Cuando la policía mexicana de Tamaulipas, en el noreste de México miraba el horrendo espectáculo que encontraron en un rancho de San Fernando, se preguntaban si lo que veían no serian decorados de una película de horror, pues aunque por su profesión estaban acostumbrados a ver la muerte cara a cara, esto que presenciaban rayaba la realidad 58 hombres y 14 mujeres yacían en posturas grotescas muertos a tiros por los narcos de la organización criminal “Los Zetas”.
Un único superviviente dado por muerto, había podido desplazarse horas antes arrastrandos hasta el control policial mas cercano para informar de lo que había acaecido en este rancho, pero nunca podían imaginar la policia que la maldad, la crueldad y el salvajismo de esta banda criminal Los Zeta pudiese llegar hasta este extremo.
A preguntas de la policía el superviviente y testigo presencial Luis Freddy Lala Pomadilla, de origen ecuatoriano, los muertos eran todos sudamericanos y centroamericanos , explicando a la policía como habían llegado a México con la única intención de trabajar, pero que desde un principio a su llegada al rancho , los patronos se identificaron como miembros de la banda criminal Los Zeta, tratando de extorsionarlos y hacerlos ver en la situación que se encontraban a lo que todo el grupo se negó. Temiendo los asesinos que hablasen comenzaron la brutal masacre, o lo que el pobre migrante Luis tuvo la sangre fría de hacerse el muerto y posteriormente en un descuido, huir y dar aviso a la policía.
Cuando escuchas estas noticias, te viene n a la mente imágenes de películas pues personas con una mente normal son incapazces de creerlo, mas aún si no lo ha visto con sus propios ojos, su cerebro es incapaz de asimilar tanta barbarie.
Oímos como en Afganistán o Pakistán están muriendo personas cada día por su convicción religiosa , en otros países muere gente por discusiones con la frontera o por su independencia, pero lo que considero inaudito es que todavía queden salvajes en México que piensen que el género humano les pertenece y pueden esclavizarlos a su antojo tratando a las personas como puritos animales
Fr. ++ Vicente