Ya va por los seis años que conozco a Antonio, hombre afable, simpático de unos 65 años (nunca hubo necesidad de preguntarle su edad) ¡Soy cubano compañero! Me espetó cuando nos conocimos, no hubiera hecho falta que me confirmase su nacionalidad, pues mis años trabajando en Cuba me ofrecieron la suficiente experiencia para conocer a los cubanos, hasta en las diferentes expresiones de la provincias de su querida nación.
Hoy ha entrado en la oficina y se ha quedado en pie con el rostro serio, le he notado cabizbajo y menos hablador que otros días ¿Qué pasa Antonio, no te sientas? No amigo, estoy harto, no se que he de hacer, ¡Tu me dijiste que Cuba estaba cambiando! Yo no veo cambio compañero, ¡No me voy! ¡ No viajo! Le miro fijamente y le contesto; Amigo ¿no me dijiste que tenias ya hasta la ropa metida en cajas?.
Sí, así es, ya va para cuatro meses que alquilé una cochera para guardar mis cosas , pero todavía no llega el día de que me den garantías de poder vivir en Cuba sin problemas de subsistencia, ni si voy a poder vivir tranquilo con mi pensión de jubilado en España. Ahora se me acaba de ocurrir que si doy unos dólares a algún miembro de la iglesia, podría ser que me hiciese las gestiones diariamente con el gobierno ¿Qué te parece? Me pregunta interrogándome con los ojos.
Yo no le puedo contestar, pues en Cuba no es lo mismo ser trabajador extranjero que ser un súbdito cubano, y por esto mismo, me callo, y le dejo que hable y hable de lo que pretende hacer cuando pueda vuelver.
Este relato no es el principio de ninguna novela, es real, y emula el drama que pasan los muchos cubanos que residen en Europa y que solamente quisieran morir en su amada tierra que los vio nacer.
La mayoría se jubilan, con una pensión digna, que al cambio de moneda (peso cubano) que recibirían en Cuba, sería lo suficiente para poder vivir como nunca hubiesen pensado, Pero el miedo a que les requisen el sueldo, y al no tener una casa propia, les hace reticentes con el desplazamiento, y mirar con nostalgia los pequeños cambios que les da la política del Gobierno Cubano.
Cuando cumplí los cuarenta años, veía cerca el cambio en esta nación cubana, pues nunca pensé que durase tanto su intransigencia y esta forma de nadar en contracorriente de mis tocayos “Castro”, pero ahora, con bastantes mas años cumplidos, veo como cambia Rusia, se abre China, se democratiza “casi” todo el Caribe, y solo ellos quedan aislados viendo pasar el tiempo.
¡Que pena que una nación como Cuba, con un potencial intelectual tan grande y un turismo emergente que podría ser la reina del Caribe, no pueda vivir en el siglo XXI como el resto de naciones vecinas! Ahora bien mientras tenga a Venezuela como compañera de viaje, ¡Va para largo!
Solo existe una nación Caribeña que se frota las manos ¡Republica Dominicana!
…….Y nuestro Antonio seguirá con sus enseres metidos en la cochera…..
Fr. ++ Vicente Castro i Alvaro
Legado Prioral para América del GPIT
SMOTH (OSMTH)