
Ante todo sepa el Papa que la carta que dicen haber mandado los TJ, es decir el minoritario grupo templario de Buixeda, minoritario porque entre todas las Comunidades y Hermandades Templarias en España somos muchos más que ellos, no representa el sentir de los Templarios españoles, y desde luego nada al respecto del Gran Priorato de España de la Orden del Temple, del que el Gran Prior no es desde luego Buixeda, ridículo personaje que ahora divide su nombre en dos para ganar en una falsa nobleza y de llamarse Jose Juan, pasa a firmar como Josep i Juan, ¿ridículo verdad? como casi todo lo que hace el pintoresco personaje del que los muertos del vertedero quisieron que dejara allí su venera para entregársela al Sr. D. Miguel Fox, (según el propio Buixeda, el único que se cree esa payasada). Y es que el ridículo lo ha hecho siempre, pero una cosa era hacer el ridículoy otra atribuirse unos sentimientos que no compartimos muchos de los Templarios de España y muchos de los que somos católicos en este país.
Donde él ve ataques a la Iglesia, nosotros vemos, Su Santidad, limpieza y denuncias de delincuentes, de sacerdotes que nunca tuvieron que serlo y que en muchos casos contaron con el amparo de sus superiores. A los pederastas no hay que ocultarlos ni protegerlos, hay que denunciarlos, y tendría que ser la misma Iglesia la que llevara de la orejita a esos delincuentes, pervertidos con sotana, ante los tribunales.
Ya sabemos, Su Santidad, que la mayoría de nuestros sacerdotes no son pederastas, ya sabemos, porque contribuimos con ello, de las buenas obras de la Iglesia en el factor social, y nuestra admiración y respeto hacia esos misioneros/as que se dejan la vida defendiendo a los demás. Precisamente por eso, Su Santidad no puede permitir que los delincuentes, los pederastas, manchen a esta Iglesia que no es solo suya, Su Santidad, que es también nuestra, que la componemos entre todos, y por eso la queremos limpia de esa gentuza, de esos asesinos de la inocencia de cientos de niños, de esos cobardes que amparados y protegidos tras esa sotana que denigran logran apartar de nuestra Iglesia a muchísima gente.
Santidad, cuando en una casa se pudre algo, lo primero es abrir las ventanas, sacar a la basura lo podrido y limpiar a fondo, y aún asi es posible que el olor a putrefacto tarde en marcharse de la casa. Eso es lo que hacemos los católicos que estamos convencidos de nuestra fe, que la defendemos ante todo, y que no estamos dispuestos a que nadie venga a mancharla. El problema es que no la manchan desde fuera, la manchan los pederastas, los curas adúlteros, los ladrones y expoliadores, los profanadores de tumbas. Todos ellos manchan la Iglesia, atentan contra nuestras creencias y ponen en entredicho la institución.
La Iglesia debe primeramente abrir las ventanas para que el olor a delincuente se marche, y airear que es Ella la primera interesada en que esos casos se juzguen por la justicia de cada pais, presentándose la misma Iglesia como acusación particular, expulsarlos después del ejercicio del sacerdocio y de la propia Iglesia, y aceptar la responsabilidad subsidiaria pidiendo perdón a las víctimas de esos monstruos depravados e indemnizarlas como corresponde. Solo asi Su Santidad podrá limpiar de sospechas a esta querida Iglesia nuestra que se ve cada vez más amenazada, y desde dentro, por estos personajes.
Esperamos de la inteligencia de Su Santidad el distinguir entre los católicos preocupados por la maldad dentro del seno de la Iglesia y que queremos que su imagen sea la de la justa y honesta doctrina que Jesucristo impartió y no la de un imperio multinacional donde la depravación y la lujuria delictiva impera con total impunidad, alentada por aquellos que, como la hipócrita carta de Jose Juan Buixeda, apoya sin exigir la limpieza del nombre de la Comunidad Católica prefiriendo cerrar los ojos, como se ha venido haciendo, y que no se conozcan esos delitos cometidos por esos falsos representantes de Dios en la tierra.
Su Santidad podrá contar con los Templarios españoles, claro que si, como con los del resto del mundo, pero solo si hay una política de luz y taquígrafos, de limpieza de delincuencia, de denuncias y una clara implicación y colaboración de la Iglesia en el descubrimiento y puesta a disposición judicial de esos pederastas que tanto daño nos están haciendo.
Lo contrario es de meapilas, de capillitas, de sumisos imbéciles, casi cercanos a la complicidad con los pederastas al querer taparlos y que no se sienten en un juzgado para pagar por sus delitos.
Está muy bién que Dios Padre llegado el momento les juzgue, pero por nuestra Iglesia, por nuestra Fé, por nosotros mismos, Santo Padre, mientras llegue el momento de que esos asquerosos delincuentes se presenten ante el Señor, dejemos que la justicia humana y terrenal sea quienes los condene.
Nosotros, Venerable Papa, continuaremos denunciando desde nuestras páginas a esos pederastas, a esos profanadores de tumbas, a los ladrones de Patrimonio, y ¿sabe Su Santidad porqué? porque somos católicos de verdad, de los firmes, de los que no permitimos ni una sospecha sobre nuestra Iglesia, y eso solo se consigue aireando y denunciando los casos delictivos conocidos de esos repugnantes y asquerosos sacerdotes, tengan la responsabilidad que tengan dentro de la Iglesia, es decir, sean obispos, cardenales, párrocos o sencillos sacedotes. Si delinquen y nos enteramos, estarán presentes en nuestras páginas, y todo por amor y fidelidad a nuestra fe católica.
Sepa Su Santidad que nos desmarcamos de esa denigrante y vergonzosa carta mandada por Jose Juan por los motivos antes expuestos, y que desde luego, ese personaje solo se representa a si mismo y a una pequeña minoría de Templarios españoles, aunque a él se le llene la boca de cargos y pretenda engañarle y tragar con lo que sea para que Su Santidad en un momento dado le reconozca como tal. Pobre pretencioso, que flaco favor hace a la Iglesia y al Temple con sus acciones. Allá él con su conciencia. Aquí todos le conocemos y asi le vá.
La Orden del Temple nunca podría ocultar ni defender a delincuentes pederastas, ni debemos pasar por alto cualquier cosa, porque poco estaríamos haciendo por nuestra Iglesia, máxime cuando gracias a delincuentes y simoniacos le pasó en 1314 a nuestra Orden lo que le pasó.
Con todo nuestro respeto hacia Su Santidad y en defensa de nuestra Fé,
Non Nobis,
Fr. +++Anselmo de Crespi
Gran Prior de España de la Orden del Temple (SMOTH-MIT)
ORDEN DE LOS POBRES CABALLEROS DE CRISTO DEL TEMPLO DE JERUSALEM.
ORDEN DEL TEMPLE

















