...de pronto aparece una asustadiza liebre y un pobre burro que a duras penas se mantenía en pie
En cierta ocasión, el león, el rey de la selva , se encontraba muy preocupado por la cantidad de cazadores que perseguían a los animales del bosque, decidió hacer un ejército con el que pudieran defenderse.
Para ello salió a reclutar animales que quisieran acompañarle para defender su territorio, caminando y caminando el primero que encontró a su paso fue un enorme elefante. Buenos días, rey de la selva, saluda cortésmente el mastodóntico animal.
.Muy buenos días, mi querido elefante, ¿Quieres formar parte de mi ejercito?, le preguntó el león. Por supuesto majestad, por supuesto. Tú serás nuestra mayor defensa, como eres grande y fuerte todos te temerán.
Los dos así confiados y majestuosos volvieron a la senda juntos en busca de nuevos reclutas, no tardaron en encontrarse con un lobo. y Este inclinándose respetuosamente con evidentes signos de sumisión saluda respetuosamente. Buenos ¡días majestad!.
Muy buenos días, lobo feroz, estoy reuniendo valientes para mi ejercito para poder defendernos mejor de los cazadores. ¡Te unirías a nosotros?. El elefante miró al león y rápidamente pregunta ¿Para que te ha de servir un animal tan pequeño, comparado conmigo?. A lo que el rey de la selva, y sin hacer caso a las palabras del paquidermo, se dirigió de nuevo al lobo diciéndole; Tú podrías ser un soldado muy fiero, a lo que el lobo asistiendo con la cabeza se unió al grupo en el camino.
Así los tres y en perfecta armonía, continuaron en busca de nuevos reclutas.
Pasado un buen rato, dieron con un mono chillón que saltaba juguetón de rama en rama, y el león haciéndole una seña le invitó a unirse al grupo ¿Para que necesitas este? Le preguntó el lobo enfadado, ¡No creo te sirva para nada! . El león mirándole con una leve sonrisa en los labios le contesta: Siempre será bueno distraer al enemigo, y…. nadie mejor que él para eso.
Así, con otro miembro más en el grupo caminaron los cuatro. El león ya sentía que el ejercito se estaba formando, mas de pronto aparece una asustadiza liebre y un pobre burro que a duras penas se mantenía en pie de lo viejo y cansado que se encontraba.
El elefante y el lobo feroz se miraron con una sonrisa de lástima entre sus dientes, pero cual fue su sorpresa cuando el león saludándoles cortésmente los invita a unirse al grupo.
No querrás reclutarlos, ¿verdad? Preguntaron al unísono ¡Pues claro que quiero reclutarlos! Rugió el león con cara de pocos amigos.
¿Qué puede hacer un burro y una liebre contra un fiero elefante un león y un lobo feroz?
LA PRÓXIMA SEMANA LO VEREMOS
Fr. ++ Vicente
ORDEN DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO DEL TEMPLO DE JERUSALEM.
ORDEN DEL TEMPLE


















