Cada obstáculo, puede estar disfrazando una oportunidad, tanto para ayudar a los demás como para ayudarse un o mismo.
Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran piedra obstaculizando un camino. Luego se escondió y miró para ver si alguien quitaba la tremenda piedra. Algunos simplemente la rodearon. Muchos culparon a la autoridad por no mantener los caminos despejados, pero ninguno de ellos hizo nada para sacar la piedra del camino.
Un vecino del pueblo que vivía en el sitio mas descampado, pasaba por allí exhausto con un fardo de leña sobre sus hombros; la vio, y se detuvo.
Luego se aproximó a ella, puso su carga en el suelo, y trabajosamente trató de mover la roca a un lado del camino.
Después de empujar y empujar hasta llegar a fatigarse mucho con el esfuerzo, logró moverla.
Mientras cogía su fardo de leña, vio una pequeña bolsa en el suelo, justamente donde antes había estado la roca. La bolsa contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey diciendo que el premio era para la persona que removiera la roca como recompensa por despejar el camino.
El campesino aprendió ese día que Cada obstáculo, puede estar disfrazando una oportunidad, tanto para ayudar a los demás como para ayudarse un o mismo.
Hagamos como el campesino, despejemos el camino diario de los obstáculos que nos retrasan y sigamos nuestras vidas lo más horizontalmente posible, para poder recoger también nuestro premio, pues me imagino que debajo de los esfuerzos que habremos hecho para mover "nuestras rocas" ha de haber un premio esperándonos.
Fr. ++ Vicente
ORDEN DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO DEL TEMPLO DE JERUSALEM.
ORDEN DEL TEMPLE


















