todo bien? “Cuídate”, dices al despedirte. Debemos cuidarnos unos a otros. Le preguntaron a Mark Twain al final de su vida una razón para vivir, y dijo: “La estima de nuestros vecinos”.

Unos amigos viven en mi calle. A las ocho, con los aplausos, nos saludamos y les veo agitar los brazos a lo lejos, como en la despedida de un barco. Pero seguimos aquí, donde vivimos todos juntos. Este es nuestro destino.



@Íñigo Domínguez/El País